Conversaciones con Valkiria

La evolución del lenguaje de Valkiria es de las cosas que mas alucinada me tienen de todo lo que conlleva la crianza. Me resulta impresionante como en cosa de 6 meses hemos pasado de tener que cazarlas al vuelo, a poder mantener auténticas conversaciones con este mini ser que cada vez es mas una “niña mayor” (como dice ella…)

Ahora estamos en un momento en el que cada dos por tres nos rompe los esquemas con las salidas que tiene. Bueno, a nosotros y a todo el que le pille alrededor. En la guarde ya me dijeron que muchas veces les costaba mucho regañarla, ¡Y que me van a contar a mi! Si cada dos por tres me tengo que ir para no mearme de la risa delante de ella, ¡eso no es serio!

Claro que todo eso no sale de la nada. Toda la verborrea sabiondilla que tiene no es más que fruto de repetir todo aquello que se le dice a ella. Por eso es tan importante que seamos capaces de medir nuestras palabras. No sólo en cuanto a tacos y demás, sino incluso con las propias conversaciones que tenemos el Papá Cascarrabias y yo. No vaya a ser que de buenas a primeras suelte la primera indiscreción que se le pase por la cabeza.

Cada vez que salta con una de las suyas nos veo reflejados en ella. Recuerdo hace cosa de unas semanas, estando en el zoo con unos amigos y su hijo, que es meses más pequeño que Valkiria, yo estaba llamándola para preguntarle algo y ella parloteaba sin parar, ni caso me hacía. A la tercera vez que llame su atención, se calla y muy seria me dice: “mamá, es que estoy hablando con fulanito un momento“… La cara de poker que se me quedó fue de aquella manera. Mientras el resto se descojonaban por su salida.

Todas o casi todas las expresiones que suelta las saca directamente de cosas que nosotros le decimos a ella. ¡Nunca deja de observarnos! Que razón tiene esa expresión que dice que somos el cristal en el que se miran. Lo mismo te suelta un “mamá, ya me he peinado yo solita, ya no tengo pelos de loca” que te dice un “estoy enfadada, ni hola ni nada“.

Aunque no todas son cosas nuestras, también va cogiendo cosas de otras personas o inventa cosas de su propia cosecha. Ayer mismo me dijo que la medicina que le estábamos dando sabia a caca de pájaro. Si, si, caca de pájaro… ¡Espero que no la haya probado de verdad! Y cuando juega con sus muñecos les manda callar con un “sssshhhh chicos a dormir, no se habla, silencio, ssssshhhhhh“, como hacen en la guarde con ellos. Incluso, de vez en cuando manda a alguno al rincón de pensar si no se calla y se duerme. Eso no es nuestro, en casa no usamos el rincón ese.

El otro día hice cuscus con verduras para comer. Como no come ni media verdura entera, se las triture y mezclé con el cuscus. Cuando lo vio oí desde la cocina como decía a su padre: “¡Puaj, que asco! ¡Esto es caca!” A mi me dio la risa y me fui al salón. Me puse sería un momento y le pregunté: “¿Que has dicho?” Se quedó muy callada, no dijo nada de nada, sólo me miraba. Volví a la cocina muerta de risa por esa expresión que le salió del alma y que todos en algún momento u otro dijimos de pequeños… ¡Sólo que no esperaba oírla tan pronto! Cuando me senté a comer, se metió una cucharada en la boca y mirándome me dijo: “¡mmmmh, que rico mamá!” ¿Saben los niños latín o que?

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La última es de solo hace unos días, que volvimos al pediatra por la fiebre que no remitía. Ella estaba sentada a mi lado, jugando con unos palos que le había dado el médico, mientras yo hablaba con él. En estas que me pregunta el doctor: “¿No se queja de que le duela nada?” A lo que ella inmediatamente contestó: “¡Yo no me quejo de nada!“… Y el médico no pudo hacer otra cosa que reírse. Pensará Valkiria que por qué, estando ella allí presente, este señor solo me pregunta a mi hablando de ella como si no estuviera delante, ¡hombre ya!

Mucha gente me pregunta, cuando les cuento cosas así o cuando lo comparto por redes sociales, si realmente mi hija habla y se expresa con tanta claridad y yo os aseguro que si. En otra cosa no, pero en esto está muy desarrollada. Ya apenas dice palabras mal de uso diario, solo tiene alguna atravesada, como zapatilla, que sigue diciendo “patatita”, pero por norma general pronuncia muy bien las palabras y se expresa de una manera muy correcta. Como buena hija de Puñetera que es y como ya lo era yo de pequeña, es una vieja en miniatura.

¿Cuando empezasteis a mantener conversaciones con vuestros peques?

¿Cual es la cosa mas graciosa que os han soltado?

 

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Y la explosión del lenguaje llegó

La crianza de un bebé/niño está llena de etapas. Las hay horribles y las hay maravillosas, pero al final todos acaban pasando por lo mismo, antes o después. Yo tenía la sensación, hace como un año, de que Valkiria no iba a soltarse a hablar nunca (a veces me pongo muy Queen of Drama, que le vamos a hacer) y los meses fueron pasando y en verano empezó a aumentar su vocabulario y poco a poco fue formando pequeñas frases e incluso mantuvimos nuestras primeras conversaciones, ¡momentazos únicos donde los haya! Pero la locura de los últimos meses me ha hecho olvidar cuando fue que mi hija se convirtió en una pequeña viejita con la que puedes mantener una conversación medio coherente y que todo lo repite. Imagino que fue a raíz de su segundo cumpleaños que de repente hubo una explosión en su forma de usar y dominar el lenguaje y desde entonces… ¡esto esta siendo un no parar!

El primer y para mi mas significativo cambio relacionado con el lenguaje es que ahora ya empieza a tener memoria a largo plazo. Me explico. No es que hasta ahora tuviera memoria de pez, sino que antes le podías decir algo para amansar algun momento de rabieta en plan: “mañana vamos al parque” o “cuando lleguemos a casa te doy un vaso de leche” pero, ¡ay amiga como luego no lo cumplas! ¡Se acuerda de tó y se encarga de recordartelo! Al menos Valkiria, que no se le escapa una, así que tengo que tener mucho cuidadito con que le prometo o que le digo porque si luego no lo cumplo el pollo puede ser apoteosico. Bueno, y por otro lado yo prefiero no “mentir y engañar” a mi hija, que mi padre era mucho de eso y aún me acuerdo de alguna memorable.

Supongo que el hecho de que empezara este año la guardería también tendrá cierta influencia en todo esto, para bien y para mal. Aprende a la velocidad del rayo, todo lo que oye, incluidas expresiones que le oirá a las seños, como cuando le dio por decir “homeeeee” (¡hombre!), una expresión muy valenciana; pero también se queda con alguna cosilla mala que dicen otros niños como llamar “tonta” que pasamos una fase que lo decía a menudo y en casa no lo decimos o “pereraja” (pequeñaja) que suponemos se lo dicen algunos niños de su clase a ella (y solo tienen 2 años…).

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Ahora ha aprendido a decir las cosas que le gustan y no le gustan. Cuando algo le gusta dice: “esto me gusta mucho” pero cuando no le gusta te suelta un: “esto no me gusta, puaj” ¡y se queda mas ancha que larga!

Desde hace algún tiempo, para que no se me olvide, voy apuntando cada palabra mal dicha o graciosa que dice Valkiria. Esto es lo típico que años después a todos los niños les hace gracia saber y si no lo apuntara se que lo acabaría olvidando. Entre todas ellas hay algunas que ya las dice bien y hay otras que no están mal dichas pero son expresiones que entran dentro de la lógica aplastante de un niño de dos años. Vamos a hacer un repaso por ellas:

Dodache, cococache: estas son sus dos maneras de llamar al chocolate. La primera que empezó a usar fue “dodache” y me costó unos días entender que quería, hasta que se dio cuenta de que si me decía “leche dodache” (leche con chocolate) entonces si la entendía. Desde entonces le tiene un afán a la leche con chocolate que no es ni medio normal.

Cococho: ¿que es lo que preparamos juntas en la cocina usando el horno? Pues un “cococho” (bizcocho), ¡ella lo tiene clarísimo! Y el que más le gusta, como no, es el “cococho de cococache“, ¡toma ya!

Cucacha: como veis, creo que a la niña las palabras con “ch” le generan cierta confusión, porque siempre las cambia de orden, a su manera. Así ella la sopa siempre se la come con “cucacha” y aunque se lo repitas bien, ella te mira y muy sería te lo repite a su modo, como diciendo: “claro mamá, si es lo que he dicho“.

Pachum: esto es lo que usamos para lavarnos la cabeza, ¡claramente!

Pupachus: No soy de darle caramelos a la niña, pero el otro día tuvieron cumple y se comió su primer “pupachus” (chupachus) y desde entonces si ve uno lo quiere, ¡como no!

Chichichito: Con esta palabra se le hace un trabalenguas del que casi no sabe salir, para ella las cosas son grandes o “chichichitas” (chiquititas). Aunque para esta palabra acaba antes usando la versión catalana y dice “petita” (pequeñita), esta si la tiene clara.

Chipito: no, no, no estamos hablando de Chiquito (de la calzada), esta es su versión de bichito, algo que yo suelo llamarle a menudo. Ella ha decidido darle una vuelta y me dice: “chipito tuuuu” (bichito tu).

Pusilia: Abandonamos la sección de las “ch” para llamar a la “pusilia“(policía), le encanta verlos yendo en coche, en moto o a caballo, así es como más le gustan y siempre me dice: “mira mamá, la pusilia“.

Tapones: pues no, no se refiere a lo que usamos para tapar las cosas, no. Ella quiere sus “tapones“(tacones) de Elsa que le han traído los Reyes Magos. Y va por la casa taconeando feliz (menos mal que vivimos en un primero), pero de vez en cuando se mete cada leche que pá que! ¡Y es que lo de andar sobre tacones, por pequeños que sean, nunca fue fácil!

Cama riristica: A Valkiria le encanta el parque de bolas, ¡a que niño no le gusta! Y este año, además, vamos muy a menudo al de los padres de una compañera suya de clase, así que le esta pillando mucha mucha afición a la “cama riristica” (cama elástica) ¡y yo también! No recordaba lo que mola saltar ahí (ni lo agotador que es…).

Patatitas de puente: Esta expresión generó uno de esos momentos de frustración porque no la entiendes. Se lo dijo al Papá Cascarrabias y este, pensando que le pedía algo de cenar, le decía: “ay pues no se que cenaremos, a ver que ha preparado mamá“. A la tercera vez que se lo dijo, Valkiria muy indignada se incorporó del cambiador (la estaba vistiendo tras el baño) y señalando le dijo: “esoooooooo“. Se refería a sus zapatillas de estar por casa que parecen zapatos de duende, por eso “patatitas de puente” (zapatillas de duende).

Cueva de coches: Esto me lo dijo un día yendo en coche y no sabía a que se refería, no porque no la entendiera, sino porque no sabía que me quería decir. Me dijo: “¿Mamá, vamos a la cueva de coches?” y yo con mi pokerface, hasta que entendí a que se refería. Días antes habíamos ido a un centro comercial y se ve que le alucinó eso de bajar a un sitio profundo y lleno de coches. Así a través de su prisma, para ella aquello era una cueva de coches, ¡y con toda la lógica del mundo!

Y hasta aquí todas las que he ido apuntando, ¡que no son pocas! Por lo demás hemos notado que domina mucho mas el lenguaje a la hora de hacer frases e incluso empieza a conjugar verbos. Su vocabulario también ha aumentado considerablemente y todo esto facilita, ¡mucho!, nuestra comunicación del día a día. Ya cada vez hay menos momentos que no entendamos lo que nos quiere decir e incluso en la guarde sus profesoras alucinan con lo mucho que habla y lo claro que lo hace. Siempre esta hablando, cuando no es con alguien, es ella sola o está canturreando alguna canción, como dije, ¡esto es un no parar! Pero a mi se me cae la baba con cada cosa nueva que aprende a expresar… amor de madre infinito.

¿Cuales fueron las confusiones del lenguaje mas graciosas de vuestros peques?

¿Notasteis la explosión del lenguaje en ellos?

 

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