El tercer cumpleaños de Valkiria

No tenía muy claro si publicar este post o no. Mas que nada porque no tengo unas fotos maravillosas que ilustren lo que fue, en casa del herrero cuchara de palo, como se suele decir. Ni me curré magníficos detalles decorativos, mas allá de la piñata de la patrulla canina que ya os enseñé. Intenté estar a todo y no, no pude. Pero no por ello quería dejar de compartir con vosotros lo que fue el tercer cumpleaños de la “ya no tan pequeña” Valkiria.

La verdad es que la fiesta de cumpleaños fue el colofón final a toda una semana de celebraciones. Es lo que tiene que tu cumple caiga en lunes, que tienes celebración en el cole, al llegar a casa y la fiesta el finde. ¡Mas capítulos que una boda gitana! Mi pobre hija ya no sabía cuando leches se suponía que iba a ser su fiesta de patrulla canina (los niños y su escasa percepción del tiempo) y cada día me preguntaba si era ese día el día de su fiesta.

Cuando por fin llegó, creo que ni ella misma se lo creía. Como no hay celebración familiar que se precie sin la aparición estrella del Sr. Murphy, él y su maldita ley decidieron acompañarme a comprar la tarta de los famosos perritos al super habitual. Ese super en el que siempre que voy hay tartas de la patrulla… siempre… ¡siempre menos ese día claro! Y ahí estaba yo, cual madre loba “atacá” achuchando al pobre señor de la panaderia del super para que me rebuscara hasta la última tarta que le quedara en el almacén. Pero nada… Lo único que apareció, al fondo, fue una tarta pequeña de los dos personajes femeninos de esa serie de dibujos. Que digo yo. que puñetera manía tienen con lo de tartas de niño y tartas de niña. ¡Si a mi hija el que mas le gusta es Rubble! Pero bueno, como menos da una piedra, me la llevé, que aunque pequeña, tarta patrullera era.

Aún así, pasé por mi casa fugazmente a dejar la tarta y, mientras tenía al Papá Cascarrabias haciendo sándwiches como si no hubiera mañana, me escapé al super de la competencia… ¡Pero de tartas grandes nada! Y cuando le pedí ayuda al muchacho que estaba allí, por algún motivo (no se si es que se llevaba comisión) se empeñó en que me llevara la tarta de las perritas again, o en su defecto, la de Frozen (que eso siempre vende, debió pensar…). Yo me fui de allí sin mas tartas infantiles y corre que te corre a por todas las cosas para montar la fiesta. Sigue leyendo…