III Blogtrip sobre nutrición infantil con Puleva

Hace unas semanas se celebró el III Blogtrip Puleva infantil en Granada, cuidad que adoro, ya lo veríais por redes sociales. Y tuve la oportunidad de poder asistir invitada por Puleva junto con un gran grupo de madres y padres blogueros.

image001

El blogtrip, llamado grandes retos de la alimentación infantil en el nuevo milenio, estaba enfocado a informarnos sobre la importancia de una buena alimentación infantil. Esto, debo de reconoceros que, al principio, me hacía recelar un poco. ¿Como una marca relacionada con la alimentación infantil podía informarnos sobre ello de manera imparcial? ¿De verdad serían imparciales o intentarían vendernos su producto? Al fin y al cabo, el que paga manda. Yo no me considero una extremista defensora de nada. Ya sabéis que no me gustan los radicalismos y creo, ante todo, en el respeto. Pero si que tengo ciertas creencias, basadas en mi propia experiencia (ya no solo en datos científicos), que me hacen ser pro lactancia materna, por ejemplo, y como digo siempre, respetando a cada madre, sus circunstancias y su elección.

Llegado el momento en si de las charlas, pude comprobar por mi misma que, a pesar de ser un evento patrocinado, contaba con grandes profesionales del sector médico que nos dieron unas charlas super interesantes sobre alimentación infantil. En ningún momento, y reitero, ninguno, se nos intentó vender nada de Puleva, ni se nos mandaron mensajes alabando su producto o el consumo del mismo. Sigue leyendo…

Comedor: Segunda fase de la adaptación

¡Esto ya me lo temía yo! Y de hecho, os lo dije en el post que hice hace unas semanas sobre los primeros días de Valkiria en el cole de mayores. Esta semana llegó el horario completo al colegio y, con ello, quedarse al comedor. ¡Ay horror! Así que estamos en plena segunda fase de adaptación.

La cosa empezó bien. Como siempre. Es el síndrome de: “No se de que va esto“, así que todo transcurre con total normalidad. Incluso, como en el caso de mi hija, salen super contentos contándote todo lo que han zampado ese día. Pero… el segundo día ¡ahí ya saben a lo que van! Y empieza el drama.

Ir al colegio fue bien, pero cuando fui a por ella a las 5 me la encontré llorando desconsolada. Solo me decía: “No he comido, mamá” “Es que te quería mucho a ti“… ¿A que madre no se le parte el corazón cuando su hijo le dice cosas así? La seño me contó que montó tal pollo de llantos y pataleos que, aunque consiguieron bajarla al comedor, no consintió probar bocado y del mismo sofocón se quedó frita. Incluso, me recalcó (sorprendida) la cantidad de fuerza que tiene la niña para lo pequeña que es, ¡tremenda Valkiria! (Y no es la primera vez que me dicen algo así…).

El resto del día estuve hablando con ella sobre lo que había pasado, como se sentía y que era lo que iba a pasar (o a lo que tenía que acostumbrarse). Por suerte para nosotros, Valkiria es una niña que entiende las cosas con mucha rapidez y razona mucho para la edad que tiene. Lo entendió y me dijo que no iba a llorar al día siguiente.

comiendo-comedor-cole

El miércoles empezó mal. Me decía todo el rato que no quería ir al cole y, para convencerla, la tuve que llevar en el carro con un par de juguetes. Aun así no entró con muchas ganas. Y a medio día, por supuesto, lloró. Menos que el día anterior, pero lloró mientras le decía a su maestra: “Seño, no estoy respirando para no llorar“… Esta hija mía y sus cosas de decir. Su seño se parte de la risa. De todos modos, la cosa transcurrió sin muchos mas dramas e incluso comió algo en el comedor. Ese día dormir no durmió, pero porque los miércoles salen más tarde a comer y mi hija come tan lenta que se queda sin tiempo para dormir.

Ayer, al fin, llegó la calma. Dejó de decir que no quería ir e incluso me decía que se lo iba a comer todo y que, lo que no le gustara solo lo iba a apartar (Dios sabe lo que había hecho los días anteriores, ¡lanzamiento de comida!). Salió contenta y me dijeron que comió bien.

Parece que una semana no es mucho tiempo, pero a mi se me ha hecho bastante complicada de llevar. A nadie le gusta ver así a su hijo, y menos pensar lo mal que lo pasa a la hora del comedor. Lo bueno es que parece que, poco a poco, se va adaptando. Ya sabe que de lunes a jueves se tiene que quedar a comer allí y los viernes se viene conmigo a casa. Así que, como imaginaréis, hoy estaba muy contenta.

¿Les costó a vuestros peques adaptarse al comedor del colegio?

 

487C1B3E76F063B9F02F088CFD651C17

Cuando dejé de obligarle a comer

Llevamos unas semanas, con el tema de la comida, un poco…digamos…difíciles. Bueno, quizá unas semanas sería decir poco, pues en esta casa el tema de la comida nunca ha sido fácil. Valkiria es una niña de poco comer. No le entusiasma la comida. Apenas hay alimentos que la veas comer con ganas y la mayoría de ellos la acaban cansando. Todo lo deja a medias. Pero quizá ha llegado el momento de asumir que ella es así y no intentar forzar algo que no puede ser de otra manera. Yo, que nunca quise obligarle a comer, al final acabé cayendo en ello.

Pero voy a poneros en antecedentes. Hay algo más allá de la presión social que me ha llevado a estar preocupada por el tema de la comida y el peso. Valkiria siempre ha ido por debajo de la media en cuanto a peso y altura. Eso no es ni mejor ni peor. Solo es su constitución. Pero, si a eso le añadimos que fue intolerante a la proteína de la leche de vaca hasta los 17 meses, supongo que mi obsesión por verla comer de todo y bien fue aumentando.

Como os decía antes, nunca ha sido de comer mucho. Hemos pasado fases muy complicadas, como cuando se negaba a comer sólidos. Y, aunque todo acaba pasando, siempre te queda un regusto amargo al pensar que porqué tu hija no puede comer con ganas, como muchos otros niños. No hay que comparar. Lo se. Aunque a veces yo misma me sorprenda al descubrir que, justo por esas mismas comparaciones, tampoco come tan mal como a mi me parece.

Comer come pero ¿Como come? En eso también hemos pasado fases. Fases de comer con tele porque sino no había manera. Fases de comer sin tele. Fases de dárselo todo nosotros. Y, ahora a punto de cumplir los 3, llegó la fase de “tienes que empezar a comer tu solita”. Entre otras cosas porque sé, por el año pasado en la guardería, que es algo que es capaz de hacer perfectamente. Después de que acabará la guardería, el día a día y mi falta de paciencia, acabaron haciendo que ella se acomodara en que yo fuera la que le diera la comida. Pero hace cosa de un mes empecé a cambiar el chip y empezamos a trabajar el comer ella sola. Al fin y al cabo en el comedor del colegio lo va a tener que hacer cada día a partir de hoy mismo.

Así que este mes ha sido difícil porque ella, que se distrae con una mosca (como cualquier niño de su edad) y que además la comida no le interesa demasiado, no acababa de entender porque ahora tenía que comer ella sola. Fueron unos días malos en los que a mi se me acababa la paciencia demasiado rápido y le gritaba más de lo que me gusta siquiera reconocer. Cualquier comida requería de mínimo 40 minutos de “pelea” e insistencia por mi parte para conseguir que comiera. Bregar así con ella desayuno, comida, merienda y cena es desesperante. Pero lo es por la forma en lo que yo me lo estaba tomando.

Llegó un día, por la mañana, que ya en el desayuno estuvo 50 minutos para solo beberse un sorbo de leche y un cachito de pan. Y ahí ya exploté. ¡No podía mas! Me puse a llorar con tal congoja que Valkiria directamente no entendía nada. ¡Estaba agotada! Así que, tras calmarme y llevarla al cole, decidí que aquello no podía seguir así. Estaba harta de estar todo el día regañándola, achuchándola y, en cierto modo, obligándola a comer.

no-obligar-comer

Recordé entonces que tenía por casa un ejemplar de “Mi niño no me come” de Carlos Gonzalez. Lo busqué y me puse a releerlo. Y entonces llegue a una parte en la que planteaba hacer una prueba cuando nos encontrábamos ante un niño así. Pesarlo el primer día y no obligarle a comer durante una semana. Si después de esa semana lo volvíamos a pesar y había perdido casi kilo y medio, entonces podíamos dar el experimento por fallido y, si queríamos, volver a lo que estuviéramos haciendo antes. Pero si el niño, sin obligarlo a comer, seguía sano y no había perdido un peso considerable, entonces ¿que problema había?

No perdía nada por intentarlo. Total, los nervios ya los había perdido. Así que me puse a ello y, tras una semana y pico, aunque ha habido días muy malos en los que apenas a comido cuatro tonterías, el resto me sorprendió comprobar que estaba comiendo más que cuando me ponía como una energúmena a achucharla para que comiera. El ambiente en casa se ha calmado muchisimo y mi estado de ánimo a mejorado considerablemente. Nadie puede vivir todo el día enfadado y en constante batalla.

Os cuento todo esto porque en cierto modo me siento mal por todos los gritos, todos los llantos y todo el estrés. Pero también para contaros que se pueden hacer las cosas de otra manera y que muchas veces, los momentos son lo difíciles que nosotros los queramos hacer. Siempre hay una alternativa y la hora de comer no puede ser una batalla campal.

Lo que hacemos ahora es lo siguiente:

  • No obligarla a comer, es decir, confiar en que es capaz de regular su propio apetito.
  • Poner tiempos, es decir, cada una de las comidas dura lo que dura. A la hora de comer, por ejemplo, le suelo dar 30 minutos para el plato principal. Si pasada esa media hora solo se ha comido medio plato, no pasa nada, se retira y al postre. Y con el postre hacemos lo mismo. Esto nos resulta útil porque Valkiria es de distraerse con cualuquier cosa y, si por ella fuera, la hora de la comida podría durar hora y media… Eso, cada día, cada comida, no puede ser. Así que el tiempo de comer es el que es y cuando se acaba se quita el plato. Sin gritos, discursiones ni castigos. (Esto no esta el el citado libro, pero nos lo recomendó una psicopedagoga).
  • ¡Nada de picar entre horas! Y mucho menos si es para comer snacks o chucherias. En todo caso, si el niño tiene hambre se puede ofrecer algo de fruta.
  • Moderar el agua en las comidas. Valkiria tiende a beber mucha agua en general, que esta genial, pero durante las comidas beber mucha agua puede ser contraproducente porque le quita el hambre.
  • Nada de televisión durante la comida. Como mucho, nosotros, si ha comido bien, le ponemos dibujos con el postre. Es como un pequeño premio.

Estas cosas están adaptadas al caso concreto de nuestra hija y su modo de ser y relacionarse con la comida. No son leyes universales, ni creo que sirvan para todo el mundo. Pero a nosotros, de momento nos funcionan. Y la hora de sentarnos a comer ha vuelto a ser algo agradable que hacer en familia.

¿Vuestros hijos son de mucho o de poco comer?

¿Habéis pasado rachas malas como esta?

 

487C1B3E76F063B9F02F088CFD651C17

¿Que hago si no le gusta la fruta?

Creo que llevo preguntándome esto en modo bucle desde que Valkiria cumplió los 6 meses y empezamos con la alimentación complementaria. ¿Como consigo que tome fruta? Al principio es relativamente fácil, los bebés suelen poner pocos impedimentos y están mas abiertos a probar alimentos. Pero y luego, que pasa cuando hay que abandonar las papillas y pasar a los trozos. ¿Que pasa si de ningún modo quiere probar nada? Ahora os cuento nuestro caso.

Como yo nunca me atreví con el BLW, empezamos con las frutas trituradas, primero de una en una y luego mezcladas entre si. Se las comía pero ya entonces se veía que no le entusiasmaban. Con el paso del tiempo llegaron los primeros dientes, que tardaron en salir, y la alimentación a trozos, que nos costó lo suyo. Nosotros fuimos ofreciéndole fruta a trozos, pero no había manera de que se comiera ninguna, así que seguimos con los triturados.

fruta-no-gusta-niño

A día de hoy nuestros progresos han sido mínimos y eso que hemos intentado casi de todo. Tan solo se come a bocados el plátano y nos cuesta una eternidad de tiempo y de paciencia. El resto de frutas no es que no le gusten, es que ni hemos conseguido que las pruebe. Ella, aparte del plátano, ha probado la manzana y la pera y no le gustan. Realmente de las frutas son de las mas insipidas, pero no se si será porque esas no le gustan nada o porqué, no encuentro la manera de conseguir que cate mínimamente ninguna otra.

Os cuento lo que hemos intentado hasta ahora sin ningún resultado:

  • Comer fruta delante de ella para enseñar con el ejemplo. Nos ve, sabe lo que comemos, le ofrecemos, pero siempre dice que no.
  • Presentarle la fruta de modos divertidos. Si, le hace gracia, pero de comer nada de nada.
  • Hacer zumo… ¡Nanai!
  • Preparar polos de frutas, ¡tampoco funciona!
  • Jugar con la fruta preparando brochetas de frutas o similar. Esto lo hemos hecho en casa y en el cole, a ver si interactuando con la fruta le daba ganas de probarla. Dice que ¡pá tu tía!

Así que ya veis, poco más se me ocurre para que acceda a comer fruta que no sea triturada. Porque si se la doy triturada se la come. No le entusiasma, pero se la come. De hecho, muchas veces seguimos tirando de tarritos de frutas o frutas de esas que vienen en bolsitas de chupar. No son la solución mas saludable del mundo, por la cantidad de azúcares que tienen, pero al menos así se lo come.

Lo que si tengo claro es lo que no pienso hacer. No pienso obligarla a que lo pruebe porque esa no es la solución y solo conseguiremos el efecto contrario. No pienso convertir cada comida en una batalla, ni chantajearla o amenazarla para que acabe cediendo. Se supone que la comida tiene que ser algo agradable, cualquier comida, da igual si es el desayuno, la merienda o la cena.

Sinceramente me da mucha envidia (sana) cuando veo a esos niños que devoran fruta y les encanta. Yo no creo que viva eso con Valkiria, al menos de momento. Y eso que creí que con la llegada del verano y las frutas veraniegas la cosa cambiaría, pero no, oye, que no quiere probar ni medio cacho de sandia.

Se que tampoco pasa nada si no comen fruta, a ver, entenderme, que de no comer fruta no se van a morir, pero creo que es importante criarlos con una alimentación sana y variada y por ello pienso seguir intentándolo. Pero como he dicho antes, sin forzar. En fin, que le vamos a hacer. Contadme vosotros, a ver si me podéis echar una mano.

¿Les gusta a vuestros peques la fruta?

¿Algún consejo?

487C1B3E76F063B9F02F088CFD651C17

Probando los manteles ezpz

¿Después de las comidas vuestra mesa parece un campo de batalla? ¿Como si una bandada de gallinas hubiera comido allí? ¿Vuestros peques se aburren comiendo? No os preocupéis, con los manteles de silicona de ezpz mataréis dos pájaros de un tiro. Las comidas serán menos sucias y más divertidas, ya lo dice su eslogan, less mess more fun. ¿Queréis conocerlos?

Estos manteles salieron de la mente creativa de una madre de tres criaturas, cansada de que la hora de la comida fuera un auténtico desastre de comida por todas partes. Con sus manteles consiguió que las comidas fueran más fáciles, menos lío y más diversión.

the happy mat mantel silicona

Los manteles todo en uno de ezpz están fabricados con silicona de alta calidad libre de BPA, PVC, ftalatos y plomo. Se adhieren a la mesa, impidiendo así que el niño pueda volcar la comida. Y tienen un diseño súper divertido que hará las delicias de los más pequeños.

Se pueden usar sin problemas en horno y microondas. Son fácilmente apilables a la hora de guardarlos o transportarlos. Están disponibles en 5 colores a cual más bonito: azul, lima, rosa, gris y coral. Y se limpian con mucha facilidad con agua y jabón o en el lavavajillas. Además, su silicona de alta calidad no soporta el crecimiento de hongos, moho o bacterias.

Tienen tres modelos disponibles:

  • Happy Bowl: ideal para desayunos, sopas y purés. Tiene una capacidad de 240 gramos y un tamaño que se acopla a la mayoría de las tronas y microondas.

the happy bowl mantel silicona todo en uno

 

  • Happy Mat: su mantel todo en uno más grande. Con tres huecos (110, 110 y 280 gr) que forman una cara sonriente y en los que podemos poner todos los ingredientes de una comida saludable, fruta o verdura, proteína e hidratos de carbono. Pensado para niños a partir de 9 meses.

the happy mat mantel silicona todo en uno

  • Mini Mat: una versión más pequeña del mantel anterior. Ideal para llevar de viaje o cuando salgamos a comer fuera. Ligero y fácilmente transportable. Para niños a partir de 4 meses, por lo que sus huecos son más pequeños, en total para una ración de 240 gr.mini mat mantel silicona todo en uno

Nuestra opinión

Nosotros hemos podido probar el Happy Mat con Valkiria y la experiencia ha sido muy satisfactoria por varios motivos. Primero porque le motiva no solo a comer, que también y es de agradecer, sino a participar de la preparación de la comida con su diseño divertido, sobretodo en las meriendas. Le encanta ir poniendo cada cosa en su sitio mientras me dice: “mira mamá, es una cara sonriente“. Además, a mi me es más sencillo ajustar las cantidades, siempre creo que le pongo demasiada comida. Y por último, resulta mucho mas limpia la hora de comer, pues solo se mancha el happy mat y no todo el hule, aparte de que me ahorro el momento comida volando porque al ser un todo en uno el recipiente de la comida no tiene posibilidad de moverse ni, por tanto, ser zarandeado de acá para allá. Como decía más arriba, se adhiere a la mesa, pero no a modo ventosa, es decir, dependiendo de la superficie de la mesa, su base de silicona se agarrará más o menos. Yo he probado en varias mesas de mi casa y no en todas agarra igual de fuerte. De todos modos, sobre un hule también se agarra fenomenal.

the-happy-mat-mantel-silicona

Varios de nuestros usos, como merienda y como cena. Como veis al acabar queda todo muy recogido, mantel bajo el grifo, jabón y… ¡listo para volver a ser usado!

A nosotros nos ha encantado. Sinceramente, a estas alturas tengo un montón de platos y bowls solo para ella, pero la mayoría no me resultan nada útiles y solo me ocupan mucho sitio en la cocina, así que esto lo veo más como una inversión a largo plazo, en tiempo y en espacio, porque si, es más caro que un plato convencional, pero infinitamente más útil y tampoco creáis que se va tanto en comparación a otras vajillas infantiles.

¿Conocíais los manteles de silicona de ezpz?

¿Que os parecen?

487C1B3E76F063B9F02F088CFD651C17