¿Sabes suficiente sobre nutrición infantil? Nestlé bebé te ayuda

El tema de la nutrición infantil es una de esas cosas que a todas las madres nos preocupa e interesa. Pero no solo nos debería preocupar una vez tenemos a nuestro bebé en brazos. Sino desde el momento en el buscamos quedarnos embarazadas. Siendo aun mas importante cuando ya tenemos el ansiado positivo que nos confirma nuestro estado de buena esperanza.

Tuve el placer de asistir, junto con otras Super Mamis Blogueras, a la presentación del Programa Educativo de Nutrición online que han lanzado para ayudarnos durante los 1000 primeros días en la vida del bebé (incluyendo el embarazo).

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¿Como que 1000 primeros días?

Pues si, estudios recientes han demostrado la importancia de una correcta alimentación desde el embarazo hasta, aproximadamente, los dos años de vida del bebé. En estos 1000 días es fundamental establecer unos hábitos nutricionales adecuados, pues estos influirán durante el resto de su vida y le ayudarán a prevenir males tan comunes de nuestro tiempo como la obesidad.

¿En que consiste el Programa Educativo de Nutrición?

Se trata de un curso online, realizado por expertos en nutrición infantil, y totalmente gratuito, que está dividido en cuatro etapas: embarazo, 0-6 meses, 6-12 meses y 12-24 meses. En cada una de ellas aprenderemos de una forma sencilla y amena, mediante artículos e infografías, sobre distintos aspectos relacionados con la nutrición. Además, consta de una parte práctica, con herramientas, vídeos y consejos donde podremos aplicar todo aquello que hayamos aprendido. Para ello solo tendréis que daros de alta en el club Nestlé Bebé y podréis tener acceso a todo el contenido del Programa. Os dejo el link directo en la siguiente imagen:

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No es necesario hacer el curso de manera lineal. Esto quiere decir que, al estar dividido por etapas, podéis ir directamente a aquella que mas os interese. En la que te encuentres tu o tu bebé en ese momento.

Evento de presentación del Programa Educativo de Nutrición

La verdad es que todavía no había tenido la oportunidad de contaros que recientemente me he unido al programa de Super Mamis Blogueras de Nestlé Bebé. Pronto tendréis sorpresas en el blog en relación a esto. Como tal fue por lo que me invitaron a asistir a este evento de presentación en Madrid. Fui para allá con mis amigas Marisa de La estrella de Gael y Núria de Mamirrachadas, ¡no podía haber mejores compañeras de viaje!

Una vez allí, el evento se celebró en una tienda que me dejó enamoradita perdida. Un espacio multidisciplinar, totalmente kid-friendly. En el puedes desde asistir a talleres, hasta tomarte un café con tu peque. Aparte de comprar algo de su tienda, porque todo lo que tienen es precioso. Empezamos conociéndonos un poco. Reencontrándonos con algunas compañeras bloggers y desvirtualizando otras. Después de un café reparador, comenzó la presentación. Nos explicaron en lo que consistía el Club Nestlé Bebé y, lo principal, todo lo relativo al Programa Educativo de Nutrición.

Después nos retaron mediante un juego por equipos, poniendo a prueba nuestros conocimientos sobre nutrición infantil. ¡Lo dimos todo! Y el Valencia team nos quedamos a las puertas de la gloria, pero no pudo ser, jajajaja… ¡Fue super divertido! Nos reímos un montón y, aunque la mayoría de las preguntas ya las sabía, hubo muchas dudas que aproveché para refrescar. Que a pesar de que una no vaya a ser primeriza, la memoria no da para acordarse de absolutamente todo. Ya me entendéis 😉

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-Al final todas nos graduamos con honores-

¿Que me parece el Programa Educativo de Nutrición?

Me parece una herramienta super interesante para solucionar cualquier duda que nos pueda surgir en cuanto a la alimentación de nuestros peques. Nunca llegaremos a saberlo todo, así que, antes que recurrir a fuentes poco fiables, mejor acudir a un programa de nutrición realizado por expertos, como este. Además, el hecho de que sea online, accesible desde cualquier ordenador, tablet o teléfono móvil, lo hace mucho mas atractivo de cara a los padres de nuestra generación. Padres que vamos corriendo a todas partes y aprovechamos cualquier ratito para consultar cosas en internet. ¿Puede Nestlé ponernoslo más fácil? Yo creo que no, por eso os animo a apuntaros 😉 ¡Os encantará!

¿Conocíais el Programa Educativo de Nutrición de Nestlé?

¿Que os parecen este tipo de herramientas?

 

Cuando dejé de obligarle a comer

Llevamos unas semanas, con el tema de la comida, un poco…digamos…difíciles. Bueno, quizá unas semanas sería decir poco, pues en esta casa el tema de la comida nunca ha sido fácil. Valkiria es una niña de poco comer. No le entusiasma la comida. Apenas hay alimentos que la veas comer con ganas y la mayoría de ellos la acaban cansando. Todo lo deja a medias. Pero quizá ha llegado el momento de asumir que ella es así y no intentar forzar algo que no puede ser de otra manera. Yo, que nunca quise obligarle a comer, al final acabé cayendo en ello.

Pero voy a poneros en antecedentes. Hay algo más allá de la presión social que me ha llevado a estar preocupada por el tema de la comida y el peso. Valkiria siempre ha ido por debajo de la media en cuanto a peso y altura. Eso no es ni mejor ni peor. Solo es su constitución. Pero, si a eso le añadimos que fue intolerante a la proteína de la leche de vaca hasta los 17 meses, supongo que mi obsesión por verla comer de todo y bien fue aumentando.

Como os decía antes, nunca ha sido de comer mucho. Hemos pasado fases muy complicadas, como cuando se negaba a comer sólidos. Y, aunque todo acaba pasando, siempre te queda un regusto amargo al pensar que porqué tu hija no puede comer con ganas, como muchos otros niños. No hay que comparar. Lo se. Aunque a veces yo misma me sorprenda al descubrir que, justo por esas mismas comparaciones, tampoco come tan mal como a mi me parece.

Comer come pero ¿Como come? En eso también hemos pasado fases. Fases de comer con tele porque sino no había manera. Fases de comer sin tele. Fases de dárselo todo nosotros. Y, ahora a punto de cumplir los 3, llegó la fase de “tienes que empezar a comer tu solita”. Entre otras cosas porque sé, por el año pasado en la guardería, que es algo que es capaz de hacer perfectamente. Después de que acabará la guardería, el día a día y mi falta de paciencia, acabaron haciendo que ella se acomodara en que yo fuera la que le diera la comida. Pero hace cosa de un mes empecé a cambiar el chip y empezamos a trabajar el comer ella sola. Al fin y al cabo en el comedor del colegio lo va a tener que hacer cada día a partir de hoy mismo.

Así que este mes ha sido difícil porque ella, que se distrae con una mosca (como cualquier niño de su edad) y que además la comida no le interesa demasiado, no acababa de entender porque ahora tenía que comer ella sola. Fueron unos días malos en los que a mi se me acababa la paciencia demasiado rápido y le gritaba más de lo que me gusta siquiera reconocer. Cualquier comida requería de mínimo 40 minutos de “pelea” e insistencia por mi parte para conseguir que comiera. Bregar así con ella desayuno, comida, merienda y cena es desesperante. Pero lo es por la forma en lo que yo me lo estaba tomando.

Llegó un día, por la mañana, que ya en el desayuno estuvo 50 minutos para solo beberse un sorbo de leche y un cachito de pan. Y ahí ya exploté. ¡No podía mas! Me puse a llorar con tal congoja que Valkiria directamente no entendía nada. ¡Estaba agotada! Así que, tras calmarme y llevarla al cole, decidí que aquello no podía seguir así. Estaba harta de estar todo el día regañándola, achuchándola y, en cierto modo, obligándola a comer.

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Recordé entonces que tenía por casa un ejemplar de “Mi niño no me come” de Carlos Gonzalez. Lo busqué y me puse a releerlo. Y entonces llegue a una parte en la que planteaba hacer una prueba cuando nos encontrábamos ante un niño así. Pesarlo el primer día y no obligarle a comer durante una semana. Si después de esa semana lo volvíamos a pesar y había perdido casi kilo y medio, entonces podíamos dar el experimento por fallido y, si queríamos, volver a lo que estuviéramos haciendo antes. Pero si el niño, sin obligarlo a comer, seguía sano y no había perdido un peso considerable, entonces ¿que problema había?

No perdía nada por intentarlo. Total, los nervios ya los había perdido. Así que me puse a ello y, tras una semana y pico, aunque ha habido días muy malos en los que apenas a comido cuatro tonterías, el resto me sorprendió comprobar que estaba comiendo más que cuando me ponía como una energúmena a achucharla para que comiera. El ambiente en casa se ha calmado muchisimo y mi estado de ánimo a mejorado considerablemente. Nadie puede vivir todo el día enfadado y en constante batalla.

Os cuento todo esto porque en cierto modo me siento mal por todos los gritos, todos los llantos y todo el estrés. Pero también para contaros que se pueden hacer las cosas de otra manera y que muchas veces, los momentos son lo difíciles que nosotros los queramos hacer. Siempre hay una alternativa y la hora de comer no puede ser una batalla campal.

Lo que hacemos ahora es lo siguiente:

  • No obligarla a comer, es decir, confiar en que es capaz de regular su propio apetito.
  • Poner tiempos, es decir, cada una de las comidas dura lo que dura. A la hora de comer, por ejemplo, le suelo dar 30 minutos para el plato principal. Si pasada esa media hora solo se ha comido medio plato, no pasa nada, se retira y al postre. Y con el postre hacemos lo mismo. Esto nos resulta útil porque Valkiria es de distraerse con cualuquier cosa y, si por ella fuera, la hora de la comida podría durar hora y media… Eso, cada día, cada comida, no puede ser. Así que el tiempo de comer es el que es y cuando se acaba se quita el plato. Sin gritos, discursiones ni castigos. (Esto no esta el el citado libro, pero nos lo recomendó una psicopedagoga).
  • ¡Nada de picar entre horas! Y mucho menos si es para comer snacks o chucherias. En todo caso, si el niño tiene hambre se puede ofrecer algo de fruta.
  • Moderar el agua en las comidas. Valkiria tiende a beber mucha agua en general, que esta genial, pero durante las comidas beber mucha agua puede ser contraproducente porque le quita el hambre.
  • Nada de televisión durante la comida. Como mucho, nosotros, si ha comido bien, le ponemos dibujos con el postre. Es como un pequeño premio.

Estas cosas están adaptadas al caso concreto de nuestra hija y su modo de ser y relacionarse con la comida. No son leyes universales, ni creo que sirvan para todo el mundo. Pero a nosotros, de momento nos funcionan. Y la hora de sentarnos a comer ha vuelto a ser algo agradable que hacer en familia.

¿Vuestros hijos son de mucho o de poco comer?

¿Habéis pasado rachas malas como esta?

 

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¿Que hago si no le gusta la fruta?

Creo que llevo preguntándome esto en modo bucle desde que Valkiria cumplió los 6 meses y empezamos con la alimentación complementaria. ¿Como consigo que tome fruta? Al principio es relativamente fácil, los bebés suelen poner pocos impedimentos y están mas abiertos a probar alimentos. Pero y luego, que pasa cuando hay que abandonar las papillas y pasar a los trozos. ¿Que pasa si de ningún modo quiere probar nada? Ahora os cuento nuestro caso.

Como yo nunca me atreví con el BLW, empezamos con las frutas trituradas, primero de una en una y luego mezcladas entre si. Se las comía pero ya entonces se veía que no le entusiasmaban. Con el paso del tiempo llegaron los primeros dientes, que tardaron en salir, y la alimentación a trozos, que nos costó lo suyo. Nosotros fuimos ofreciéndole fruta a trozos, pero no había manera de que se comiera ninguna, así que seguimos con los triturados.

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A día de hoy nuestros progresos han sido mínimos y eso que hemos intentado casi de todo. Tan solo se come a bocados el plátano y nos cuesta una eternidad de tiempo y de paciencia. El resto de frutas no es que no le gusten, es que ni hemos conseguido que las pruebe. Ella, aparte del plátano, ha probado la manzana y la pera y no le gustan. Realmente de las frutas son de las mas insipidas, pero no se si será porque esas no le gustan nada o porqué, no encuentro la manera de conseguir que cate mínimamente ninguna otra.

Os cuento lo que hemos intentado hasta ahora sin ningún resultado:

  • Comer fruta delante de ella para enseñar con el ejemplo. Nos ve, sabe lo que comemos, le ofrecemos, pero siempre dice que no.
  • Presentarle la fruta de modos divertidos. Si, le hace gracia, pero de comer nada de nada.
  • Hacer zumo… ¡Nanai!
  • Preparar polos de frutas, ¡tampoco funciona!
  • Jugar con la fruta preparando brochetas de frutas o similar. Esto lo hemos hecho en casa y en el cole, a ver si interactuando con la fruta le daba ganas de probarla. Dice que ¡pá tu tía!

Así que ya veis, poco más se me ocurre para que acceda a comer fruta que no sea triturada. Porque si se la doy triturada se la come. No le entusiasma, pero se la come. De hecho, muchas veces seguimos tirando de tarritos de frutas o frutas de esas que vienen en bolsitas de chupar. No son la solución mas saludable del mundo, por la cantidad de azúcares que tienen, pero al menos así se lo come.

Lo que si tengo claro es lo que no pienso hacer. No pienso obligarla a que lo pruebe porque esa no es la solución y solo conseguiremos el efecto contrario. No pienso convertir cada comida en una batalla, ni chantajearla o amenazarla para que acabe cediendo. Se supone que la comida tiene que ser algo agradable, cualquier comida, da igual si es el desayuno, la merienda o la cena.

Sinceramente me da mucha envidia (sana) cuando veo a esos niños que devoran fruta y les encanta. Yo no creo que viva eso con Valkiria, al menos de momento. Y eso que creí que con la llegada del verano y las frutas veraniegas la cosa cambiaría, pero no, oye, que no quiere probar ni medio cacho de sandia.

Se que tampoco pasa nada si no comen fruta, a ver, entenderme, que de no comer fruta no se van a morir, pero creo que es importante criarlos con una alimentación sana y variada y por ello pienso seguir intentándolo. Pero como he dicho antes, sin forzar. En fin, que le vamos a hacer. Contadme vosotros, a ver si me podéis echar una mano.

¿Les gusta a vuestros peques la fruta?

¿Algún consejo?

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Comparando papillas de cereales

En esto de dar papillas a los niños o no, como en otros tantos temas de la crianza, hay opiniones para todos los gustos. Están los que se saltan directamente las papillas y prefieren ir dándoles los cereales tal cual son (arroz, maíz, trigo, etc…); y están los que introducen los cereales sin gruten a partir de los 4/6 meses y siguen dándoselos años después. Yo no creo que haya una única opción buena y válida, sino que cada uno hace lo que cree que le va a ir mejor a su familia según su manera de pensar. Tan respetable es una cosa como la otra. Nosotros pertenecemos al segundo grupo y Valkiria, a día de hoy, ya pasados los 27 meses, sigue desayunando papilla de cereales.

Bien es cierto que no solo depende de nuestra decisión. En algunos casos los niños rechazan las papillas de cereales desde el primer momento, por sabor, por textura o por lo que sea. Luego los hay que llega un día que dejan de quererlas, posiblemente por las mismas razones que los anteriores pero más tarde. Y los hay que solo se toman estos cereales sin llegar a la textura de papilla, mas líquidos a través de un biberón. Como Valkiria nunca quiso ninguna tetina que no fuera la teta de su madre, nosotros pasamos directamente a las papillas. Y aunque a estas alturas a veces hay días que empieza a costarle acabársela (se nos hace mayor), seguiremos con ellas hasta que no veamos que es capaz de beberse un vaso de leche (ahora le cuesta horrores) y comerse una tostada, es decir, hacer un desayuno de adulto.

Después de casi dos años tomando papillas, probando diferentes marcas y sabores, voy a hacer un recopilatorio de las marcas que hemos probado y que nos han parecido:

  • Sanutri: Nuestros inicios con las papillas tampoco fueron fáciles. Ya teníamos diagnosticada a Valkiria de su IPLV (intolerancia a la proteína de la leche de vaca) y tuvimos que hacer un poco de investigación hasta encontrar unos cereales que nos aseguraran 100% en su envasado que no contenían trazas de leche. La marca Sanutri era la única que aseguraba no contener ninguna traza de lactosa, proteína de leche ni huevo en sus papillas. Así que esta fue la marca con la que empezamos en el mundo de las papillas y la única que usamos hasta que Valkiria toleró allá por los 17 meses. Tienen bastante variedad de productos, yo creo que los probamos todos, más por variarle a la niña que por otra cosa. La textura era muy fina y sin grumos, aunque al no poder prepararlos con leche normal quedaban bastante insulsos, cosa que no era culpa de los cereales en si. El único problema era que no me resultaba nada fácil encontrar esta marca cerca de casa, ni en farmacias ni mucho menos en supermercados, así que una vez al mes nos tocaba ir a una gran superficie a cargar con varias cajas.

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  • Nestle: De esta marca solo hemos probado la gama normal, es decir, la que se encuentra habitualmente en cualquier supermercado. La linea Nestum no la hemos probado, así que mi opinión es únicamente sobre los primeros. De precio son los más económicos de cuantos hemos probado y tienen una amplia gama de productos. Sin embargo, era bastante complicado conseguir que se disolvieran bien sin que quedara ningún grumo y antes de mezclarlos con la leche eran los que menos naturales me parecían. Eso no quita que tenga todas las vitaminas y nutrientes, en eso es similar a las demás.

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  • Hero babynatur: Esta marca también es muy fácil de encontrar en cualquier super de barrio. Hemos probado toda su gama de productos y quitando la variedad con fruta y la variedad con barquillo, que no le gustaron demasiado a Valkiria, el resto se las toma muy bien. Su textura antes de prepararlo parece muy natural y se disuelven fácilmente en la leche sin quedar grumos. Están elaboradas con grano completo, por ello mantienen todo su contenido en hidratos de carbono, ácidos grasos esenciales y fibra. De precio son por un estilo a los anteriores.

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  • Blevit: La última marca que añadimos fue esta y se ha quedado como nuestra favorita. Hemos probado varios tipos dentro de su gama de productos, que es amplísima, en concreto las Blevit plus duplo y las Blevit plus trocitos y ambas han sido un éxito. Antes de ser mezcladas con leche parecen muy naturales, se disuelven muy fácilmente y no dejan grumos. Por poner algo negativo, estas solo se suelen encontrar en farmacias y no en todas. Su precio es el más elevado de todas las del post, pero se ve justificado por la calidad de su producto. Además, en cuanto al tema del sabor, a mi me parecen las mas ricas porque no están ni muy sosas ni especialmente dulces.

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Y hasta aquí nuestra experiencia con las papillas de cereales. Como veis tampoco hemos probado muchas marcas, pero teniendo en cuenta que solo hace 10 meses que Valkiria toleró la leche, no nos ha dado tiempo a más. No se cuanto más seguiremos con ellas porque creo que eso lo marcará mas ella que nosotros, pero nunca está de más tener un paquete de reserva en casa para esos días en los que todo lo demás falla.

¿Y vosotros, sois de papillas u os saltasteis todo eso?

¿Cual es vuestra marca preferida?

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Potitos de frutas para bebés aplv/iplv

El día que dimos con el diagnostico de IPLV de Valkiria, un montón de dudas se cernieron sobre nosotros. Yo ya estaba metida de lleno en la dieta de exención de lácteos y derivados, que son muchas, muchísimas cosas las que contienen sustancias derivadas de los lácteos. Pero, una cosa es que se me cuele algo que no puede comer ella y me lo coma yo, con la consecuente cagalera, y otra cosa es que se lo coma ella directamente. Se que en el caso de la intolerancia, al menos en la nuestra, lo que sucede, si toma algo que no debe, suele ser diarrea y malestar de estomago. Unas noches y unos días malos e inquietos. Por suerte, nada que nos lleve a urgencias. Pero aun así, todo lo que pueda hacer para evitarle un mal rato lo hago, esta claro. Por eso, cuando ante la aversión de Valkiria por la fruta natural, probamos con los potitos de frutas preparados, me mire mucho las etiquetas de los productos e incluso mande mails a algunas marcas.

No los hemos probado todos, pero si muchas marcas distintas, así que me gustaría compartir con vosotros nuestra experiencia personal en este tema:

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Esta marca, Bia, fue la primera que encontramos y probamos. Aunque el etiquetado esta bastante claro, mandé un mail a atención al cliente para que me aseguraran que no contenía ningún derivado lácteo. En seguida me contestaron asegurandome que no. Así que, libres de dudas nos lanzamos a ellos. La textura es bastante parecida a un triturado normal de frutas, pero quizás el sabor tiene un punto ácido (el típico de la naranja y el limón) que a Valkiria no le acabó de gustar. Lo volvimos a probar meses después y tampoco. Ahora hemos vuelto a comprar otro tarrito de esta marca, que lleva granada, y lo probaremos un día de estos a ver que tal. Sigue leyendo…