Calzado infantil para cuidar sus pequeños pies (0 a 12 meses)

No les damos a nuestros pies la importancia que se merecen. Ellos nos llevan por el mundo. Nos sustentan. Y nosotros no los cuidamos lo suficiente. Los mimamos poco y, muy frecuentemente, compramos calzado que ni es demasiado bueno ni demasiado cómodo. Pero oye, ¡que para presumir hay que sufrir! (O eso dicen…).

Sin embargo, cuando somos padres, no nos podemos permitir cometer los mismos errores con los pies de nuestros hijos. Esos pequeños pies que están creciendo, desarrollándose, en la etapa mas importante de crecimiento de sus vidas.

Por ello, para cada etapa de la vida de nuestros peques, debemos buscar unas características determinadas en el calzado que compramos. Empezaremos con la primera parte de su desarrollo. Desde el nacimiento hasta que comienzan a caminar (alrededor de los 12 meses).

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¿Cual es el tipo de calzado que mejor se adapta a un bebé hasta los 12 meses?

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Ha llegado el momento… ¡Adiós pañal!

¡Pues si! El momento de abandonar el pañal, al menos de día, ha llegado. Y la decisión la hemos tomado así, de repente, casi casi de un día para otro. A ver, no me malinterpretéis, todo esto, en realidad, nunca se hace de un día para otro, siempre es conveniente que haya un trabajo previo, y nosotros lo hemos hecho, pero el gran salto de fe si que lo hemos dado de un día para otro y ahora os explicaré el porqué.

Nosotros compramos el orinal el verano pasado, en un momento en el que vimos que Valkiria empezaba a mostrar interés por el tema orinal e incluso nos empezó a avisar cuando tenía pipi. En ese momento ella tenía 20 meses. A mi, personalmente, me parecía pronto, pero como se supone que a partir de los 18 meses pueden estar preparados para ello, decidimos que por ir familiarizando a la niña con el orinal no pasaba nada. Luego la cosa no tiró para adelante. Valkiria hizo algunos pipis en el orinal, nosotros hacíamos un festival cada vez que hacía uno, pero a los tres días se cansó y decidió que no quería volver a sentarse ahí, por mucho que el cacharro fuera de Peppa Pig. Sin ningún tipo de drama abortamos plan y el orinal quedó guardado a la espera de un momento mejor.

Hace cosa de un par de meses, volvimos a sacarlo y a ella le hizo mucha ilusión. Así empezó a hacer pipi en el orinal de vez en cuando, sin presiones. Todo esto vino porque en su guarde, mas de la mitad de los niños ya no llevan pañal, son de principios de año. Valkiria, que se fija en todo, empezó a mostrar interés por sentarse en el Wc y su Seño comenzó a sentarla (allí los tienen pequeñitos) como a los demás. Nos comentó que la veía preparada, que muchas veces que la sentaba tenía el pañal seco y a ella le emocionaba mucho hacer pipi como sus compañeros, incluso se levantaba gritando “¡soy mayor!”. En aquel momento decidimos esperar porque no siempre nos decía si tenía ganas de pipi o no y porque estábamos entrando al invierno. Pero aun así, en el cole siguió haciendo pipis en el WC y en casa en el orinal hasta que, poco a poco, hemos llegado al punto en el que nos encontramos ahora.

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Desde hará unas dos semanas, los ratos que pasa Valkiria en casa sin pañal son cada vez mayores. Es llegar a casa y se lo quiere quitar. Hasta el punto de que ayer mismo, se negaba a ponerselo y me costo horrores convencerla de que se lo tenía que poner porque nos íbamos a la calle. Solo la convencí diciendole que cuando llegaramos a casa de los yayos le volvería a quitar el pañal y a poner unas braguitas. Y ahí fue donde me quedé rayada dándole vueltas al tema porque, solo un par de días antes, hablando con su profesora, me había vuelto a decir que la veía super preparada, que incluso ahora ya no esperaba a que ella la llevara a hacer pipi, sino que, si tenía ganas, se iba al cuarto de baño, se quitaba el pañal sola y se sentaba a hacerlo. Pero yo le dije que preferíamos esperar a que llegara el buen tiempo y así de paso, pasaran las vacaciones de semana santa (que tenemos pensado bajar al pueblo y toca viaje de 5 horas). ¿Nos estábamos equivocando? ¿Estábamos solo pensando en nuestra propia comodidad? ¡Pues si! ¡Nos estábamos dejando llevar por eso!

Lo peor de todo, y por lo que la decisión ha sido tomada de un día para otro, es que creo que por nuestra propia comodidad puede que estemos dejando pasar el momento idóneo en el que Valkiria está totalmente preparada para ello. ¿Y si por esperar, dentro de un mes, ya se nos ha pasado el arroz?  Como con casi todo en la crianza y desarrollo de los niños, el ritmo lo marcan ellos, y aunque nosotros no lo quisiéramos ver, Valkiria estaba reclamando su momento, ¡ahora! Por eso ayer, ya no quería el pañal, diciéndome que ella ya era mayor y quería braguitas.

Así que nada, manta a la cabeza y para atrás ni para coger impulso. ¡Deseadnos suerte! Os aviso que esta semana estaré muy monotemática con este tema, pero es que es lo que toca… En el siguiente post os hablaré de cuando se supone que los niños están preparados.

¿Cuando decidisteis quitar el pañal?

¿Como fue vuestra experiencia?

 

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Y la explosión del lenguaje llegó

La crianza de un bebé/niño está llena de etapas. Las hay horribles y las hay maravillosas, pero al final todos acaban pasando por lo mismo, antes o después. Yo tenía la sensación, hace como un año, de que Valkiria no iba a soltarse a hablar nunca (a veces me pongo muy Queen of Drama, que le vamos a hacer) y los meses fueron pasando y en verano empezó a aumentar su vocabulario y poco a poco fue formando pequeñas frases e incluso mantuvimos nuestras primeras conversaciones, ¡momentazos únicos donde los haya! Pero la locura de los últimos meses me ha hecho olvidar cuando fue que mi hija se convirtió en una pequeña viejita con la que puedes mantener una conversación medio coherente y que todo lo repite. Imagino que fue a raíz de su segundo cumpleaños que de repente hubo una explosión en su forma de usar y dominar el lenguaje y desde entonces… ¡esto esta siendo un no parar!

El primer y para mi mas significativo cambio relacionado con el lenguaje es que ahora ya empieza a tener memoria a largo plazo. Me explico. No es que hasta ahora tuviera memoria de pez, sino que antes le podías decir algo para amansar algun momento de rabieta en plan: “mañana vamos al parque” o “cuando lleguemos a casa te doy un vaso de leche” pero, ¡ay amiga como luego no lo cumplas! ¡Se acuerda de tó y se encarga de recordartelo! Al menos Valkiria, que no se le escapa una, así que tengo que tener mucho cuidadito con que le prometo o que le digo porque si luego no lo cumplo el pollo puede ser apoteosico. Bueno, y por otro lado yo prefiero no “mentir y engañar” a mi hija, que mi padre era mucho de eso y aún me acuerdo de alguna memorable.

Supongo que el hecho de que empezara este año la guardería también tendrá cierta influencia en todo esto, para bien y para mal. Aprende a la velocidad del rayo, todo lo que oye, incluidas expresiones que le oirá a las seños, como cuando le dio por decir “homeeeee” (¡hombre!), una expresión muy valenciana; pero también se queda con alguna cosilla mala que dicen otros niños como llamar “tonta” que pasamos una fase que lo decía a menudo y en casa no lo decimos o “pereraja” (pequeñaja) que suponemos se lo dicen algunos niños de su clase a ella (y solo tienen 2 años…).

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Ahora ha aprendido a decir las cosas que le gustan y no le gustan. Cuando algo le gusta dice: “esto me gusta mucho” pero cuando no le gusta te suelta un: “esto no me gusta, puaj” ¡y se queda mas ancha que larga!

Desde hace algún tiempo, para que no se me olvide, voy apuntando cada palabra mal dicha o graciosa que dice Valkiria. Esto es lo típico que años después a todos los niños les hace gracia saber y si no lo apuntara se que lo acabaría olvidando. Entre todas ellas hay algunas que ya las dice bien y hay otras que no están mal dichas pero son expresiones que entran dentro de la lógica aplastante de un niño de dos años. Vamos a hacer un repaso por ellas:

Dodache, cococache: estas son sus dos maneras de llamar al chocolate. La primera que empezó a usar fue “dodache” y me costó unos días entender que quería, hasta que se dio cuenta de que si me decía “leche dodache” (leche con chocolate) entonces si la entendía. Desde entonces le tiene un afán a la leche con chocolate que no es ni medio normal.

Cococho: ¿que es lo que preparamos juntas en la cocina usando el horno? Pues un “cococho” (bizcocho), ¡ella lo tiene clarísimo! Y el que más le gusta, como no, es el “cococho de cococache“, ¡toma ya!

Cucacha: como veis, creo que a la niña las palabras con “ch” le generan cierta confusión, porque siempre las cambia de orden, a su manera. Así ella la sopa siempre se la come con “cucacha” y aunque se lo repitas bien, ella te mira y muy sería te lo repite a su modo, como diciendo: “claro mamá, si es lo que he dicho“.

Pachum: esto es lo que usamos para lavarnos la cabeza, ¡claramente!

Pupachus: No soy de darle caramelos a la niña, pero el otro día tuvieron cumple y se comió su primer “pupachus” (chupachus) y desde entonces si ve uno lo quiere, ¡como no!

Chichichito: Con esta palabra se le hace un trabalenguas del que casi no sabe salir, para ella las cosas son grandes o “chichichitas” (chiquititas). Aunque para esta palabra acaba antes usando la versión catalana y dice “petita” (pequeñita), esta si la tiene clara.

Chipito: no, no, no estamos hablando de Chiquito (de la calzada), esta es su versión de bichito, algo que yo suelo llamarle a menudo. Ella ha decidido darle una vuelta y me dice: “chipito tuuuu” (bichito tu).

Pusilia: Abandonamos la sección de las “ch” para llamar a la “pusilia“(policía), le encanta verlos yendo en coche, en moto o a caballo, así es como más le gustan y siempre me dice: “mira mamá, la pusilia“.

Tapones: pues no, no se refiere a lo que usamos para tapar las cosas, no. Ella quiere sus “tapones“(tacones) de Elsa que le han traído los Reyes Magos. Y va por la casa taconeando feliz (menos mal que vivimos en un primero), pero de vez en cuando se mete cada leche que pá que! ¡Y es que lo de andar sobre tacones, por pequeños que sean, nunca fue fácil!

Cama riristica: A Valkiria le encanta el parque de bolas, ¡a que niño no le gusta! Y este año, además, vamos muy a menudo al de los padres de una compañera suya de clase, así que le esta pillando mucha mucha afición a la “cama riristica” (cama elástica) ¡y yo también! No recordaba lo que mola saltar ahí (ni lo agotador que es…).

Patatitas de puente: Esta expresión generó uno de esos momentos de frustración porque no la entiendes. Se lo dijo al Papá Cascarrabias y este, pensando que le pedía algo de cenar, le decía: “ay pues no se que cenaremos, a ver que ha preparado mamá“. A la tercera vez que se lo dijo, Valkiria muy indignada se incorporó del cambiador (la estaba vistiendo tras el baño) y señalando le dijo: “esoooooooo“. Se refería a sus zapatillas de estar por casa que parecen zapatos de duende, por eso “patatitas de puente” (zapatillas de duende).

Cueva de coches: Esto me lo dijo un día yendo en coche y no sabía a que se refería, no porque no la entendiera, sino porque no sabía que me quería decir. Me dijo: “¿Mamá, vamos a la cueva de coches?” y yo con mi pokerface, hasta que entendí a que se refería. Días antes habíamos ido a un centro comercial y se ve que le alucinó eso de bajar a un sitio profundo y lleno de coches. Así a través de su prisma, para ella aquello era una cueva de coches, ¡y con toda la lógica del mundo!

Y hasta aquí todas las que he ido apuntando, ¡que no son pocas! Por lo demás hemos notado que domina mucho mas el lenguaje a la hora de hacer frases e incluso empieza a conjugar verbos. Su vocabulario también ha aumentado considerablemente y todo esto facilita, ¡mucho!, nuestra comunicación del día a día. Ya cada vez hay menos momentos que no entendamos lo que nos quiere decir e incluso en la guarde sus profesoras alucinan con lo mucho que habla y lo claro que lo hace. Siempre esta hablando, cuando no es con alguien, es ella sola o está canturreando alguna canción, como dije, ¡esto es un no parar! Pero a mi se me cae la baba con cada cosa nueva que aprende a expresar… amor de madre infinito.

¿Cuales fueron las confusiones del lenguaje mas graciosas de vuestros peques?

¿Notasteis la explosión del lenguaje en ellos?

 

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La lengua de trapo de un bebé bilingüe (II)

Hace ya un par de meses que os contaba como andaba Valkiria en su descubrimiento y uso del arte de darle a la húmeda. A mi me sigue sorprendiendo la manera tan intuitiva que tienen los niños pequeños de comunicarse pues, aun no teniendo un amplio repertorio de vocabulario, son capaces de hacerse entender a la perfección y cada día aprenden una palabra nueva. Además, bajo mi punto de vista, el tema de la crianza bilingüe lo hace doblemente divertido, aunque, por suerte, ambos conocemos ambos idiomas. No se como habría sido la historia si yo desconociera totalmente uno de los dos idiomas que esta aprendiendo a hablar mi hija.

Me deja asombrada la capacidad que tiene de quedarse con todo, incluso con palabras y nombres que apenas a escuchado una vez y ni siquiera sabíamos que las supiera. Por ejemplo, los amiguitos eventuales del parque, Teo y Aitor, cuyos nombres se aprendió casi al instante. O el nombre de una de mis mejores amigas a la que llama “Ocio” (Rocío). Esta claro que muchas de las palabras no las llega a pronunciar bien, pero para eso estamos nosotros, para hacerle la traducción simultanea. La parte negativa de esta facilidad para pillar las cosas al vuelo es que hay que tener muuuuucho cuidado con lo que se dice, y no sabéis cuanto me está costando esto porque, lo reconozco, yo siempre he sido un poco deslenguada, pero vamos, que nada mejor que un hijo para contenerse y lo estoy consiguiendo.

Desde hace cosa de un mes ha empezado con sus primeras frases, de no mas de tres o cuatro palabras, pero frases completas. Así, cuando nos montamos en el coche para ir a algún lado, ella siempre se despide de la casa diciendo: “aio caca, emimo“, que es “Adiós casa, luego venimos”, algo que le repetía yo hace un tiempo cada vez que íbamos a algún sitio, pero no buscando que ella lo dijera, y mira tu por donde, se quedó con la copla. Pero eso mismo es aplicable a otras situaciones.

Su primera pregunta la hizo en catalán y la usa cada dos por tres preguntando: “¿qui si sho?” dándole mucho tono de curiosidad, que quiere decir, “¿Que es aixó? o ¿Que es eso?. Se pasa el día preguntando por esto y por aquello. Como esto no lo dice en castellano, a la abuela puñetera le costó un poquito quedarse con que leñes era lo que decía su nieta, pero ahora que ya lo sabe se muere de la risa cada vez que le pregunta algo. Esta primera frase completa nos llevo a tener nuestras primeras conversaciones con Valkiria:

Valkiria: “mamá, ¿qui si sho?

Yo: “Es un bicho asqueroso, se llama cucaracha”

Valkiria: “Aio chacha, emimo” (Adiós cucaracha, luego venimos)

O con su padre en cualquier cabina telefónica (les tiene pasión):

Valkiria: “Guin guin” (Ring Ring) -Marcando y descolgando-

Papá: “¿Qui hi ha?” (¿Quien es?)

Valkiria: “No ha ningú” (No hay nadie) – Y cuelga-

Cuando le pido que busque algo, como sus zapatillas, porque siempre se las quita y las deja esturreadas por cualquier sitio, si no están a la vista me dice: “no lo veo” y si las encuentra dice alegremente, “aquíiiiii, ya esta“. El aquí y el allá los lleva muy bien, aunque a veces me siento un poco Super Coco de tanto repetirlo con ella. También tiene una vena un poco mandona y cuando le parece bien me coge de la mano, me lleva donde le parece bien y me suelta un: “mamá, aquí, a senta” y ahí que me tengo que sentar.

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Para ella todos los columpios son “pinpon“. Esto es culpa mía porque es lo que le decía cuando la columpiaba de más pequeña. Y cuando quiere ver o coger algo que está alto dice claramente: “arribaaaaa“. Cuando toca bañarse ella dice “pompas” y a la hora de dormir siempre me dice: “mamá, aquí fofá, amir” (mamá, aquí sofá, a dormir) aunque raras veces se duerme sin necesidad de acunarla en la mochila, cada noche lo intentamos, y ella hace como que duerme, resoplando mucho. Creo que nos va haciendo falta una cama para ella.

Su repertorio de amigos televisivos sigue creciendo. Le sigue encantando Peppa y ahora también dice “Gorg” (George). Además hemos añadido a Papá y Mamá acompañados de su apellido “Piii” (Pig). Nosotros, que no soportamos a Dora la exploradora (Dora la cansina) y pensábamos que conseguiríamos que Valkiria no le prestara atención, nos equivocabamos. Fue verla dos veces y ya la llama a grito peláo “Dodaaaaa” y “Botaaaa” (Dora y Botas). Eso si, cuando aparece Vicky el vikingo en televisión, me busca por toda la casa gritando “Kiki nooooooooo“para que lo quite, ¡no le gusta nada!

Se pasa el día diciendo: “Papá miraaaa” “Mamá miraaaaa” o quien sea mira, el caso es que la miren o que miremos a algo que ella acaba de ver. Y si tu le enseñas algo a ella te pregunta: “¿Donde?“. Le encanta ir a comprar y ella misma, te dice, “a pompaaaa“, eso si, llevando ella el carrito o la cesta, eso de ir subida en el carro sin más no le gusta. Y le encanta llevar gafas, como casi todos los que la rodean, y las pide diciendo “fafas, a mi“. Aunque el mayor avance de todos, ese que sin duda me hizo una ilusión tremenda fue cuando empezó a decir: “Si”, claramente y sabiendo lo que decía. La infinidad de posibilidades de comunicación que se abren con tan solo una palabra de dos letras. Ahora si le preguntas por si quiere hacer o comer algo que le gusta, te dice con mucha alegría, “Siiii” y yo muero de amor.

¿Que palabra o palabras fue la que más ansiabais que dijera vuestro peque?

 

Consejos de padre (21)

El Consejo de Padre de esta semana ha sufrido un desplazamiento de su día habitual por coincidir este con el sorteo de celebración del cumpleblog, pero no os penséis que os íbamos a dejar sin él. ¡Aquí los tenéis!

Hace un par de semanas os hablaba de los progresos en el arte de darle a la húmeda de Valkiria, que como bebé bilingüe es doblemente complicado entenderla pero doblemente divertido también. En esto de hablar, como en casi todas las partes del desarrollo, cada niño lleva un ritmo. Valkiria hace cosa de unos meses no decía mas de 10 palabras, y ahora cada vez chapurrea más cosas. Hoy me reía con otra madre en el parque porque decía que la mía era muy charlatana, y que la suya con 17 meses nada de nada. Me ha recordado tanto a mi misma que he intentado calmar su preocupación en la medida de lo posible.

Lo que si está claro es que por muchos progresos que haya hecho, la mitad de las cosas que dice seguimos sin entenderlas. Si es cierto que cada día le pillo alguna nueva. Ayer, sin ir más lejos, descubrí que cuando dice “tonto” en realidad quiere decir cuento, ¡Y yo ya pensando en que mi hija había dicho su primera palabra malsonante! ¡Ay que ver! Así, cuando el Papá Cascarrabias llega por las tardes del trabajo siempre tengo la palabra descifrada del día, esto se está convirtiendo casi en un juego. Porque, las cosas como son, la que más cosas le entiende soy yo, pero por una mera cuestión de horas de convivencia. Estando todo el día juntas tengo más tiempo de jugar a “Mamá adivina que leches te estoy tratando de decir antes de que me ofusque del todo“… y muchos días pierdo, y Valkiria acaba cabreada como una mona babuina. El día que alguien invente el traductor de bebés se hará de oro, pero entonces se perderá toda la magia.

¿Quien es el traductor oficial de la casa de vuestro peque?

¿Cual ha sido la confusión de palabras más graciosa?

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