La lengua de trapo de un bebé bilingüe

Si hace unos meses os contaba con cierta “preocupación” de madre primeriza los pequeños grandes pasos que iba dando Valkiria en el tema del lenguaje. Hoy, ya mas tranquila, os quiero contar los avances que ha hecho en los últimos cuatro meses. La comunicación cada vez es más fácil y más intuitiva y aunque aun no tiene un vocabulario muy amplio, ya se va notando el efecto de la crianza bilingüe que esta teniendo.

Ahora ya tiene una manera de llamar a cada miembro de la familia, ya no solo dice yaya (iaia), tita y tata (aparte de mama y papa), ahora hemos añadido el resto de la familia, aunque a su manera. Al abuelo le llama buobuo y al avi (abuelo en catalán) le llama viva, pero desde ayer lo va alternando con api. La pobre abuela puñetera fue la última en ser nombrada y no sabéis el trauma que casi me coge con esto. A ella le llama aba, una opción mucho mejor que todas las sugerencias que le hacia ella en su esfuerzo desesperado porque la mentara de alguna forma, entre ellas abu, bela o lela (esta última es la mejor). El perro de mis padres tiene el gran honor de ser llamado por su nombre, solo que en vez de Niko, le dice ningo, la “K” no debe de ser fácil. Este ningo además lo usa para pedir la chuchería que la vuelve loca, los gusanitos.

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A los niños los llama nenes y a las niñas depende de como le de o nena o nene también. Todos los bebés son bebe, menos el bebé de mi amiga que se llama Rodrigo y ella le dice Igo. Al chupete, a pesar de no usarlo, lo llama pepe, y al pepe (chochete), no lo llama de ninguna manera. El culo si sabe que existe, pero para ella es cuco. Ya sabe despedirse diciendo aio, pero para saludar dice aya en vez de hola. Creo que tenemos un problema con las “L”.

Con los que no tiene ninguna duda son son sus personajes de dibujos favoritos. Es pequeña, pero ve la tele a ratitos y ya los tiene. A Peppa Pig la reconoce a la legua y grita su nombre a los cuatro vientos: “Pepaaaa“. Lo mismo le pasa con Minnie, ¡locura total!. Y ahora esta empezando a mostrar interés por Ben y Holly, pero a estos, curiosamente, los llama kinki (no se de donde se ha sacado eso).

Desde hace cosa de un mes hemos entrado en lo que yo llamo “la fase lorito” que viene a ser que ella repite como un lorito todo lo que escucha (que peligro tiene eso). Lo hace indistintamente en catalán o castellano, aunque como pasa más tiempo conmigo se le están pegando todas mis coletillas y repite sin parar: “yasta” y “avé” (ya está y a ver), entre otras. Pero en lo que más se nota el bilingüismo, y lo que más me ha sorprendido, es como usa unas palabras u otras según con quien está hablando. Puede que en su cabeza aun no estén claramente diferenciados los dos idiomas, pero ella sabe perfectamente que decir si habla con mamá y que decir si habla con papá. Por ejemplo, cuando quiere pedirme mas de algo, a mi me dice más, pero a su padre le dice mes (más en catalán); cuando quiere que nos vayamos de algún sitio a mi me dice “vamo” y a su padre le dice “nem” (de anem que es vamos en catalán); y cuando nos quiere pedir algo en concreto, a mi me dice “este“, y a su padre le dice “sho” (de aixo que es esto en catalán).

Las últimas incorporaciones de la lista han sido “tanca” (cerrar en catalán), de esta palabra aun no dice la versión castellana y genera unas situaciones de confusión máxima con mi madre muy graciosas. Caca, que la usa tanto para referirse a la caca como para decir casa, por mas que le remarquemos la “s” de casa;  gracias, pero en modo bebé que queda tal que “asia“; y una especie de “si” porque no lo dice por separado, sino en grupo y solo cuando algo la emociona mucho, viene a ser “sisisi” con mucha risa de fondo. La verdad es que cada día nos sorprende con algo nuevo y así como hay semanas que parece que la cosa se estanca, hay otras que la ves avanzar a pasos agigantados y eso es alucinante. Lo peor, por sacarle algo malo a la lengua de trapo, que cuando no entendemos lo que nos quiere decir sigue frustrándose mucho y cada día se enfada más, ¿sera porque nos estamos acercando a los terribles dos?

¿Entendéis siempre lo que os quieren decir vuestros peques con su lengua de trapo?

¿Cuales han sido las palabras mas graciosas de vuestros peques?

Buscando guardería desesperadamente (II)

Ya os conté el lunes todas mis razones, a favor y en contra, de llevar a Valkiria a la guardería el año que viene. La verdad es que, todas esas razones rondaban por mi cabeza desde hacía algún tiempo, pero la falta de dinero y el cargo de conciencia por llevarla a la escuela sin estar yo trabajando podían conmigo. Así que ni contemplaba esa posibilidad. Hasta el pasado viernes.

Mis padres están jubilados y desde hace una semana se están encargando de llevarsela de paseo y al parque todas las mañanas, lo que me da un margen de hora y media para poder hacer algo en casa o estudiar para los exámenes de chino. Ellos disfrutan mucho de su nieta pero les deja agotados y es totalmente comprensible. Así fue como, al llegar del paseo el viernes, mientras mi madre me comentaba las ganas que tenía Valkiria de interactuar con otros niños de su edad, surgió la gran pregunta: “¿Porque no miras guardería para el año que viene?. Yo de primeras me negué, sobretodo por el tema económico, pero ellos se ofrecieron a subvencionar la guardería de su nieta, por ella y por su propio descanso supongo.

Plantaron la semillita y me dejaron con el come come. No tardé ni diez minutos en ponerme a buscar por internet guarderías por mi zona. Curiosamente hay muy pocas. Solo tres a menos de 10 minutos andando. El resto ya quedan por lo menos a 15 minutos y me parece mucho desplazamiento para solo tres horas que la quiero a llevar. De esas tres, hay una que no me gusta nada, así que descartada. Contacté con las otras dos a medio día y una de ellas me contesto que podía ir a ver la guardería esa misma tarde si quería. Para allá que me fui con Valkiria.

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– Esta no es ninguna de las dos guarderías, esta está en Granada, pero me encanta el diseño –

La primera guardería esta a 5 minutos de mi casa andando. Es bastante pequeña, solo tiene dos aulas, pero todo está muy nuevo y tienen pocos niños. No tiene un gran jardín, pero tiene un patio con el suelo de ese acolchado tipo parque. Además, las chicas me parecieron muy majas y Valkiria campó a sus anchas por allí, como Pedro por su casa, haciendo el mal como de costumbre. ¡La calaron desde el principio! Ella salió de allí lanzándole besos a la cuidadora y dando palmas. Eso ya es buena señal. Aparte, al ser gente más joven, tienen página de facebook y allí puedes ver todo lo que van haciendo los niños, les organizan muchas actividades, y si tienes alguna duda te contestan a cualquier cosa con mucha rapidez.

Eran ya casi las seis de la tarde cuando llegaba a la otra guardería. Como no me habían contestado me presenté igualmente, si estaban bien y sino también. Tuve suerte y pudieron atenderme. La segunda guardería esta a dos minutos de mi casa andando y es enorme. Tiene por lo menos cuatro clases y un patio donde pueden correr caballos de lo grande que es. Lo mejor que tiene es que dividen a los niños del mismo año en dos grupos, los de principio de año y los de finales de año, así no hay tanta diferencia en sus desarrollo. Lo peor, que el patio tiene todo el suelo de piedras y no lo acabo de entender, ¿soy la única que le ve el peligro potencial a un suelo lleno de piedras para poder ser lanzadas? Allí Valkiria no pudo esparcirse mucho porque estaban limpiando y tampoco pude conocer a ninguna cuidadora porque ya se habían ido, solo a la dueña.

Una vez vistas las dos guarderías, la cuestión era decidirse por una. Yo no se decir porqué, porque no tengo un motivo de peso ni realmente claro, pero por alguna razón, me dio mejor impresión la primera, la más pequeña. De precio están muy parecidas y el horario es el mismo. Ambas me metieron algo de prisa para que me decidiera. Creo que es normal, a estas alturas ya casi todo el mundo tiene al niño apuntado a la guardería y al entrar directamente en el último año, quedan menos plazas. Me entró la prisa y después de hablarlo con el Papá Cascarrabias, al que todo esto también le pilló de sopetón, decidimos que nos fiaríamos de mi intuición, así que les mandé un mensaje por facebook el mismo sábado para decirles que nos reservaran una plaza.

El lunes ya fui a rellenar los papeles y formalizar el pago de la matricula. En el coste de la matricula si que había mucha diferencia, la otra eran 60 euros y esta son 130 euros, pero supongo que será por el número de niños, que al ser menos pagan más. Al final el gasto en guardería quedará así: 170 euros de mensualidad (SIN comedor), mas 40 euros por trimestre de material, mas la ropa de la guardería, que, a dos mudas de verano a 25 euros, dos mudas de invierno a 30 y dos babis a 15 euros, suman 140 euros (me siento una azafata del 1, 2, 3… en este momento). Aparte de tener que llevar pañales, toallitas y algunas cosas mas. Si nos conceden la ayuda, que espero que si, serían hasta 90 euros menos al mes. Pero ya podéis ver que llevar a tu hijo a la guardería es de todo, menos barato, y eso que no la dejaré al comedor, sino serían 100 euros más al mes.

En fin, este ha sido mi periplo de búsqueda de guardería en menos de 24 horas. Ahora tengo los típicos temores de toda madre frente a esta nueva situación: ¿Llevará bien el separarse de mi? ¿Se adaptará con facilidad? ¿Le gustará? Muchas preguntas a las que empezaremos a dar respuesta el 1 de septiembre.

¿Cuanto os cuesta la guardería de vuestros peques?

¿Que fue lo más importante para vosotras a la hora de decidiros por una guardería u otra?

Buscando guardería desesperadamente (I)

No tenía pensado escribir un post de este tipo. La verdad es que, como de momento sigo en paro, mi intención era que Valkiria se quedara conmigo hasta que tuviera que empezar el colegio con tres años, es decir, en 2016. Pero hay veces que las cosas simplemente ocurren así, de repente, precipitadamente, sin dejar tiempo a grandes análisis ni listas de pros y contras. Con lo que eso supone para mi, que soy analítica por naturaleza, y pienso las cosas importantes una y mil veces antes de tomar una decisión. Bien. Pues este tema, que en principio no iba para nada con nosotros, ha entrado en nuestras vidas y se ha resuelto en menos de 24 horas. Os cuento el porqué.

Reconozco que, de un tiempo a esta parte, no me dan los días para llegar a todo. Tener a una niña de 19 meses entretenida ocupa todo mi tiempo durante el día, y solo puedo aprovechar para hacer algo si consigo dejarla dormida (sin estar enganchada a mi se entiende). Además, no se si soy yo, que no tengo mano para saber como entretenerla, o que ella no presta demasiada atención a nada en concreto, pero siento que se me agotan las ideas y los días se hacen eternos.

Lo siento, de verdad, siento no poder decir que disfruto intensamente de mis días de mama full time. No lo puedo decir porque no es verdad. Me gusta estar con ella y lo disfruto, pero también estoy agotada y saturada. Valkiria no es una niña que se entretenga sola, ni que sea fácil de entretener. O igual soy yo que me ahogo en un vaso de agua. Si a todo esto le sumamos que cada vez que vamos al parque va desesperada detrás de los otros niños queriendo jugar con ellos, creo que ambas necesitamos un ligero cambio en nuestras vidas.

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Aunque la decisión ya está tomada, quiero explicar mis motivos, tanto a favor como en contra, de llevar a Valkiria a la guardería el año que viene:

Porqué pienso que NO debería ir a la guardería

  • Creo que donde mejor está un niño, los primeros años de su vida, es en casa con sus padres o en su defecto con los abuelos o algún otro familiar de confianza. Tengo entendido que incluso hay estudios científicos que avalan esta creencia. Se que esta posibilidad no es nada fácil para la mayoría de las familias, por aquello de la no conciliación que existe en este país. La mayoría de las empresas no son family friendly precisamente. Pero en nuestro caso, que yo no trabajo, puedo estar con ella todo el día.
  • En año y medio de vida de Valkiria apenas se ha resfriado dos veces y no ha pasado ni una sola bronquiolitis, ni nada más allá de una faringitis con fiebre y muchos mocos. Se que en cuanto ponga un pie en la guardería va a estar mala semana si, semana también, o al menos esa es la impresión que me da por lo que veo a mi alrededor. A menos contacto con otros niños, menos virus.
  • El tema económico no debería ser una razón de peso, pero sin duda lo es. Yo no se como será en otras comunidades, pero aquí (Valencia capital),  no hay guarderías públicas, todas son privadas, con concierto con el ayuntamiento para que puedas pedir una ayuda (máximo de 90 euros). Ayuda que deciden ellos si te dan o no y cuanto te dan, claro. Pero a fin de cuentas, si lo quieres llevar toda la jornada, con comedor incluido, los 220 euros* no te los quita nadie. Al menos de las que yo conozco. (*editado: al leer vuestros comentarios me dí cuenta de que me equivoque al hacer mis cálculos, en realidad aun con la ayuda, las guarderías que he visto se quedan en 220 euros, pero sin hora extra, eso y los uniformes del colegio van aparte)

Porqué pienso que SI debería ir a la guardería

  • Como he dicho al principio, creo que Valkiria tiene necesidad de interactuar con otros niños, más allá de lo que puede hacer en el parque. Participar de juegos, aprender a relacionarse, a compartir, incluso pelearse con otros niños, son cosas que creo que le pueden venir bien para su desarrollo. Es una niña acostumbrada a estar con adultos. Por desgracia no tenemos amigos con niños de su edad, ni tiene primos, ni nada. Así que su contacto con otros niños se limita al parque y allí cada uno va a su bola.
  • Si la llevo a la guardería este año, aunque solo las lleve tres horas por la mañana, se irá acostumbrando a las rutinas de lo que es ir al colegio y así al año siguiente el cambio no le resultará tan brusco.
  • La guardería nos ofrece la posibilidad de saber como afrontar, como padres, algunos temas concretos, pues cuentan con la ayuda de una psicopedagoga para cualquier problema que se le quiera consultar. Además, participan de forma activa en algunos trances importantes en sus vidas como pueden ser la operación pañal o dejar el chupete.
  • Por último, y quizá el motivo más egoísta, yo tendría tiempo para poder dedicar a otras cosas que no fuera ella. Estoy acabando mis estudios de chino, que no es un idioma fácil precisamente, y requiere de muchas horas de estudio. Este año lo llevo renqueando, pero el año que viene no podrá ser así. Además, estoy construyendo mi propio proyecto para salir de mi situación de parada y convertirme en autónoma. Un proyecto que me ilusiona y espero que se convierta en mi sustento, pero al que de momento estoy dando forma y requiere de muchas horas de trabajo. Horas que no tengo y necesito.

Y esto es todo, estas son mis razones tanto en contra como a favor. En mi caso, creo que los pros ganan a los contras, pero eso solo el tiempo lo dirá. El miércoles os contaré como fue el momento de tomar esta decisión tan importante para la vida de cualquier niño, cuales fueron mis opciones y cual fue nuestra decisión final.

¿Lleváis a vuestros peques a la guardería?

¿Desde que edad y por que motivos?

Un padre sin un plan

Hoy no es Mamá Puñetera quien os escribe, sino el del otro lado de la cama. Soy Papá Cascarrabias y os voy a contar como irrumpió el “Plan Padre” en mi vida.

No recuerdo exactamente como, ni cuando, empezó (si miro hacia atrás me da la sensación de que hace mucho). Puede que sea porque el inicio fue con intermitencia; a los pocos días de haber empezado el Plan lo dejábamos aparcado y así una intentona tras otra se veía truncada, porque cuando no era por la dentición era por un retortijón. Pero la realidad era, que no estábamos preparados, ni Valkiria ni yo. Y cualquier excusa era mejor que tener que aguantar lloros y lamentos.

La verdad, siendo un poco egoísta, es que cada vez que teníamos que abandonar el Plan, había un poco de resignación y “bastante” alivio por mí parte. Porque la estampa que se veía venir no pintaba nada bonita. Habíamos acordado con Mamá que, dado que era evidente que la pequeña lloraría y reclamaría su ración de “teta” al despertarse, la cogería yo y me la llevaría a otro lado de la casa. Y allí la acunaría con la esperanza de que se volviera a dormir. Para poder dejarla de nuevo en su cuna (que por aquel entonces aún estaba al lado de nuestra cama) y así hasta el nuevo despertar. Esto era la teoría.

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¿Cuando pasar al bebé a su habitación?

Esta es una de las tantas preguntas que se te plantean una vez ya eres padre. Y como ya adivinaréis, no tiene una sola respuesta correcta. Hay tantas opciones como estilos de crianza. Están los que desde el primer momento que pisan su casa ya acuestan al bebé a dormir en su habitación. Luego están los que lo mantienen en su habitación hasta que el bebé ya duerme la noche del tirón. O hasta que consideran que ya tiene una edad adecuada para dicho cambio, lo cual varia, dependiendo de la opinión de cada uno, ¿tres meses? ¿quizá seis?… Y por último tenemos a los que esperan a que sea el propio niño el que decida irse a su habitación. En este caso, la familia suele colechar y es el niño, cuando ya sabe pedir lo que quiere, el que elige cuando cambiarse.

Yo no voy a entrar en cual es mejor ni peor, porque no creo que haya una opción mejor que las demás, sino una opción para cada familia. Pero si reconozco que yo no hubiera sido capaz de ponerla a dormir desde el minuto cero en su cuarto, pues sentía la necesidad de tenerla cerca y eso, para mi, hubiera sido casi como si la estuviera dejando de la mano de dios.

Cuando Valkiria tenía unos cuatro meses, su sueño cambió a peor, es decir, si ya antes se despertaba, a partir de ese momento sus despertares aumentaron considerablemente. Se despertaba cada hora y media o dos horas. Aquello era agotador. Así, en nuestra desesperación por mejorar la calidad del sueño familiar y pensando que quizá la despertábamos nosotros con los sonidos normales de cuando uno duerme, decidimos probar a pasarla a su cuarto. ¡Error! ¡Gran error! Por dos motivos: el primero que hacía poco más de una semana que la habíamos cambiado de la mini cuna a la cuna y prácticamente acabábamos colechando casi cada noche; y el segundo porque ella no estaba preparada. Demasiados cambios en muy poco tiempo. Solo lo intentamos una noche, pero apenas durmió un par de horas en su cuarto y cuando despertó ya no hubo manera humana de volverla a meter en la cuna. Abortamos misión.

Desde entonces no nos habíamos vuelto a plantear el cambio de habitación hasta hace cosa de quince días. Si bien es cierto que no se nos pasaba ni por la cabeza porque Valkiria no durmió una noche del tirón hasta bien entrados los 13 meses. Y cuando digo del tirón me refiero a de 10 a 5… y gracias. Por suerte, el quinto intento del plan padre funcionó y las cosas poco a poco empezaron a cambiar. Pero eso ya lo explicaré en otro post que tengo pendiente.

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