Mitosyl, cuidados para tu bebé

Hoy vengo a hablaros un poco sobre otra de las marcas colaboradoras en nuestro sorteo 2º cumpleblog, se trata de Mitosyl, una marca que lleva mas de 50 años en el sector del cuidado infantil y que, supongo, no será nueva para ninguno de vosotros. Yo la conocí estando embarazada cuando me dieron mi primera canastilla que incluía una de sus pomadas protectoras para después del cambio de pañal. A partir de ahí han sido muchos los productos que he probado de esta marca y con todos ellos he quedado satisfecha.

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Para el sorteo quisieron cedernos dos productos imprescindibles para el verano:

Protector solar Mitosyl

  • Factor 50SFP+
  • Hipoalergénico. Apto para pieles sensibles y alérgicas.
  • Para niños y bebés a partir de los 6 meses.
  • Fácil aplicación en spray multiposición

Esta crema solar está compuesta por un complejo de filtros minerales y orgánicos, que protege la piel de la radiación UVA y UVB, previniendo la formación de decoloraciones. Además contiene antileukine 6, un filtro inmunológico patentado de nueva generación, que protege el ADN de las células de la piel y refuerza el sistema natural de protección contra el sol, y vitamina E, que previene el foto envejecimiento de la piel. Ya veis que es ideal para la delicada piel de los niños, pero también nos puede ir perfecto a nosotros, o al menos a mi, que tengo la piel tan delicada como ellos.mitosyl-protector-solar-50-spray-150-ml

Neositrín protect

Del mismo fabricante de Mitosyl, Sanofri, nos llega Neositrín, una gama de productos para la protección de los niños contra los temidos piojos. Ideal para mandar a los niños de campamento tranquilos de que no volverán con la cabeza hecha una fiesta de bichitos chupasangres. El producto que nos ofrecen es un acondicionador en spray para el pelo que no solo ayuda a desenredar, sino que protege sus cabezas de los piojos.

  • Protección: este spray acondicionador contiene una fórmula suave que protege tu cabello contra las infestaciones.
  • Spray acondicionador: permite un desenredado fácil.
  • Aroma frutal: tiene un aroma a naranja y mango que deja un olor fresco en el pelo. ¡Huele de maravilla, os lo garantizo!
  • Aplicación fácil y rápida: aplicar Neositrín®Protect al desenredar el pelo seco o mojado. En este último caso, puede utilizar secador si lo prefiere. No es necesario aclarar el producto.
  • Eficacia clínicamente probada.
  • Apto para adultos y niños a partir de los 12 meses.

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¿Que os parecen los productos molones que os pueden tocar si participáis en el sorteo? ¿Chulos verdad? Pues Mitosyl no se queda ahí a la hora de ayudarnos con la crianza de los más pequeños de la casa. En su página web Mitosyl se ha unido al equipo del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona para crear un espacio donde resolver todas aquellas dudas durante el cuidado de los bebés.

  • Enfermeras del servicio de pediatría ofrecen atención a padres y madres que tengan dudas acerca de cómo cuidar a sus bebés a través de la web Consultas Mitosyl.
  • La nueva versión de la página web resulta más intuitiva y permite a los usuarios la opción de compartir los consejos y preguntas en redes sociales como Facebook ayudando así a otras personas con niños pequeños.
  • El centro hospitalario es un referente en el sur de Europa en los campos de pediatría, ginecología y obstetricia.

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¿Que os parece esta iniciativa? A mi me parece genial tener un sitio al que poder acudir en caso de que alguna duda nos preocupe, más sabiendo que quien te responde son sanitarios profesionales del sector con años de experiencia.

Pues ya sabéis, si queréis conseguir estos dos magníficos productos de Mitosyl, solo tenéis que apuntaros al sorteo y cruzar muy fuerte los dedos….Mañana a las 12 de la noche se cerrará, así que ¡daros prisa! ¡Y mucha suerte a todos!

¿Habéis usado alguna vez Mitosyl?

¿Que producto os gusta más?

 

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Rompiendo con las rutinas

El verano es esa época de locura y desenfreno en la que si eres un mozuelo sin cargas familiares disfrutas como un enano de la playita, las fiestas y los planes inesperados. Pero si eres madre/padre la historia cambia, y el verano es esa época en la que los niños no tienen cole y si no tienes la playa o una piscina cerca, se hace difícil poder entretenerlos en la ciudad con estos calores. En lo que si coinciden ambos tipos de verano es en que todo se vuelve un poco del revés, se rompen las rutinas establecidas y se vive un poquito más lento, o al menos, a otro ritmo que en invierno, aunque solo sea porque anochece mas tarde.

Nosotros intentamos mantener unas rutinas con Valkiria de las que procuramos no salirnos, ya os lo conté en este “Consejo de padre“. Pero hay días en los que ya desde que te levantas todo va a destiempo y es imposible volver a encarrilarlo. Entonces lo mejor es aprender a ser flexible y dejarse llevar. Eso mismo fue lo que nos pasó el sábado pasado.
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Con el calor la niña está durmiendo mal, bueno, peor que de costumbre. La noche del viernes al sábado decidió que a las 5 ya no quería dormir más y durante mas de una hora se dedicó a bailar breakdance en nuestra cama de 1,35, entre su padre y yo. A la segunda patada que recibí en toda la cara decidí que había llegado la hora de levantarse. Se quedó jugando por el salón mientras yo me tomaba un café, y sobre las 8 conseguí dormirla de nuevo, la dejé en la cama con su padre y yo me fui al sofá, necesitaba un poco de independencia. Ya no nos despertamos hasta las 11. Tarde, muy tarde para lo que suele ser costumbre por aquí. Teníamos intención de ir a la playa, pero el día salió muy gris, así que lo dejamos y nos fuimos directos a casa de mis suegros. Como Valkiria había desayunado tarde, también se retrasó la hora de la comida.

Llegado el momento de la siesta, que de normal es sobre la 1:30 y ese día eran las 3, primero lo intentó su padre y nada. Una hora más tarde lo intenté yo y naranjas de la china. Total que llegado el momento merendó y cogimos el coche para ir a casa de unos amigos. Un trayecto de unos 30 minutos mas o menos. A 5 de llegar, se quedó frita. Tanto que la saqué del coche, la dejé en el carro y ni se inmutó. Pero solo durmió media hora. Eso eran ya las 7 de la tarde.

Llegado este punto, yo ya tenía mas que asumido que ese día no se iba a dormir a su hora habitual, las 10, ni harta de vino. Y para más inri, durante este mes, todos los sábados a las 12 tiran un castillo de fuegos artificiales al lado de nuestra casa. Ya la semana anterior, sin nosotros saberlo, nos llevamos un susto tremendo, sobretodo ella, que pillo tal sofocón que luego no hubo manera de que se durmiera en su cuna. Así que improvisamos un plan B. Algo que no habiamos hecho en 21 meses de crianza. Nos iríamos a cenar fuera y luego a ver el castillo. ¡Y que fuera lo que tuviera que ser! De todos modos no se iba a dormir.

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Llegamos a casa, preparé su cena y nos bajamos a un bar del barrio a cenar. Iba alucinando por la calle, mirando todas las luces y letreros luminosos. Cenamos en una terraza y se portó bastante bien. Luego fuimos andando hacia la zona de ver el castillo. Tengo que aclarar que, aunque Valkiria ya ha vivido dos Fallas, en ningún momento la hemos llevado a ver ningún castillo ni ninguna mascletá, así que esta era su primera vez con algo similar.

Como tenemos intención de seguir viviendo aquí, creemos que es bueno que sepa que aquí por menos de nada te montan un festival pirotécnico y se vaya acostumbrando a ello. Volviendo a lo que estaba. tiraron el primer aviso y todo normal. El segundo y la cosa seguía en calma. Pero cuando empezó, ¡ay cuando empezó!, Valkiria me miró desde el carro con cara de susto y me lanzo los brazos para que la cogiera, mientras se ponía a llorar. En el fondo me esperaba esta reacción. Pero intentando no reforzar su miedo, la sostuve en brazos todo el castillo mientras le explicaba que era aquello y que no pasaba nada. Dejó de llorar rápido, pero no quiso mirar el espectáculo. Cuando acabó aplaudió y todo, pero creo que era por el hecho de que hubiera acabado, mas que otra cosa. Ya estaba tan cansada de tantas emociones durante ese día tan raro, que empezó a decir adiós y a lanzar besos a un grupo de chavales que teníamos al lado haciendo botellon (que viejuna me sentí por cierto). En cuanto llegamos a casa y me la puse al pecho se quedó dormida al instante.

Creo que fue un día raro y un poco agotador para todos, pero en el fondo lo disfrutamos mucho. Hicimos algo diferente. Nos salimos de nuestras rutinas habituales y eso nos vino bien como familia. Y Valkiria la noche siguiente nos daba la mano para ir a la calle y decía: “pum pum”, así que al final creo que tanto miedo no pasó, puede que hasta le gustara un poquito.

¿Os gusta romper con las rutinas en verano?

¿O preferís los horarios establecidos del resto del año?

Las criaturas del parque (I)

Hacer un post sobre los parques no es lo más original del mundo. Ya se han hecho muchos. Algunos de ellos memorables como el de Fina la Endorfina o Núria de Mamirrachadas. Pero si no saco lo que llevo dentro de mí reviento. Siento la necesidad imperiosa de hablaros (despotricar) sobre el parque al que vamos y las criaturas que en el habitan.

Nosotras no teníamos parque fijo. Eramos nómadas y llegábamos a un parque u otro dependiendo del día y de donde nos llevara el viento. Fuimos probando muchos parques. Urbanitas, en medio de avenidas de más o menos caché. Areneros, volviendo a casa con tanta arena como para montar una playa en el salón. Incomprensibles, de esos en los que no hay niño que sepa como usar esos columpios tan modernos. De interior, para los días de lluvia. Todos. Nuevos y viejos,. Grandes y pequeños. Pero no encontrabamos nuestro lugar.

Hasta que hace cosa de 15 días, el destino quiso que fueramos a un parque en el que ya habíamos estado, pero a otra hora. Y descubrimos que había toda una mini sociedad creada alrededor de sus cuatro toboganes y sus correspondientes columpios. Niños en su gran mayoría menores de tres años, que no iban a la guardería y se pasaban las mañanas alli acompañados, casi todos, por sus abuelos/as.

Para ser una declarada hater del parque (osea, que lo odio, que si no mi madre no entiende lo que digo), reconozco que aquel me gustó. Allí todos los niños llevaban algunos juguetes y los dejaban para que todos jugaran con ellos. Me pareció tan bonito y bucólico. A pesar de que ese primer día cometí un fallo de principiante total. Ir al parque con la moto de Valkiria y dejarme su cantimplora de agua en ella. Para cuando quise recuperar la moto, nadie había visto la cantimplora por ningún lado, y nunca más supe de ella. DEP.

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Hemos vuelto a ese parque cada mañana desde entonces y ya me voy quedando con el rollo de cada uno de los niños. Hay algunos que son amor y otros que no quiero que se acerquen a menos de 5 metros de mi hija, pero que le vamos a hacer, hay que aprender a convivir. El único problema es que, con el fin de las clases, el parque se ha llenado de niños mas mayores que no tienen ni un poquito de consideración con los más pequeños. De momento tengo clasificadas tres especies poco recomendables del parque:

Los Atila: A estos les temo más que a una vara verde. Son dos, gemelos, como los gemelos de Oliver y Benji golpean juntos y son igual de malos. No tendrán mucho más de dos años pero ya siembran el terror allá por donde pasan. Arramblan con lo que les da la gana, pegando si es necesario. Y si alguien se acerca a cogerles algo, ¡cobra fijo! Y no hablemos de si pillan una moto… ¡Juegan a atropellar bebés! Unos santos cabrones, digo, varones. Su madre tampoco se esfuerza mucho en evitar que hagan el mal y los niños pasan de lo poco que les dice tres pueblos. Yo procuro que Valkiria no se junte con ellos, pero es inevitable que en algún momento quiera algo de lo que ellos tienen. La última vez, la aparte justo a tiempo de recibir un palazo en la cara y no pude evitar decir en voz alta: “Valkiria vámonos que este niño no quiere jugar contigo y además pega“.

Las niñas repelentes: En este caso son un grupito de varias niñas de edad entre los 5 y los 7 años. Se dedican a monopolizar porciones del parque alegando que esa zona es de mayores. Mi pobre hija siente admiración por los niños mayores, y los persigue emocionada. Yo siempre la aparto de donde ellos estén porque no les importa nada la edad del niño al que están empujando y entiendo que hay cosas que son “cosas de niños”, pero hay momentos en los que me hierve la sangre. Ayer, por ejemplo, fuimos al parque con los muñecos de Peppa Pig que nos solemos llevar. ¡Triunfan más que la Coca cola!. Pasado un rato los cerditos habían desaparecido y Valkiria los localizó. Allá que se fue, encandilada por los juegos de las niñas mayores. Allí estaba parada, solo mirándolas. Entonces fue a coger un juguete que estaba entre ellas en el suelo, y una niña se lo arrebato, de muy malas maneras. A lo que otra niña, la más mayor, me espetó: “Esta parte del parque es de mayores, ella nos está molestando, dile que se vaya“. Se que es una tontería y que no debería haberme puesto a su altura. Pero no pude resistirme y le contesté: “Esta zona no es de mayores, el parque es de todos y para todos. Y no te preocupes que me la llevo porque nos vamos a casa, pero me llevo también a los cerditos porque son míos” -“¿Son tuyos?” pregunto la niña…- “Si, son de mi hija, así que son míos. ¡Ah! y son juguetes de niña pequeña, por si no lo sabías”. Recogimos los cerditos y nos fuimos.

El niño gaviota: Esta clase de niños me recuerdan a las gaviotas de “Buscando a Nemo” porque todo lo que saben decir es mio, mio, mio… Y no me refiero a niños pequeños que están pasando por la fase del mio. Este niño tiene 4 años y coge todo lo de los demás. Eso si, si alguien coge algo suyo entonces te suelta: “Eso es mío, no lo cojas”. Yo intento que Valkiria no se monte en su moto, pero la jodía es más rápida que yo y a la que me despisto ya tiene su lindo culete sentado en la moto del niño. Lo gracioso de todo esto es que no le deja la moto, ni quiere jugar con ella, pero luego nos persigue allá donde vayamos del parque. Es un poquito cansino, todo hay que decirlo, pero su abuelo que esta muy mayor no pasa de sentarse en el banco y gritarle desde la lejanía, así que supongo que el niño esta más aburrido que un mono.

No considero que mi hija sea una santa. Ella es la primera que va de acá para allá corriendo y muchas veces les quita los juguetes a otros niños. Pero no pega, ni empuja y es pequeña. Espero dentro de unos años haberla educado lo suficientemente bien como para que no se convierta en esta clase de niños y sepa compartir y respetar al resto de criaturas del parque.

¿Que clase de niños poco recomendables tenéis en vuestros parques?

La lengua de trapo de un bebé bilingüe

Si hace unos meses os contaba con cierta “preocupación” de madre primeriza los pequeños grandes pasos que iba dando Valkiria en el tema del lenguaje. Hoy, ya mas tranquila, os quiero contar los avances que ha hecho en los últimos cuatro meses. La comunicación cada vez es más fácil y más intuitiva y aunque aun no tiene un vocabulario muy amplio, ya se va notando el efecto de la crianza bilingüe que esta teniendo.

Ahora ya tiene una manera de llamar a cada miembro de la familia, ya no solo dice yaya (iaia), tita y tata (aparte de mama y papa), ahora hemos añadido el resto de la familia, aunque a su manera. Al abuelo le llama buobuo y al avi (abuelo en catalán) le llama viva, pero desde ayer lo va alternando con api. La pobre abuela puñetera fue la última en ser nombrada y no sabéis el trauma que casi me coge con esto. A ella le llama aba, una opción mucho mejor que todas las sugerencias que le hacia ella en su esfuerzo desesperado porque la mentara de alguna forma, entre ellas abu, bela o lela (esta última es la mejor). El perro de mis padres tiene el gran honor de ser llamado por su nombre, solo que en vez de Niko, le dice ningo, la “K” no debe de ser fácil. Este ningo además lo usa para pedir la chuchería que la vuelve loca, los gusanitos.

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A los niños los llama nenes y a las niñas depende de como le de o nena o nene también. Todos los bebés son bebe, menos el bebé de mi amiga que se llama Rodrigo y ella le dice Igo. Al chupete, a pesar de no usarlo, lo llama pepe, y al pepe (chochete), no lo llama de ninguna manera. El culo si sabe que existe, pero para ella es cuco. Ya sabe despedirse diciendo aio, pero para saludar dice aya en vez de hola. Creo que tenemos un problema con las “L”.

Con los que no tiene ninguna duda son son sus personajes de dibujos favoritos. Es pequeña, pero ve la tele a ratitos y ya los tiene. A Peppa Pig la reconoce a la legua y grita su nombre a los cuatro vientos: “Pepaaaa“. Lo mismo le pasa con Minnie, ¡locura total!. Y ahora esta empezando a mostrar interés por Ben y Holly, pero a estos, curiosamente, los llama kinki (no se de donde se ha sacado eso).

Desde hace cosa de un mes hemos entrado en lo que yo llamo “la fase lorito” que viene a ser que ella repite como un lorito todo lo que escucha (que peligro tiene eso). Lo hace indistintamente en catalán o castellano, aunque como pasa más tiempo conmigo se le están pegando todas mis coletillas y repite sin parar: “yasta” y “avé” (ya está y a ver), entre otras. Pero en lo que más se nota el bilingüismo, y lo que más me ha sorprendido, es como usa unas palabras u otras según con quien está hablando. Puede que en su cabeza aun no estén claramente diferenciados los dos idiomas, pero ella sabe perfectamente que decir si habla con mamá y que decir si habla con papá. Por ejemplo, cuando quiere pedirme mas de algo, a mi me dice más, pero a su padre le dice mes (más en catalán); cuando quiere que nos vayamos de algún sitio a mi me dice “vamo” y a su padre le dice “nem” (de anem que es vamos en catalán); y cuando nos quiere pedir algo en concreto, a mi me dice “este“, y a su padre le dice “sho” (de aixo que es esto en catalán).

Las últimas incorporaciones de la lista han sido “tanca” (cerrar en catalán), de esta palabra aun no dice la versión castellana y genera unas situaciones de confusión máxima con mi madre muy graciosas. Caca, que la usa tanto para referirse a la caca como para decir casa, por mas que le remarquemos la “s” de casa;  gracias, pero en modo bebé que queda tal que “asia“; y una especie de “si” porque no lo dice por separado, sino en grupo y solo cuando algo la emociona mucho, viene a ser “sisisi” con mucha risa de fondo. La verdad es que cada día nos sorprende con algo nuevo y así como hay semanas que parece que la cosa se estanca, hay otras que la ves avanzar a pasos agigantados y eso es alucinante. Lo peor, por sacarle algo malo a la lengua de trapo, que cuando no entendemos lo que nos quiere decir sigue frustrándose mucho y cada día se enfada más, ¿sera porque nos estamos acercando a los terribles dos?

¿Entendéis siempre lo que os quieren decir vuestros peques con su lengua de trapo?

¿Cuales han sido las palabras mas graciosas de vuestros peques?

Choque de estilos de crianza

Existen muchos métodos de crianza, o mas que métodos, yo lo llamaría estilos de crianza. Si tuviera que definir el nuestro, creo que lo definiría como respetuoso porque en todo momento somos nosotros los que nos hemos ido acoplando a los ritmos de Valkiria respetando su desarrollo. En ningún momento, antes de ser padres, nos paramos a pensar como sería exactamente nuestro estilo de crianza o si haríamos las cosas de tal o cual forma. Simplemente nos hemos dejado llevar por nuestro instinto y sentido común, y recalco nuestro porque esas dos cosas varían según la persona.

A donde quiero ir a parar con todo esto. Os explico. No es la primera vez que tenemos esta sensación de ser los bichos raros, tanto de la familia como de algunos amigos o conocidos. Pero la semana pasada vivimos algunas situaciones que nos hicieron volver a sentirnos así. Bichos raros.

La primera situación fue el momento: “¿pero porque no os venís a tomar unas cervezas esta noche con la niña?”… Nuestra respuesta: “No, gracias, Valkiria tiene sus horarios y a esas horas ya tiene que estar durmiendo“. Igual pensaréis que una noche es una noche y no pasa nada por romper su rutina un día. Podría ser. Pero yo conozco a mi hija y ya se lo que pasaría. Os planteo el escenario: Diez de la noche. Terraza de bar abarrotada de gente. La niña, por supuesto, ni de coña quiere estar sentada en el carro. La bajas. Se la intentan pasar abuelos y tías para entretenerla y hacerle cucamonas. Dura 5 minutos. Entonces ya toca que uno de los dos este detrás de ella todo el rato corriendo de acá para allá. Y por supuesto, una vez llegues a casa, no esperes que se duerma porque tu lo digas, porque ya se le ha pasado su hora y entonces solo queda esperar. ¿Se puede disfrutar así de unas cervezas y unas tapas? Nosotros al menos no.

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-Momento: mira Mamá como hago la croqueta por el casco antiguo-

Situación dos: Tía que se presenta en casa, llamando a todo trapo al timbre, en el mismo momento en el que tu ya estas durmiendo (o intentando dormir) a la niña, aun habiéndole mandado un whassap previo para decirle que ya no viniera. Resultado, niña despierta y corriendo hiperactiva. Comentario de turno: “Y si te la bajas a la calle y la metes en el carro, ¿no se duerme?“… Yo: “Pues no, no se duerme“(con cara de pocos amigos)…Y entonces es cuando te miran raro.

Habrá el que se vaya de cañas con el niño tan tranquilo sentadito en su carro y este se le quede frito allí mismo, sin molestarle en absoluto ruidos, luces o barullos y permitiendole tomarse sus cervezas y cenar tan a gusto. Los habrá. ¡Que digo!. Los hay, que yo los he visto, pero ese no es nuestro caso. Nosotros, si hiciéramos eso, no solo sufriríamos por no poder estar tranquilos, sino por molestar a los demás, que luego ya sabemos todas que la niñofobia está a la orden del día.

Al principio pensábamos que era algo cultural, que por allí abajo la gente esta mas por hacer vida en la calle y los niños se acostumbran a eso y ya está. Pero no es así. No tiene nada que ver con de donde seas, porque tanto mis padres como mis suegros son cada uno de una punta de España y ambos actuaban, cuando eramos pequeños, igual que nosotros lo hacemos ahora. Tiene que ver con como seas. Hay quien hace que sus hijos se adapten a su ritmo de vida. Y hay quien adapta su ritmo de vida al de sus hijos. Que dejas de hacer muchas cosas, ¡por supuesto!, pero a mi no me duele en prenda porque hago lo que creo que es mejor para nosotros. Total, los únicos que nos “fastidiamos” somos nosotros, así que a los demás, digo yo, porqué les tiene que importar tanto lo que hagamos o dejemos de hacer. Como decían Timón y Pumba: “Hakuna Matata”.

¿Os habéis sentido criticados por como vuestro estilo de crianza?

¿Hacéis algo al respecto?

 

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