Un padre sin un plan

Hoy no es Mamá Puñetera quien os escribe, sino el del otro lado de la cama. Soy Papá Cascarrabias y os voy a contar como irrumpió el “Plan Padre” en mi vida.

No recuerdo exactamente como, ni cuando, empezó (si miro hacia atrás me da la sensación de que hace mucho). Puede que sea porque el inicio fue con intermitencia; a los pocos días de haber empezado el Plan lo dejábamos aparcado y así una intentona tras otra se veía truncada, porque cuando no era por la dentición era por un retortijón. Pero la realidad era, que no estábamos preparados, ni Valkiria ni yo. Y cualquier excusa era mejor que tener que aguantar lloros y lamentos.

La verdad, siendo un poco egoísta, es que cada vez que teníamos que abandonar el Plan, había un poco de resignación y “bastante” alivio por mí parte. Porque la estampa que se veía venir no pintaba nada bonita. Habíamos acordado con Mamá que, dado que era evidente que la pequeña lloraría y reclamaría su ración de “teta” al despertarse, la cogería yo y me la llevaría a otro lado de la casa. Y allí la acunaría con la esperanza de que se volviera a dormir. Para poder dejarla de nuevo en su cuna (que por aquel entonces aún estaba al lado de nuestra cama) y así hasta el nuevo despertar. Esto era la teoría.

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Lo que pasó en realidad, al primer intento y en los cuatro siguientes, es que en el momento que Valkiria se ponía de pie en la cuna y yo la cogía para llevármela del dormitorio, no me quería ver ni en pintura. Porque las criaturas no solo tienen desarrollado el rastreador visual para localizar a su madre, Valkiria parecía olerla si estaba a menos de seis metros de la habitación. Si tenía la suerte de cogerla poco despierta, a veces, conseguía que se durmiese en mis brazos, eso sí, después de andar de aquí para allá por el pasillo. Pero todo cambiaba al cruzar la puerta del dormitorio; cuando me disponía a devolverla a la cuna. Como si la hubieran pinchado, abría los ojos, rastreaba en las sombras de la habitación (como un Terminator buscando a Sarah Connor) y cuando localizaba a Mamá, iniciaba una letanía de “mama, teta, mama, teta…” acompañada de un llanto que ya no había manera de callar. Bueno, si; con teta. Mamá resignada, se medio despertaba, abría las sábanas diciendo: “anda, tráela aquí”. Y así me dormía el resto de la noche; y a Mamá le iba subiendo el estrés.

Fueron pasando las semanas y los meses, llego Noviembre y Valkiria no parecía mejorar en sus noches.  Por aquel entonces no aguantaba más de una hora en la cuna. Pero habíamos logrado un pequeño paso; desde que iniciamos el Plan la primera vez, yo no dejé de acunarla en sus múltiples despertares y al fin podía cogerla por las noches y que no reclamara a su madre. Incluso estando en la misma habitación, conseguía dormirla en mis brazos y rápidamente la dejaba en la cuna. Eso me daba una tregua de unos 45 minutos, a veces de una hora, para poder descansar (observen que no digo dormir) hasta el siguiente despertar. El problema es que este proceso nos funcionaba tres o cuatro veces por noche, a la quinta vez que la cogía, que solían marcar entre las cuatro y las cinco en el reloj, ya no le colaba lo de Papá y como corría el peligro de que se desvelara (hecho que ya nos había pasado en más de una ocasión) acabábamos metiéndola en la cama enganchada a Mamá. Veíamos que la cosa avanzaba, pero lentamente.

Fue a mediados de Noviembre, cuando Mamá y yo, replanteamos el Plan para llevarlo al siguiente nivel. Los progresos que había hecho la pequeña conmigo parecían indicar que era el momento propicio. Eso se tradujo en: alejarme del dormitorio en cuanto se despertara y acabar acunándola en el comedor y tumbado en el sofá con ella hasta que, viendo que estaba profundamente dormida, volver a la cama y ella a la cuna.

Y así llevamos hasta hoy. Con el añadido de que ya duerme en su habitación, solo se despierta una vez por noche y además me aseguro de que Mamá pueda descansar, por lo menos hasta las seis de la mañana que ya me levanto para irme a trabajar. He aceptado el sofá como mi segunda cama; sé que es algo temporal y por suerte soy una persona que podría dormir “en lo alto de un pincho”. Porque a fin de cuentas, lo importante no es donde yo duerma o si Valkiria se despierta más o menos veces. Lo realmente importante (y la finalidad de todo esto) es evitar “la teta nocturna”.

Y como diría Hannibal Smith: “Me gusta que los Planes salgan bien”.

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13 thoughts on “Un padre sin un plan

  1. entremishoras

    Enhorabuena por los logros! Además no todos los padres están dispuestos a sacrificar horas de sueño y pasar malas noches y más aún, teniendo que ir a trabajar. Es más, algunos ni tan siquiera se despiertan! En el sofá no se duerme tan mal, a que no? Jajajaja, lo dicho, que ya lo estáis consiguiendo, que no decaiga el ánimo!

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    • Papá Cascarrabias

      Gracias. Y nuestro sofá es comodissimo, jajaja. Y muy mal esos padres tan poco participativos en la crianza.

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  2. mamaruja24horas

    Poco a poco se irán consiguiendo las cosas. Y ole por ese padre colaborador, que en muchos casos no existen. Yo no me puedo quejar, Papá también sufre y colabora en nuestras noches tan animadas…
    Mucho ánimo y feliz finde!

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    • Papá Cascarrabias

      La verdad es que si. Ahora que sólo se despierta una vez por noche, lo agradecemos mucho. Gracias y ánimo en vuestras noches.

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  3. marifififi

    Enhorabuena por ese plan (y por el resultado)! Besicos

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    • Papá Cascarrabias

      Muchas gracias y a ver que tal. Iremos contando.

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  4. Mi Mundo de Color

    Es que quien le lleva la contraria a papa cascarrabias, pero bueno es la idea de que se vaya adaptando. Muy buen plan.
    Saludos

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    • Papá Cascarrabias

      Lo hacemos como creemos que es mejor para Valkiria. Muchas gracias.

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  5. Eulàlia (Princess and Owl stories blog)

    Yo sé poco y desde hace poco sobre el Plan padre, pero pensaba que mamá tenía que estar en una habitación diferente a la del papá y el bebé… Lo importante es que descanseis los tres, así que si os funciona bienvenido sera. Un besazo

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    • Papá Cascarrabias

      En nuestro caso Valkiria ya duerme en su habitación y descubrimos que se dormía más rápido en el comedor que en otro lado de la casa. De ahí que me la lleve al sofá cuando se despierta. Ahora me queda devolverla a la cuna rápido y así poder seguir durmiendo en la cama. En eso estamos.

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