La publicidad que invade nuestros hogares

A mi me encanta la navidad. Me parece una época llena de magia e ilusión. Ese es el recuerdo que tengo de cuando era niña y así es como quiero que lo viva mi hija. Claro que la navidad también tiene su lado oscuro. Ese lado oscuro que nos puede llevar a embriagarnos y caer en un consumismo extremo. Y no solo nos pasa a nosotros, los padres, que a veces somos peores que ellos. También a nuestras criaturas, que sufren un bombardeo al que es difícil no sucumbir. Esta en todas partes, nos rodea. Controla nuestros anhelos, nuestras vidas en general. Os hablo de la publicidad.

Supongo que pensaréis que eso ha existido desde hace muchos años. Claro, ya hace 30 años, siendo yo una niña había mucha más publicidad dirigida al público infantil cuando se aproximaban estas fechas del año. Pero tengo la sensación de que en aquel momento la publicidad o el acoso publicitario no era tan feroz. Habían, eso si, menos canales de televisión (bastantes menos). Menos medios por los que esa publicidad te podía llegar. Y las técnicas parecían menos agresivas.

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Todos soñamos con que jugaríamos con ese barco de playmobil en una laguna con islas maravillosas (por mas que en el anuncio en letra pequeña pusiera que era una recreación). O creímos que nuestra Barbie andaría igual que lo estábamos viendo en la tele. En la mente de un niño todo cabe. Por eso es tan complicado el equilibrio entre la publicidad y los niños. Sigue leyendo…

Consejos de padre (51): Adolescente precoz

Definitivamente en casa tenemos una mini adolescente. Un ser chiquitito que, en ocasiones, me recuerda a mi misma hace 20 años, pero con menos acné. Ya solo nos queda que un día de estos nos suelte un: “¡Es que no me entendéis!” Y entonces ya me puedo caer de culo y hacer la croqueta directamente.

No es la primera vez que os hablo de esto. De vez en cuando asoman pinceladas de pre adolescente, mas o menos desde los 2 años, con la llegada de la reafirmación de su individualidad. En realidad, si lo pensáis, el proceso es bastante similar. Ellos claman por ser autónomos, mayores, independientes… Y nosotros intentamos tener toda la paciencia del mundo. Sin embargo, esta especie de curso intensivo de preparación a la adolescencia para padres, a veces puede conmigo, aunque otras me parta de la risa.

Y no son solo los berrinches cuando quiere algo que no consigue. Ni el querer ser mayor y hacerlo todo sola solita. Ahora son los cambios de humor, unidos a las negociaciones interminables… ¡que cualquiera diría que estamos negociando la cantidad de la paga!

Cuando le dices algo que no le viene bien empieza a tantearnos a ver por donde se escaquea, y con ello, pasa por todo un compendio de estados de ánimo. De la tristeza, anunciada para que quede claro, pasamos a la mas pastelosa alegría y melosidad. Y de sopetón al llanto desconsolado o la ira desatada. Todo esto en apenas 5 minutos, no vayáis a pensar que nos da mucho tiempo de reacción. A lo que nosotros solo podemos permanecer como espectadores anónimos hasta que acaba el discursito de turno y se calman las aguas.

La capacidad de hacer lo que hace es acojonante, ¡digna del Oscar! Ya la quisiera para si cualquier actor en ciernes. Lo mejor es que este ataque a lo “Queen of drama” conforme le viene se le va y luego todo vuelve a ser lo que era y, la mayoría de las veces, entra en razón. Ya veremos si dentro de 12 años todo es igual de sencillo.

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¿Tenéis a un mini adolescente en casa?

¿como lleváis el tema de los cambios de humor?

 

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Ideas para pasar una tarde en familia sin salir de casa

En esta ciudad en la que vivimos, Valencia, por si alguien no lo sabe aun, no suele llover mucho. La verdad es que es una pena porque cada vez llueve menos o, al menos, esa sensación me da a mi. Así que cuando llueve suele ser fiesta grande… Pero, ¿y que pasa cuando llueve muchos días seguidos? Esto ya es raro rarísimo, aunque a veces ocurre, como esta última semana, por ejemplo. Cuando ya se enganchan varios días seguidos de lluvia el (casi) único plan es ir de casa al cole y del cole a casa. Ahí es donde los padres tenemos que empezar a inventárnoslas para mantener a nuestras criaturas entretenidas.ideas-pasar-tarde-casa

Estos pinceles usar con temperas se ponen en los dedos. Nosotros los tenemos y ¡son lo más!

Como llega un punto en el que nos quedamos secos de ideas, hoy vengo a proponeros cosas que hacer en casa con los peques o, mas bien, qué hacemos nosotros cuando se nos plantea una tarde de estas (y quien dice tarde dice día o días…). ¡Ahí van! Sigue leyendo…

Juegos de mesa para niños a partir de 2 años

En esta casa somos jugones. Jugones de juegos de mesa, que no haya confusiones. A nosotros nos va eso de pasar la tarde jugando calentitos en casa con los amigos. Ya lo hacíamos antes de tener a Valkiria y, aunque durante sus primeros dos años de vida tuvimos que dejar esa afición aparcada, a partir de ahí hemos empezado a retomarla, pero esta vez con ella. Por eso pensé que sería interesante hacer este post.

¿Porqué juegos de mesa?

Pues porque ayudan a que entiendan muchas cosas que luego tendrán que aplicar en el día a día de sus pequeñas vidas. Cosas tan sencillas como saber esperar su turno y respetar que cada uno tiene su turno. Entender que a veces hay reglas para hacer las cosas y hay que saber seguirlas. Saber jugar de manera cooperativa, y también con el tiempo de manera estratégica e individual. Aprender que unas veces se gana y otras se pierde, pero sobretodo aprender que eso no es lo mas importante, sino que lo que cuenta es divertirse. Y, lo que mas me gusta a mi, que los juegos de mesa fomentan el juego en familia.

Juegos que tenemos en casa

Voy a empezar por orden de llegada a casa y por tanto de edad:

Red dog, blue dog de Orchard Toys

Este fue el primero que tuvimos, pero no empezamos a poder jugar con el hasta que Valkiria tuvo como 2 años y medio. La mecánica es simple, un bingo de toda la vida. Bueno, si os soy sincera no recuerdo haberme leído las instrucciones, pero aplicamos la teoría del “en mi casa se juega así” y a nosotros ya nos vale.

Es un juego con el que los niños se entretienen mucho y resulta muy fácil que cojan la dinámica. Nosotros, básicamente, lo que hacemos es repartir los cartones, vienen 4, y luego uno va sacando fichas de la caja y preguntando: “¿Quien tiene el X cosa de X color?” Y gana el que antes complete el cartón. Este lo he probado con varios niños de la misma edad y les suele gustar mucho. Aunque, como suele pasar con edades tan pequeñas, se cansan pronto. Por eso va genial que las partidas duren menos de 10 minutos. Otra cosa buena que tiene es que viene en inglés, así siempre podréis añadir un factor de dificultad extra, sobretodo si les estáis metiendo el tema del inglés desde bien pequeñitos. Sigue leyendo…

Leyendo en familia: Esperando

¿Ya sabéis lo que vais a pedir a los Reyes Magos este año? Nosotros si. Paciencia, ¡dos sacos llenos de paciencia! Pero no solo para nosotros como padres. ¡No, no!. También para Valkiria, que de eso anda igual de escasa que nosotros en ocasiones. Por eso, cualquier cosa que nos sirva para trabajar ese concepto con ella es bien recibido. Así que ya os podéis imaginar lo bien que nos vino que desde Boolino nos mandaran este libro llamado “Esperando“.

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Esperando pertenece a la colección “Álbumes ilustrados” de la Editorial Juventud y está recomendado para niños de 4 a 9 años. Aunque ya os digo yo que la historia es igual de accesible para un niño mas pequeño, porque Valkiria con 3 lo entiende perfectamente. Es un libro de 32 páginas, de un tamaño bastante grande. Las tapas son duras pero las páginas son de papel normal. Tanto la historia como las ilustraciones son del mismo autor, Kevin Henkes. Sigue leyendo…