Consejos de padre (32): El cuento infinito

Llevo algo más de una semana muy monotemática. Lo sé. Pero es que últimamente nuestra vida gira en torno al hecho de dormir. O más bien, de NO querer dormir, y el Papá Cascarrabias no iba a quedarse atrás a la hora de transmitiros su propia visión del tema a través de sus Consejos de Padre.

Nuestra rutina es la siguiente: baño, cena, lavarse los dientes con Papá, a leer un cuento y “dormir” con mamá. Esta es la teoría. Y hasta el punto de leer un cuento la cumplimos, pero ahí ya la cosa se empieza a torcer… Un cuento se convierte en dos, o los que se tercien. Hemos negociado a dos, pero nuestros acuerdos no sirven de mucho. Así que una vez pasados los dos cuentos, llega el momento de apagar la luz, ¡y ahí empieza el cirio! Que si me pongo a renegar, que si ahora hago como que lloro, que si canto unas cuantas canciones mientras le meto el dedo en el ojo a mamá, que intenta hacerse la dormida sin éxito, y así hasta el infinito. O más bien hasta que yo ya no puedo más y salgo de la habitación para pedir el relevo al Papá. Así estuvimos ayer hasta casi las 12:30. Valkiria estaba agotada, no penséis lo contrario, pero la veíamos hacer esfuerzos sobrehumanos para no dormirse. En fin, cada día una batalla.

Este finde hemos cambiado nuestra rutina habitual de ir a comer a casa de unos y otros abuelos y nos hemos quedado en casa. Dormir la siesta sigue siendo otro momento de batalla, pero mucho mas suave estando en nuestro terreno. Los dos días durmió. Así que de momento seguiremos así, a ver si normalizamos un poco la situación.

¿Os ha pasado que vuestros peques alargan todo lo que pueden la hora de ir a dormir?

 

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Nuestros cuentos para ir a dormir

Como ya os contaba el pasado lunes, estamos pasando una época complicada, en lo que al dormir se refiere. Después de escribir ese post me he dado cuenta de que somos muchos los que sufrimos esta misma situación y nadie parece tener la formula milagrosa que solucione el problema. Yo tampoco, ¡ojalá la tuviera! Prefiero pensar que se trata solo de una fase más, una de tantas por las que los niños pasan durante su primera infancia y que, si no hay mayores complicaciones, tal como ha llegado, se irá. De todos modos, nosotros también hemos probado de todo para intentar aliviar este tema. Desde intentar que duerma las siestas antes, o más cortas, a probar con todo tipo de cuentos para la hora de dormir, ahora que Valkiria ya nos deja que le contemos cuentos y disfruta de ello, ¡quizá demasiado porque no se duerme!

En fin, a pesar del poco resultado que está teniendo últimamente casi nada de lo que intentamos, antes de entrar en esta fase empezamos a recopilar una serie de libros para incluirlos en nuestra rutina de ir a dormir y hoy vengo a hablaros de ellos:

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Buenas noches Lupe – Lara Jones

Este fue el primer libro de esta temática que compramos, aprovechando que a Valkiria le gustaban los dibujos de la Gata Lupe. Es un libro recomendado para niños de 1 a 3 años, con páginas de cartón, muy resistentes y que tiene diferentes texturas para que el niño vaya experimentando con ellas. Además, ayuda a establecer una rutina pues cuenta todo lo que hace Lupe antes de irse a dormir, que es básicamente lo que hacen casi todos los niños.

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Buenas noches Pepe&Mila – Yayo Kawamura

Este libro, también de páginas de cartón, está recomendado para niños de 1 a 2 años (a mi me parece que podría ser hasta los 3 perfectamente) y básicamente se trata de otro libro para ayudar a establecer unas rutinas antes de ir a dormir, pero esta vez a través de solapas y lengüetas que hacen que el niño interactue mucho mas con la historia. Para nosotros este libro fue todo descubrimiento, empezamos a leerlo en verano y a Valkiria le gustó tanto que cada noche, cuando apenas decía 20 palabras, lo pedía. Ha tenido tanto éxito la colección de Pepe&Mila que en casa ya tenemos casi todos los libros de la serie y siguen siendo de sus favoritos.

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Todos Bostezan – Anita Bijsterbosch

Este libro ha sido una de las últimas adquisiciones, lo trajeron los Reyes Magos y aunque es un libro recomendado para niños de a partir de 3 años, creo que la historia es tan sencilla y repetitiva que también es apta para niños más pequeños. Con lo único que habrá que tener cuidado es con las paginas porque no son de cartón. En este libro vemos como todos los animales tienen sueño llegada la noche y a través de solapas todos bostezan enseñando sus grandes bocas, hasta que al final todos se duermen.

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Un beso antes de Dormir – Teresa Tellechea y Alicia Padrón

Este fue otro regalo de Reyes para la colección de cuentos para ir a dormir. Se trata de un libro para niños de 1 a 3 años, con las páginas de cartón y unas ilustraciones que son un amor de bonitas. La historia no tiene más que ver como las diferentes crías de animales le dan un besó a sus mamás antes de irse a dormir y al final son un niño y un bebé los que dan ese beso, imagino que para acercar un poco más la historia a la realidad del niño e intentar que empatice con ella.

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El conejito que no quería dormirse – Carl-Johan Forssén Ehrlin

Este último no lo tenemos, pero lo añado a esta lista porque estuve a punto de comprarlo. Al final no lo hice y, a día de hoy, aun no se que hacer, porque he leído tanto que funciona de maravilla, como que no sirve para nada. Eso si, si se ha convertido en un best seller será porque hay muchos padres por ahí deseando una formula milagrosa para que sus hijos se duerman. Y adivinad que… ¡no existe! Pero bueno, como madre entiendo que intentamos probar casi lo que sea con tal de conseguir que la familia descanse mejor. Lo que pasa con este libro, que está escrito por un psicólogo, es que ni los mismos psicólogos se ponen de acuerdo en si es bueno, malo o no sirve para nada, porque, aunque algunos abogan porque solo se trata de técnicas repetitivas de relajación, otros dicen que el libro usa técnicas mas propias de la hipnosis pudiendo llegar a hacer al niño dependiente de él a la hora de ir a dormir… ¡La polémica está servida!

Pues hasta aquí nuestra colección de cuentos para ir a dormir. La verdad es que no tenemos muchos, pero creo que son más que suficientes porque, en realidad, ninguno sirve, realmente, para conseguir que el niño caiga en los brazos de Morfeo. A nosotros lo mismo nos da contar uno de estos que de cualquier otra cosa y al final es ella la que elige que cuento contar cada noche. Pero bueno, había que intentarlo…

¿Tenéis alguno de estos libros?

¿Me recomiendas alguno?

 

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Mi hija no quiere dormir

Que Valkiria no quiera dormir no es ninguna novedad, más bien es una constante en su vida. Me recuerdo, desde que era un bebé recién nacido, preocupada porque no dormía todo lo que, según los estándares, se supone que debe dormir un bebé a cada edad. Pronto nos dimos cuenta de que, al ser una niña muy inquieta, le costaba mucho relajarse y por lo tanto dormir. Esto sucedía igualmente por la noche y para las siestas. Pero al final te acostumbras, pues es lo que hay y aunque puedas intentar hacer algo para cambiar, un poco, la situación, muchas veces el fin no justifica los medios.

Fueron pasando los meses y cada vez hacía menos siestas, hasta que, pasado el año y poco, todo quedó reducido a una sola siesta que hacía a medio día. Para que durmiera tenía que mecerla hasta el agotamiento en la mochila y luego dejarla con suavidad en la cama, ¡desarrollé habilidades ninja!… Así seguimos, durmiendo unas noches más, otras menos y haciendo una sola siesta diaria que podía variar de una a tres horas. ¡Y llegaron los 2 años!

Los 2 años han supuesto un cambio bastante importante a muchos niveles. Por supuesto en todo lo relacionado con la reafirmación del carácter, la independencia y la autonomía personal; han llegado las rabietas, la explosión del lenguaje, comer a trozos y el pipi de mayores, ¡muchas cosas en apenas 4 meses! Y como no, a la hora de dormir también hemos notado cambios.

Como ya sabéis la cambiamos a la cama de mayores hará unos meses y llevó super bien esta nueva situación. Todo lo que le haga sentir mayor le encanta. Para dormirse, nosotros nos tumbamos con ella, uno de los dos y le contamos un cuento, dos, o lo que se tercie hasta que se duerme. Es decir, tenemos ya una rutina de sueño establecida. Pero desde hace un tiempo, es llegar la hora de ir a dormir y empieza a marear. “No teno sueño, No quiere dormir“. Esto nos repite una y otra vez los días que está más obcecada en no querer dormir. Hay otros en los que conseguimos que vaya a la cama, pero por mas cuentos que le cuentes no para quieta, no se relaja lo más mínimo y solo hace que cantar y contar sus propias historias. Es como si, directamente, se negara a dormirse. Da igual que tu la veas frotarse los ojos, rojos de sueño, y muerta de cansancio. ¡Ella no quiere dormir y punto! Y entonces es cuando el cansancio se da la vuelta y ya si que es imposible que se duerma.

Esos días son agotadores, porque una vez han pasado ese límite, cualquier cosa es un drama, cualquier cosa es ponerse a llorar o a hacer la croqueta por el suelo. Y, sinceramente, después de todo el día, mi nivel de paciencia baja considerablemente.

Llegamos a pensar que se tratase de miedos, pues pasó unos días que parecía tener terrores nocturnos e incluso decía que había cosas en la habitación que le daban susto, pero eso conforme vino, se le fue. Si es cierto que desde ese momento, duerme siempre con algún peluche o bebé que le hace compañía, sin llegar a tener uno preferido, pero no creo que los miedos sean la base del problema.

Como con casi todo, en la guardería la historia es bien distinta. Allí duerme la siesta sin ningún problema, no se niega como en casa y aunque igualmente le da por hablar, se duerme sin dar mucha batalla. Los fines de semana, en cambio, es otro cantar. Si da la casualidad que nos quedamos en casa aún tolera el irse a dormir la siesta, no sin antes estar un rato convenciéndola y diciéndole que nosotros también nos vamos a dormir. Pero el problema viene cuando vamos a comer fuera, a casa de unos u otros abuelos. Ahí ya la cosa se trastoca de tal manera que cada día nos cuesta más que se duerma. Todo es: “Cariño, hay que dormir un poco de siesta” Y ella empezar a decir que no y a enfadarse. Si la cosa no va muy mal, suele colar lo de ir a dormir con la abuela (si estamos en casa de mis padres) y al final, después de una y mil historias, acaba durmiéndose. Pero en casa de mis suegros es aun más difícil. Hace dos fines de semana acabó llorando como una magdalena porque me tumbé con ella a dormir y no nos movimos de la habitación hasta que se durmió la siesta. El pasado finde, directamente, no tenía cuerpo para peleas y la dejé estar. No me gusta pelearme con ella para que haga las cosas, no hasta ese punto. Así que no durmió.

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-Maneras super cómodas de hacer la siesta-

¿Y que pasa esos días? Pues que la tarde va empeorando conforme avanzan las horas, al mismo ritmo que lo hace su cansancio. Y, o bien se acaba durmiendo del mismo agotamiento, en el coche de vuelta a casa, con el consecuente descontrol que supone una siesta tardía. O no se duerme pero está tan cansada que no se aguanta ni ella, y ya todo son lloros, por el baño, por ponerse el pijama, porque no quiere ni cenar, ¡un drama total!

Así que no se que es peor, pelearme con ella para que duerma siesta o que no duerma y llegue agotada al final del día. Lo que tengo claro es que a esta niña no hay por donde cogerla, porque nunca quiere irse a dormir, ella solo se duerme de puro agotamiento, pero mucho menos le gusta que la despierten, ni por las mañanas ni de la siesta, ¡menuda mala leche se gasta si la despiertas!  Y así vamos, que ya no se si esto se trata de una fase más o es quizá el principio del fin de las siestas… Contadme vuestras experiencias.

¿Que hacéis cuando vuestros peques no quieren dormir?

 

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