Proyecto muñeca hada hecha a mano

La metodología por proyectos me resulta apasionante y realmente interesante como modelo de cambio. Quizá porque veo en Valkiria que, esas cosas que hacen relacionadas con el proyecto de turno, son las que mas le interesan y de las que mas me habla. Por eso no me importa tener que trabajar y poner mi granito de arena. Considero que los maestros no educan ni enseñan solos, sino que lo hacen al compás con los padres, en comunidad. O ese sería el escenario soñado y al que a mi me gusta pertenecer. Hoy vengo a compartir con vosotros otro de los proyectos que llevamos a cabo para la unidad de hadas y duendes. Este DIY de una hada de trapo.

La lista de materiales es muy variable, yo hice el hada con lo que tenía por casa, solo compré una de las cosas, pero os la dejo a modo referencial:

  • Telas suaves
  • Relleno de peluche
  • Ovillo de lana
  • Fieltro
  • Botones
  • Cinta decorativa
  • Papel cebolla

Lo primero era buscar un patrón del que poder sacar un modelo. Encontré este libro de peluches, que creo que llegó en una de las Nonabox, y vi que por tamaño esta conejita me iba a venir perfecta. Solo tuve que calcar en el papel cebolla las partes que quería aprovechar. Me dejé las orejas, obviamente, no quería hacer un hada conejito 😉 Las alas me las inventé teniendo en cuenta el tamaño del resto de partes.

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Luego recorté todas las partes y las fui sujetando con alfileres a cada una de las telas, para ir cortando las partes del hada. Para las telas utilicé retales que tenía por casa. La podría haber hecho entera de fieltro y también habría quedado bien, pero preferí utilizar otro tipo de telas. Una tipo antelina y la otra como si fuera tela de bata. Lo siguiente fue recortar cada una de las piezas de tela. Sigue leyendo…

DIY Organizador infantil

Llevaba tiempo queriendo hacer el organizador que os vengo a enseñar hoy, pero por unas cosas o por otras, nunca encontraba el momento de sacar la máquina y ponerme a ello. Aprovechando el parón bloguero que hice en vacaciones, un día me lié la manta a la cabeza y lo hice. ¡No sabéis lo bien que me viene tenerlo en el cuarto de Valkiria!

La idea era hacer un organizador de estos para poder colgar detrás de la puerta de su cuarto y así aprovechar el espacio (que nunca sobra…). Podría haberlo comprado, pero entonces ya no tendría tanta gracia. El DIY que os voy a enseñar hoy, es muy sencillo de hacer y el organizador lo podréis colocar tanto colgado de la pared, como de una cuna si fuera el caso.

Materiales:

  • Tela de algodón tipo loneta (resistente)
  • Cinta ancha, de unos 2 centímetros.
  • Máquina de coser
  • Tijeras, jaboncillo, alfileres, aguja e hilo

Lo primero que tenéis que hacer es cortar dos rectángulos de tela, uno para la parte delantera y otro para la trasera. La tela debe ser tipo loneta, que es más resistente, porque el organizador va a tener que aguantar cierto peso. Venden lonetas tanto lisas como estampadas. Yo usé esta con motivos de setas para la parte que se ve y lisa en tono marrón para la trasera. Los rectángulos los podéis hacer de la medida que os venga mejor. Yo quería ponerle bastantes bolsillos, por eso los hice de 80×50 centímetros (sin contar el centímetro de más que siempre hay que dejar para coser).

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Lo siguiente será cortar los diferentes bolsillos. Yo hice pocos pero grandes porque los quería para guardar zapatos de Valkiria. Así que hice 4 de 25×20 cm, dos de ellos con la misma tela delantera y los otros dos con la tela de la parte de atrás y para la parte de abajo uno de 40×20 cm.

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Ahora toca hacer el dobladillo alrededor de cada uno de los cuadrados. Para ello dejé un centímetro extra de costura a la hora de cortar el patrón. Es decir, si los cuadrados pequeños han quedado de 25×20, en realidad la tela la corté a 26×21 y ese centímetro que me sobra es para hacer el dobladillo. Antes de coser con la máquina os recomiendo hilvanarlo, es decir, coserlo a mano de manera rápida para que os quede justo en la medida. Esa costura luego la quitaréis una vez cosido a máquina.

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Para el paso siguiente tenéis que colocar cada cuadrado donde queráis que vaya a quedar, lo sujetáis con alfileres y, si no tenéis mucha mano con la máquina de coser, podéis hilvanarlo para que no se os muevan al coser. Yo suelo saltarme ese paso y coso directamente con los alfileres. Si me viera mi abuela me diría que eso es de ser muy mala costurera, jejeje.

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Una vez cosidos todos los bolsillos, tenéis que, por la parte delantera poner las cintas que luego servirán para colgar o sujetar el organizador. Las sujetamos con un pespunte y pondremos el rectángulo de la parte trasera sobre la delantera, de modo que, una vez cosido le demos la vuelta y las cintas queden cosidas con el dobladillo del organizador. Las cintas, tendrán que ir hacia dentro del organizador en este paso (siento no haber hecho foto de ese momento…).

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En el momento de coser el dobladillo del organizador tenéis que recordar dejar una zona sin coser en la parte inferior para poder darle la vuelta sobre si mismo. Lo podéis ver en la parte de abajo de la foto. Cortáis el sobrante de tela de los laterales y le dais la vuelta.

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Ya solo os falta coser ese hueco que queda haciendo una costura a toda la parte inferior del organizador y ya lo tendréis.

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Nosotros lo pusimos detrás de la puerta del cuarto de Valkiria y, como he dicho antes, lo uso para tener sus zapatos organizados y recogidos, pero a mano. Me caben dos pares en cada bolsillo pequeño y cuatro en el grande. En su cuarto ella tiene muchas cosas a su alcance, como la estantería de los libros o el perchero que veis en la foto. Pero esto no me hacía falta que pudiera alcanzarlo.

Lo único que me falta añadirle es una barrita de madera por dentro a la parte superior (me tocará descoser). Las cosas del momento, no caí en que luego, con el peso, la zona central combaría. Hace la misma función, pero no queda tan mono como en la foto. Así que tenedlo en cuenta.

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¿Que os parece este organizador?

¿Os animáis a hacer uno para el cuarto de vuestros peques?

 

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DIY Delantal infantil

Como cada cierto tiempo en el blog, hoy os traigo un  DIY de esos sencillitos, que podéis hacer sin muchos conocimientos de costura y en no demasiado tiempo. Fue uno de los regalos de Reyes de Valkiria, para complementar la cocinita, ni mas ni menos que un delantal, pero tamaño mini. Como otras tantas cosas lo podría haber comprado, pero me hacía mucha más ilusión hacerselo yo y, ya de paso, poder compartirlo con vosotros. ¡Allá vamos!

Materiales

  • Tela de algodón. Yo cogí una de cuadritos tipo vichy.
  • Bies
  • Cinta decorativa
  • Tijeras
  • Jaboncillo o rotulador de tela para marcar
  • Hilo y alfileres
  • Máquina de coser

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Patrón

Como podéis ver en la imagen superior, para hacer el patrón del delantal utilicé un vestido de Valkiria. Ya veis que no me compliqué mucho la vida haciendo mediciones e historias. No soy una buena costurera, soy una costurera kamikaze y, desde que soy madre, con poco tiempo, así que las soluciones tienen que ser rápidas y efectivas. Solo hay que poner el vestido sobre la tela y marcar la silueta con un jaboncillo. Una vez tenemos la silueta, la recortamos con las tijeras. También cortaremos un rectángulo de tela que luego utilizaremos para añadir un bolsillo delantero al delantal.

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Confección

¡Vamos a coser! Lo primero es hacer un dobladillo al rectángulo del bolsillo. Para ello, hilvanaremos primero (que básicamente es coser a mano con una costura rápida para unir las piezas y luego coser mejor con la máquina), coseremos y retiraremos luego el hilván. A continuación añadiremos la cinta decorativa que hayamos comprado a lo que será la parte superior del bolsillo. Una vez acabado lo dejamos apartado.

Pasamos a la pieza principal del delantal. Decidí poner bies solo a la parte superior e inferior del delantal, así que a los laterales les hice simplemente un dobladillo. Luego puse el bies a la parte inferior,  a la superior y por último a los laterales de arriba donde coseremos el bies al delantal y luego seguiremos cosiéndolo sobre si mismo para hacer el tirante que servirá para atar al cuello.

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Lo siguiente que tenemos que hacer es recuperar el bolsillo y ponerlo en donde lo queráis coser. Aquí os recomiendo hilvanarlo, porque es la manera en la que os quedará mejor, se mueve menos y hay menos posibilidades de cagarla. Pero no os voy a mentir, yo no lo hice. Como veis en la foto, lo sujeté con alfileres y lo cosí directamente. La falta de tiempo es lo que tiene.

Ya solo nos queda coser sobre si mismos los dos trozos de bies que usaremos para poder atar nuestro delantal a la cintura de nuestros peques, cosiéndolo luego a cada lateral del delantal.

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Le pegáis una planchada para asentar las costuras… ¡Y ya está! ¡Tenéis vuestro delantal listo para ser utilizado!

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¿Que os ha parecido?

¿Alguien que se anime a hacerlo?

 

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DIY cambiador bebé

Mi vena costurera me hace estar siempre pensando en nuevos proyectos que hacer. Y aunque ahora no tengo todo el tiempo que tenía durante el embarazo para dedicar a mis labores, (como el cojín con forma de letra o la guirnalda de banderines); si que, de vez en cuando, encuentro unos ratitos para poder hacer alguna cosilla, aunque sea a base de sacrificar horas de sueño.

Hace unos meses una buena amiga fue madre por primera vez, y aunque le hice un regalo convencional, me apetecía hacerle algo especial y único, que pudiera utilizar con su bebé. Me decidí a hacerle un conjunto de neceser y cambiador. Así que esto último es el DIY que os propongo hoy. Algo no excesivamente complicado, que resultará de mucha utilidad para llevarlo en la bolsa del carrito allá donde vayamos.

DIY cambiador bebe Sigue leyendo…

Un porteo peculiar

Cuando pienso en como afrontaba mi futura maternidad cuando estaba embarazada, me doy cuenta de lo bloqueada que estaba. No es que no pensara en como sería como madre, ni que no nos pasáramos horas hablando sobre futuras situaciones de crianza. Pero aun y pensando en muchas cosas, había otras que ni siquiera me planteé, o que pasé por alto, quizá por pensar que aquellas cosas no eran para nosotros. Mi mente estaba, en cierto modo, bloqueada en el momento del parto. Todo aquello tenía una fecha limite, y la “ansiedad” que me generaba dicha fecha no me permitía pararme a pensar.
Con lo que a mi me gusta investigar y leer sobre cosas que no conozco, me sorprende como no cayó en mis manos algún articulo sobre porteo. Caímos como pardillos en lo que nos venden las tiendas de turno. Y como al Papá Cascarrabias le hacia mucha ilusión poder llevar a la pequeña encima, pedimos una mochila “colgona” en la lista de nacimiento. En ese momento no sabíamos que era una “colgona”, ni que era una mochila ergonómica, ni un fular, ni mucho menos un mei tai. Y nos la regalaron, ¡Yupi!…¡ Y no la llegamos ni a estrenar!. ¿Porque? Pues porque el primer día que metimos a la Valkiria ahí, ya vimos que aquello no era para ella. Se la veía incomoda, insegura, y nosotros tampoco nos encontrábamos del todo a gusto con aquel invento. Las correas se hincaban en los hombros y la niña quedaba a una altura que forzaba los riñones. Un desastre. Así que allí se quedo la “colgona” dentro de un cajón.

Los primeros meses de la Valkiria fueron un mar de dudas, como para todos los padres primerizos. Pero uno de nuestros frentes particulares eran las siestas. Nuestra niña, no dormía lo que se suponía que tenía que dormir, ni de lejos, y, por supuesto, eso de dejarla en la minicuna era misión imposible. Solo dormía encima de mí, con o sin teta. Y claro, a los dos meses, yo ya estaba algo cansada de estar todo el día sentada en el sofá, o acunando a la niña hasta el infinito y mas allá. Así que saque mi afán investigador y fui saltando de una página a otra, foros, blogs, y empecé a enterarme un poco de como era eso del famoso porteo. Según nuestras necesidades me decidí por un fular elástico, estos son perfectos para empezar porque puedes hacer el nudo primero y meter al niño después. Al principio cuesta un poco pillarle el rollo a la tensión de las cintas a la hora de anudarlo, pero cuando ya lo has hecho unas cuantas veces, se hace instintivamente. Me pasé una tarde viendo vídeos de youtube y metiendo y sacando a la niña hasta que le cogí el punto.

Aun recuerdo la primera vez que la metí ahí para llevarla rato. Era el fin de semana de antes de noche buena y estábamos, el Papá Cascarrabias y yo, sacando los adornos de navidad. Puse a Valkiria en el fular y nos pusimos a montar el árbol. ¡Que gusto tener las manos libres! Sin poner demasiado cuidado por no hacer ruido, ni tratando de acunarla, íbamos poniendo los adornos y charlando. Hasta que de repente miré hacia abajo porque la noté muy quieta y ¡estaba frita! ¡Alucinados nos quedamos! Aquello era magia para nosotros y mano de santo para ella. Así se hecho su primera siesta de dos horas ¡y se la veía taaaaan a gusto!

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De ese modo, el fular se convirtió en la formula milagrosa para que se quedara dormida. Y se convirtió en un elemento indispensable de nuestra rutina diaria. Curiosamente, no lo utilizábamos fuera de casa. Pero dentro lo usábamos incluso como ultimo recurso cuando se desvelaba en mitad de la noche y todo lo demás no funcionaba. No se porque no lo usábamos para salir, con lo útil que resulta. Simplemente no nos dio por ahí. Hasta que llegaron los 7 meses de Valkiria. En ese momento, esta niña que siempre ha sido muy movida, ya no iba cómoda en el fular. Pesaba más y se movía tanto que era muy difícil meterla y llevarla ahí un rato. Aparte de que siempre ha tenido un serio problema con todo aquello que la inmovilizara mínimamente. Empecé a buscar otras opciones. Quería una mochila ergonómica, pero como no son nada baratas y en ese momento no nos venia bien, me decanté por otro tipo de invento, el Mei Tai. Este es una mezcla entre fular y mochila ergonómica, de origen asiático y bastante sencillo de hacer teniendo unos conocimientos mínimos de costura. Así que me líe la manta la cabeza, o el mei tai al cuerpo, y me lo hice yo misma. Elegí unas telas de algodón claritas para poder usarlo en verano sin morir de calor, y en un par de tardes lo tenia listo.

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Se coloca de forma muy sencilla, y al ser rígido, ella ya no se sentía tan inmovilizada, e iba encantada de ir pegadita a mama y a su tetita. Y, por supuesto, seguía siendo su sitio favorito para pegarse siestacas.
Como ya tenía un peso considerable, decidimos que era el momento de sacarlo de casa. Y nos fue genial para esos momentos en los que el paseo se alargaba más de la cuenta, o cuando estaba mas quejosa y se cansaba del carro mas rápido de lo habitual (nunca le tuvo mucho amor al carro, todo sea dicho). Así nos convertimos en el centro de las miradas en nuestros paseos, que yo al principio pensaba que era manía persecutoria mía, pero ¡que va! No es nada común ver gente por la calle portear, y parece mentira que, en una ciudad tan grande como esta, no se vea mas. Por eso nosotros, cuando vemos a alguien porteando por la calle, cruzamos miradas cómplices y ¡casi le hacemos la ola!

¿Y que pasó con las ansias porteadoras del Papá Cascarrabias? Pues no creáis, él lo intentó, y en algunos momentos incluso lo consiguió. Pero el poder de la teta es muy fuerte en la Valkiria, y es muy difícil que no asocie ir ahí con tomar pecho cuando ella quiera. Imagino que cuando llegue el destete y se rompa ese binomio porteo-teta, igual será mas fácil que el Papá la pueda portear tranquilamente. Otro detalle curioso es que, después de tantos meses, ella relaciona estar ahí con dormir, de tal modo que no sabe ir despierta mientras se la portea. Es despertarse y empieza a intentar salirse o se tira para atrás, y aun es muy pequeña para entender que eso no debe hacerlo. Solo si voy por la calle pegando saltitos y jugando con ella aguanta algo mas, y como comprenderéis, acabo agotada. ¿a alguien mas le pasa algo parecido?

Pues bien, esta es nuestra historia con el porteo. Algo que ojalá hubiese descubierto incluso antes. Y que, estoy segura, con el siguiente, pondré en práctica desde el principio, pues todo lo que veo son beneficios, tanto para el bebe, como para la madre. Lo importante es dar con la opción mas adecuada para cada momento y sentirte segura al usarlo, pues ellos notan si tu estas seguro o no y les transmites esa sensación. Nuestra próxima adquisición será la mochila ergonómica, aunque no se por cual decidirme…

¿Me recomendáis alguna?

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