¿Quien dijo miedo?

El mundo de las fobias es muy amplio. Hay fobias para casi todo lo que te puedas imaginar, desde las más extrañas a las más comunes. Yo de hecho conozco unas cuantas en primera persona, pues soy un poco claustrofóbica, en un momento de mi vida estuve al borde de la agorafobia y desde que tengo uso de razón le he tenido pánico a las agujas. Mi pobre madre aun recuerda los numeritos que le montaba en el practicante, escondiéndome debajo de cualquier sitio y corriendo de un lado para otro como pollo sin cabeza. Pero escribo estas líneas para corroborar que toda fobia es superable, siempre y cuando te enfrentes a ella.

Ahí estaba yo, mirando en el calendario la fecha de mi primera analítica del embarazo y echándome a temblar. No quedaba otra, después de años, más de quince (no exagero) sin hacerme una analítica ni ponerme una inyección. “Habértelo pensado antes”, me decía mi subconsciente más cruel. Y el día llegó, y yo dormí como pude la noche anterior, pensando en sí la liaría parda mareándome y desmayándome (algo bastante común en mi, soy muy aprensiva). Cuando llegó mi turno, entré ya buscando la camilla y poniendo cara de cordero “degolláo”, advirtiendo, a diestro y siniestro, que “yo me desmayo“. Así que me tumbaron en la camilla y me dijeron que mirara hacia el otro lado. Obedecí, como una niña buena, mientras la más mayor de las enfermeras me echaba el sermón: “madre mía, pues no te queda nada que pasar” – decía – “Comparado con eso, esto no es nada mujer”. Imagino que pretendía consolarme, pero no sirvió de mucho. Yo me concentré en mi respiración, intentando hacerla pausada, dejé la mente en blanco, noté el fresco del algodón con alcohol pasando por mi brazo… “Ay dios, que viene…” Y entonces… nada, no pasó nada, porque para cuando me quise dar cuenta ya me estaban quitando la goma del brazo y ni siquiera noté el pinchazo. Todo muy rápido. Uno menos, pensé para mi. Que ingenua, no sabía yo la que se me venía encima.

Cuando tuve los resultados de esa primera analítica, me salio la tiroxina alterada, así que me mandaron al endocrino, y este me estuvo controlando el hipotiroidismo gestacional durante todo el embarazo y hasta tres meses después de dar a luz, a través de… si, analíticas. Así que ya podéis imaginar que me hinche a pinchazos. No recuerdo cuantos, perdí la cuenta en el que hizo diez. Esto es un lo que se llama: “No querías caldo, pues toma dos tazas”. Ahora soy toda una maestra en el arte de la aguja, aunque reconozco que no se me ocurre mirar ni loca, y sigo diciendo lo de la camilla, porque me sigue dando cosa que de repente un día me caiga.

Evidentemente, sigue sin apetecerme demasiado que me pinchen, pero ahora ya no lo paso fatal. Sin duda, tener un fin superior, en este caso la salud de mi bebe y la mía, ayuda bastante. Incluso fui yo a pedir que me vacunaran del tétanos, y rellene el tema de la donación de la sangre del cordón umbilical (ya os explicaré esto mas adelante).

Así que, repetid conmigo: SI SE PUEDE.

needle_phobiaY vosotras, ¿habéis superado algún miedo gracias a la maternidad?

¿O tenéis alguno pendiente?

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5 thoughts on “¿Quien dijo miedo?

  1. Ma Petite Troll

    El momento en que peor lo pasé de todo el parto, en el que me puse a llorar como un bebé fue cuando me pincharon la vía (que les costó mucho), así que te entiendo el pánico a las agujas 😉
    Feliz semana!

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    • Mama Puñetera

      Pues mira a mi me paso igual, no llegue a llorar, pero si me empecé a marear. También era la primera vez en mi vida que me ponían una vía, y como te lo dejan puesto, da un poco de cosica ver eso ahí colgando, jejeje… Besos

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  2. yoquierosermama

    Tengo la misma fobia. Hace dos semanas del primer análisis de sangre de mi vida. Ya la chica me dijo: y cuando vayas a parir qué? Y yo Muriéndome por dentro (ni siquiera estoy embarazada)..

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    • Mama Puñetera

      No te preocupes, yo soy la prueba viviente de que se puede superar, solo es cuestión de pensar que es por un bien mayor, jejeje

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  3. Pingback: Y entonces llegó nuestra Valkiria (II) | Maternidad como puedas

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