Ecografía emocional en Ecox4D: Una experiencia inolvidable

Este segundo embarazo esta siendo una montaña rusa de emociones. Después de un primer y segundo trimestre moviditos, estoy viviendo un tercer trimestre de lo mas relajada, activa y feliz. Tengo mil cosas por hacer y, aunque el cansancio y el calor aprietan, no quiero perderme un segundo de las pocas semanas que me quedan. Quiero quedarme con lo bonito del embarazo. Centrarme solo en la parte buena, en la de disfrutar al máximo. Y pensando en eso, tenía claro que quería hacerme una Ecografía 4D. Porque no hay experiencia mas bonita e inolvidable que poder verle la carita por primera vez a tu futuro bebé .

No es la primera ecografía 4D que me hago. Con Valkiria ya vivimos la experiencia y, aunque costó mucho que se dejara ver, nos gustó muchísimo. Aquella vez fuimos con los abuelos de ambos lados incluidos. Pero esta vez, al llevar a Valkiria, preferimos ir solo los tres y que fuera algo más intimo.

Elegimos el centro Ecox4D de Valencia para hacernos nuestra ecografía emocional. Os reconozco que fui algo nerviosa. A pesar de estar en modo zen, intentando pensar solo en lo positivo, tenía muchas ganas de ver que todo iba bien por ahí dentro. Las patadas y la actividad diaria de Atreyu me dejan bastante tranquila, pero nada como verlo en vivo y en directo.

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Creo que cualquiera que haya llevado su embarazo por la seguridad social coincidirá conmigo en que el tiempo que pasa entre ecografias a veces es interminable. Sobretodo entre la semana 20 y la 32, que no hay ninguna. ¡Doce semanas ni mas ni menos! Yo no pido que se haga tanta ecografia como por lo privado. Pero teniendo en cuenta que de las cuatro o cinco que te hacen, solo dos, la de las 12 y las 20 duran mas de 5 minutos y tienen algo de calidad, para mi se queda algo corto. Y ahí dejo mi queja…

Volviendo a la ecografía. Cuando llegamos al centro Ecox4D nos recibió Rosa, la técnico de ecografias. Me dio un formulario a rellenar y en 10 minutos escasos estábamos entrando a la sala. Íbamos todos muy emocionados de ver al hermanito, sobretodo Valkiria. Yo tenía emoción por partida doble. Por ver a Atreyu y por ver a Valkiria descubriendo a su hermano por primera vez. Para un niño de 3 años es algo abstracto lo del concepto embarazo y creo que, en este punto, ella cree que él estará siempre dentro de mi barriga.

La sala donde nos hicieron la ecografia tenía el ambiente perfecto, por luz, por temperatura, estaba todo pensado para hacer de la experiencia algo cómodo y relajante. La técnico fue super agradable en todo momento, nos trato de maravilla. Busco los mejores ángulos para poder ver al peque de la manera mas clara posible. Boca arriba, de un lado, del otro. Hicimos incluso un pequeño patrón en el que me ofreció un bombón para conseguir que Atreyu cambiara de postura. ¡Y vaya si funcionó! Ahí consiguió la foto mas bonita de toda la sesión. Un primer plano de su carita.

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Los que me seguís por Instagram pudisteis ver la experiencia casi en directo por Stories. ¡Fue muy emocionante! Valkiria jugo con el pingui de la barriga, llamaba a su hermano, le contaba chistes y yo mientras moría de amor por verlos a ambos. El de dentro y la de fuera. Mis hijos mas cerca de conocerse cada día.

No recuerdo cuanto duró exactamente la sesión, fue aproximadamente 45 minutos o una hora. Una vez acabamos, nos hicieron una foto familiar y salimos a que Isabel, la encargada de procesar todo el material, nos ayudara a seleccionar las mejores fotos. Cuales queríamos imprimir en papel. Y nos preparara las copias de las fotos y el vídeo en DVD. Junto a eso nos dieron también una canastilla. Además, una vez nazca el peque, si les mandas una foto te regalan un montaje comparando la imagen de la ecografía con la del ya nacido.

Un resumen de lo que fue la sesión, haciendo de todo por ahí dentro

Sin duda nuestra experiencia con Ecox4D Valencia no ha podido ser mas positiva. La atención es buenísima, tanto Rosa como Isabel nos trataron de maravilla y son grandes profesionales. ¡Repetiría sin dudarlo! Y, por supuesto, recomiendo vivir esta experiencia a todas aquellas futuras mamis, sobretodo a las que vamos por la sanidad pública. La emoción del momento y el recuerdo para toda la vida bien vale lo que cuestan este tipo de ecografías.

¡Daros un capricho porque no os arrepentiréis!

ecografia-emocional-ecox4d-valencia¿Que os parece nuestra ecografía emocional en Ecox4D Valencia?

¿Os hicieron alguna ecografía de este tipo?

 

 

 

Consejos de padre (63): Parecidos razonables

La búsqueda de parecidos de una criaturita que esta por nacer no empieza una vez llega a este mundo… ¡Noooooo! La veda queda abierta a partir de la primera ecografía en la que podemos ver que va cogiendo forma humana. Ahí, los mas valientes ya le sacan parecido con mamá, con papá, o consigo mismos (que también los hay…)

Yo, sinceramente, soy malísima en el tema parecidos. Pero no ya en las ecografías, sino cuando ya han nacido. A mi los bebes me parecen… bebes… No es que todos me acrezca iguales, pero me cuesta un mundo sacar similitudes con nadie. Y si alguna vez me aventuro a ello, siempre la cago…

Pero lo de sacar parecidos parece deporte nacional. Empezando por los abuelos, que cada uno barre para su casa, claro esta. Luego están las tías lejanas que clarísimo tienen que el bebé será igualito a ti o tendrá las manos o los pies de la bisabuela del niño… ¡una auténtica locura!

Recuerdo cuando, al publicar la ecografía de las 20 semanas de Valkiria, un amigo me dijo que se veía claramente que tenía mi nariz, porque nuestros perfiles eran iguales… ¿Eing…? Yo, a día de hoy, aun no se si la nariz de mi hija será como la mía o como la de su padre cuando sea mayor. Pero oye, el lo tenía claro cristalino.

Con la ecografía 4D la búsqueda de parecidos va más allá si cabe. Y aunque hay gente como yo, que sigue viendo que, mas o menos, todos parecen iguales. Esta vez no he podido evitar ver cierto parecido entre la que hicimos hace 4 años con su hermana y la de ahora del peque.  Pero bueno, al fin y al cabo, ellos serán hermanos, tampoco seria tan raro que se parecieran…  Ya veremos si sigo pensando lo mismo cuando nazca Atreyu.

¿Sacaron parecidos razonables de vuestros peques antes de nacer?

¿Tenéis alguna anécdota en este sentido?

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Primer trimestre de embarazo y primer susto

A estas alturas del embarazo que estoy, 23 semanas ya, en pleno segundo trimestre, no voy a ponerme a relataros mes por mes los cambios que voy teniendo. Para eso ya llego un poco tarde. Pero si que me gustaría hacer un resumen por trimestre y hoy vengo a hablaros de como fue el primero (con susto incluido).

Como ya os comenté en el post de hace un par de semanas sobre la búsqueda, dimos la noticia en nochebuena. Las navidades pasaron tranquilas, viendo pasar cosas que no podía comer ni beber. Lo normal del embarazo vamos. Si que es cierto que ya por aquel momento, que no estaría de mas de 5 semanas, me encontraba muy hinchada y con muchos problemas de gases y de estreñimiento, ¡empezaba pronto!

Pasadas las navidades fui a mi ginecóloga privada a que me hiciera la primera ecografia. Estaría de 7 u 8 semanas. No es que en ese momento pueda verse mucho, pero yo sentía la necesidad de hacerla y comprobar que todo estaba como y donde tenía que estar. Todo fue bien y nos quedamos mucho mas tranquilos.

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Unas semanas después llegó el primer susto, o la primera visita a urgencias. Como decía antes, seguía teniendo muchos problemas para ir al baño. En ese momento iba oscilando entre el estreñimiento y la “casi” diarrea. Aparte de seguir con muchos gases. Perdonad el tono escatológico y poco glamuroso del post, pero los embarazos tienen su lado oscuro, nunca mejor dicho y, de entre muchas teclas, los problemas intestinales son algo muy habitual.

Estaba de 11 semanas, era miércoles, así que nos levantamos y llevé a Valkiria al cole como de costumbre. Yo ya no me encontraba muy bien, así que cuando llegué a casa me tumbé en el sofá y me quedé dormida un par de horas. Cuando me desperté empecé a notar dolor de estomago. Pensé que sería hambre, así que me preparé algo de almuerzo, ligero, y seguí reposando. Pero aquel dolor no remitía, al contrario, iba a mas.

Toda la vida he sufrido de gases. Es algo muy doloroso que, cuando me pasa, suelo aliviar con infusiones y alguna pastilla tipo aerored. En un par de horas se me suele pasar. Pero esta vez no me atreví a tomarme nada dado mi estado. Y aquel dolor solo hacía que aumentar. Me fui a la cama y solo podía hacerme una bola y retorcerme de dolor. Pensé en esperar a ver si se pasaba, pero llegado el medio día el dolor seguía yendo a mas y yo ya me estaba empezando a desesperar. También estaba preocupada por el bebé, pero sabía que aquello no eran contracciones.

Llamé a mis padres para que recogieran a Valkiria del cole y a mi marido para avisarle de la situación y decirle que cuando llegara a casa del trabajo nos iríamos a urgencias. El Papá salió antes de trabajar y nos fuimos al hospital. En aquel momento los dolores eran tan fuertes que se me hacían casi insoportables. El hospital queda muy lejos de mi casa y, a la hora que fuimos, el camino se me hizo eterno. Para que os hagáis una idea, yo parí sin epidural y os digo que aquellas punzadas que me daban, que iban y venían, como si fueran contracciones, ¡me dolían mas que el parto!

Cuando llegamos a urgencias obstétricas entré yo sola, porque no dejan entrar acompañantes. Allí cada enfermera que me cruzada me preguntaba si estaba embarazada. ¿Perdón? Vale que no tenía apenas barriga en aquel momento, pero estando allí la respuesta me pareció mas que obvia. En fin… Me recibió la enfermera y luego me vio la médica de guardia. Me hicieron una eco para comprobar que todo estuviera bien con el bebé y yo me harté de llorar al ver ese pequeño cuerpo, ya con forma humana, en la pantalla del ecógrafo. Descartado cualquier daño fetal, la médica quería mandarme con mi dolor para casa sin hacerme mas pruebas. Me dijo que si no se me pasaba volviera en unas horas al hospital. ¡Como si estuviera al lado de mi casa!

Con lo que me había costado llegar hasta allí no pensaba irme. El dolor seguía igual de intenso, llevaba desde las 9 de la mañana con él y ya eran las 6 de la tarde. Así que me negué a irme. Les dije que si querían me quedaba en la sala de espera de fuera con mi marido, pero que de allí no me iba. La medica, jovencita, al ver mi convencimiento llamó a una superior. Esta le preguntó si me habían hecho una analítica, o me habían puesto algo para el dolor. Ante la respuesta negativa de la primera, esta médica, mas mayor, me mando hacer una analítica y ponerme una vía para meterme todos los calmantes que podían. Aparte de una inyección intramuscular para algo que todavía no se que fue, pero que deduje que era para las obstrucciones intestinales (cosa que en ese momento no tenía).

Me metieron con la vía en observación, me pusieron la banderilla (que me hizo un daño de la leche…) y allí estuve dos horas. Los calmantes empezaron a hacer efecto y, pasado ese rato me volvieron a mandar a que me viera otra médico.

Yo no se si fue de pasar de estar tumbada a estar de pie. De haber soportado tantas horas de dolor. O de que. El caso es que empecé a encontrarme mal, a tener sudores fríos y, mientras la médica me decía que probablemente tenía un virus, me tuve que ir al baño a vomitar. Cosa que no había hecho en todo el embarazo y que, de hecho, no creo que tuviera nada que ver con él. Me mandaron para casa, aun con punzadas en el estomago, mas leves y con una receta de Carivan que nunca usé.

Tengo la sensación de que no sabían que pasaba. Aquello no fue un virus. No volví a vomitar ni a ir al baño. Pero los dolores de barriga aun me duraron 5 días mientras iban bajando de intensidad y me dejaron hecha polvo.

Esa fue nuestra primera visita a urgencias. Unas urgencias que con el embarazo de Valkiria no pisé hasta el mismo día del parto. Pero ya lo dicen, que cada embarazo es un mundo. Y este ya apuntaba a que iba a ser movidito.

El primer trimestre, aparte de eso, fue mas o menos como en mi primer embarazo. Mucho cansancio, mucho sueño y un hambre de devorar. La diferencia estuvo en los problemas de gases y una especie de angustia que solo se me calmaba comiendo, pero que no llegaba a ser para vomitar. Yo lo definía como mal cuerpo, o “fatiguita” como dicen en mi tierra.

Poco después llegó la ecografía del primer trimestre con el triple screening… Pero eso es otra historia que puede que algún día, no se cuando, os cuente.

¿Como fue el primer trimestre de vuestro embarazo?

¿Notasteis diferencias entre embarazos?