Primeras veces: La nieve

Cuando vives en un lugar como Valencia, donde la mayor parte de los días hace sol, la nieve se convierte en eso que no ves mas allá de la televisión. Es casi como la playa para los madrileños, ese sitio anhelado porque esta lejos. Esto suele pasar mucho en general, anhelamos aquello que no tenemos y no valoramos suficientemente lo que tenemos a tiro de piedra. Divagaciones filosóficas aparte, mi primer contacto con la nieve fue con 14 años, en el viaje de fin de curso de EGB, ¡Y como lo disfruté! En mi fuero interno, bajando por primera vez aquella pista de esquí del pirineo, pensaba que había nacido para aquello, ¡yo iba a ser esquiadora!… Luego me pegué una leche monumental con choque múltiple y dejó de parecerme una idea tan maravillosa. Pero sin duda me lo pasé genial. Puede que Valkiria no recuerde cuando fue su primer contacto con la nieve, posiblemente el invierno que viene ya ni se acuerde, pero habrá documento gráfico que lo atestigüe y este relato para contar el momento “curioso” que fue su primer día en la nieve.

Llevábamos unas semanas hablándole a la niña de que íbamos a ir un día a la nieve con los yayos, incluso vino con nosotros cuando quedamos con la chica que nos vendíó su ropa para la nieve a través de wallapop (según ella, una señora me regaló la ropa porque Valkiria ha sido buena…). Ya solo con eso hacía tiempo que estaba emocionada. Así que cuando ayer nos levantamos y le dije que nos íbamos a la nieve, su carita de ilusión era máxima. No se que pensaría ella que era la nieve. Eso blanco que solo había visto en Peppa Pig y Frozen. El caso es que iba mas contenta que unas castañuelas. Yo le había ido explicando cosas como que allí hacía mucho frío, que por eso había que abrigarse tanto o que la nieve estaba muy muy fría y había que jugar con guantes. Pero no es lo mismo que te lo cuenten a vivirlo en primera persona.

Fuimos hacia Teruel, a la zona de Valdelinares, a un pueblo que se llama Mora de rubielos esperando encontrar nieve allí y así no tener que llegar hasta las pistas se esquí. Pero al llegar nada de nada, un frío del carajo, eso si, pero nieve ni gota. Así que seguimos hacia las pistas. Unos 15 minutos más tarde ya había suficiente nieve como para poder pararnos, encontramos una zona urbanizada en donde se podía parar y allí nos bajamos. Le puse a Valkiria mono, chaqueta, manoplas, gorro y botas, la pobre parecía el muñeco de michelin, casi ni se podía mover y ¡listos para la batalla!

El primer contacto fue bien, le hacía gracia como crujía la nieve bajo sus pies, tocarla y tal… Sacamos una especie de cuchara gigante/trineo que compramos para jugar, pero no había la suficiente pendiente como para que aquello funcionara, así que buscamos otra zona andando un poquito. Mira tu por donde, había un parque infantil, nevado, todo muy bucólico y Valkiria quería montarse en el columpio. Ahí empezó a torcerse la cosa. Entre que no se sentía segura al sentarse por la cantidad de ropa que llevaba y que yo le dije que no se podía quitar las manoplas para cogerse a las cadenas (estaban congeladas) ni le podía dar fuerte como cuando íbamos al parque, Valkiria se cabreó mogollón y ya empezó a no querer saber nada ni de la nieve ni del mundo.

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Aún así, la yaya consiguió distraerla lo suficiente como para que se tirara con papá en el trineo algunas veces. Pero no sabemos que fue lo que pasó, si es que le dieron mal rollo los charcos congelados que se partían, o hacer la croqueta por la nieve, pero después de 20 minutos allí ya no quería ver la nieve ni en pintura y solo lloraba diciendo que se quería ir al coche, que hacía mucho frío y que la nieve no le gustaba. Hasta el punto que la tuvimos que llevar en brazos al coche porque ni pisarla quería. ¡En fin, los niños son imprevisibles! Algo similar nos pasó en su primera vez en la playa, pero allí no tenía ni el año. No quiso jugar más y solo se quería ir, así que recogimos las cosas y nos volvimos al pueblo.Nieve-2-con

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-El Papá Cascarrabias también disfrutó como un niño-

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Como nos sobraba tiempo dimos una vuelta por Mora de rubielos, visitamos la iglesia que me pareció muy bonita y compramos algunos productos típicos de la zona. Y para terminar, comimos en un sitio que estaba muy bien llamado El Rinconcico, ya pudisteis ver por Instagram el pedazo de postre que nos metimos entre pecho y espalda. Estuvimos un ratito mas en un parque al lado del restaurante y luego ya nos volvimos a casa. Valkiria cayó rendida en el trayecto de vuelta.

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La verdad es que no fue lo que esperábamos, pero creo que con niños nunca puedes esperar nada. Ellos siempre tienen la capacidad de sorprendente. Al menos fue un día en familia diferente y un primer contacto con la nieve. El año que viene repetiremos, a ver si su reacción cambia.

¿Como fue vuestra primera vez en la nieve con los peques?

 

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11 thoughts on “Primeras veces: La nieve

  1. yderepentesomos3

    Pues Morlita aun no ha tocado la nieve, en Mallorca nieva rara vez y cuando lo hace muchas veces ni cuaja o es en el Puig Major (arriba del to vamos jejeje) y creo q no se puede subir hasta arriba porque es militar (aunque igual me estoy colando jejeje pero me suena algo asi). Con la playa hemos tenido reacciones varias, el primer verano encantada, el segundo le daba como asquillo tocarla y ahora en invierno que la llevan los abuelos le encanta lanzar la arena al aire y embadurnarse. Vaya fotones más guapos le has echado a Valkiria!!! Está preciosa!!!

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    • Mamá Puñetera Post author

      Gracias guapa! La pobre el día que saco la cámara a pasear la lincho a fotos! jajaja…
      La verdad es que los niños son imprevisibles con estas cosas… Vais a tener que buscar algún sitio con nieve, aunque sea en la península 😉

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  2. Bea

    Jaja yo te soy sincera, la nieve es genial, preciosa…. Pero cuando estas con el frío, que te resbalas, incomoda… Pues la cosa termina agobiando jaja aun así son momentos fabulosos para pasar en familia.

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    • Mamá Puñetera Post author

      jajajaja, la verdad es que si, muy cómoda no es, pero lo que hubiera yo dado de pequeña por haber ido! Son experiencias únicas!

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  3. Socorro que soy mamá

    Nosotros fuimos a finales de enero y no había casi nieve solo en las pistas de Valdelinares, pero he de decirte que Salvajita disfruto como una loca, que no podíamos sacarla de allí.
    Mora de Rubielos es precioso yo he ido muchas veces, nos gusta subir por aquella zona ha pasar el día, te recomiendo Alcalá de la Selva que también es precioso, mas pequeñito pero muy chulo.
    Tengo pendiente un post sobre el sitio que estuvimos entre Valdelinares y Javalambre en unas casitas de madera también muy chulo.
    Las fotos preciosas tienes un bombón de niña. Un abrazo.

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    • Mamá Puñetera Post author

      Gracias guapa! Pues a mi también me encantó la zona y me gustaría volver. Quedo pendiente de tu post!
      Besos!

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  4. Planeando ser padres

    Nosotros aún no nos hemos estrenado. Os veo, y sólo de pensar en la cantidad de ropa nueva que íbamos a necesitar para una jornada de nieve se me pasan las ganas de ir. Es que parece un deporte de ricos hasta cuando no se va a esquiar. ¡Qué poca ropa de buen abrigo tenemos!

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    • Mamá Puñetera Post author

      jajajaja, aquí la única que fue bien equipada fue Valkiria y lo apañe comprando de segunda mano en wallapop, me salió por mucho menos de la mitad, así que genial! Nosotros nos apañamos con cosas que teníamos por casa, que no está la economía para despilfarros de un día 😉

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  5. sra.jumbo

    Jajaja pobrecilla!!! Nosotros vivimos en zona de nieve así que la tenemos muy vista. Al niño le encanta y se pasan el día haciendo muñecos y tirando bolas. Es que si a este no le gustase…la llevaba clara jaja.
    Oye, la foto final de la niña es un fotón, preciosa.

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  6. Lai - Asi piensa una mamá

    Qué preciosas fotos!!! Qué carita! Nosotros fuimos a la nieve por primera vez en primavera (si, la ventaja de vivir en la falda de los Andes) y con la peque nos pasó lo mismo. A la que se le hundió el pie en la nieve (vale que no iba taaan bien preparada) dijo que en brazos o al coche jajaja
    Además nos pilló neblina y se estresaron un poco al no poder ver, cada vez que pasaba una nube, más alla de nuestras narices.
    seguro que la proxima vez será diferente!

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  7. Pingback: Primeras veces: vamos al cine | Maternidad como puedas

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