Festivales de fin de curso, ¡ese mundo!

Llamadme novata, pero esto del festival de fin de curso me tiene un poco acojonada…  Que el año pasado, en la guarde, ya tuvimos, pero era todo como mas de andar por casa, mas intimo y, sobretodo, cero preocupaciones para nosotros porque de casi todo se encargaron allí. Este año, en cambio, la cosa es bien diferente. Empezando porque tuvimos una reunión con la tutora para explicarnos, con detalles, todos los por menores del festival… Y digo yo… ¿Se nos está yendo de las manos esto de los festivales de fin de curso?

Estoy tan sumamente empanada con esto del embarazo que, cuando fui a la reunión, pensé que ya era el día del festival, ¡alma de cántaro! Lo que me explicaron a continuación me dejó con el culo cuadráo. Como el cole al que va Valkiria tiene 3 clases por curso y el festival es de todo el ciclo de infantil, intuyo que será mas largo que un día sin pan.

Cada curso hacen 4 canciones diferentes. Los niños han sido mezclados y distribuidos en cada baile de un modo, mas menos, aleatorio. Aunque se supone que hay canciones mas movidas que otras donde meten a los niños que mas se prestan a esto de bailar. A Valkiria la han puesto en la canción mas movida de su curso (porque será…). No se yo si, llegado el momento, con un anfiteatro a parir de gente, no le dará el pánico escénico. Porque mi hija es movida, si, pero también se intimida ante grandes multitudes. Y, por lo que me contaron, la que se forma ahí no parece que vaya a ser ni medio normal.

Allí estaba yo, sentada con mi mega barrigón en la mini silla donde se sienta mi hija. Con los ojos como platos y libreta en mano para no perder detalle. A todo esto, las mamas que compartían mesa conmigo, todas ellas con hijos mayores y bregadas en esto de los festivales de fin de curso, asentían a cada cosa que decía la maestra.

Nos fue diciendo, niño por niño, que canción le había tocado y en que parte del anfiteatro estaría, para que intentáramos, llegado el día, coger sitio cerca de nuestros peques. Y digo intentar porque ahí viene el kit de la cuestión. Ese que como os decía me tiene “acojonaita perdía”.

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Como si de un concierto de Justin Bieber se tratase, el día del festival, hay abuelitas, cargadas con sus sillas, sus abanicos y sus botellas de agua que se sientan a la puerta del cole para hacer cola desde primera hora de la mañana, ¡en Valencia en pleno junio! ¡El festival es a las 18:30 de la tarde! ¿Hola señoras? ¿Están ustedes locas o son la versión abuela de Belén Esteban? ¡Yo por mi nieto MA-TO!

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No contentos con eso, hay que desarrollar todo un plan de ataque estratégico si no nos queremos quedar sin ver un pijo durante todo el festival. Hay que dividir fuerzas. Dan tres entradas por niño. La puerta de entrada es una, la de la cola de abuelitas. Pero a la vez hay que dejar a los niños por la puerta de infantil. Así que, mientras dos hacen cola, el tercero tiene que correr a dejar el niño y volver a la cola antes de perder su sitio.

Mira que pasé toda mi juventud asistiendo a festivales multitudinarios, comiendo polvo y colas para todo. ¡Pero esto me da mucho mas miedo! Las mamas repetidoras me aseguraron que se montan unos pollos tremendos por coger un buen sitio. Incluso un año hubo tortas entre varios padres. ¡Vamos a ver! ¿De verdad hay que llegar a eso? ¡Menudo ejemplo! Aun con todo esto, por mucha estrategia planificada que lleves, si no tienes abuelita haciendo cola desde horas intempestivas, no eres nadie, y cogerás el sitio que buenamente puedas (o te dejen).

La parte dos de todo este estrés festivalero es a la hora de los modelitos que lucirán. Si ya no tenía bastante una con el grupo de whatsapp del cole. Ahora también hay que sufrir el grupo del festival. Debates sobre como hacerles la ropa a las niñas, donde comprar la tela, como tienen que ir peinadas o si irían mas monas así o asa… ¡De verdad que complicaito es todo! Total para tres minutos de canción.

¡Vale! Se que luego seré otra madre caldosa mas mirando embobada como su niña lo da todo (o no…) en el escenario. Haciendo mil fotos y pensando que como la mía ninguna. ¡Pues claro! ¡A quien no le pase eso que venga y me lo diga! Ya estoy pensando en alquilar una señora mayor para que haga cola ese día haciéndose pasar por mi madre. Porque a las abuelas reales no las engaño para una locura así ni poniéndoles mis mejores ojos de gatito de Shrek.

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¿Los festivales de vuestros coles también son un sálvese quien pueda?

¿Tenéis algún consejo de madre veterana?

 

Y la guardería acabó

Parece que fue ayer cuando buscábamos guardería desesperadamente, pero ya hace mas de un año de aquello y 9 meses desde el primer día de clase de Valkiria. Pasamos el periodo de adaptación, los primeros días comiendo en el comedor, las siestas en la guarde, las primeras heridas de batalla (arañazos, bocados y demás), los festivales de navidad, fallas, carnaval…, los cumples de los compañeros, etc… ¡Este año ha dado para mucho!

Haciendo balance global de lo que esta experiencia en la guardería ha supuesto para ella, creo que las cosas positivas superan con creces a las negativas. Además, estoy 100% satisfecha con la elección de guardería que hicimos. Teníamos muy buenas referencias y no nos han decepcionado.  Esta claro que siempre habrá alguna cosa que no acabe de gustar o que tu no habrías gestionado de esa manera. Pero hay que saber confiar en las manos de las profesionales en las que dejas a tus hijos.

Valkiria entro deseosa de relacionarse con otros niños de su edad, mas allá de lo que podía hacer en los parques, y aunque al principio la relación con los niños de su misma clase fue desigual, por aquello de que con muchos de ellos se llevaba entre 6 y 10 meses y a esas edades eso es un abismo evolutivo, con el paso del tiempo ha aprendido a relacionarse, ¡y a defenderse!  Mucha de la relación que establecen los niños tan pequeños es batallando. Que si te quito el juguete, que si me das un empujón, te lo devuelvo, lloramos los dos y a los cinco minutos estamos otra vez jugando como si tal cosa. Ahora son una piña, ¡justo ahora que todo acaba!

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La semana pasada empezamos la fase de despedidas con la ceremonia de graduación, ¡Estaba muy graciosa! Eso si, se paso la tarde levantándose el vestido hasta los sobacos… ¡Ay madre!

Ella pasó un periodo de adaptación realmente corto y siempre ha ido muy contenta a la guardería. Adoraba a su seño y a pesar de que dentro de unos años ella no recordará nada de los vivido allí, yo le contaré lo mucho que le gustó ir a su cole y juntas podremos ver la cantidad de fotos que tenemos de aquellos días.

Yo, a nivel personal, también me llevo a grandes personas de nuestro paso por la guarde. Es curioso como unen las tardes de parque, hasta conseguir que yo, una hater declarada del parque, disfrutara de ellas al no estar sola. De allí me quedo con mis Supermamis, ¡sois las mejores!, a las que sin duda seguiré viendo el año que viene, aunque nuestros hijos ya no compartan guardería. Ellos han hecho grupete, se entienden super bien a su manera y para Valkiria son sus primeros amigos, así que por nada del mundo quiero que eso se pierda.

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Y acabamos las despedidas con el festival de fin de curso, en que que bailaron un remix de Grease. Aquí Valkiria con su pose inicial, ¡lista para darlo todo!

¡Ya veis! A mi que tanta pena me daba al principio dejarla en la guardería, sé que si tengo otro hijo también lo llevaré y será a la misma guardería. Porque aunque esto no lo vayáis a leer nunca, tengo que deciros que sois unas grandes profesionales, que se os nota que adoráis vuestro trabajo y os desvivís por cada uno de los niños. Esas cosas se ven. Se sienten. Por eso os doy las gracias, de corazón, gracias por todos los logros que hemos conseguido trabajando en equipo, vosotras con nosotros. Gracias por ayudarnos con la alimentación complementaria, con las rabietas, con la operación pañal… Sin vosotras lo hubiéramos conseguido igual, pero hubiera sido infinitamente mas complicado.

Por todo eso ha merecido la pena soportar los achaques de los virus estomacales, los mocos traidores y las toses inhumanas. ¡Que tampoco han sido tantos! En eso también hemos tenido suerte.

Y aunque aun nos queda el mes de Julio, a modo de escuela de verano, ya no estarán todos ni será lo mismo. Una etapa se cierra para dar paso a una nueva. La vida va de eso, de abrir y cerrar etapas, pero permitidme que estos días esté un poco triste por la etapa que dejamos atrás, a la par que ilusionada por la nueva que empezaremos en septiembre. Y la vida sigue…

¿Como fue el paso de vuestros peques por la guardería?

Si volvierais atrás, ¿Los volveríais a llevar?

 

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