Sello de calidad: Productos Hipp Bio

Esta es el primer sello de calidad de Madresfera en el que participamos, entre otras cosas porque, con la intolerancia de Valkiria, no ha habido antes ninguno al que pudiéramos apuntarnos. Por eso, cuando vi que lanzaban una con productos de la marca Hipp no pude resistirme, pues aparte de ser productos ecológicos, son de las pocas marcas que ha podido probar ella con toda nuestra tranquilidad en cuanto a alérgenos y trazas, pues sus envases son de los mejor etiquetados del mercado.

Esta marca alemana, lleva mas de 50 años dedicada al mundo de la alimentación infantil, preocupándose por cada fase del proceso productivo de sus tarritos, desde el cultivo de sus ingredientes, al proceso de elaboración y posterior envasado. Por eso ellos son los únicos que ofrecen un sello de calidad propio que supera con creces las restricciones legales sobre alimentación europeas.

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En nuestro lote de productos venía lo siguiente:

  • Un tarrito de verduras y arroz con pollo
  • Un tarrito de Manzana y plátano con galletas
  • Un zumo de plátano y manzana
  • Una botella de agua mineral sin gas multifruta

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¿Es mi hija mala comedora?

Cada cierto tiempo paso por una crisis de confianza en cuanto a como estamos criando a Valkiria. No siempre sobre el mismo tema, ni sobre toda la crianza en general, cada una de estas crisis ha sido por un aspecto diferente. Y esta vez le ha tocado el turno a la alimentación. ¡Me siento tan inútil y tan bloqueada!… Vale, igual estoy poniéndome un poco dramática, pero es que no puedo evitar las comparaciones con otros niños, y ya, ya se que las comparaciones son odiosas y cada niño es un mundo. Pero, por eso mismo, hoy vengo a utilizar este blog para lo que lo creé básicamente en su día, para desahogarme y quejarme, a ver si con el “mal de muchos, consuelo de tontos” me siento un poco menos malamadre.

El inicio de la alimentación complementaria no fue fácil en nuestro caso. Con la intolerancia de Valkiria, todo fue lento y confuso. No valían cosas como: “Dale un trozo de pan para que lo vaya royendo“. No valía cualquier marca de papillas de cereales, ni cualquier marca de galletas. Todo tenía que estar mirado al dedillo y eso limita mucho. Que no lo quiero usar como excusa, pero condiciona.

Después está el tema de la dentición a cámara lenta de mi hija. Con casi un año seguía siendo una abuelita desdentada. Y puede que el error fuera mio por no haber confiado más en sus propias capacidades para deshacer la comida, aun sin dientes. Pero el tema del Baby Led Weaning se me hacía un mundo y me daba auténtico pavor. ¿Y si se atraganta estando las dos solas y no se reaccionar?- No la veía preparada, pero igual la que no estaba preparada era yo. Ahora me arrepiento porque veo a todos esos niños de la misma edad de Valkiria comiendo la fruta a cachos, bocadillos de jamón, carne y lo que les echen, y me dan una envidia tremenda. Aquí esta lo de comparar. Que no se debe hacer. ¡Caca!. Pero no puedo evitarlo.

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¿Me he equivocado?, ¿Debería haber confiado mas en ella?, ¿Me he dejado llevar por mis propios miedos? Yo me atraganté, pero atragantarse de no respirar y ponerse azul, cuando tenía 14 años, y desde entonces esa situación me da mucho respeto. Por suerte para mi, mi madre supo que hacer y como hacerlo y todo quedó en un susto. Pero aquello me marcó, para que negarlo. Por eso creo que si. Si a todas las preguntas que acabo de formular. Ya veis, yo me pregunto y yo me respondo. Soy un poco Juan Palomo. Pero es que es cierto. Quizá si yo hubiera hecho las cosas de otra manera, ahora Valkiria no sería tan mala comedora como es. Quizá cada vez que toca comer, que ya son cinco veces al día, no sería un suplicio amenizado por la vocecita chillona de Peppa Pig. Quizá mi hija disfrutara mucho más de la comida y nosotros con ella.

Como lo hecho hecho está y ya no se puede cambiar, a raíz de que Valkiria ha superado su intolerancia, he decidido cambiar un poco mi modo de hacer las cosas. Porque sinceramente, creo que ella esta tan aburrida como nosotros de comer así. Me da la sensación de que los pures y las papillas ya le cansan, pero a la vez esta pasando una fase en la que no quiere probar casi nada de lo que le ofrezco. No quiere ningún tipo de queso, ni yogures, ni leche, ni fruta. Nada. Y vale que solo tiene cinco dientes, pero es incapaz de rumiar las cosas y tragárselas. Ella solo las rumia y las escupe. Así poco hacemos.

Aun con estas, como a perseverante no me gana nadie, he decidido ir ofreciendole cosas para, al menos, que se acostumbre a verlas y tocarlas. He empezado por pan con jamón york, trocitos de fruta y cachitos de hamburguesa o tortilla. Aparte del jamón, el resto no lo ha querido ni probar. Pero como dicen por ahí que un niño tiene que probar algo una media de 10 veces para que le llegue a gustar, estoy motivada a seguir con ello, hasta que esta niña empiece a masticar y tragar.

Tampoco se cuanto tiempo puede durar este proceso de tolerar los alimentos sin estar triturados. Porque oye, ¡ni una papilla con algún tropezón me tolera la jodía!. Y ya llegando a los 18 meses empieza a preocuparme esta situación con las comidas. El Papá Cascarrabias dice que me ansio viva y que tengo que tener paciencia. Seguramente tenga razón, pero es que un día tras otro, la misma historia cada vez que toca comer, agota a cualquiera.

Iluminarme con vuestras experiencias…

¿Sois de empezar con papillas o directamente el Baby Led Weaning?

¿Que creéis que puedo hacer para que Valkiria coma mejor?

¡Consejos, please! 

Potitos salados ecológicos

Para las mamas primerizas todo es nuevo y siempre tenemos millones de dudas. Así que cuando nuestros churumbeles llegan a los seis meses y empezamos con la alimentación complementaria, las dudas se multiplican. Primero los cereales, luego la fruta (o viceversa, cada pediatra dice una cosa), y por último las verduras, las carnes y los pescados.

Esta claro que lo natural, hecho en casa, es lo mejor que podemos darle a nuestros hijos. Pero cada caso y cada casa es un mundo. Algunas veces por falta de tiempo, otras por comodidad, o simplemente porque no a todo el mundo se le da bien la cocina, la opción de los tarritos salados es una buena opción a tener en cuenta.

Ya os conté que a Valkiria no le hacía mucha gracia la fruta y por eso recurrimos a los tarritos. Pero puestos a elegir, y dada su intolerancia a la proteína de la leche de vaca, decidimos optar por tarritos ecológicos, que estuvieran bien etiquetados y me dieran la seguridad de que eran aptos para niños con aplv/iplv, osea, que no llevaban ningún producto lácteo ni derivados. Por suerte, con la comida salada no tuvimos ese mismo problema, y la niña se come de maravilla la comida que yo le preparo en casa.

De todas formas, como los tarritos te pueden sacar de más de un apuro, en caso de ir a comer fuera, salir de viaje o llegar con el tiempo justo a casa para preparar comida (son una opción cómoda y muy socorrida), decidimos que Valkiria probara algunos para dar con los que más le gustaran. Aquí os dejo nuestra experiencia personal: Sigue leyendo…