Y la explosión del lenguaje llegó

La crianza de un bebé/niño está llena de etapas. Las hay horribles y las hay maravillosas, pero al final todos acaban pasando por lo mismo, antes o después. Yo tenía la sensación, hace como un año, de que Valkiria no iba a soltarse a hablar nunca (a veces me pongo muy Queen of Drama, que le vamos a hacer) y los meses fueron pasando y en verano empezó a aumentar su vocabulario y poco a poco fue formando pequeñas frases e incluso mantuvimos nuestras primeras conversaciones, ¡momentazos únicos donde los haya! Pero la locura de los últimos meses me ha hecho olvidar cuando fue que mi hija se convirtió en una pequeña viejita con la que puedes mantener una conversación medio coherente y que todo lo repite. Imagino que fue a raíz de su segundo cumpleaños que de repente hubo una explosión en su forma de usar y dominar el lenguaje y desde entonces… ¡esto esta siendo un no parar!

El primer y para mi mas significativo cambio relacionado con el lenguaje es que ahora ya empieza a tener memoria a largo plazo. Me explico. No es que hasta ahora tuviera memoria de pez, sino que antes le podías decir algo para amansar algun momento de rabieta en plan: “mañana vamos al parque” o “cuando lleguemos a casa te doy un vaso de leche” pero, ¡ay amiga como luego no lo cumplas! ¡Se acuerda de tó y se encarga de recordartelo! Al menos Valkiria, que no se le escapa una, así que tengo que tener mucho cuidadito con que le prometo o que le digo porque si luego no lo cumplo el pollo puede ser apoteosico. Bueno, y por otro lado yo prefiero no “mentir y engañar” a mi hija, que mi padre era mucho de eso y aún me acuerdo de alguna memorable.

Supongo que el hecho de que empezara este año la guardería también tendrá cierta influencia en todo esto, para bien y para mal. Aprende a la velocidad del rayo, todo lo que oye, incluidas expresiones que le oirá a las seños, como cuando le dio por decir “homeeeee” (¡hombre!), una expresión muy valenciana; pero también se queda con alguna cosilla mala que dicen otros niños como llamar “tonta” que pasamos una fase que lo decía a menudo y en casa no lo decimos o “pereraja” (pequeñaja) que suponemos se lo dicen algunos niños de su clase a ella (y solo tienen 2 años…).

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Ahora ha aprendido a decir las cosas que le gustan y no le gustan. Cuando algo le gusta dice: “esto me gusta mucho” pero cuando no le gusta te suelta un: “esto no me gusta, puaj” ¡y se queda mas ancha que larga!

Desde hace algún tiempo, para que no se me olvide, voy apuntando cada palabra mal dicha o graciosa que dice Valkiria. Esto es lo típico que años después a todos los niños les hace gracia saber y si no lo apuntara se que lo acabaría olvidando. Entre todas ellas hay algunas que ya las dice bien y hay otras que no están mal dichas pero son expresiones que entran dentro de la lógica aplastante de un niño de dos años. Vamos a hacer un repaso por ellas:

Dodache, cococache: estas son sus dos maneras de llamar al chocolate. La primera que empezó a usar fue “dodache” y me costó unos días entender que quería, hasta que se dio cuenta de que si me decía “leche dodache” (leche con chocolate) entonces si la entendía. Desde entonces le tiene un afán a la leche con chocolate que no es ni medio normal.

Cococho: ¿que es lo que preparamos juntas en la cocina usando el horno? Pues un “cococho” (bizcocho), ¡ella lo tiene clarísimo! Y el que más le gusta, como no, es el “cococho de cococache“, ¡toma ya!

Cucacha: como veis, creo que a la niña las palabras con “ch” le generan cierta confusión, porque siempre las cambia de orden, a su manera. Así ella la sopa siempre se la come con “cucacha” y aunque se lo repitas bien, ella te mira y muy sería te lo repite a su modo, como diciendo: “claro mamá, si es lo que he dicho“.

Pachum: esto es lo que usamos para lavarnos la cabeza, ¡claramente!

Pupachus: No soy de darle caramelos a la niña, pero el otro día tuvieron cumple y se comió su primer “pupachus” (chupachus) y desde entonces si ve uno lo quiere, ¡como no!

Chichichito: Con esta palabra se le hace un trabalenguas del que casi no sabe salir, para ella las cosas son grandes o “chichichitas” (chiquititas). Aunque para esta palabra acaba antes usando la versión catalana y dice “petita” (pequeñita), esta si la tiene clara.

Chipito: no, no, no estamos hablando de Chiquito (de la calzada), esta es su versión de bichito, algo que yo suelo llamarle a menudo. Ella ha decidido darle una vuelta y me dice: “chipito tuuuu” (bichito tu).

Pusilia: Abandonamos la sección de las “ch” para llamar a la “pusilia“(policía), le encanta verlos yendo en coche, en moto o a caballo, así es como más le gustan y siempre me dice: “mira mamá, la pusilia“.

Tapones: pues no, no se refiere a lo que usamos para tapar las cosas, no. Ella quiere sus “tapones“(tacones) de Elsa que le han traído los Reyes Magos. Y va por la casa taconeando feliz (menos mal que vivimos en un primero), pero de vez en cuando se mete cada leche que pá que! ¡Y es que lo de andar sobre tacones, por pequeños que sean, nunca fue fácil!

Cama riristica: A Valkiria le encanta el parque de bolas, ¡a que niño no le gusta! Y este año, además, vamos muy a menudo al de los padres de una compañera suya de clase, así que le esta pillando mucha mucha afición a la “cama riristica” (cama elástica) ¡y yo también! No recordaba lo que mola saltar ahí (ni lo agotador que es…).

Patatitas de puente: Esta expresión generó uno de esos momentos de frustración porque no la entiendes. Se lo dijo al Papá Cascarrabias y este, pensando que le pedía algo de cenar, le decía: “ay pues no se que cenaremos, a ver que ha preparado mamá“. A la tercera vez que se lo dijo, Valkiria muy indignada se incorporó del cambiador (la estaba vistiendo tras el baño) y señalando le dijo: “esoooooooo“. Se refería a sus zapatillas de estar por casa que parecen zapatos de duende, por eso “patatitas de puente” (zapatillas de duende).

Cueva de coches: Esto me lo dijo un día yendo en coche y no sabía a que se refería, no porque no la entendiera, sino porque no sabía que me quería decir. Me dijo: “¿Mamá, vamos a la cueva de coches?” y yo con mi pokerface, hasta que entendí a que se refería. Días antes habíamos ido a un centro comercial y se ve que le alucinó eso de bajar a un sitio profundo y lleno de coches. Así a través de su prisma, para ella aquello era una cueva de coches, ¡y con toda la lógica del mundo!

Y hasta aquí todas las que he ido apuntando, ¡que no son pocas! Por lo demás hemos notado que domina mucho mas el lenguaje a la hora de hacer frases e incluso empieza a conjugar verbos. Su vocabulario también ha aumentado considerablemente y todo esto facilita, ¡mucho!, nuestra comunicación del día a día. Ya cada vez hay menos momentos que no entendamos lo que nos quiere decir e incluso en la guarde sus profesoras alucinan con lo mucho que habla y lo claro que lo hace. Siempre esta hablando, cuando no es con alguien, es ella sola o está canturreando alguna canción, como dije, ¡esto es un no parar! Pero a mi se me cae la baba con cada cosa nueva que aprende a expresar… amor de madre infinito.

¿Cuales fueron las confusiones del lenguaje mas graciosas de vuestros peques?

¿Notasteis la explosión del lenguaje en ellos?

 

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La lengua de trapo de un bebé bilingüe

Si hace unos meses os contaba con cierta “preocupación” de madre primeriza los pequeños grandes pasos que iba dando Valkiria en el tema del lenguaje. Hoy, ya mas tranquila, os quiero contar los avances que ha hecho en los últimos cuatro meses. La comunicación cada vez es más fácil y más intuitiva y aunque aun no tiene un vocabulario muy amplio, ya se va notando el efecto de la crianza bilingüe que esta teniendo.

Ahora ya tiene una manera de llamar a cada miembro de la familia, ya no solo dice yaya (iaia), tita y tata (aparte de mama y papa), ahora hemos añadido el resto de la familia, aunque a su manera. Al abuelo le llama buobuo y al avi (abuelo en catalán) le llama viva, pero desde ayer lo va alternando con api. La pobre abuela puñetera fue la última en ser nombrada y no sabéis el trauma que casi me coge con esto. A ella le llama aba, una opción mucho mejor que todas las sugerencias que le hacia ella en su esfuerzo desesperado porque la mentara de alguna forma, entre ellas abu, bela o lela (esta última es la mejor). El perro de mis padres tiene el gran honor de ser llamado por su nombre, solo que en vez de Niko, le dice ningo, la “K” no debe de ser fácil. Este ningo además lo usa para pedir la chuchería que la vuelve loca, los gusanitos.

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A los niños los llama nenes y a las niñas depende de como le de o nena o nene también. Todos los bebés son bebe, menos el bebé de mi amiga que se llama Rodrigo y ella le dice Igo. Al chupete, a pesar de no usarlo, lo llama pepe, y al pepe (chochete), no lo llama de ninguna manera. El culo si sabe que existe, pero para ella es cuco. Ya sabe despedirse diciendo aio, pero para saludar dice aya en vez de hola. Creo que tenemos un problema con las “L”.

Con los que no tiene ninguna duda son son sus personajes de dibujos favoritos. Es pequeña, pero ve la tele a ratitos y ya los tiene. A Peppa Pig la reconoce a la legua y grita su nombre a los cuatro vientos: “Pepaaaa“. Lo mismo le pasa con Minnie, ¡locura total!. Y ahora esta empezando a mostrar interés por Ben y Holly, pero a estos, curiosamente, los llama kinki (no se de donde se ha sacado eso).

Desde hace cosa de un mes hemos entrado en lo que yo llamo “la fase lorito” que viene a ser que ella repite como un lorito todo lo que escucha (que peligro tiene eso). Lo hace indistintamente en catalán o castellano, aunque como pasa más tiempo conmigo se le están pegando todas mis coletillas y repite sin parar: “yasta” y “avé” (ya está y a ver), entre otras. Pero en lo que más se nota el bilingüismo, y lo que más me ha sorprendido, es como usa unas palabras u otras según con quien está hablando. Puede que en su cabeza aun no estén claramente diferenciados los dos idiomas, pero ella sabe perfectamente que decir si habla con mamá y que decir si habla con papá. Por ejemplo, cuando quiere pedirme mas de algo, a mi me dice más, pero a su padre le dice mes (más en catalán); cuando quiere que nos vayamos de algún sitio a mi me dice “vamo” y a su padre le dice “nem” (de anem que es vamos en catalán); y cuando nos quiere pedir algo en concreto, a mi me dice “este“, y a su padre le dice “sho” (de aixo que es esto en catalán).

Las últimas incorporaciones de la lista han sido “tanca” (cerrar en catalán), de esta palabra aun no dice la versión castellana y genera unas situaciones de confusión máxima con mi madre muy graciosas. Caca, que la usa tanto para referirse a la caca como para decir casa, por mas que le remarquemos la “s” de casa;  gracias, pero en modo bebé que queda tal que “asia“; y una especie de “si” porque no lo dice por separado, sino en grupo y solo cuando algo la emociona mucho, viene a ser “sisisi” con mucha risa de fondo. La verdad es que cada día nos sorprende con algo nuevo y así como hay semanas que parece que la cosa se estanca, hay otras que la ves avanzar a pasos agigantados y eso es alucinante. Lo peor, por sacarle algo malo a la lengua de trapo, que cuando no entendemos lo que nos quiere decir sigue frustrándose mucho y cada día se enfada más, ¿sera porque nos estamos acercando a los terribles dos?

¿Entendéis siempre lo que os quieren decir vuestros peques con su lengua de trapo?

¿Cuales han sido las palabras mas graciosas de vuestros peques?