Ideas para hacer frente a la cuesta de enero

Por mucho que intentemos ser responsables con nuestros gastos durante las navidades, a todos se nos acaba yendo la mano con tanto gasto extra y eso luego se paga… en enero. ¡La temida cuesta de enero! Aunque yo no tengo la receta milagrosa para multiplicar los panes y los peces, al Jesus Style, si que puedo compartir con vosotros las pequeñas cosas que hacemos en casa para pasar el largo mes de enero sin sufrir demasiado.

En cualquier casa con niños cada euro cuenta. Por eso, basta solo con utilizar el sentido común y algo de imaginación para subir la cuesta como unos valientes:

  • Ir a hacer la compra con cabeza, es decir, con una lista y sin hambre. Esto puede parecer una tontería pero no lo es.  Así evitaremos comprar cosas innecesarias que solo inflan la cuenta final.
  • Comprar productos de temporada y aprovechar las ofertas y los descuentos. Si tenemos tiempo, que no es algo que sobre, comparar en varios establecimientos y dividir la compra según las ofertas.
  • Comprar en pequeños comercios de barrio. Muchas veces son mas baratos y ofrecen mas calidad que muchos supermercados.
  • Hacer un menú semanal, que también nos ayudará a planificar la compra semanal. Y volver a hacer uso de la cocina de aprovechamiento. Esa en la que nuestras abuelas eran unas expertas y de un simple cocido te sacaban comida para tres días.
  • Hacer una lista con los gastos fijos mensuales y tener claro cuanto nos queda para pasar el mes. Si hay algo que tendremos que pagar mas adelante es mejor dejarlo apartado, para evitar que, llegado el momento, no nos quede suficiente dinero para pagarlo.

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  • Sustituir las comidas fuera de casa por picnics, si el tiempo lo permite. Ahora, en plena ola de frío, no apetece ni aquí. Pero si sale un buen día de sol aprovecharlo. Una salida al campo con los peques es algo baratillo de hacer y ellos disfrutan a lo grande.
  • Sustituir ir al cine por hacer sesiones de cine en casa. Con palomitas y a lo grande, pero mucho más barato.
  • Tener un cajón de las manualidades. Nosotros lo vamos llenando durante el año y luego lo vamos usando en función de cuando nos va haciendo falta. Tardes de lluvia, días de estar malitos en casa o la temida cuesta de enero.
  • Controlar el gasto en rebajas. Hacer una lista con lo que de verdad se necesite y no perder la cabeza comprando mas de la cuenta. Yo suelo comprar de una temporada para la siguiente para aprovechar productos básicos muy rebajados. Asi este año apenas he tenido que comprar ropa para el cole para Valkiria.
  • Y por ultimo, si tenéis esa opción, ir los findes a comer a casa de los abuelos. No solo pasareis un buen rato en familia, sino que os libráis de cocinar, ahorráis y, con un poco de suerte, os vais para casa cargados de tuppers. 😉

Como veis no hay nada nuevo bajo el sol, como os dije, cosas de sentido común, mucho plan casero, mucho parque y comprar con cabeza.

Y vosotros, ¿que trucos tenéis para hacer frente a la cuesta de enero?

 

El libro de los valores para niños

Educar a nuestros peques sobre los valores que nos hacen humanos es una de las cosas mas importantes de nuestra tarea como padres. Cosas tan fundamentales como la solidaridad, la tolerancia, la convivencia, la autoestima, la empatía, etc… Con ello plantaremos la semilla para que nuestros niños se conviertan en adultos sólidos, con sus ideas claras pero respetando siempre a los demás.

El problema es que no es fácil explicarle cosas tan abstractas como la empatía o la autoestima a un niño. Por eso, adquirir herramientas como el libro del que os vengo a hablar hoy resulta muy útil para desarrollar esta tarea. A través de historias podemos hacer que nuestros hijos comprendan que significa cada uno de los valores y como influyen en nuestra vida diaria. Como siempre digo, el valor pedagógico de los cuentos en la infancia es incalculable.

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El libro de los valores para niños esta recomendado para niños a partir de 5 años. Es de la editorial B de Blok y pertenece a la colección NB volúmenes singulares. Es un libro de tapa dura y gran tamaño que consta de 152 páginas. En él sus autoras, Anna Gasol y Teresa Blanch, madre e hija, nos transmiten a través de 16 cuentos 8 valores: la honestidad, la solidaridad, la tolerancia, el esfuerzo, la amabilidad, la convivencia, la autoestima y la empatía. De un modo muy cercano a los niños. Además cuenta con las bonitas ilustraciones de Valentí Gubianas que llena cada página de color y magia.

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Opinión personal

Quizá es un libro cuyas historias aún tienen demasiado texto para Valkiria. Ella solo tiene 3 años. Pero yo se las voy adaptando sobre la marcha, acortando su duración y parándome en algunos puntos para explicarle cosas que me va preguntando. Sobretodo se fija en las ilustraciones porque son muy llamativas. Igual no todas las historias nos valen ahora mismo porque algunas pueden ser un poco complejas todavía. Pero sin duda sé que a este libro le sacaremos mucho partido y nos acompañará durante años. Nunca hay que dejar de educar a nuestros peques en valores, porque con ello estamos modelando a los adultos del mañana.

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Así que ya sabéis, si queréis un libro con el que trabajar los valores con vuestros hijos y estos tienen mas de 5 años, El libro de los valores para niños tiene que ser un básico en la biblioteca de vuestros peques. Por solo 17,50€ lo podéis encontrar en Boolino.

¿Os parece importante educar a vuestros hijos en valores?

¿Usáis algún libro en concreto?

 

 

Proyecto bote de hadas

Hacía ya tiempo que no os enseñaba mas proyectos de la clase de Valkiria. Como ya os conté, en su cole hacen eso que se llama trabajar por proyectos, lo que quiere decir que cada mes y pico desarrollan un tema (proyecto) y los niños, junto a sus padres, deben aportar material sobre el tema a tratar. Ya pasamos por el tema de los animales marinos y el del cuerpo humano. De este último hicimos un Power Point, que tampoco tenía mucho misterio, por eso no lo compartí. Empezamos el año con el proyecto de las hadas y los duendes. Así que este mes tendremos en vez de uno, dos proyectos. Pero hoy solo vengo a enseñaros el primero: Un bote de hadas.

No es algo complicado de hacer, hay miles de tutoriales en internet para fijarse en como hacerlo. Yo no me guié por ninguno en concreto, mas bien vi varios y luego los adapté a lo que yo creía que sería mejor tratándose de niños de 3 años.

Materiales:

  • Un bote, a poder ser de plástico, que sino nuestro bote puede durar los mismo que un pastel en la puerta de un colegio.
  • Cola blanca
  • Pincel
  • Papel de seda blanco
  • Cutter o similar.
  • Tijeras
  • Pegamento liquido y en barra
  • Cartulina negra
  • Fieltro negro
  • Velcro adhesivo
  • Vela LED
  • Purpurina blanca o plateada
  • Cintas para decorar
  • Cordón de cáñamo o similar
  • Cualquier otro elemento decorativo que queráis añadir, en mi caso usé una llave pequeñita.

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Como en esta casa somos un equipo y a cada uno se nos dan bien unas cosas, este proyecto lo hemos hecho a medias el Papá Cascarrabias y yo. Empezó él dibujando el hada que ibamos a usar. Buscó varios modelos de hadas sentadas y, después de probar, se quedo con una que tenía bastante detalle (a este hombre le gusta complicarse la vida).

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Luego pasamos ese hada a la cartulina negra. Y llegamos a una parte delicada del proceso, recortar la figura troquelandola con un cutter o un escalpelo de modelaje, como fue nuestro caso. Hay que tener cuidado sobretodo a la hora de los detalles pequeños. Os recomiendo usar una base de madera para evitar que el cutter se os desplace y para que no hagáis ningún estropicio. 😉 Sigue leyendo…

Consejos de padre (53): ¡Bendita rutina!

¡La rutina ha vuelto! Creí que nunca escribiría estas palabras pero, ¡que ganas tenía de que se acabaran de una vez las navidades! Quería calma. Queríamos, que digo, necesitabamos calma. Y no solo yo, todos en esta familia, ¡os lo aseguro!

A ver, no me entendáis mal. Yo era la primera que estaba deseando que llegaran las vacaciones. Dejar atrás los madrugones, las carreras, los días iguales, uno detrás de otro. Sin embargo, las vacaciones de navidad no se parecen a ningunas otras del resto del año. En navidades hay exceso de emoción. Ya os conté como esto nos llevaba del revés estos días.

Por supuesto que me gustan las vacaciones, tener a Valkiria en casa y hacer mil cosas con ella. Pero esta vez hemos llegado a un punto de descontrol que iba a acabar con nosotros. Después de mas de 10 noches sin dormir del tirón (ya habíamos perdido la costumbre), todos necesitamos volver a nuestros ritmos habituales. ¡Teniendo que madrugar y todo! Valkiria hoy estaba súper contenta. Sorprendentemente, después de que anoche le costara un mundo dormirse (otra noche mas…), esta mañana se ha levantado como si nada a las 7:15 y ha ido al cole la mar de a gusto.

Imagino que no seré la única que estaba deseando de que los niños volvieran al colegio. Ni me siento mala madre, ni creo que nadie deba sentirse así por ello. Echaba de menos mis momentos de tranquilidad escribiendo en el ordenador mientras me tomo el café. Poder ducharme de modo no exprés. Tener la casa mínimamente recogida. Bueno… en esto aun estamos trabajando. Y el silencio. ¡Bendito silencio! Esta niña se pasa el día hablando, conmigo, con sus muñecos, sola, cantando, en su propio idioma…. ¡Al final no se escucha una ni los pensamientos!

En fin, que echaba de menos la rutina. ¡Sin mas! Y no hay frase que lo explique mejor que una que siempre ha dicho mi madre: “Hija mía, como me gusta echarte de menos” (Será jodía la Abuela Puñetera…)

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¿Soy la única madre que echaba de menos la rutina diaria?

 

Vacaciones: Sin rutinas y a lo loco

Estaba deseando que llegaran las vacaciones de navidad como agua de mayo. Días para compartir en familia, celebrar, pasar tiempo con Valkiria y con el Papá Cascarrabias. ¡Y vaya si lo hemos hecho! Nos a dado tiempo a hacer un montón de cosas, pero vale… ¡Ya está! ¡Vacaciones ya os podéis ir… rutina puedes volver cuando quieras!

No todos los niños son iguales y mi hija es de la que necesita rutinas. Es una niña muy inquieta y, desde bien pequeña, comprobamos que las rutinas le hacen estar mas tranquila. Le dan seguridad. ¿Y que pasa en vacaciones? Pues imagino que no seremos los únicos… ¡Descontrol absoluto! Ya no se madruga tanto. Comemos mas tarde. La siesta (si se hace…) mas tarde también. Y cuando llega la hora de dormir no hay quién consiga acostar a la niña. Y nos dan las tantas en su cuarto, en el nuestro o en el salón intentando que baje el ritmo y se duerma.

Las vacaciones de navidad no son como las de verano. En navidad tenemos exceso de emoción y eso no lo estamos llevando bien. Reconozco que parte de la culpa es nuestra, pero no toda. Ya un mes antes de las vacaciones en el cole empiezan con el tema de la navidad. Lógico y normal. Pero ahí comienza a crecer el nivel de interés y expectación. Luego estamos nosotros, los padres y demás familia, que, como nos hace casi mas ilusión que a ella verla vivir todo esto, sin querer la liamos mas parda aumentando esa emoción. Nos pasamos el día diciéndole cosas como: “Si no te portas bien los Reyes Magos te traerán carbón”, “Se buena que Papá Noel te está viendo”, “¿Ya has hecho la carta?” etc, etc, etc… (curioso lo que se usa esto para amenazar…) Y donde no debería pasar nada, porque es algo que se ha hecho toda la vida, tenemos una Valkiria sobreexcitada (con demasiada presión) para solo tener 3 años y ser el primero que realmente se da cuenta de todo esto de las navidades.

¡Nos hemos pasado! Lo reconozco. Y nos hemos dado cuenta tarde porque esto ha tenido consecuencias (o al menos yo creo que se debe a esto…). Como será la cosa que, la mañana de navidad, Valkiria me dijo: “Mamá, a los niños malos Papá Noel les trae carbón, pero a mi me ha traído regalos“. Alucinada me dejo con su asociación. Lo que quiere decir que aquello había calado mas de la cuenta y realmente la tenía preocupada. Su conclusión, evidentemente, fue que si no le habian traído carbón, después de tanto habérselo repetido, es que ella había sido buena (y nosotros sin darnos cuenta…). Sigue leyendo…