Operación pañal… Un mes después

Cinco semanas han pasado ya desde aquel día que se me cruzaron los cables y decidí hacer caso a las señales que nos estaba mandando Valkiria pidiendo a gritos dejar por fin el pañal. ¡Como vuela el tiempo! Pero, aunque a estas alturas ya esta casi todo superado, no ha sido un camino de rosas. Hemos tenido un poco de todo, agobio de madre primeriza incluido, pero ¿que sería de la maternidad sin esos momentos de duda suprema? Os explico.

Para empezar nos saltamos a la torera todas esas indicaciones de esperar al buen tiempo, ¡ale, por la borda! Así que os podéis imaginar la locura de lavadoras y frotifroti barreñil que he tenido las últimas semanas. ¡Con lo cómodo que hubiera sido todo esto en verano! Pero como ya dije, era el momento adecuado, no importaba el mes en el que estuviéramos.

Desde el principio el tema pipi lo tuvo, mas o menos, controlado. Hubo escapes, claro que si, pero muy puntuales y la mayoría de veces por estar demasiado ensimismada jugando o por estar en plena rabieta. El único problema asociado a los pipis fue que nos pillara en la calle. No se si es que le daba corte o que, pero al principio no quería hacer pis en mitad de la calle (yo creo que es muy pequeña para tener pudor por algo así, pero podía ser). Justo la primera semana de la operación pañal fui a una charla sobre control de esfinteres y la chica que la daba me dio una idea que funcionó de manera asombrosa: llamarlos pipis voladores. Desde el primer momento que le dije a Valkiria si quería hacer un pipi volador, la idea le hizo mucha gracia y accedió encantada, ¡lo que hace venderles las cosas bien a los niños!

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Nuestro mayor problema han sido las cacas, ¡ay las cacas! Esta niña siempre ha ido del estreñimiento a la diarrea con mucha facilidad, aunque desde que come solidos tiende más hacia el estreñimiento, pasando épocas en las que lo ha pasado realmente mal (ella y nosotros). He probado a darle de todo, siempre natural, pero que no le guste la fruta no ayuda demasiado, la verdad. El caso es que si a esto le unimos la operación pañal ya tenemos la gota que colma el vaso. Fue quitarle el pañal y tirarse 3 días sin hacer caca, ¡tapón al canto! Dicen que es normal que los niños, al principio de la operación pañal, se estriñan, más aun cuando ya son tendentes al estreñimiento. Pero no recordaba alegrarme tanto por una caca desde que Valkiria era un bebé. ¡Menudo festival de celebración fecal!

Las dos primeras semanas fueron un horror, no recuerdo haber lavado tanta mierda a mano en mi vida, pero la niña se aguantaba con todas sus fuerzas hasta que a la pobre se le acababa escapando, ¡mínimo dos veces al día! Menos mal que compramos un cargamento de bragas, sino no se que hubiera sido de nosotros. Por más que le explicaba que me tenía que avisar, que no pasaba nada pero que había que intentar hacerlo en el WC, no había manera. Nos sentábamos con ella tranquilamente en el váter, con cuentos, con dibus en la tablet. ¡Pero nada! No apretaba ni hacía caca. Y no era porque le tuviera miedo al trono, ni nada de eso, simplemente creo que como se estriñó y le dolía al salir, decidió que no quería hacer caca porque dolía. Una pescadilla que se muerde la cola. Si se estriñe no hace caca, la caca se hace dura, duele al salir, hasta el punto de llorar, le coge miedo, se aguanta, se estriñe más y volvemos a empezar. ¡Lo pasamos fatal!

Al final de esas dos semanas interminables de estreñimiento y lavar cacas como si no hubiera mañana, me entró el agobio y pedí cita con la psicopedagoga de la guarde. Muy pronto, lo se. Pero el agobio de madre es así, ya lo sabéis. La chica, en resumidas cuentas, me vino a decir que aun era pronto, que tenía que tener paciencia. Que ella hubiera esperado al buen tiempo para quitárselo y que escondiera el orinal. Esto último lo hice nada más llegar a casa y Valkiria no lo ha echado en falta. Por lo demás, no me dijo nada que no supiera, pero un poco si me tranquilizó.

La situación la solventamos con paciencia, salvado de trigo en las comidas para intentar ablandar las heces, masajes en la barriga y aceite de oliva para el culete. Así, poco a poco, conseguimos que fuera perdiéndole el miedo y fuera haciendo caca. A veces en el orinal (en casa de los abuelos), la mayoría de las veces en el váter con su reductor de Mickey. Y ahora, mas de un mes después, ya hace sin muchos problemas. De hecho, en los últimos 15 días, solo ha tenido un escape de caca, ¡todo un avance! Eso si, cada vez que hace caca hay un festival de vítores y aplausos en casa. Todo el mundo debe conocer al Sr. Mojón, mientras Valkiria grita: “¡mira papá, he hecho un cagallón!“, todo muy chanante.

Así que, después de 5 semanas y con viaje en coche al pueblo de 5 horas superado sin problemas, saco una valoración muy positiva de como nos está yendo la operación pañal. Aun tenemos escapes esporádicos, casi siempre coincidiendo con despistes de Valkiria, pero ya me he acostumbrado a ir siempre con una muda encima, que, lo creáis o no, soy tan malamadre que nunca la había llevado hasta ahora.

Doy la fase I de la operación pañal por superada y ahora ya nos quedará solo la fase II, osea, quitar el pañal por la noche y en la siesta. Hay gente que lo quita todo del tirón, pero nosotros hemos preferido hacerlo así y, de momento, no creo que Valkiria esté preparada para dejarlo, hace muchísimo pipi mientras duerme y no creo que haya prisa.

¿Como fue el primer mes de vuestros peques sin pañal?

 

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¿Que comprar para la operación pañal?

Para todo hay que estar preparado en esta vida y criando hay que estar preparado por dos, mentalizado y dispuesto a afrontar lo que sea. Así que, aunque la operación pañal nos sobrevino de manera repentina, si que habíamos ido acumulando esas cosas que creímos nos iban a hacer falta. Sin embargo, en esto hay muchas opciones, y no siempre lo que creímos de primeras que sería lo mejor resulta serlo. Por eso, seguí investigando y ahora ya si tenemos todo lo que necesitábamos para meternos de lleno en esto de decir adiós al pañal.

Pero vamos al tema… ¿Que comprar para llevar a cabo la operación pañal?

Lo primero que nos viene a todos a la cabeza, o al menos eso es lo que me pasó a mi, fue un orinal. Nosotros compramos uno sencillo, eso si, de Peppa Pig para motivar más a Valkiria a querer utilizarlo. Hay muchos tipos de orinales, desde los más sencillos y baratos a los mas sofisticados y caros, ahora veremos algunos modelos.

Orinal sencillo

Este es el que tenemos nosotros, lo compramos en Mothercare, y lo que hay es lo que veis, no tiene mucho que explicar en realidad. Hay multitud de modelos de diferentes colores y formas, así que tenéis mucho donde elegir.

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Orinal en dos piezas

Esto es una versión un poco más sofisticada que la anterior. Es un orinal en el que la pieza donde cae el pipi o la caca se puede sacar con facilidad y limpiar mucho más cómodamente. El inconveniente que le veo es que Valkiria le cogió enseguida el rollo a eso de quitarlo y nada mas terminar lo quería quitar ella, con el consiguiente esparcimiento del pipi por todos lados. Nosotros compramos el famoso orinal de Ikea para tener en casa de los abuelos, por el precio que tiene esta genial. Pero también hay modelos más caros, aunque el sistema sea exactamente el mismo.

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Orinal con extras

La verdad es que si te pones a buscar puedes encontrar auténticos orinales/nave espacial por ahí. Estos son los orinales con extras que les llamo yo. Son algo más grandes, suelen tener forma de mini Wc y musiquitas. En algunos de ellos incluso puedes acoplar el rollo de papel higiénico y tienen sensores que detectan cuando hacen pipi y caca y que hacen que suene una música determinada a modo de premio para motivarles. En la mayoría de ellos, el aro superior se puede desmontar para usarlo luego como adaptador para el Wc. De precio se suben bastante más que los simples, pero la horquilla suele ir de los 20 a los 50 euros. A mi me han llamado la atención estos tres. El primero es de Jané y lo he encontrado en la tienda online de Cáscara de Nuez. El segundo está en versión Minnie y Mickey y lo he encontrado en Tutete. Y el tercero es de la marca Fisher Price y lo he encontrado en Amazon.

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Reductor WC

Esta es la otra opción que existe al orinal, pasar directamente a un reductor de váter. Hay muchos modelos: rígidos, acolchados, con asas o sin ellas. Nosotros compramos uno acolchado y con asas porque me pareció lo más práctico en nuestro caso. También lo cogimos de un personaje que le gusta mucho a Valkiria, en este caso Mickey, esta vez en Mamuky. Pero tenéis también otros modelos como el tercero de la foto, que es rígido, aunque a este le veo un inconveniente y es ese bulto tan grande en la parte delantera que no creo que les ayude mucho a poder sentarse y levantarse de ahí solitos. Y el ultimo modelo de la foto es adaptable y lo podéis encontrar en Tutete. Incluso hay algunos que los venden ya junto con una banqueta para que los niños puedan subirse.

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Reductor Wc de viaje

Esta es una versión simplificada del anterior, de plástico rígido y plegable. Lo bueno es que lo puedes llevar a cualquier parte y ocupa poco espacio. Lo que no me acaba de convencer es que yo no pondría eso encima de ningún váter público, aparte de que si lo haces luego deberías lavarlo, digo yo. Para esos momentos, nosotros optaremos por el clásico, niña en volandas sujetada por mi en suspensión en el aire, ¡lo de toda la vida!

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Orinal evolutivo (El 3 en 1)

Esta es la opción intermedia, un “ní pa ti, ni pá mi” entre el orinal y el reductor de váter. Se trata de un cacharro que pueden empezar usando como orinal pero luego se puede acoplar al váter, llevando su propio escalón para que se puedan subir solos, y ya como último uso podemos utilizar solo la parte superior como reductor de Wc. El precio de este tipo de transformers ronda entre los 25 y los 45 euros. A mi me parece una buena opción, siempre que no tengas problemas de espacio. El de la foto lo podéis encontrar en Tutete.

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¿Orinal o reductor de váter?

Pues esa es la gran pregunta que yo me he estado haciendo estos días. Nosotros empezamos con el orinal, pero luego Valkiria en la guarde lo empezó a hacer en los váteres adaptados que tienen allí y su Seño me dijo que ella prefería enseñar a los niños a usar el váter al orinal. Así que, como la niña no tenía ningún problema con el Wc, compramos el reductor y ya no hemos vuelto a usar el orinal. Pero cada caso es un mundo. Hay niños a los que les da miedo el váter, por el tema del agujero y tal, y es preferible empezar con el orinal a que se nieguen a hacer pipí.  Lo bueno del orinal es que te lo puedes llevar a cualquier sitio de la casa, aunque yo creo que es mejor que se acostumbren a que eso se hace en el baño. Así que ya veis que no hay una solución universal, sino que como en casi todo, la cosa va según gustos y necesidades familiares.

Otras cosas que harán falta

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