¿Se aburre en clase o solo le da pereza?

Valkiria es una niña de las que llamaríamos inquietas, movidas, ¡puro nervio! Yo siempre la comparo con un colibrí, que nunca puede dejar de volar, porque, ni tan siquiera dormida está quieta. Además es la típica niña que no está demasiado tiempo haciendo la misma actividad. No se si porqué se aburre, o porque, a sus 3 años, tiene la capacidad de concentración justa. Por eso sabía que para ella el cole de mayores, en algunos aspectos, iba a ser todo un reto. ¡Y no me equivocaba!

El caso es que a ella le encanta ir a su cole, como ya adoraba ir a la guarde. Le encanta, o mas bien, necesita, de esa interacción con otros niños. Y disfruta aprendiendo cosas nuevas y contándonoslo cada día de camino a casa. Sin embargo, después del parón de las navidades algo parece haber cambiado. Le está costando volver a coger el ritmo de trabajo en las clases y, muchas veces, se niega a hacer los ejercicios que se supone que tienen que hacer en clase.

¿Que está pasando?

La semana pasada su maestra habló conmigo para comentarme este tema. Luego, yo hablé con Valkiria intentando hacerle entender que, aunque a veces no nos apetezca hacer algo en el cole, si lo manda la maestra hay que hacerlo. Esto es así. Es el sistema educativo que tenemos y, a menos que llevemos a nuestro hijo a una escuela de alguna de las pedagogías alternativas, esto es lo que encontraremos en cualquier otro colegio.

 

Parece un poco autoritario explicarle a un niño tan pequeño algo así, pero creo que el respeto al profesor y a su autoridad son dos conceptos que se han ido perdiendo durante muchos años y me parecen básicos. Entended cuando digo autoridad, a la misma autoridad que podemos tener nosotros en casa con ellos. Somos y son su referente, los que los guiamos, les enseñamos y ponemos límites. Y en esto, padres y profesores deberíamos ir a una. Sigue leyendo…

Padres que toman apuntes, ¡esa soy yo!

Los peques ya van el colegio en su horario normal de invierno. Ha pasado el tiempo suficiente como para haber superado el periodo de adaptación. Y llegados a este punto, tocaba reunión de padres con la maestra. Una reunión genérica, sobre lo que iba a ser el curso y lo que teníamos que hacer y trabajar con nuestros hijos en casa.

Aunque se pidió asistencia, el tema de las reuniones de padres siempre es complicado. Recuerdo que mis padres de pequeña tenían que hacer encajes de bolillos para poder asistir a las mías. Aun así, solo podía ir uno de ellos y pidiendo permiso. La cosa, por desgracia, no ha cambiado mucho. No todo el mundo se puede escapar entre semana a las 5:30 para ir a una reunión de padres.

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Las cosas que allí nos contaron fueron las típicas de todos los centros supongo. Los temas que se iban a tratar con los niños. La venta de los chandals de la escuela. Las excursiones que iban a hacer, etc… Así que aquí solo entraré en aquellas cosas que llamaron mas mi atención (para bien o para mal). Sigue leyendo…

Comedor: Segunda fase de la adaptación

¡Esto ya me lo temía yo! Y de hecho, os lo dije en el post que hice hace unas semanas sobre los primeros días de Valkiria en el cole de mayores. Esta semana llegó el horario completo al colegio y, con ello, quedarse al comedor. ¡Ay horror! Así que estamos en plena segunda fase de adaptación.

La cosa empezó bien. Como siempre. Es el síndrome de: “No se de que va esto“, así que todo transcurre con total normalidad. Incluso, como en el caso de mi hija, salen super contentos contándote todo lo que han zampado ese día. Pero… el segundo día ¡ahí ya saben a lo que van! Y empieza el drama.

Ir al colegio fue bien, pero cuando fui a por ella a las 5 me la encontré llorando desconsolada. Solo me decía: “No he comido, mamá” “Es que te quería mucho a ti“… ¿A que madre no se le parte el corazón cuando su hijo le dice cosas así? La seño me contó que montó tal pollo de llantos y pataleos que, aunque consiguieron bajarla al comedor, no consintió probar bocado y del mismo sofocón se quedó frita. Incluso, me recalcó (sorprendida) la cantidad de fuerza que tiene la niña para lo pequeña que es, ¡tremenda Valkiria! (Y no es la primera vez que me dicen algo así…).

El resto del día estuve hablando con ella sobre lo que había pasado, como se sentía y que era lo que iba a pasar (o a lo que tenía que acostumbrarse). Por suerte para nosotros, Valkiria es una niña que entiende las cosas con mucha rapidez y razona mucho para la edad que tiene. Lo entendió y me dijo que no iba a llorar al día siguiente.

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El miércoles empezó mal. Me decía todo el rato que no quería ir al cole y, para convencerla, la tuve que llevar en el carro con un par de juguetes. Aun así no entró con muchas ganas. Y a medio día, por supuesto, lloró. Menos que el día anterior, pero lloró mientras le decía a su maestra: “Seño, no estoy respirando para no llorar“… Esta hija mía y sus cosas de decir. Su seño se parte de la risa. De todos modos, la cosa transcurrió sin muchos mas dramas e incluso comió algo en el comedor. Ese día dormir no durmió, pero porque los miércoles salen más tarde a comer y mi hija come tan lenta que se queda sin tiempo para dormir.

Ayer, al fin, llegó la calma. Dejó de decir que no quería ir e incluso me decía que se lo iba a comer todo y que, lo que no le gustara solo lo iba a apartar (Dios sabe lo que había hecho los días anteriores, ¡lanzamiento de comida!). Salió contenta y me dijeron que comió bien.

Parece que una semana no es mucho tiempo, pero a mi se me ha hecho bastante complicada de llevar. A nadie le gusta ver así a su hijo, y menos pensar lo mal que lo pasa a la hora del comedor. Lo bueno es que parece que, poco a poco, se va adaptando. Ya sabe que de lunes a jueves se tiene que quedar a comer allí y los viernes se viene conmigo a casa. Así que, como imaginaréis, hoy estaba muy contenta.

¿Les costó a vuestros peques adaptarse al comedor del colegio?

 

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Adaptándose al periodo de adaptación

Casi superada la primera semana de colegio de Valkiria, tengo que decir que, este periodo de adaptación me parece el mas largo del mundo mundial. Por parte del centro quiero decir. Casi semana y media en el que los niños han ido entrando de 4 en 4, pero en el que solo han ido 2 horas cada día. Vamos que no les ha dado tiempo a nada, ni a ellos ni a nosotros. Y no acabo de ver los beneficios de alargar tanto esto. Pero supongo que estará hecho bajo supervisión de los psicopedagogos del centro.

Bueno, opiniones personales aparte. Ya la semana que viene empezará con horario normal. Lo que supondrá madrugar mucho mas de lo que lo hemos hecho en el último año. A esto también tendremos que adaptarnos. Pero al menos Valkiria tendrá más tiempo para familiarizarse con su nuevo cole e interactuar con sus compañeros.

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Nuestra semana ha transcurrido en lineas generales bien. Su primer día de cole, el lunes pasado, lo vivió con muchísima emoción. Fue super contenta. Alucinó con su colegio, con el patio, con su clase. Además era especial porque Papá nos acompañaba hasta allí. ¡Estaba encantada! Yo no me podía creer que todo fuera a ser tan maravilloso. Aunque habiendo ido ya el año anterior a la guardería, las cosas pintaban bien. Sigue leyendo…

Consejos de padre (45): Preparados, listos…¡YA!

El Consejo de padre de hoy llega más tarde por motivos razonables. Y es que tratándose de la vuelta al cole, no podía lanzarlo antes de que esta hubiera ocurrido. Ahora ya si, ya ha pasado ese ansiado primer día. Estábamos todos mas que preparados, ella y nosotros, pero desde hace ya varios días. Así que hemos vivido la jornada de hoy con mucha ilusión.

Porque si, ellos tienen que estar preparados y creedme, si aun no habéis pasado por ello, hay muchas cosas que preparar para ese día. Algunas son solamente materiales como ropa, zapatos y cosas que hay que comprar y que nos suponen el gasto más grande del inicio de curso. Otras son tareas rutinarias y de logística, como etiquetar todo, preparar los uniformes o la ropa, etc… Y la que considero más importante es prepararlos y prepararse psicológicamente para lo que está por venir.

Nosotros a ella llevamos meses hablándole del cole de mayores, de lo chulo que era y las cosas tan divertidas que iba a hacer allí. Que tendría seño nueva, compañeros nuevos y un patio genial donde jugar. Así que no me extraña que la última semana la haya pasado hiper emocionada, al borde del espitosismo. Le tenía muchas ganas. Quizá por eso, hoy ido hasta allí y ha entrado de maravilla.

¿Y la preparación de los padres que? Porque ahí esta ese momento emotivo también para nosotros. ¡Se nos hacen mayores y a que velocidad! El que más y el que menos, sale de allí con el nudo en la garganta. Eso si tienes suerte de poder aguantar las lágrimas (sobretodo para evitar que tu churumbel te vea llorando a moco tendido). Sigue leyendo…