Juegos de mesa para niños a partir de 2 años

En esta casa somos jugones. Jugones de juegos de mesa, que no haya confusiones. A nosotros nos va eso de pasar la tarde jugando calentitos en casa con los amigos. Ya lo hacíamos antes de tener a Valkiria y, aunque durante sus primeros dos años de vida tuvimos que dejar esa afición aparcada, a partir de ahí hemos empezado a retomarla, pero esta vez con ella. Por eso pensé que sería interesante hacer este post.

¿Porqué juegos de mesa?

Pues porque ayudan a que entiendan muchas cosas que luego tendrán que aplicar en el día a día de sus pequeñas vidas. Cosas tan sencillas como saber esperar su turno y respetar que cada uno tiene su turno. Entender que a veces hay reglas para hacer las cosas y hay que saber seguirlas. Saber jugar de manera cooperativa, y también con el tiempo de manera estratégica e individual. Aprender que unas veces se gana y otras se pierde, pero sobretodo aprender que eso no es lo mas importante, sino que lo que cuenta es divertirse. Y, lo que mas me gusta a mi, que los juegos de mesa fomentan el juego en familia.

Juegos que tenemos en casa

Voy a empezar por orden de llegada a casa y por tanto de edad:

Red dog, blue dog de Orchard Toys

Este fue el primero que tuvimos, pero no empezamos a poder jugar con el hasta que Valkiria tuvo como 2 años y medio. La mecánica es simple, un bingo de toda la vida. Bueno, si os soy sincera no recuerdo haberme leído las instrucciones, pero aplicamos la teoría del “en mi casa se juega así” y a nosotros ya nos vale.

Es un juego con el que los niños se entretienen mucho y resulta muy fácil que cojan la dinámica. Nosotros, básicamente, lo que hacemos es repartir los cartones, vienen 4, y luego uno va sacando fichas de la caja y preguntando: “¿Quien tiene el X cosa de X color?” Y gana el que antes complete el cartón. Este lo he probado con varios niños de la misma edad y les suele gustar mucho. Aunque, como suele pasar con edades tan pequeñas, se cansan pronto. Por eso va genial que las partidas duren menos de 10 minutos. Otra cosa buena que tiene es que viene en inglés, así siempre podréis añadir un factor de dificultad extra, sobretodo si les estáis metiendo el tema del inglés desde bien pequeñitos. Sigue leyendo…

Mi hija no quiere dormir

Que Valkiria no quiera dormir no es ninguna novedad, más bien es una constante en su vida. Me recuerdo, desde que era un bebé recién nacido, preocupada porque no dormía todo lo que, según los estándares, se supone que debe dormir un bebé a cada edad. Pronto nos dimos cuenta de que, al ser una niña muy inquieta, le costaba mucho relajarse y por lo tanto dormir. Esto sucedía igualmente por la noche y para las siestas. Pero al final te acostumbras, pues es lo que hay y aunque puedas intentar hacer algo para cambiar, un poco, la situación, muchas veces el fin no justifica los medios.

Fueron pasando los meses y cada vez hacía menos siestas, hasta que, pasado el año y poco, todo quedó reducido a una sola siesta que hacía a medio día. Para que durmiera tenía que mecerla hasta el agotamiento en la mochila y luego dejarla con suavidad en la cama, ¡desarrollé habilidades ninja!… Así seguimos, durmiendo unas noches más, otras menos y haciendo una sola siesta diaria que podía variar de una a tres horas. ¡Y llegaron los 2 años!

Los 2 años han supuesto un cambio bastante importante a muchos niveles. Por supuesto en todo lo relacionado con la reafirmación del carácter, la independencia y la autonomía personal; han llegado las rabietas, la explosión del lenguaje, comer a trozos y el pipi de mayores, ¡muchas cosas en apenas 4 meses! Y como no, a la hora de dormir también hemos notado cambios.

Como ya sabéis la cambiamos a la cama de mayores hará unos meses y llevó super bien esta nueva situación. Todo lo que le haga sentir mayor le encanta. Para dormirse, nosotros nos tumbamos con ella, uno de los dos y le contamos un cuento, dos, o lo que se tercie hasta que se duerme. Es decir, tenemos ya una rutina de sueño establecida. Pero desde hace un tiempo, es llegar la hora de ir a dormir y empieza a marear. “No teno sueño, No quiere dormir“. Esto nos repite una y otra vez los días que está más obcecada en no querer dormir. Hay otros en los que conseguimos que vaya a la cama, pero por mas cuentos que le cuentes no para quieta, no se relaja lo más mínimo y solo hace que cantar y contar sus propias historias. Es como si, directamente, se negara a dormirse. Da igual que tu la veas frotarse los ojos, rojos de sueño, y muerta de cansancio. ¡Ella no quiere dormir y punto! Y entonces es cuando el cansancio se da la vuelta y ya si que es imposible que se duerma.

Esos días son agotadores, porque una vez han pasado ese límite, cualquier cosa es un drama, cualquier cosa es ponerse a llorar o a hacer la croqueta por el suelo. Y, sinceramente, después de todo el día, mi nivel de paciencia baja considerablemente.

Llegamos a pensar que se tratase de miedos, pues pasó unos días que parecía tener terrores nocturnos e incluso decía que había cosas en la habitación que le daban susto, pero eso conforme vino, se le fue. Si es cierto que desde ese momento, duerme siempre con algún peluche o bebé que le hace compañía, sin llegar a tener uno preferido, pero no creo que los miedos sean la base del problema.

Como con casi todo, en la guardería la historia es bien distinta. Allí duerme la siesta sin ningún problema, no se niega como en casa y aunque igualmente le da por hablar, se duerme sin dar mucha batalla. Los fines de semana, en cambio, es otro cantar. Si da la casualidad que nos quedamos en casa aún tolera el irse a dormir la siesta, no sin antes estar un rato convenciéndola y diciéndole que nosotros también nos vamos a dormir. Pero el problema viene cuando vamos a comer fuera, a casa de unos u otros abuelos. Ahí ya la cosa se trastoca de tal manera que cada día nos cuesta más que se duerma. Todo es: “Cariño, hay que dormir un poco de siesta” Y ella empezar a decir que no y a enfadarse. Si la cosa no va muy mal, suele colar lo de ir a dormir con la abuela (si estamos en casa de mis padres) y al final, después de una y mil historias, acaba durmiéndose. Pero en casa de mis suegros es aun más difícil. Hace dos fines de semana acabó llorando como una magdalena porque me tumbé con ella a dormir y no nos movimos de la habitación hasta que se durmió la siesta. El pasado finde, directamente, no tenía cuerpo para peleas y la dejé estar. No me gusta pelearme con ella para que haga las cosas, no hasta ese punto. Así que no durmió.

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-Maneras super cómodas de hacer la siesta-

¿Y que pasa esos días? Pues que la tarde va empeorando conforme avanzan las horas, al mismo ritmo que lo hace su cansancio. Y, o bien se acaba durmiendo del mismo agotamiento, en el coche de vuelta a casa, con el consecuente descontrol que supone una siesta tardía. O no se duerme pero está tan cansada que no se aguanta ni ella, y ya todo son lloros, por el baño, por ponerse el pijama, porque no quiere ni cenar, ¡un drama total!

Así que no se que es peor, pelearme con ella para que duerma siesta o que no duerma y llegue agotada al final del día. Lo que tengo claro es que a esta niña no hay por donde cogerla, porque nunca quiere irse a dormir, ella solo se duerme de puro agotamiento, pero mucho menos le gusta que la despierten, ni por las mañanas ni de la siesta, ¡menuda mala leche se gasta si la despiertas!  Y así vamos, que ya no se si esto se trata de una fase más o es quizá el principio del fin de las siestas… Contadme vuestras experiencias.

¿Que hacéis cuando vuestros peques no quieren dormir?

 

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Ideas de regalos para niños de 2 años

Ahora si que puedo decir que tenemos el segundo cumpleaños de Valkiria acechando a la vuelta de la esquina, literalmente, pues es este mismo sábado. ¡Dos años ya! Lo siento, pero casi que no me hago a la idea de que todo vaya tan rápido. En fin… y aquí me tenéis que ya son varias las semanas que llevo dándole vueltas al evento cumpleañero, porque este año la cosa crece un poquito y haremos una fiesta temática y llevaremos regalitos para los compis de clase… Y no se si me dará tiempo a llegar a todo. Pero bueno, el caso es que este post que traigo hoy tiene un poco de truco porque en realidad es casi la wishlist de Valkiria para el cumpleaños, es decir, todo aquello que ya se que le va a caer porque llevo semanas respondiendo a la típica pregunta de ¿Que le compro a la niña para su cumpleaños?… ¡Me han dejado seca de ideas! Aunque es normal porque a esta edad lo de preguntarle a ella aun es un galimatías y si se os ocurre la feliz idea, como a mi, de enseñarle un catálogo mientras le preguntas: “¿Te gusta esto?”, os podéis dar por arruinados porque contestan que si a todo. Me recuerda a mi de pequeña con el catálogo de navidades de El Corte Ingles, ejem, ejem… Estos son los regalos:

Chubasquero y botas de agua

Empezamos por algo práctico pero que a los peques les hace una ilusión tremenda. Es ahora que empieza a darse cuenta y entender el concepto de lluvia y lo de salir a pisar charcos, con lo fan que es de Peppa Pig, es fiesta mayor. La única pena es que con lo poquito que llueve aquí lo va a utilizar en contadas ocasiones. ¡Ah! Y mejor capa que chubasquero, bajo mi punto de vista, mucho mas fácil de poner y quitar. Estuvimos buscando de la famosa cerdita, pero todo lo que encontré era, digamos, excesivamente rosa. Luego miramos de Minnie y pecaba de lo mismo. Así que, al final, como a ella le gusta igual Mickey que Minnie, nos decidimos por uno rojo de Mickey con las botas a juego. Mas unisex pero igual de mono.

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Moto

Cuando Valkiria descubrió la primavera pasada en nuestro parque habitual las típicas motos de plástico para niños pequeños, se convirtieron en su obsesión. Niño que llegaba con moto, lo fichaba y en cuanto tenía el descuido de bajarse… ¡Zas! Ahí que se montaba ella rápidamente. Así que a pesar de tener dos correpasillos, que ya se le quedan mas bien pequeños, y un triciclo evolutivo, que aun no puede utilizar como convendría a su edad porque a la pobre no le llegan las piernas a los pedales, la moto va a llegar a esta casa para quedarse. Un modelo sencillo, eso si, pero que tiene algo fundamental que les vuelve locos (y a nosotros aun mas) ¡Un pito!… ¡Matarme ya por favor!

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Playmobil 1·2·3

Esto lo descubrimos este verano cuando mis suegros le compraron la granja maletín a Valkiria. La verdad es que no me imaginaba que le fuera a hacer tanto caso, sobre todo a los caballos. Ella juega a su manera, bastante destroyer, pero juega mucho con ello. Así que de cara a su cumple pensamos en ampliar la colección (y el Papá Cascarrabias como fan de Playmobil que es, mas feliz que una perdiz). Hay unas cosas monísimas, pero nosotros nos hemos decantado por dos cosas pequeñas, para dejar las peticiones grandes para Los Reyes Magos. Sabemos que a la niña le gustará el autobús porque le encanta verlos por la calle y les dice adiós y todo. Y como no, el parque, con su tobogan y su columpio. Me parece que mas de un plpaymobil va a salir volando por la casa después de montar en ese columpio.

 

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Piano

Si, lo se, no tengo derecho a quejarme… Intentaré recordarlo. Pero es que Valkiria es tan feliz aporreando pianos, y a este en concreto le tiene echado el ojo desde hace meses, que cualquiera se resiste a comprarlo. Por culpa de este piano ya nos conocen en el Imaginarium. Aparte de que es una monada. Que no se diga que no fomentamos el gusto musical de la niña, aun a riesgo de perder la razón. Puede que esto aun no este muy dentro de su edad, pero sabemos que lo va a disfrutar mucho.

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Accesorios bebe

El año pasado, por su primer cumpleaños, le regalaron su primer Nenuco. El caso que le ha hecho durante este año ha sido desigual, aun mas tirando a la lucha libre que al amor. Y curiosamente, de unas semanas para acá, la cosa ha cambiado, y ahora todo es con el bebé. Que hay que comer, con el bebé sentado a la trona. Que hay que dormir, con el bebé, da igual si es en la cama o en la mochila, cabemos todos. A tanto llega su amor por el bebé, que el otro día me pedía desesperada calcetines y zapatos para el bebé, que obviamente no tiene. Así que ha llegado el momento de comprarle algún complemento a la pobre bebé, ya sea ropita, calzado, una cuna o similar, porque el carrito ya lo tenemos.

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Y esto es todo, aparte de ropa y libros claro, que de eso nunca hay suficiente. Ya lo veréis por redes sociales. Hay algún regalo que lo he dejado fuera por no ser exactamente apropiado para niños de dos años, sino más para niños de tres años. Si llegado el momento vemos que puede ser peligroso o no sabe jugar aun con eso, desaparecerá y ya volverá a aparecer.

¿Creéis que me dejo algo?

¿Que regalaríais a un niño de dos años?