Estreñimiento en el embarazo, ¿qué hago?

Hoy vengo a hablaros de caca. Bueno, mas bien de todo lo contrario. De cuando no hay manera de ir al baño. Lo que viene siendo sufrir estreñimiento durante el embarazo. ¡Temazo agradable donde los halla! Puede no ser el tema mas bonito sobre el que hablar pero, sin duda, es super importante tener un buen transito intestinal, sobretodo en el embarazo. Y ahora es cuando me siento como Carmen Machi anunciando yogures… En fin, vamos al lío.

El estreñimiento durante el embarazo es algo que no todas las mujeres sufren, pero es más habitual de lo que pensamos. Yo, en mi anterior embarazo, no lo sufrí, pero en este voy bien servidita, y os aseguro que no es nada divertido. Ya no solo por lo incómodo de la situación, sino porque en mi caso a veces me genera otra serie de problemas que intentaré describir de la manera menos escatológica posible (si es que hablando de caca eso puede ser…). Resumiendo, voy estreñida hasta que un día mi cuerpo colapsa y decide soltarlo todo de golpe, con muchos retortijones y mucho malestar, algo que me deja bastante hecha polvo. Este es mi caso particular. A otras mujeres puede darle otros problemas, como las temidas hemorroides.

¿Cuales son las causas habituales del estreñimiento?

La principal es que a nuestra dieta le falte fibra. Pero hay otras como la falta de ejercicio físico, beber poca agua o no ir al baño cuando se tienen ganas. Esto sería en una situación normal. Sin estar embarazadas. Pero si estamos gestando, a todas las causas anteriores le unimos el efecto de la progesterona, una sustancia que genera nuestro cuerpo destinada a inhibir las contracciones de la musculatura lisa de las paredes uterinas, pero que afecta también a nuestros intestinos volviéndolos perezosos. Conforme avanza el embarazo la cosa empeora con el aumento del tamaño del útero y la falta de espacio. Los intestinos están donde pueden.

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¿Que podemos hacer para aliviar el estreñimiento en el embarazo?

Mientras estamos gestando tenemos que olvidarnos de los laxantes habituales. Lo mas recomendable es optar por modificar la alimentación y realizar pequeños cambios en nuestras rutinas habituales, de modo que, nuestro cuerpo, se regule solo de manera natural.

  • Hacer una dieta rica en fibra, aumentando el consumo de frutas, especialmente las que tienen efecto laxante, como ciruelas o kiwis. Verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales ayudan a complementar el aporte de fibra en una dieta equilibrada.
  • Beber muchos líquidos, al menos dos litros al día. Lo principal sería el agua, pero también podéis ingerirlos a través de caldos de verduras, zumos naturales de frutas o infusiones (aunque estas últimas con moderación y teniendo en cuenta que no todas son seguras de consumir durante el embarazo).
  • Comer despacio y masticando bien los alimentos. Así como tener unos horarios habituales para las comidas. Ya dicen que una buena digestión empieza en la boca.
  • Asimismo, y como en el punto anterior, intentar tener un horario para ir al baño. ¡A nuestros intestinos les gustan las rutinas! El momento de ir al baño hay que tomárselo con calma. Pero no es necesario estar mas de 10 minutos sentado en el Wc, sobretodo si se tienen hemorroides.
  • Comer yogures con bifidus, a pesar de no ser un laxante, si que ayuda a regular de manera natural nuestro transito intestinal.
  • Realizar algo de ejercicio físico suave y a diario. Aunque solo sea andar.

¿Que hago yo para sobrellevar el estreñimiento?

Pues aparte de intentar cumplir todo lo anterior. Que incluso he empezado a comer kiwis aunque no me gustan nada. Pongo en práctica algunos trucos sencillos.

  • Beberme un vaso de agua templada en ayunas. Yo le pongo el zumo de medio limón, pero porque así me entra mejor.
  • Añadir salvado de trigo a algunas comidas. Una cucharada, aunque recomiendan mas, pero yo con eso ya voy bien.
  • Hacerme galletas de avena caseras. Son compactas, pero están muy ricas. Me como dos por las mañanas y me van fenomenal. La receta que uso es de la web Pequerecetas.
  • Ir al baño sentada pero poniendo los pies en una pequeña banqueta, no muy alta, mejora la postura y ayuda.
  • Ir a todos sitios con la botellita de agua. Parece una tontería pero no lo es. ¡Sino se me olvida beber agua!

Con estos cambios en la alimentación y los hábitos deberíais de notar mejoría. Bien es cierto que, si estáis tomando suplementos de hierro por el embarazo, eso no ayuda y aún endurece mas las heces. Mi matrona me dijo que, si con todo lo anterior no mejoraba, pidiera hora con el médico de cabecera para que me mandara medicación apta para el embarazo. Pero entonces tendría que beber aún mas agua o podría sufrir justo el efecto contrario. Lo siento, pero no me veo capaz de beber mas agua de la que ya bebo. Sino directamente me voy a quedar a vivir en el baño.

¿Sufristeis estreñimiento en el embarazo?

¿Algún truco que usarais y os funcionara?

 

Vestidos de fiesta para embarazadas

No se a vosotras, pero a mi, de toda la vida, me ha encantado comprarme vestidos de fiesta. Supongo que porque tampoco han sido muchas las veces que los he podido utilizar, mas allá de nocheviejas, la graduación y alguna boda. Curiosamente, no es que a mi alrededor abunden las bodas. Pero da la casualidad de que, tanto en mi anterior embarazo, como en este, me coincide que tengo boda con el embarazo. Con la diferencia, eso si, del mes en el que me encuentro. Hace 4 años acabé usando vestidos normales de corte imperio y falda con mucho vuelo. Esta vez, sin embargo, tendré que recurrir a un vestido de fiesta especial para embarazadas. Porque sino, me temo que corro el peligro de que no me entre la barriga.

Llevo meses (y no os exagero…) haciendo investigación por redes. No tengo intención de comprarme el vestido hasta unas semanas antes de la boda. Pero mientras voy mirando y guardando todo aquello que veo. Tanto material he sacado que he decidido compartirlo con vosotras. Seguro que alguna estáis en mi misma situación y os puede ser de ayuda (así no sentiré que he perdido horas y horas de mi vida buscando vestidos, jejeje)

Empezaré con las marcas que hacen vestidos de maternidad:

Mamalicious

Esta tienda se dedica exclusivamente a ropa para antes y después del embarazo. Tienen mucho surtido y los precios no son escandalosos. Lo único es que he encontrado más vestido corto que largo. Y yo en principio lo prefiero largo… Pero como no descarto al final saltarme el protocolo y lanzarme al corto, pues los pongo todos.

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Tiffany Rose

Esta tienda inglesa ha sido uno de los descubrimientos de mi búsqueda. Cierto es que los precios se suben bastante en algunos modelos. Pero tienen una variedad inmensa y muchos modelos en oferta. Sin duda merece la pena echar un vistazo.

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Alia – El Corte Inglés 

Esta es la marca de ropa premamá que pertenece a El Corte Inglés. Yo los vaqueros de este embarazo me los compré ahí en rebajas, estaban super bien de precio. En cuanto a ropa de fiesta no tienen mucha variedad, pero lo que tienen es bonito y a un precio asequible.

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Envie de Fraise

Esta tienda de nombre un tanto raro es la que antes era Mi ropa premamá. No es que tengan mucha variedad de vestidos para ocasiones especiales, y los que tienen son modelos bastante sencillos. Pero yo tampoco busco algo muy recargado. Quizá la pega es que los veo un poco caros para lo sencillos que son.

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Asos

En esta página encontraréis una gran variedad de vestidos de fiesta premamá. Algunos de su propia firma y otros de otras. Los precios están muy bien y hay un poco para todos los gustos.

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Zalando

Con esta página pasa lo mismo que con la anterior. Lo bueno es que tienen gran variedad, tanto de modelos como de precios y siempre podrás encontrar uno que se ajuste a tus necesidades.

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H&M

Una de las marcas reinas de la moda low cost. Tienen una linea especial premamá, que creo que muchas de nosotras habremos usado. Los diseños que tienen son bastante sencillos y los precios para todos los bolsillos. Con los complementos adecuados podéis tener el look perfecto por muy poco dinero.

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La Redoute

Esta conocida tienda de venta por catálogo también tiene linea especial premamá. En cuanto a vestidos de fiesta no tienen mucho, tan solo he encontrado uno que me dijera algo, sobretodo porque el color mostaza me encanta.

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Vestidos que sin ser premamá podrían servir (dependiendo del tamaño de la barriga):

Dorothy Perkins

Otra marca inglesa que tiene un catalogo muy amplio. No son vestidos premamá, pero cogiendo el corte adecuado, que suele ser el que queda debajo del pecho y con una falda con bastante vuelo, podrían servir para ir ideal a cualquier evento.

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Mango

Me ha sorprendido mucho ver la cantidad de vestidos que creo que podrían acoplar a una embarazada en una tienda como Mango. No se si hay que dar las gracias a la moda oversize o a la languidez que parece estar de moda. El caso es que hay mas de lo que pensaba para poder probar y, quien sabe, llevarse el vestido ganador a casa.

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Poete

Aquí no he encontrado tantos como en la anterior, pero los que he encontrado me han parecido preciosos. Soy fan del rollo helénico, jejejeje Eso si, los precios son bastante elevados.

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Zara

Yo la verdad es que no suelo comprar mucho en Zara. Me refiero a ropa para mi. No le acabo de encontrar el punto. Pero algo hay. Quizá para bodas con un aire más casual, aunque con los complementos adecuados todo gana mucho.

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Hasta aquí lo que he encontrado en mi investigación. Seguramente no está todo lo que hay, pero si que hay mucho y muy bonito entre lo que poder elegir. Espero que, si estáis en la misma tesitura que yo, encontréis EL VESTIDO (así, con mayúsculas…). Y si conocéis alguna otra página donde poder mirar, ¡admito sugerencias!

¿Que os parece la selección de vestidos de fiesta para embarazadas?

¿Fuisteis a alguna boda con bombo?

Cambios psicológicos en este segundo embarazo

La experiencia es un grado… O eso dicen. Lo que si es cierto es que, en este segundo embarazo, yo no me estoy sintiendo igual a nivel psicológico. Hay aspectos en los que me siento mejor que la vez anterior. Sin embargo, hay otros en los que el cambio no ha sido, exactamente, a mejor. Tu eres y no eres la misma persona. Porque tienes unos años más. Ya eres madre. Tienes esa experiencia, pero nadie te prepara para el cóctel hormonal que supone un nuevo embarazo. Y nunca sabes por donde te va a dar. Estos han sido mis cambios psicológicos:

Menos miedos

Empezaremos por algo bueno, esta vez siento menos miedo. No hay cosa que me de mas miedo que el desconocimiento y la incertidumbre. Ahora no voy a pasar por algo que es totalmente desconocido. Aunque cada embarazo sea un mundo, tu ya tienes cierta experiencia previa que te hace estar mas tranquila. Conocer a lo que te vas a enfrentar te hace sentir mas segura. Quizá no en todos los aspectos. A mi el hecho de como llevaré la bimaternidad me preocupa bastante. Pero por otro lado pienso que, igual que me acostumbré la primera vez, cuando el cambio es casi mas tremendo, esta vez, llevará mas o menos tiempo, pero acabaremos acoplándonos a ser cuatro.

Mas seguridad en mi misma

Como consecuencia del punto anterior, siento mas seguridad en mi misma. Ahora se que puedo parir y lo puedo hacer como yo quiero. Luego dependerá de como vayan las cosas llegado el momento cumbre. Nadie puede asegurarte que podrás tener el parto que deseas, aunque ya lo hayas hecho antes porque, entre otras cosas, hay cosas que no dependen únicamente de ti. Pero aun así, el hecho de ya haber pasado por ahí me da seguridad y me hace estar mas tranquila.

A otro nivel, en el de la maternidad y la crianza, también me siento mas templada. Después de 3 años y medio de ser madre, se que habrá cosas que se me seguirán escapando y me descuadrarán totalmente. Situaciones nuevas por las que pasar. Pero ya se el tipo de madre que quiero e intento ser. Me podré sentir desbordada, pero tengo un bagaje a mis espaldas que me da seguridad.

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Pereza infinita

Este sentimiento empezó a invadirme antes incluso de ponernos a buscar este segundo embarazo. Es un sentimiento muy contradictorio porque, por una parte te sientes así, pero por otro lado te hace mucha ilusión pensar en tener otro hijo. No se si esto es normal o es que yo soy así de raruna. Recuerdo que una amiga me dijo: “Mujer, si te da pereza no hace falta que lo hagas ya. Esperar un tiempo” Y yo le contesté: “Es que me da pereza ahora y me la va a dar dentro de un año. Eso no va a cambiar“.

El motivo es el mismo que en el punto anterior. Como ya sabes a lo que vas, asumes que va a haber momentos muy duros por los que tocará pasar. Y no me refiero precisamente al parto. Sino a las noches sin dormir y los posibles contratiempos que puedan ir surgiendo. El primer año con Valkiria fue tan agotador que solo el hecho de pensar en volver a pasar por todo eso me da una pereza infinita. No lo puedo evitar. Por otro lado me sabe mal, porque no tiene porque ser igual, pero como lo único con lo que puedo comparar es con mi propia experiencia previa, es lo que hay.

Menos conciencia del embarazo

Cambia mucho el como llevas el embarazo de cuando estas sola, a cuando ya tienes otra criatura a la que cuidar. A mi este embarazo se me está pasando a la velocidad de la luz. Y es que muchas veces ni te acuerdas de que estás embarazada, ¡porque no tienes tiempo! Sobretodo los primeros meses, cuando aun la barriga no se nota mucho. Te metes en la vorágine del día a día. De llevar a la niña al cole, recogerla, ir al parque, etc… Y solo te acuerdas de como estás cuando tu cuerpo te avisa de que vas demasiado deprisa o cuando te sientas en el sofá después de dormir a la fiera. El tener menos tiempo para mirarte a ti misma hace que estés menos pendiente de tu cuerpo, de los cambios que se producen en ti, en definitiva, menos consciente del embarazo.

Estos son los cambios psicológicos que he notado en mayor medida y con los que más diferencias noto en relación a la vez anterior. Supongo que para cada mujer y para cada embarazo, será diferente, así que…

¿Me cuentas los cambios psicológicos que notaste tu en tus embarazos?

¿Notaste diferencias entre embarazos a ese nivel?

 

Primer trimestre de embarazo y primer susto

A estas alturas del embarazo que estoy, 23 semanas ya, en pleno segundo trimestre, no voy a ponerme a relataros mes por mes los cambios que voy teniendo. Para eso ya llego un poco tarde. Pero si que me gustaría hacer un resumen por trimestre y hoy vengo a hablaros de como fue el primero (con susto incluido).

Como ya os comenté en el post de hace un par de semanas sobre la búsqueda, dimos la noticia en nochebuena. Las navidades pasaron tranquilas, viendo pasar cosas que no podía comer ni beber. Lo normal del embarazo vamos. Si que es cierto que ya por aquel momento, que no estaría de mas de 5 semanas, me encontraba muy hinchada y con muchos problemas de gases y de estreñimiento, ¡empezaba pronto!

Pasadas las navidades fui a mi ginecóloga privada a que me hiciera la primera ecografia. Estaría de 7 u 8 semanas. No es que en ese momento pueda verse mucho, pero yo sentía la necesidad de hacerla y comprobar que todo estaba como y donde tenía que estar. Todo fue bien y nos quedamos mucho mas tranquilos.

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Unas semanas después llegó el primer susto, o la primera visita a urgencias. Como decía antes, seguía teniendo muchos problemas para ir al baño. En ese momento iba oscilando entre el estreñimiento y la “casi” diarrea. Aparte de seguir con muchos gases. Perdonad el tono escatológico y poco glamuroso del post, pero los embarazos tienen su lado oscuro, nunca mejor dicho y, de entre muchas teclas, los problemas intestinales son algo muy habitual.

Estaba de 11 semanas, era miércoles, así que nos levantamos y llevé a Valkiria al cole como de costumbre. Yo ya no me encontraba muy bien, así que cuando llegué a casa me tumbé en el sofá y me quedé dormida un par de horas. Cuando me desperté empecé a notar dolor de estomago. Pensé que sería hambre, así que me preparé algo de almuerzo, ligero, y seguí reposando. Pero aquel dolor no remitía, al contrario, iba a mas.

Toda la vida he sufrido de gases. Es algo muy doloroso que, cuando me pasa, suelo aliviar con infusiones y alguna pastilla tipo aerored. En un par de horas se me suele pasar. Pero esta vez no me atreví a tomarme nada dado mi estado. Y aquel dolor solo hacía que aumentar. Me fui a la cama y solo podía hacerme una bola y retorcerme de dolor. Pensé en esperar a ver si se pasaba, pero llegado el medio día el dolor seguía yendo a mas y yo ya me estaba empezando a desesperar. También estaba preocupada por el bebé, pero sabía que aquello no eran contracciones.

Llamé a mis padres para que recogieran a Valkiria del cole y a mi marido para avisarle de la situación y decirle que cuando llegara a casa del trabajo nos iríamos a urgencias. El Papá salió antes de trabajar y nos fuimos al hospital. En aquel momento los dolores eran tan fuertes que se me hacían casi insoportables. El hospital queda muy lejos de mi casa y, a la hora que fuimos, el camino se me hizo eterno. Para que os hagáis una idea, yo parí sin epidural y os digo que aquellas punzadas que me daban, que iban y venían, como si fueran contracciones, ¡me dolían mas que el parto!

Cuando llegamos a urgencias obstétricas entré yo sola, porque no dejan entrar acompañantes. Allí cada enfermera que me cruzada me preguntaba si estaba embarazada. ¿Perdón? Vale que no tenía apenas barriga en aquel momento, pero estando allí la respuesta me pareció mas que obvia. En fin… Me recibió la enfermera y luego me vio la médica de guardia. Me hicieron una eco para comprobar que todo estuviera bien con el bebé y yo me harté de llorar al ver ese pequeño cuerpo, ya con forma humana, en la pantalla del ecógrafo. Descartado cualquier daño fetal, la médica quería mandarme con mi dolor para casa sin hacerme mas pruebas. Me dijo que si no se me pasaba volviera en unas horas al hospital. ¡Como si estuviera al lado de mi casa!

Con lo que me había costado llegar hasta allí no pensaba irme. El dolor seguía igual de intenso, llevaba desde las 9 de la mañana con él y ya eran las 6 de la tarde. Así que me negué a irme. Les dije que si querían me quedaba en la sala de espera de fuera con mi marido, pero que de allí no me iba. La medica, jovencita, al ver mi convencimiento llamó a una superior. Esta le preguntó si me habían hecho una analítica, o me habían puesto algo para el dolor. Ante la respuesta negativa de la primera, esta médica, mas mayor, me mando hacer una analítica y ponerme una vía para meterme todos los calmantes que podían. Aparte de una inyección intramuscular para algo que todavía no se que fue, pero que deduje que era para las obstrucciones intestinales (cosa que en ese momento no tenía).

Me metieron con la vía en observación, me pusieron la banderilla (que me hizo un daño de la leche…) y allí estuve dos horas. Los calmantes empezaron a hacer efecto y, pasado ese rato me volvieron a mandar a que me viera otra médico.

Yo no se si fue de pasar de estar tumbada a estar de pie. De haber soportado tantas horas de dolor. O de que. El caso es que empecé a encontrarme mal, a tener sudores fríos y, mientras la médica me decía que probablemente tenía un virus, me tuve que ir al baño a vomitar. Cosa que no había hecho en todo el embarazo y que, de hecho, no creo que tuviera nada que ver con él. Me mandaron para casa, aun con punzadas en el estomago, mas leves y con una receta de Carivan que nunca usé.

Tengo la sensación de que no sabían que pasaba. Aquello no fue un virus. No volví a vomitar ni a ir al baño. Pero los dolores de barriga aun me duraron 5 días mientras iban bajando de intensidad y me dejaron hecha polvo.

Esa fue nuestra primera visita a urgencias. Unas urgencias que con el embarazo de Valkiria no pisé hasta el mismo día del parto. Pero ya lo dicen, que cada embarazo es un mundo. Y este ya apuntaba a que iba a ser movidito.

El primer trimestre, aparte de eso, fue mas o menos como en mi primer embarazo. Mucho cansancio, mucho sueño y un hambre de devorar. La diferencia estuvo en los problemas de gases y una especie de angustia que solo se me calmaba comiendo, pero que no llegaba a ser para vomitar. Yo lo definía como mal cuerpo, o “fatiguita” como dicen en mi tierra.

Poco después llegó la ecografía del primer trimestre con el triple screening… Pero eso es otra historia que puede que algún día, no se cuando, os cuente.

¿Como fue el primer trimestre de vuestro embarazo?

¿Notasteis diferencias entre embarazos?

 

La búsqueda del segundo embarazo

Las cosas hay que contarlas desde el principio. ¡Como toca! Para entenderlo todo en su contexto. Así que, antes de meterme en faena a contaros cosas de este segundo embarazo, empezaré por lo que fue la búsqueda del mismo. Algo que, sinceramente, creímos que sería más fácil de lo que fue en realidad.

Nosotros, pecando de padres primerizos, pensamos en cual sería el mejor momento de iniciar la búsqueda de este segundo bebé. Como si fuera algo matemático. Hicimos todos los cálculos para que, el parto, no me coincidiera con los exámenes de la escuela de idiomas. Ni con las navidades, que luego al bebé se le deslucen los cumpleaños. Ni, por supuesto, pasar otro verano embarazada. ¡Eso jamas de los jamases!… ¿Conocéis al Sr. Murphy, no? Ese que tiene esa teoría tan graciosa que va dando zascas en la cara de la gente. Que bastante que uno diga…”No quiero tal…” para que ¡ZASCA! Lo que viene siendo un “no querías sopa, pues toma dos cazos” de toda la vida. Ese es muy amigo mio.

Que no hombre que no, que si que parecemos primerizos… Que en esto de la búsqueda de un segundo embarazo uno no puede ponerse fechas ni limitaciones porque, a no ser que seáis de esas parejas que con la puntita ya se quedan embarazados, las cosas de palacio van despacio. ¡Y el embarazo llega cuando se alinean los planetas en la casa de jupiter y con luna creciente (en el mejor de los casos)! Vamos… ¡cuando le da la santisima gana a lo que sea!

Os aseguro que cada día estoy mas convencida de que llegar a concebir y que ese bebé llegue a nacer es el milagro más grande del universo.

Así que ahí estábamos nosotros, con nuestras cuentas perfectamente hechas, cuando llegó el día de ponerse en faena. Y nos pusimos, con mucho amorsito del bueno. Buscando los momentos, porque claro, ya somos padres, no es como antes. Ahora hay que cuadrar agendas también para eso. ¡La pasión y el desenfreno al carajo! Pero con amor, eso si. Y empezaron a pasar los meses.

Parece que tampoco tuvimos en cuenta a mis queridos ovarios multifoliculares. Esos que ovulan cuando quieren y les da la gana, sin importarles ciclos ni reglas. Que ya mi ginecóloga nos los advirtió cuando buscamos a Valkiria, y, obviamente, nos lo volvió a advertir cuando fuimos a verla antes de ponernos a buscar este. Pero claro, con el primer embarazo tardamos relativamente poco, apenas 3 meses, y ya nos creímos que todo el monte sería orégano.

La desesperación fue creciendo al mismo ritmo que pasaban los meses y, aunque en nuestro entorno fueron muy respetuosos con el tema de la búsqueda, intentando no agobiarnos. Si que llegué a oír esa típica frase de “Cuando te relajes te quedarás embarazada“.

Ya, si… ¡Claro! Os aseguro que si por ser una estresada de la vida fuera, no podría haber tenido ni un bebé ni medio. Lo que si decidí fue dejar de actuar como si ya estuviera embarazada. Y me sentó bien. ¿Que quiere decir eso? Pues que si me apetecía beberme una copita de vino, me la bebía; y si quería comer mas insano de la cuenta o cosas que no se pueden comer estando embarazada, pues también. De todos modos, hasta que el palito no me dijera lo contrario, ahí no teníamos nada de nada. Que no digo yo que no haya que cuidarse, que conste, pero tampoco obsesionarse con ello.

Y así fueron pasando los meses y nuestros cálculos se fueron yendo a la mierda… ¡tal cual! Y llegó el día de plantearse… ¿paramos o que? Que sino nacerá en verano y ya verás… Pero no, obviamente, no paramos. Pasé por meses que yo creí que habíamos hecho diana, pero luego venía mi amiga la de rojo y el marcador se volvía a poner a 0. Esos días no podía evitar estar de bajón.

Un par de semanas antes de navidad, mi cuerpo empezó a hacer cosas raras. Me tenía que venir, notaba que me iba a venir. De echo, tenía una cena con amigas a la que no fui porque empecé a manchar, como antes de bajarte el periodo. Mis ánimos por los suelos. Así que me quedé en casa jugando a un juego de mesa con mi marido y sus amigos, mientras me daba un homenaje en forma de vinito blanco.

El día antes de nochebuena, aquella amenaza de mes fallido había dejado dar señales, ya no marcaba y de la regla ni rastro. Estaba en casa de mis padres, mientras mi madre me enseñaba todos los manjares que había comprado para las navidades: jamoncito del bueno, quesos, salmón, vino… Cuando pensé: “Va a ser que toca comprarse un test de embarazo” Y eso hice. A la mañana siguiente me hice la prueba y dio positivo. ¡No nos lo podíamos creer! ¡Teníamos pastel en el horno!

busqueda-segundo-embarazo– Esta vez compramos uno de los de toda la vida –

Preferiríamos haber esperado un poco para contarlo a la familia mas directa, pero dadas las fechas, no iba a colar lo de que servidora no tenía ganas ni de jamón, ni de vino, ni de queso… Así que dimos el notición en la cena de nochebuena y no pudo haber mejor regalo de navidad que ese.

¿Como fue la búsqueda de vuestro segundo embarazo?

¿Tardasteis mucho o poco?