Consejos de padre (65): vacaciones en el nido

¡Vacaciones! Por aquí Valkiria y yo estamos de vacaciones. Bueno, para ser sinceros, ella está de vacaciones. Yo, como autónoma que trabaja desde casa, hago lo que puedo, cuando puedo. El pater de la familia ya esta contando los días, como el que deshoja una margarita. Este viernes será su último día antes de las vacaciones de verano… Que ya veremos si no empalma con la baja de paternidad. Pero que no se haga muchas ilusiones que aquí estamos en plena fase del nido… ¡Que agobio me está entrando!

Cuando esperábamos a Valkiria fue diferente. Lo teníamos todo preparado mucho antes. Lo fuimos haciendo poco a poco y con mucha tranquilidad. Ahora, a menos de 4 semanas de “El día P” prácticamente no tenemos nada listo. Si me pusiera de parto ahora mismo, esto sería un autentico cáos. ¡Que, por no tener, no tengo ni la bolsa del hospital hecha! Bueno, en realidad esto último es solo culpa mía, no la tengo hecha por pura pereza, pero esta semana me pondré a hacerla sin falta. Eso si, aquí servidora lleva ya un par de semanas en plan demonio de tazmania sacando ropa de la mayor, seleccionando la que podemos usar, lavando, planchando y volviendo a colocar… ¡Que agotamiento!

Pero por lo demás, a día de hoy, aun tenemos mil cosas que hacer. El nido no está listo ni mucho menos… Tenemos que pintar la habitación de Valkiria. Traer y montar la cuna en nuestro cuarto. Y mas de lo mismo con la bañera y con el carro. Lo único que tenemos ya es la silla del coche. ¡Algo es algo!

Así que, aunque el pobre Papá Cascarrabias esté deseando coger vacaciones, poco tiene que ver lo que se supone que son las vacaciones con como vamos a pasar por aquí las siguientes dos semanas. Trabajaremos como pajaritos ocupados para intentar dejarlo todo listo para el gran día. Solo espero que Atreyu no decida hacer acto de presencia antes de tiempo…

¿Preparasteis el nido con mucha antelación?

¿Lo preparasteis igual la primera vez que las siguientes?consejos-padre-nido-vacaciones

Primera clase preparto en la seguridad social

Quizá es un poco pronto para empezar con las clases preparto. Pero al ser por la seguridad social, hay que tener en cuenta, al menos aquí en Valencia, que en julio y agosto no hacen cursos preparto en la mayoría de ambulatorios. Como duran dos meses, y pariendo en agosto, había que empezarlas ya. Así que ayer asistí a mi primera clase y, ¡no sabéis la diferencia con la vez anterior!

Algunas ya leísteis la mala baba que se gastaba la matrona que tuve en mi anterior embarazo. Como ya conté en su momento, igual que con el resto del personal sanitario, la matrona que te toque es una cuestión de suerte. Pero si a aquella no podía ni verla, con la que tengo ahora estoy encantada. ¡Son como el día y la noche! Tanto en trato personal como en ideas relacionadas con su trabajo. La que tuve era mas de la vieja escuela, una mujer casi apunto de jubilarse, hastiada por estar donde estaba (que no es donde ella quería estar) y agobiada por la cantidad de trabajo. Cosas que se notaban en como trataba a todo aquel que cruzara la puerta de su consulta. En cambio, mi matrona actual es una mujer de una mente abierta, que es pro parto natural, pro lactancia materna y mas maja que las pesetas. ¡Se sabe hasta el nombre de la gente! (Que pensaréis que es lo normal, pero para mi no lo era).

En fin, que tenía muchas ganas de asistir a sus clases preparto porque ya sabía que me iban a gustar. La última vez que tuve cita con ella me estuvo explicando en que consistían. Un poco de ejercicio. Otro poco de relajación. Una parte práctica y otra final teórica. Que fuera con ropa cómoda, llevará una toalla y el acompañante que quisiera, pero preferiblemente la persona que fuera a estar conmigo el día del parto. Lo bueno es que, esta vez, al ser por la tarde, el Papá Cascarrabias puede asistir, aunque llegue empezada la clase.

Cuando llegué ya noté la primera diferencia. Estaba todo el suelo lleno de colchonetas formando un circulo, y allí estuvimos las dos horas que duró la clase. Nada mas llegar nos fuimos presentando y diciendo para cuando nos tocaba parir. Por las fechas que son, y teniendo en cuenta lo que os decía antes de que en verano no hay clases preparto, somos un grupo muy heterogéneo. Mamis de todas las edades y con fechas de parto que oscilan entre finales de julio y principios de octubre. De lo que mas llamó mi atención fue que de las 11 mujeres que estábamos allí, solo 2 eramos repetidoras. No se si porque las que repiten ya no suelen asistir a este tipo de clases.

Empezamos con unos ejercicios especiales para el embarazo que acabamos bailando con música árabe algo parecido a danza del vientre. ¡Fue muy divertido! Nos saltamos la relajación y fuimos a la parte práctica donde nos habló de los ejercicios de kegel y el masaje perineal. Que esta vez tengo intención de hacer cada día durante el tercer trimestre. A ver si podemos evitar la episiotomia. Para terminar nos puso un vídeo sobre la preparación al parto y los síntomas para ir al hospital. Hablamos un poco de las contracciones, que son, que sentiremos y cuando tenemos que tomarlas en serio.

La clase se me hizo muy amena, también porque la manera que tiene ella de expresarse ya hace que sea algo entretenido, cercano y distendido. Nos fuimos a casa con unas cuantas fotocopias sobre lo que habíamos estado hablando y un par de canastillas.

clases-preparto-canastilla

La principal diferencia que veo entre la vez anterior y esta es el trato que se nos da a las embarazadas. Tratándonos de forma humana. Animándonos y empoderándonos. Haciéndonos sentir que somos capaces de parir y debemos confiar en nuestro cuerpo. La matrona que tuve en mi anterior embarazo se limitaba a repartir fotocopias, algunas de la época de matusalén, y a ponernos vídeos durante las dos horas que duraba la clase. Así ella tenía menos que hacer. Como habréis podido comprobar por lo que os he contado, nada que ver con la que tengo ahora. ¡Como se nota cuando alguien disfruta de su trabajo!

¿Asististeis a clases preparto?

¿Os fueron útiles de cara al parto y postparto?

 

Proyecto muñeca hada hecha a mano

La metodología por proyectos me resulta apasionante y realmente interesante como modelo de cambio. Quizá porque veo en Valkiria que, esas cosas que hacen relacionadas con el proyecto de turno, son las que mas le interesan y de las que mas me habla. Por eso no me importa tener que trabajar y poner mi granito de arena. Considero que los maestros no educan ni enseñan solos, sino que lo hacen al compás con los padres, en comunidad. O ese sería el escenario soñado y al que a mi me gusta pertenecer. Hoy vengo a compartir con vosotros otro de los proyectos que llevamos a cabo para la unidad de hadas y duendes. Este DIY de una hada de trapo.

La lista de materiales es muy variable, yo hice el hada con lo que tenía por casa, solo compré una de las cosas, pero os la dejo a modo referencial:

  • Telas suaves
  • Relleno de peluche
  • Ovillo de lana
  • Fieltro
  • Botones
  • Cinta decorativa
  • Papel cebolla

Lo primero era buscar un patrón del que poder sacar un modelo. Encontré este libro de peluches, que creo que llegó en una de las Nonabox, y vi que por tamaño esta conejita me iba a venir perfecta. Solo tuve que calcar en el papel cebolla las partes que quería aprovechar. Me dejé las orejas, obviamente, no quería hacer un hada conejito 😉 Las alas me las inventé teniendo en cuenta el tamaño del resto de partes.

diy-hada-muñeca-trapo

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Luego recorté todas las partes y las fui sujetando con alfileres a cada una de las telas, para ir cortando las partes del hada. Para las telas utilicé retales que tenía por casa. La podría haber hecho entera de fieltro y también habría quedado bien, pero preferí utilizar otro tipo de telas. Una tipo antelina y la otra como si fuera tela de bata. Lo siguiente fue recortar cada una de las piezas de tela. Sigue leyendo…

¿Se aburre en clase o solo le da pereza?

Valkiria es una niña de las que llamaríamos inquietas, movidas, ¡puro nervio! Yo siempre la comparo con un colibrí, que nunca puede dejar de volar, porque, ni tan siquiera dormida está quieta. Además es la típica niña que no está demasiado tiempo haciendo la misma actividad. No se si porqué se aburre, o porque, a sus 3 años, tiene la capacidad de concentración justa. Por eso sabía que para ella el cole de mayores, en algunos aspectos, iba a ser todo un reto. ¡Y no me equivocaba!

El caso es que a ella le encanta ir a su cole, como ya adoraba ir a la guarde. Le encanta, o mas bien, necesita, de esa interacción con otros niños. Y disfruta aprendiendo cosas nuevas y contándonoslo cada día de camino a casa. Sin embargo, después del parón de las navidades algo parece haber cambiado. Le está costando volver a coger el ritmo de trabajo en las clases y, muchas veces, se niega a hacer los ejercicios que se supone que tienen que hacer en clase.

¿Que está pasando?

La semana pasada su maestra habló conmigo para comentarme este tema. Luego, yo hablé con Valkiria intentando hacerle entender que, aunque a veces no nos apetezca hacer algo en el cole, si lo manda la maestra hay que hacerlo. Esto es así. Es el sistema educativo que tenemos y, a menos que llevemos a nuestro hijo a una escuela de alguna de las pedagogías alternativas, esto es lo que encontraremos en cualquier otro colegio.

 

Parece un poco autoritario explicarle a un niño tan pequeño algo así, pero creo que el respeto al profesor y a su autoridad son dos conceptos que se han ido perdiendo durante muchos años y me parecen básicos. Entended cuando digo autoridad, a la misma autoridad que podemos tener nosotros en casa con ellos. Somos y son su referente, los que los guiamos, les enseñamos y ponemos límites. Y en esto, padres y profesores deberíamos ir a una. Sigue leyendo…

Calzado infantil para cuidar sus pequeños pies (1 a 3 años)

Si hace un tiempo os hablaba de la importancia de comprar un calzado infantil adecuado para los niños de 0 a 12 meses. Hoy vengo con el siguiente tramo de edad, de 1 a 3 años. Una etapa de desarrollo importantísimo de los pies de nuestros pequeños. Y en la que comprar un calzado adecuado es básico para su correcto crecimiento.

¿Que debemos buscar en un calzado para niños que empiezan a caminar?

Las características de los zapatos que debemos buscar para los niños que empiezan a andar, hasta los 3/4 años, son similares a las descritas en la época anterior. Aunque con algunas diferencias.

  • Debe ser un calzado hecho con materiales de calidad. Flexible, que proteja el pie de las inclemencias del tiempo y, a la vez, permita su correcta transpiración.
  • El zapato debe tener una holgura de entre 1 y 1,5 centímetros, para dejar que los dedos tengan movilidad y no vayan aplastados.
  • Son preferibles las punteras redondeadas o cuadradas en las que los dedos de los peques no queden apretados.
  • Tanto la puntera como el talón deben estar reforzados para proteger bien los pies de golpes.
  • El zapato debe quedar bien sujeto al pie del niño, por debajo de los huesos el tobillo. Si son zapatos abotinados deben poseer una caña blanda y flexible que no imposibilite sus movimientos, pero si fije bien el talón dentro del zapato.
  • Su suela debe ser de goma. Plana, flexible y antideslizante.
  • El interior del zapato debe tener materiales de calidad, sin costuras internas.
  • El cierre mas recomendado para esta etapa es el de tipo velcro. Con ello favorecemos la autonomía de los peques llegado el momento y el desarrollo de su psicomotricidad.

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Recomendaciones adicionales

A modo mas general, siempre es conveniente ir a comprar los zapatos acompañados de los niños, para evitar no acertar con la talla. Para ello se recomienda ir a última hora de la tarde, cuando los pies están más hinchados. Llevar el tipo de calcetín que se vaya a poner con el zapato a probar. Y Comprobar que tiene la holgura adecuada llevando el pie hacia delante e introduciendo nuestro dedo en la parte del talón del zapato. Debería cabernos sin problemas.

Para estar en casa optaremos por zapatillas con las mismas características generales que los zapatos. Materiales de calidad, flexibles y antideslizantes. También podéis optar por calcetines antideslizantes. O, si el tiempo lo permite, dejar que vuestros hijos anden con sus pies descalzos. Se llenaran los pies de roña, pero es algo super saludable para el correcto desarrollo de sus pequeños pies.

¿Que hacemos nosotros?

Pues la verdad es que, aunque uno intenta ser sensato y comprar siempre calzado de calidad. No voy a venir aquí a tirarme el moco de que nunca le he comprado a mi hija un zapato regulero en una tienda de las que todos frecuentamos, solo porque me parecía monísimo de la muerte. ¡Mea culpa! Lo que si intento es que no se conviertan en su calzado habitual, sino dejarlos para ocasiones puntuales o el modelito de turno.

Valkiria tiene muchos zapatos. Creedme, ¡casi mas que yo! Sin embargo, para todos los días combinamos deportivas y zapatos de piel. Ya sabéis que no es conveniente que los niños vayan exclusivamente con zapatillas de deporte. ¿O voy a ser la única  a la que su madre, de adolescente, le repetía que se le iban a deformar los pies de tanto usar zapatillas de deporte? En fin… que me voy por los cerros de Úbeda. Creo que este tema es serio y a tener en cuenta a la hora del correcto desarrollo de los pies de nuestros peques. Pero que tampoco pasa nada si, de vez en cuando, nos saltamos un poquito las normas.

Y vosotros, ¿Seguís las normas para este tema u os las saltáis de vez en cuando?