Clases extraescolares, ¿útiles o innecesarias?

Se que quizá es un poco pronto si quiera para plantearse esta pregunta, pues Valkiria apenas tiene dos años y a esta edad la respuesta parece bastante obvia. Pero lo creáis o no, ya hemos tenido nuestra primera experiencia con las llamadas clases extraescolares. Durante el mes pasado hemos estado asistiendo a clases de iniciación a la música. No con ningún afan de convertir a mi hija en una pequeña Mozart, no van por ahí los tiros, sino más como una manera de hacer algo juntas fuera de casa y de nuestra rutina normal de guardería, casa, parque. El resultado… no puedo decir que no me lo esperará, pero aun así teníamos que probarlo.

Fue antes de verano que tuvimos la oportunidad de hacer una clase de prueba y en aquel momento tanto a Valkiria como a nosotros nos encantó, fue muy ameno y divertido y a la niña se la veía disfrutar de la música. Así que no lo dudamos ni un momento y nos apuntamos para empezar en septiembre. Solo era un día a la semana, una clase de unos 45 minutos, así que no nos llevaba demasiado tiempo. El único problema era que el sitio donde lo hacian está bastante lejos de casa y el horario nos pillaba un poco junto para llegar recién salidos de la guardería. Aun así hemos asistido a tres de las cuatro clases, todo lo que los virus nos han permitido.

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Valkiria es una niña muy inquieta a la que le cuesta mantener la atención mucho rato en cualquier cosa. Nuestra participación y su colaboración durante las sesiones era desigual. Cuando lo que había que hacer era dar palmas o tocar instrumentos allí estaba ella, en primera fila, pura emoción y puro toqueteo. Pero cuando el ritmo de la clase se relajaba inmediatamente perdía el interés y se iba a buscar otra cosa. Tampoco ayudaba mucho que el sitio en cuestión, al ser una ludoteca, estuviera lleno de juguetes, eso para ella era la perdición. Aunque, para ser sinceros, cuando no estaban los juguetes, eran las sillas pequeñitas o las papeleras, todo menos atender a lo que estábamos haciendo. Eso si, fue gracias a ella que la profe decidió quitar los juguetes de allí.

Por eso y por motivos logísticos, hemos decidido dejar las clases de momento… O eso pensaba yo. Ahora resulta que en nuestra guardería van a dar también clases de música y harán una clase de prueba. Llamarme cansina, pero vamos a probar a ver si el método es el mismo, o si al ser en su guardería con sus compañeros se comporta de otra manera (que no lo creo…).

No creo que las clases extraescolares sean necesarias para niños de tan corta edad. Más bien creo que, desgraciadamente, debido a la falta de conciliación familiar que existe en este país, a muchos padres les son necesarias para poder suplir las horas que faltan desde que el niño acaba el cole hasta que ellos pueden recogerlos. Diferente es cuando el niño ya tiene algunos años más y escoge hacer ciertas actividades porque el quiere. Pero siendo tan pequeños, y lo dice una que con menos de 5 años estuvo apuntada a judo, a ballet y a otras tantas cosas más, se convierte más en una necesidad que en otra cosa.

Aparte, este tema daría para mucho, tampoco creo que sea sano que los niños estén apuntados a miles de clases extraescolares. Los niños son niños y necesitan tiempo libre para jugar o simplemente hacer la croqueta mientras se aburren. Está muy bien que hagan alguna cosa, deporte, idiomas, arte… Pero tendrán muchos años por delante para poder dedicarle a esas actividades y la infancia son solo unos años (cada vez mas cortos…) que deberían ser para, simplemente, ser niños. Que bastante tiempo libre les quitan ya con las montañas de deberes que les mandan. Otra cosa que tampoco se si es ni tan positiva, ni tan necesaria, pero eso ya es otra historia.

¿Están apuntados vuestros hijos a clases extraescolares?

¿Creéis que son útiles o innecesarias?