Consejos de padre (10): El hito

Como buenos padres primerizos que somos, vivimos los pequeños avances de Valkiria como si de hitos históricos se tratarse. Y, en parte lo son, al menos de su vida y de su historia. Pero, aunque cada nuevo avance de nuestro retoño nos parezca digno de mención y promulgación, muchas veces reconozco que podemos llegar a agobiar al personal con nuestro entusiasmo paternal.
Antes de ser madre, me prometí a mi misma no convertirme en esa típica mujer que, una vez tiene hijos, es incapaz de hablar de otra cosa que no sea de ellos, se vuelven mono temáticas. Así que, para saciar esa parte inevitable de la maternidad ya tengo el blog, y con el resto de amigos, no padres, puedo hablar de otros temas (a no ser que me pregunten ellos, claro).

 

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Y vosotros, ¿corréis a comentar cada avance de vuestros hijos?
¿Os han hecho sentir alguna vez exagerados cuando habláis de este tema?

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La pequeña Valkiria (9-12 meses)

Llevo tiempo postergando este post, no se porque, pero creo que es porque me da un poco de penita cerrar este ciclo del primer año de Valkiria. Y de tanto dejarlo, ya casi va a cumplir los 14 meses. Así que me dije que de hoy no pasaba y aquí estoy, para contaros el último y mas emocionante trimestre en el primer año de vida de cualquier bebé. Si queréis leer los anteriores, aquí os los dejo, 0-3 meses, 3-6 meses, 6-9 meses.

A los diez meses, Valkiria ya era toda una experta en el arte de desplazarse agarrada a las cosas y cogida de nosotros. Lo de andar recto aun no lo acababa de pillar, pero progresaba adecuadamente. Aprovechando las vacaciones de verano, nos sorprendió a todos levantandose ella solita, sin necesidad de apoyarse en ningún sitio. Estábamos en casa de unos familiares en Barcelona, así que ya podéis imaginar el show, bisabuela, tia-abuela, abuela y madre haciendole palmas como locas cada vez que Valkiria hacia una levantada, ¡para habernos grabado!. Y, casi llegando a los 11 meses, ¡dio sus primeros dos pasos sola!. A mi me pilló de improviso y no pude grabarlo ni nada, ¡Que pena! Además, le encantaba bailar, ¡tiene el ritmo metido en el cuerpo!

El momento comida seguía siendo complicado, aunque poco a poco fuimos introduciendo nuevos alimentos. A la hora de la merienda, a pesar de no tener ni un diente aún, le empezamos a dar una galleta para que la fuera royendo, así, de paso, estaba entretenida. Además, probamos a darle potitos en vez de fruta natural, a ver si así se lo comía mejor, y sorprendentemente si, así que desde entonces tiramos de potitos de frutas, ecológicos, eso si. Los dientes seguían sin salir, pero estamos seguros de que le apretaban, porque pasaba rachas malas de no querer comer nada más que teta y llevarse mucho las manos a la boca. Las noches seguían estando llenas de despertares y probamos por primera vez el famoso “plan padre” (no funcionó).

Sigue leyendo…

La pequeña Valkiria (6-9 meses)

El tiempo va pasando en este recorrido de los primeros doce meses de Valkiria, y ya estamos en el tercer trimestre. En el ultimo post lo habíamos dejado con los grandes cambios que los seis meses suponen para cualquier bebe. Mi niña sentadita en su trona, empezando con las primeras papillas. Sinceramente, me hubiera gustado ser lo suficientemente valiente como para empezar directamente con comida en trozos, el famoso BLW. Pero me daba miedo que pudiera atragantarse, y el echo de que a estas alturas, aun no tenga un diente, no ha ayudado mucho.

A partir del séptimo mes, las papillas de cereales y de frutas ya estaban mas que superadas. Seguíamos como antes, cereales bien, fruta caca. ¡Que paciencia! Encima no te podíamos dar nada más que pera, porque la naranja no te gustaba y la manzana y el plátano te estreñían mucho. Llegaron también las primeras papillas saladas, las de verduras, y esas si, esas te encantaban. Esta niña parece que es más de salado que de dulce (en eso no ha salido para nada a mi). El gateo a cuatro patas se hizo realidad, se acabó lo de reptar sobre la barriga.

La coordinación manos piernas cada día era mejor. Aunque (como tiene mucho nervio) a veces trastabillaba por querer ir mas rápido de lo que realmente podía. Solo dos semanas después, empezó a ponerse de pie apoyándose en los laterales de la cuna, primero de manera torpe, y al poco tiempo ya de manera experta. Tuvimos que bajarle el alzador de la cuna de viaje/parque por miedo a que se lanzara de cabeza al suelo. Pero, sin duda, lo que mas me gustaba era ver su cara de felicidad absoluta cada vez que se ponía en pie.

Con ocho meses seguía perfeccionando su repertorio de sonidos y gorgeos varios. Al principio, se aficionó a hacer la metralleta, tatatatatatatatata. Conseguimos grabar un “Tata” aislado y se lo mandamos a su Tata para que babeara a gusto. Mas tarde llego el descubrimiento de la “p” y todo era papapapapapapa… Pero de la “m” ni rastro. ¡Y no sería porque yo no le insistía!

Empezamos a poner algunas medidas de seguridad, porque sus ansias de explorar iban mas allá a medida que crecía. Pusimos esquineras de espuma en la mesa baja del salón, pero ella decidió que esas cosas blanditas y extrañas que habíamos puesto eran perfectas para morderlas (como todo lo que se le ponía por en medio), y no paro hasta que las arranco todas, ¡poderosa Valkiria! Cada día descubría un hueco nuevo donde meterse y explorar. Por debajo de la trona, dentro de los huecos de la estantería, saltando por entre las barras transversales de las sillas… ¡era y sigue siendo un no parar!

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A los nueve meses ya se desplazaba andando apoyándose en los muebles. Y empezó a necesitar de nuestras manos para ir a lugares mas lejanos. Al principio le costaba y se cansabas rápido, pero no tardó mucho en cogerle el gusto y nuestros riñones se echaron a temblar. Además, la llegada del verano le vino muy bien, a menos ropa, mas libertad de movimientos. Por fin llego la ansiada “m”, y se olvidó de la “p” por un tiempo para solo decir, mamamamamamama. Se que aun no sabia lo que decía, pero a mi se me caía la baba igualmente.

Y, como no solo de decir mamama vive el hombre, encontró una nueva afición (aparte de la de devorar zapatos) que era hacer pedorretas, a poder ser en la barriga o los muslos de mama, que tienen mas chicha y resuenan mejor. Yo me moría de la risa y ella super feliz de hacerme reír. Por último, pero no por ello menos importante, y para animarse con todo estos avances, descubrió como celebrar sus logros, y empezó a dar palmas, cantáramos o no el palmas palmitas, de repente la Valkiria se volvió palmera.

Y hasta aquí llegó este trimestre de cambios y avances, y a mi siempre se me queda la sensación de que me dejo cosas por no apuntarlas en su momento. Ahora, a puntito de cumplir su primer año, siento que el tiempo vuela y yo le digo, por favor, no corras tanto.

La pequeña Valkiria (3-6 meses)

El segundo trimestre de nuestra pequeña fue una época llena de cambios y descubrimientos, tanto para ella como para nosotros. Ahora, una Valkiria, cada vez mas consciente del mundo que la rodeaba, nos asombraba dia a día con sus nuevas habilidades.

Con el cuarto mes llego el escandalo! Nuestras, hasta entonces, noches “tranquilas”, dejaron de serlo. El sueño le cambio, como ya os conté aquí, y tuvimos que recurrir al colecho como única manera de poder dormir algo, sobre todo yo. Cualquier mínimo ruido la despertaba, tanto que llegamos a plantearnos pasar la cuna a su cuarto. Craso error. La primera noche que lo intentamos ya nos dimos cuenta de que no era el momento ni el modo. Aprendió a darse la vuelta, cosa que le daba una emoción inmensa. Y ya era capaz de coger cosas con sus manos. Se descubrió los pies, meterselos en la boca era fiesta mayor! Y cuando la tenia en el cambiador seguia pegando coces, mas de una me lleve en la cara, ¡es mas bruta!.

A los cinco meses, fue perfeccionando el arte de coger cosas con las manos, e incluso ya era capaz de pasarse las cosas de una mano a la otra. Su gama de sonidos y gorgeos aumento, y nuestra cantidad de baba cada vez que balbuceaba también. Ya se quedaba sentada con apoyo, pero como no paraba quieta, siempre acababa cayéndose de lado o haciendo la croqueta. Su gusto por meterse los pies en la boca derivo en pasión por los zapatos que los cubrían. Ahora ya a parte de sonrisas, se ríe a carcajadas.

Los seis meses son un punto de inflexión en la vida de cualquier bebe, pues se inician en la alimentación complementaria. Ya se que muchos empiezan a los cuatro, pero nosotros estuvimos hasta los seis con lactancia materna exclusiva, así que hasta los seis no empezamos con las papillas de cereales. Ahora que ya era capaz de mantenerse sentada sola, empezamos a usar la trona. Las papillas de cereales le gustaron mucho desde el principio. Con la fruta no hubo tanta suerte, y aun hoy le cuesta. Con seis meses y medio reptaba por el suelo, sobre su barriga, aunque todavía no controla la coordinación de los brazos y las piernas y a veces se iba para atrás. En cambio, sobre la cama era mucho mas rápida y siempre iba para adelante, ¡tenía mucho peligro!

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Hasta aquí lo que recuerdo de su segundo trimestre con nosotros. Tendría que haber ido apuntando sus logros conforme ocurrieron, porque luego se mezclan en el tiempo y ya no sabes cuando pasaron las cosas exactamente. Bueno, el siguiente trimestre ya esta mas cercano en la memoria.

La pequeña Valkiria (0-3 meses)

Desde el momento en el que pones un pié en tú casa, recién llegado del hospital, empieza tú aventura como padre o madre (sin una enfermera a mano). Los primeros meses son difíciles, porque aún te estas adaptando a la nueva situación y todo se te hace un mundo. Ahora que intento echar la vista atrás para escribir este post me doy cuenta de lo que hemos crecido, juntos, como familia. Pero esta entrada es para hablaros de los primeros tres meses de nuestra pequeña Valkiria, apodada así por consenso del Papa Cascarrabias y servidora, pues está niña es un terremoto y ha venido a dar guerra!

Casi me cuesta recordarla de tan bebe, aunque tenga sólo 9 meses. El tiempo es muy curioso, parece que hace una eternidad que está con nosotros.

Durante el primer mes sobretodo dormía, comía y cagaba. Vamos, lo normal. Aunque desde las 3 semanas de vida dejó claro que el mundo es un lugar tan interesante, que eso de dormir no iba con ella. Y yo venga a buscar por internet, cuanto duermen los bebes, y la mía que no dormía ni de lejos tal cantidad de horas. ¿Le pasará algo? (agobio de madre primeriza aumentando). Pues no, no le pasaba nada, sólo que es muy cotilla y no se quiere perder una. A mi, entre el puerperio y lo de ser primeriza, todo se me hacia un mundo y me ahogaba en un vaso de agua (con lo quietecita y tranquila que estaba entonces). Eso sí, el carro en general y el capazo en particular no le gustaban nada de nada. Lo peor del primer mes fue conseguir instaurar bien la lactancia, porque nadie me explicó lo complicado y doloroso que podía llegar a ser eso.

Llegado el segundo mes ella cada vez dormía menos de día, por suerte las noches las dormía bastante bien. No era un bebe de muchos cólicos, aunque sí teníamos nuestra cruzada particular con los gases. La pequeña Valkiria estaba más espabilada y se agarraba con fuerza a todo lo que pillara. Ya levantaba la cabeza estando boca abajo y parecía que empezaba a reconocerme. Cuando la llevaba en brazos mantenía mucho rato la cabeza erguida, tanto que a la gente le llamaba la atención. Y todo era por no perderse nada de lo que pasaba a su alrededor. El capazo seguía sin ser su amigo. Un día, yendo al centro, no pasaba de llorar. ¿que le pasa? La voy a sacar a ver. Fue sacarla y pasarsele todo el sofocon, tan contenta. Después de un rato la volví a dejar y a llorar otra vez, hasta que se nos ocurrió la feliz idea, bajar la capota, y se acabó el llanto. Ya volvía a ser feliz porque veía luces y cosas super interesantes. Llego la sonrisa social, esa que hace que se te caiga la baba a cubazos. Y los primeros balbuceos (aun mas baba).

Pasaron las navidades y llegaron los tres meses. Le encantaba que le cantara y le hiciera palmas palmitas. Seguia durmiendo bastante bien de noche, con sus despertares habituales cada 3 horas. De dia solo dormia sobre mi, a la teta y en el fular. Estando boca arriba en el cambiador le daba por patear y con mucha fuerza. Esta niña es puro nervio y lo demuestra siempre que puede. Empezó a tolerar que la cogiera gente a la que estaba menos acostumbrada, paso una racha en la que si la cogía alguien que no fuera su padre o yo, lloraba muchísimo. A mi me sabia fatal, sobre todo por los abuelos, pero los niños pasan por estas fases, totalmente normales en su desarrollo.

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En resumen, esto es lo que recuerdo de sus tres primeros meses, aquellos que se me hicieron eternos y en los que me sentía mas perdida que un pulpo en un garaje. Que no es que ahora ya lo tenga súper dominado, ni mucho menos, esto de la maternidad es un reto nuevo cada día.

¿Como vivisteis vuestros primeros meses?

¿Se os hicieron cortos o largos?