La elección del nombre de nuestro niño 

Hay veces que elegir un nombre resulta de lo mas sencillo. Tal vez ya lo teníais pensado hace años. Tal vez es una tradición familiar. O, simplemente, sois más rápidos que Billy El Niño en poneros de acuerdo. Otras veces, en cambio, por H o por B no hay manera de llegar a un consenso entre los padres. Y se puede dar el caso de que el bebe nazca y siga sin nombre…

La primera vez que estuvimos embarazados la elección no fue muy difícil. Teníamos varias opciones ya pensadas desde hacia años. Si. Somos de esas parejas que fantaseábamos con como sería todo cuando fuéramos padres. ¡Nada que ver con la realidad…! Curiosamente, tan solo teníamos pensadas opciones de niña. Como si ya supiéramos que lo primero que vendría sería Valkiria.

Ya sabéis que el nombre real de nuestra peque es algo que no digo nunca. Es por mera seguridad, aunque os parezca una tontería. Pero si os diré, con respecto a su nombre, que no queríamos nombres compuestos y buscábamos algo que sonara igual en catalán y en castellano, sus dos lenguas maternas. Tres años y medio después, nos hemos visto en la misma situación. Y el Papa tenía tan claro que seria otra niña, que ni pensamos en la posibilidad de nombres de niño. Cuando nos dijeron que teníamos un nene en camino vino el dilema… ¿y ahora que?

Recuerdo una noche que estuvimos hasta las tantas en la cama barajando opciones. No llegamos a ninguna conclusión clara, pero nos echamos unas risas diciendo verdaderas barbaridades y buscando listas de nombres por internet. Para decidir el nombre del niño tuvimos mucho mas debate. Lo que me gustaba a mi, no me gustaba a el y viceversa. Luego había nombres capados por el papá por la letra en la que acababan, porque según él no casan con su apellido. Total… Que nos quedamos con tres opciones. De esas tres acabo ganando una, con un punto en común con el nombre de su hermana. Es un nombre simple y no muy largo.

¿Y que nombre tendrá en el 2.0?

Pues, aunque parezca mentira, en eso nos pusimos de acuerdo mucho antes. Estuvimos barajado varias opciones y nos quedamos con varias, que fueron las siguientes:

Vikingo

Esta era la opción mas fácil. La mas natural, por seguir con la temática nórdica y por cuadrarlo con Valkiria. Quedaba bien. Pero lo descartamos porque ya había otros niños llamados así por este mundo de la blogosfera maternal. El Papá sugirió Ragnar (estábamos acabando de ver Vikingos en ese momento…) pero me pareció excesivamente rudo para un bebé. ¡Menuda intensidad de nombre!nombre-bebe-niño

Con lo poco que me van los rubios y lo mucho que me gusta este… ¡ay omá!

Ninja

Siguiendo la estela de guerreros y, siguiendo la coña de que el nombre marcaba la personalidad del niño, pensé que si le llamábamos ninja igual sería dormilón y silencioso. O las mataría callando… ¡No se yo! Pero pensándolo bien, tampoco nos cuadraba mucho. Con lo que se mueve este niño creo que no va a ser nada sigiloso.

Obi-Wan

Alguna referencia a Star Wars tenía que salir. ¡Eso era inevitable! Quizá Jedi era demasiado genérico. Luke estaba demasiado manido ya. Así que nos tiramos un poco mas atrás en la estirpe Jedi y Obi-Wan nos pareció una opción a tener en cuenta. Luego la descartamos porque otro nombre nos gustó mas.nombre-bebe-niño

Para mi Obi-Wan siempre será Ewan Mcgregor

Atreyu

Y no se como… Este nombre vino a mi cabeza. ¡Atreyu! Le dije al Papá Cascarrabias… “¿Pero ese no es el nombre del caballo de La Historia interminable?” Me contestó… ¡Pues no! Hay mucha gente que tiene esa idea en la cabeza, no se exactamente porqué. Creo que es por la escena en la que muere el caballo mezclada con los momentos en los que Bastian llama a gritos a Atreyu (el caballo, por cierto, se llamaba Artax). En realidad, Atreyu era el nombre del niño que ayuda a Bastian a salvar Fantasía. Es un joven cazador de la tribu de los hombres de la hierba.

¡Y este será el nombre de nuestro niño en el mundo virtual! Porque La Historia Interminable es una de nuestras pelis de infancia. Porque habla de nuestra generación, la que creció en los 80. Porque algún día nos gustará leerles la novela a nuestros hijos (y ver con ellos la película por supuesto). Y porque, dentro de el imaginario friki, no es excesivamente evidente.

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¡Bienvenido pequeño Atreyu!

¿Os gusta el nombre que hemos elegido?

¿La Historia Interminable también fue una de vuestras pelis de infancia?

Disfraz de Ladybug, la superheroína de moda

Vivimos en una época en la que se alienta a las niñas a ser algo mas que princesas. ¡Eso es genial! Y no creáis que tengo nada en contra de las princesas, en esta casa nos encantan. Pero con nuestra hija hemos intentado que su mundo vaya un poco más allá, que su abanico sea mas amplio. Lo mismo la podemos ver con su vestido de Frozen o dándolo todo con su espada de Yoda. ¡Y me encanta! Por eso no me sorprendió nada cuando le dí a elegir a Valkiria y, sin dudarlo, me dijo que quería el disfraz de Ladybug, ¡Como no! ¡Si es la superheroína de moda!

No creo que haya niña, de la edad de Valkiria al menos, que no la conozca. Ladybug es una superheroína adolescente de procedencia chino-francesa, que por el día es una estudiante normal, Marinette, pero cuando hay problemas en París, lucha contra las fuerzas del mal enviadas por Lepidóptero (nombre compliaíllo de pronunciar donde los haya, pero claro, la traducción literal sería mariposón y eso no creo que quede muy correcto…). Para hacerlo cuenta con la ayuda de otro superhéroe, Cat Noir, que es un compañero de instituto que también tiene esa doble vida secreta. Aunque ninguno de los dos saben quien es el otro.

En esta casa somos muy de disfrazarnos… No hasta el punto de ir a convenciones, pero creo que con los años (y la perdida del pudor…) todo llegará. De momento, vamos reuniendo arsenal de disfraces para la peque. Tenemos disfraces de princesa, de Star Wars, de japonesa… y, pronto, al peque habrá que comprarle su primer disfraz. Tal vez acabe comprando unos disfraces de superhéroes a juego para él y su papá, ¿No estarían geniales?. ¡No hay nada que mole mas que una familia que se disfraza junta!

Disfraces Simón

Se trata de una empresa con más de 45 años de experiencia en el mundo del carnaval. Su tienda física esta situada en La Bañeza (León), localidad que cuenta con unos carnavales que datan de 1675, declarados fiesta de interés turístico nacional. Sus carnavales sobrevivieron incluso en los años de la dictadura, teniendo que empezar a confeccionar ellos mismos los disfraces. Así fueron pioneros en el diseño y patronaje.

Con el paso de los años quisieron ampliar negocio y hacerlo mas accesible a todos los bolsillos. Por ello, se pasaron al disfraz confeccionado, de muy buena calidad precio, y abrieron la primera tienda online dedicada al carnaval. Tienen un amplio surtido de productos, desde la mejor calidad al precio mas asequible. Y cuidan mucho al cliente con una atención personal, rápida y eficiente, haciendo que sus clientes siempre quieran volver.

Mi pequeña Ladybug

Ya os enseñé por Stories lo emocionada que Valkiria abrió el paquete que contenía su disfraz de Ladybug. El disfraz es un mono de cuerpo completo, hecho en un tejido fino pero de muy buena calidad y viene acompañado del antifaz. Aparte, como complemento, también tienen la peluca, que completa el look. Solo nos falta el Lucky Charm, que es una de las armas de esta superheroína, pero caerá próximamente. La talla que nos mandaron es la pequeña, que corresponde con una talla 3-4 años. Por edad es la que le corresponde a mi hija. Pero como esta niña es tan menuda, tenemos disfraz para años 😉

Aquí os dejo unas fotos de mi pequeña Ladybug en acción, ¡me la como!
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Mi experiencia con Disfraces Simón

La verdad es que ha sido de lo más positiva y recomendable. No solo tienen una página web muy intuitiva, que resulta muy sencilla de usar. Sino que cuentan con un catalogo muy amplio de disfraces y accesorios, para todos los gustos y de todos los precios. Además su servicio de envío y atención al cliente es inmejorable, ¡fueron rapidísimos! Así que ya sabéis, para el próximo Halloween, Carnavales o, simplemente, cuando os venga en gana regalarle a vuestros peques un disfraz para que jueguen (que no hay juego mas bonito), en Disfraces Simón podréis encontrar todo aquello que estéis buscando.

¿Les gusta a vuestros peques Las aventuras de Ladybug?

¿Sois de disfrazaros en casa?

 

Como empezar a practicar yoga con niños

Empecé a practicar yoga varios meses antes de quedarme embarazada. No era la primera vez que lo hacía, pero esta vez me llenó mucho mas, gracias, en parte, a la profesora. Pronto empecé a ver los beneficios que la practica del yoga, a través del juego claro, podía tener para los niños. El problema era lo pequeña que era mi hija, porque generalmente, las clases que se encuentran suelen ser a partir de 6 años. Así que decidí probarlo en casa.

Primero usamos unos videos cortitos muy chulos que encontré en Youtube, especialmente dedicados a los niños. A través de ellos Valkiria y yo empezamos a jugar a hacer Yoga, ¡y se lo pasaba genial!

Con el embarazo pude seguir practicándolo, pues ya lo hacía de antes y no es un deporte de impacto. Pero mis movimientos empezaron a estar algo más limitados. Valkiria me pedía cada dos por tres hacer yoga con mamá y seguimos con el yoga en casa. Incluso un día me la llevé a mi clase, porque estábamos solas, y aunque no aguantó toda la hora, si que estuvo atenta bastante tiempo.

Creo sinceramente que el yoga le puede venir muy bien a una niña como mi hija, que es toda nervio y aun no sabe como encauzar ciertas emociones. Por ello cada vez me interesa saber mas sobre el tema. Así que, cuando desde Boolino, en su club de lectura, me ofrecieron la oportunidad de mandarme el libro “Yoga con niños“, me vino al pelo.

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Yoga con niños

Este libro, de Ediciones Jaguar, está escrito por Pablo Alonso e ilustrado por Alberto Acedos. Se dirige, principalmente, a padres, profesores y profesionales del sector interesados en compartir la práctica de yoga con niños. No es uno de esos libros para leer del tirón, de principio a fin. Es un libro para explorarlo. Para analizarlo y revisitarlo. Para quedarnos con lo que mas se ajuste a nuestras necesidades y, porque no, para darnos ideas para otro tipo de ejercicios.

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Bien es cierto que va dirigido a actividades grupales en su mayoría. Pero también se pueden hacer muchos de los ejercicios en casa con nuestro peque. Si lo planteamos bien, no deja de ser otra manera de jugar, que ademas les aporta cierto relax. Les ayuda a canalizar su energía, a reafirmar su autoestima. Y facilita la concentración y el autocontrol.

Podemos encontrar un poco de todo: ejercicios de respiración, asanas, ejercicios de relajación, de pintar mandalas, etc… No creo que todos los ejercicios valgan para todo tipo de niños, pero si que hay mucha variedad para poder crear nuestra propia rutina de yoga con los peques.

Opinión personal

Me parece un libro muy útil, de esos que acabarán desgastados de tanto uso y con el que pasaremos ratos muy divertidos. A Valkiria le gustan sobretodo las posturas o asanas que remiten a animales, como el perro, el gato, la vaca, etc… Pero también intento combinarlo con otro tipo de ejercicios. Personalmente creo en los beneficios que la práctica de yoga puede aportar a la vida diaria, y sin duda, es algo que me gusta poder compartir con mi hija.

¿Quieres saber mas sobre como practicar yoga con tu peque?

 

Sangrado vaginal en el embarazo

Siempre se ha dicho eso de que cada embarazo es un mundo. No sabéis hasta que punto se está cumpliendo en mi caso. Esto de lo que os vengo a hablar hoy es otra de esas cosas que, en el embarazo de Valkiria, ni supe lo que era. Además de algo que asusta bastante y no contribuye, para nada, a que estés tranquila. Os hablo del sangrado vaginal. Que en mi caso no se limitó al primer trimestre.

No voy a entrar a explicaros todos los tipos de sangrados vaginales que pueden darse, ni sus causas. Para ello ya hay páginas en las que lo desglosan muy bien. Yo quiero contaros como fue mi experiencia con el sangrado vaginal y como lo viví.sangrado-vaginal-embarazo

La primera vez que me pasó no le dí la mayor importancia. Mas que nada porque pensé que, otro mes mas me iba a bajar la regla, era el típico marroneo previo. ¡Pero no! En ese caso, como corroboraría mas tarde, era lo que llaman un sangrado de implantación. Algo totalmente nuevo para mi. Esto ocurre, en ocasiones, cuando al implantarse el óvulo ya fecundado en las paredes del útero se produce una erosión del tejido del endometrio. No suele durar mas de un par de días y, aunque dicen que no duele, a mi me dolía igual que cuando me tiene que venir la regla.

Durante el resto del primer trimestre no volví a sangrar. Pero llegado el segundo trimestre, un par de semanas antes de nuestra segunda visita a urgencias, empecé a tener pequeños marcados. Al principio siempre pasaba el día después de haber mantenido relaciones sexuales. Como ya sabía que esto era algo normal, y la cosa no pasaba de un flujo rosado, no le dí mayor importancia. Días después, sin sexo de por medio, empecé a soltar hilitos de sangre mezclados con el flujo después de ir a hacer de vientre. Ya os he contado mis problemas de estreñimiento en este segundo embarazo. Primero comprobé de donde salía aquello y luego empecé a preocuparme cuando ya no hacía falta que hiciera esfuerzos o no, salían hilitos de sangre de vez en cuando.

Llame a mi matrona y le conté la situación. Ella, obviamente, sin verme y solo de palabra poco podía hacer. Como los medios de los que disponen allí no son muchos, me recomendó acudir a urgencias inmediatamente después de que ocurriera el próximo sangrado. Allí podrían determinar mediante ecografía si se trataba de un hematoma uterino, alguna pequeña herida en las paredes de la vagina, infección o algo sin importancia. ¡Con tantas opciones me acojoné!

Decidí ir a la mañana siguiente al hospital, pero eso no llegó a pasar. Justo esa noche me desmayé y nos tocó ir a urgencias. Aprovechando el viaje ya les comenté también todo lo del sangrado vaginal, aunque en aquel momento hacía horas del último. Me exploraron y no vieron nada. Descartaron algunas opciones como el hematoma o la infección, pero me dijeron que, al haber pasado muchas horas, no podían ver de donde salia la sangre. Que si me volvía a pasar volviera a urgencias ipso facto. Pero no paso más.

Unas semanas después, cuando la matrona vio el informe de urgencias. Esos informes en los que la mitad de cosas suenan a chino. Me dijo que, por lo que ponía, se trataba de un sangrado por erosión de las paredes de la vagina. Porque había algunas células que no deberían estar ahí y, al haber mas concentración de sangre en la zona, se producían esos sangrados. Bien fuera al mantener relaciones sexuales, al ir al baño, al toser o estornudar… Al hacer cualquier cosa que hiciera que las paredes de la vagina se frotaran. ¡Que curioso es el cuerpo humano!

Lo cierto es que, aunque finalmente resultó no ser nada, a mi me tuvo bastante preocupada. Como he dicho al principio, con mi anterior embarazo no sangre nada de nada, así que toda esta situación me pilló de novata. Y así sumamos un sustillo más a la lista de este embarazo…

¿Tuvisteis sangrado vaginal durante vuestros embarazos?

 

Consejos de padre (62): El día de la marmota

Normalmente la protagonista de los Consejos de Padre suele ser Valkiria y sus ocurrencias. Pero me vais a permitir que le robe el protagonismo esta semana porque hay algo que necesito gritar. ¡NO! ¡NO ESTOY A PUNTO DE PARIR! ¡AUN ME QUEDAN CASI 3 MESES! Ofú…¡que alivio! Ahí queda dicho. Y es que, últimamente, mi vida se a convertido en lo más parecido al día de la marmota, aquella genial película de los 90.

La única diferencia es que aquí el tiempo si que sigue pasando y los protagonistas van cambiando. Pero, día tras día, para mi la escena sigue siendo la misma. Y ya me empiezo a cansar de repetirme. He barajado varias opciones. Tatuarme “No, aun no” en la frente. Colgarme un cartel del cuello. O hacerme 7 camisetas iguales, una para cada día, todas con el mismo mensaje que el tatuaje.

Aparte tengo un problema. Bueno dos. Esto del embarazo me ha dejado la mecha muy corta. Vamos que me gasto mas mala leche que de costumbre. Y la segunda es que a mi se me notan las cosas en la cara en seguida. Así que os imaginaréis los caretos de aburrimiento supino que pongo cada vez que escucho la dichosa pregunta. Lo se… La gente no tiene la culpa. ¡Pero no lo puedo evitar!

Vale que el barrigón es enorme. Vale que estemos a las puertas del verano mas caluroso desde 1981 (manda huevos…) pero… ¿es necesario poner esas caras de estupor y compasión cada vez que le contesto a alguien que, hasta finales de agosto, no está prevista la llegada del bebé? Cualquier día acabaré soltando alguna burrada tipo: “¡Si ya voy por el mes 15 de embarazo!” o “¡Es que llevo cuatrillizos!” No se… Solo pare ver que cara ponen y divertirme un ratejo…

En fin, creo que debo de ir practicando la sordera selectiva y hacer como los extranjeros cuando no entienden ni papa de lo que les dices… Asentir y sonreír…consejos-padre-marmota

¿Alguna vez en vuestra vida os habéis sentido viviendo en el día de la marmota?