Ideas de regalo para los compañeros de guardería

A menos de dos semanas para el segundo cumpleaños de Valkiria, no paro de darle vueltas a las miles de cosas que tengo que preparar, tanto para la celebración que haremos nosotros con la familia y los amigos, como para la celebración de la guardería. Porque claro, este es el primer año que la niña va a la guardería y por lo tanto, es la primera vez que me tengo que preocupar de pensar en como lo celebraremos allí y de, como no, que podemos llevar de regalo para los compañeros de clase.

Esta claro que las chicas de la guarde nos dan unas pautas generales que son iguales para todos, como el llevar un bizcocho o tarta para que el cumpleañero sople las velas o no llevar como regalo para los compañeros un bolsón de chuches para cada uno. Son niños que no llegan a los 3 años, eso no sería ni lógico ni saludable.
Así que, pensando en que podíamos llevar de detallito para los compis y buscando inspiración por la red, he elegido estas opciones:

  • Marionetas de dedo: Puede ser un patito, una rana, un león, lo que se te ocurra. También dependerá un poco de la maña de cada uno con la costura. Se pueden hacer iguales para todos, o variados, aunque casi que creo que es mejor que sea el mismo para todos, así no hay problemas de si quiero este o el otro. Luego pensé que podía estar chulo añadirles una canción impresa junto a la marioneta para que pudieran cantarla mientras juegan con ella, ¿Qué os parece? Si no os queréis complicar con el tema DIY, una vía rápida es comprar las marionetas de dedo de Ikea, son monísimas y muy económicas.

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Queridos virus…

A los virus que les pueda interesar:

Lo primero me presentaré porque aun no nos habían presentado formalmente. Soy la Mamá Puñetera, la madre de Valkiria a la que, hasta hace cosa de tres semanas, ustedes no habían visitado mas que en contadas ocasiones. Sus visitas hasta este momento, al ser tan espaciadas, no nos habían supuesto grandes quebraderos de cabeza a nivel familiar. Pero, por alguna razón eso ha cambiado y me gustaría saber porqué.

Asumo que para ustedes el encontrar pastos vírgenes en mi hija en los que poder campar a sus anchas son una tentación dificilmente rechazable, pero, ¿de verdad es necesario que hagan acto de presencia cada semana? Llevamos dos seguidas, de las tres que Valkiria lleva en la guardería, en las que la llegada del jueves supone visita viral y ya estoy empezado a mosquearme.

Podría tolerar unos moquitos, algo de tos, e incluso puede que unas décimas de fiebre. Pero a las facciones radicales de virus estomacal les temo tanto que tiemblo solo de verlos asomar. Y es que, ya hemos pasado el primer resfriado, el primer virus del estómago y me da que pensar que esto no es más que el principio. Además, como familia unida que somos, lo compartimos todo y al final su visita se alarga más de la cuenta por su interés en demostrarnos atención personalizada a cada uno de nosotros.

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Por eso me gustaría pedirles una tregua, que pasen de largo durante un par de semanas, que parece que nos caemos bien, vale, pero no hace falta pasarse. O sino, ya que se empeñan en venir, traigan con ustedes todo lo necesario para su estancia, como por ejemplo toneladas de pañuelos de papel, litros de apiretal y suero de ese que sabe a rayos para reponer fuerzas. ¡Ah! Y ya que estamos, díganles a sus parientes la bronquitis, la otitis y la varicela, que no es necesario que vengan a presentarse de momento, que el otoño y el invierno serán largos y ya, si eso, les haremos saber cuando nos viene bien que vengan a hacer acto de presencia.

Como dicen que el primer año de guardería los niños lo pillan todo, yo, por mi parte, ya estoy reuniendo víveres para las semanas que nos esperan en casa con sus visitas. Que digo yo, que podríamos hablarlo y pactar un régimen de visitas de… digamos… ¿una vez al mes?

Esperando su ausencia en las semanas venideras me despido.
Atentamente,

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Consejos de padre (26): Padres histéricos

Somos unos histéricos. Nosotros y el 99% de los padres primerizos. Si, si, también estoy hablando de vosotros, no creo que forméis parte de ese 1% que he dejado por mero formalismo estadístico. Y lo peor de todo es que lo somos sin darnos cuenta y por lo tanto, difícilmente podemos evitarlo. Esto influye en muchas situaciones a lo largo de nuestro periplo como padres recién estrenados, pero hoy nuestro consejo de padre trata sobre los primeros días de los hijos en la guardería, siguiendo en la linea de las últimas semanas.

Y es que, el que más y el que menos se ha quedado a esperar a la salida de la guardería a que la profesora tuviera 5 segundos libres para acribillarla a preguntas cual metralleta. Preguntas “tontas” y que muchas veces nos comunican a diario a través de agendas que llevan los peques o similar, pero que en ese momento nos parecen de vital necesidad conocer. Nos agobiamos al dejar allí a ese pequeño ser que hasta entonces había estado bajo nuestro ala protectora y cuando volvemos queremos saber hasta cuantas veces ha respirado.

Por suerte para nosotros, los seres humanos, por muy únicos que nos sintamos, no lo somos en absoluto. Y las maestras pobres están acostumbradas a este tipo de interrogatorios que los padres les hacemos unos detrás de otros. Por suerte también para ellas, con el paso de las semanas la cosa se va relajando y nuestras ansias de ser el Gran Hermano que todo lo controla van disminuyendo. Se que hay guarderías en las que tienen hasta cámaras para poder ver en todo momento que hacen los niños, pero yo doy gracias a que eso no sea así en la mía porque me pasaría las mañanas pegada a la pantalla del ordenador sin hacer nada de nada.

Por eso señores y señoras, relax, confiemos en que hemos tomado una sabia decisión eligiendo el centro adecuado para nuestros hijos y en que, cualquier cosa que pudiera ser de nuestro interés, nos será comunicada por las profesoras en su momento. Para algo ellas son las profesionales de esto y nosotros solo unos padres histéricos más pasando nuestro propio periodo de adaptación.

¿Sois del clan de los padres histéricos?

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Consejos para afrontar el periodo de adaptación

Durante la crianza de nuestros hijos nos enfrentaremos a muchas primeras veces, unas fáciles y otras difíciles, dulces y amargas, pero todas ellas forman parte del curso natural de la vida y solo son señal de que nuestro bebé va creciendo. La primera vez que se sienta solito, las primeras papillas, la primera vez que duerme en su habitación, el primer día de guardería, etc… Todas esas primeras veces suponen un cambio en su rutina y en muchas ocasiones el fin de otra etapa. Y en todas ellas será necesario un periodo de adaptación. El cómo lo lleve el niño dependerá en gran medida de cómo lo afronten y que actitud tengan los padres hacia dicho cambio.

Como ya sabéis hace una semana que Valkiria empezó la escuela infantil y en ese tiempo ya hemos vivido un poco de todo, bueno y malo. Además, tuvimos la suerte de poder asistir a la escuela de padres sobre adaptación que nos dio la psicopedagoga del centro y fue tan interesante que sentía que debía compartir parte de esa charla con vosotros, para todos los que como nosotros estéis pasando por ese periodo de adaptación.

Lo más importante durante este periodo de adaptación es tener paciencia, respetar el ritmo del niño e intentar empatizar con él, pero tomando actitudes que le ayuden a que esa adaptación vaya cada día un poquito mejor.

¿Qué siente nuestro hijo los primeros días de guardería?

Pues aunque pueda resultar duro admitir esto, los niños principalmente se sienten abandonados. A esto lo acompañan sentimientos de miedo, incertidumbre, inseguridad, etc… Tenemos que darnos cuenta de que por mucho apego seguro que tenga nuestro hijo, si esta es la primera vez que se separa de vosotros, todos esos sentimientos entraran en juego y será completamente normal y lógico.

Si lo dejáis muy bebé, antes de los 8 meses, lo mas seguro será que no llore porque los niños no desarrollan el miedo a la separación hasta los 8 meses (entre los 8 y los 14 meses); pero si como nosotros los dejáis ya mas mayorcitos vivirán esta situación con cierta angustia. Hay quien dice que si los llevas ya tan mayores, el último año de primer ciclo de infantil, se adaptan y lo llevan peor, pero yo sinceramente discrepo. Creo que como en muchas otras cosas, dependerá del carácter del niño y su maduración a nivel emocional más que de los meses que tenga.

¿Cómo podemos ayudarles a pasar por este periodo de adaptación?

Hay muchas maneras de ayudar a nuestros hijos en esta fase como veremos a continuación. Para empezar estando seguros de la decisión que hemos tomado, el niño en ningún momento debe de vernos dudar, ni debe ver que nosotros lo pasamos mal por dejarlos allí porque si no reforzaríamos ese sentimiento de miedo en ellos. Además debemos desterrar la culpa de nuestra mente. Hay muchos padres que se sienten culpables de tener que llevar a sus hijos a la guardería y aunque no lo creamos los niños también perciben esas cosas y pueden llegar a utilizar ese sentimiento nuestro para conseguir que no les dejemos allí.

Cosas que podemos hacer para ayudarles en el periodo de adaptación

Son muchas las cosas que podemos hacer para intentar ayudarles en este proceso, pequeños hábitos saludables que harán que la situación mejore día a día:

  • Es conveniente que el niño conozca el centro antes del primer día de clase, así el lugar no será del todo extraño para él.
  • Desde unas semanas antes podéis empezar a hablarle de la guardería, de como será esta nueva rutina familiar y las cosas tan divertidas que hará allí. Todo debe enfocarse de manera positiva.
  • Siempre y esto es inamovible hay que despedirse del niño, eso si, la despedida debe ser corta, con un mensaje directo y positivo que el niño entienda y le calme, algo como: “Cariño, te quedas aquí a pasártelo bien, mamá vendrá a por ti a la hora de comer. Te quiero” – un beso y adiós.
  • Además es conveniente que los niños entren por su propio pie al centro, o si se empeñan en que los llevéis en brazos, o son muy pequeños, que seáis vosotros los que hagáis el gesto de entregar al niño.
  • También puede ser positivo para ellos que los hagáis participes de los preparativos para el clase: ir a comprar la mochila, el babi, la bolsa de la merienda, etc… siempre que ellos quieran participar claro.
  • Debemos mantener una constancia a la hora de llevarles al cole, no es bueno para ellos que en pleno periodo de adaptación pensemos que por un día que no lo llevemos no pasa nada. Si no es porque están malitos y tienen que quedarse en casa, no debemos romper la rutina que estamos estableciendo.
  • Lo mismo pasa con la hora de dejarlos y recogerlos. Los niños asimilan muy pronto los horarios y eso les da estabilidad y seguridad. Si cada día le llevamos a una hora y le recogemos a otra el niño nunca sabrá a que atenerse.
  • También sería conveniente que durante ese periodo de adaptación fueran los padres los que lleven y recojan al niño del centro, pero como eso no siempre es posible, al menos si debería ser siempre la misma persona.
  • Hay niños a los que les funciona llevar lo que se llama un objeto de transición: una mantita, un dudu, un peluche… cualquier cosa que les haga sentir seguros, siempre que el niño lo reclame.
  • Y por último, a la salida esta bien interesarse por que han hecho ese día, pero muchas veces los niños no cuentan demasiado. Es mejor no agobiarlos a preguntas y dejar que sean ellos los que nos cuenten lo que nos quieran contar cuando se sientan con ganas de hacerlo.

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Cosas que debemos intentar evitar en la medida de lo posible

Hay una serie de cosas que si tendríamos que evitar hacer durante este periodo:

  • Entiendo que a muchos padres les cuesta más casi que a sus propios hijos el momento de la separación durante esos primeros días, pero creerme si os digo que una despedida llena de drama y lágrimas por vuestra parte no va a ayudar en nada a vuestro hijo. El bastante tiene con entender que esta pasando, si os ve llorar o con cara de preocupados entenderá que lo estáis dejando allí en contra de vuestra voluntad y lo que es peor, que es un sitio malo y por eso lloráis. Ellos no distinguen si lloráis de pena, de miedo o de alegría, así que lo mejor es que no os vean llorar. Luego en casa cada uno que haga lo que quiera. Yo fui la primera a la que se le saltaron las lágrimas, pero no delante de Valkiria, yo soy su pilar y debo ser fuerte para que ella este bien.
  • Que nos arranque la profesora al niño de los brazos. Esto no solo es desagradable para el niño y para los padres, sino también para la pobre maestra que participa de ese momento de drama familiar. No podemos ponerlas a ellas en la tesitura de ser las malas de la película, así que debemos intentar ser nosotros los que entreguemos al niño.
  • Sentir culpa o inseguridad, como he dicho al principio son sentimientos que debemos desterrar de nuestra cabeza. El periodo de adaptación es duro pero debemos ser firmes en nuestra decisión, siendo conscientes de que es lo mejor para todos y será positivo para toda la familia.
  • Nunca debemos intentar compensar esos malos ratos del periodo de adaptación con regalos o chucherías. Los niños deben acostumbrarse a que eso es su nueva rutina, algo normal, así como mama y papa van a trabajar, ellos van al cole. Si siempre que vamos a por ellos les llevamos un regalo lo tomarán como norma. Existen otro tipo de refuerzos positivos que ayudarán mas al niño que los regalos materiales.
  • Lo más importante, NUNCA y cuando digo nunca es bajo ningún concepto os vayáis de la guardería sin despediros de ellos aprovechando que están despistados o entretenidos. Eso es egoísta por vuestra parte y desconsiderado con ellos. Vosotros os vais bien porque no los veis llorar pero ellos, cuando se dan cuenta de que no estáis, no entienden nada y así solo reforzaréis el sentimiento de abandono.

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Con todos estos consejos conseguiréis que este periodo de adaptación sea lo mas suave posible para todos. Habrá niños a los que les cueste más y niños a los que les cueste menos, esto es como cualquier otra cosa, cada uno lleva su ritmo, pero al final todos se adaptan. Nosotros llevamos poco más de una semana y haciendo todas estas cosas parece que Valkiria ya empieza a sentirse a gusto yendo a la guardería. Hemos dejado los llantos atrás y todos estamos asimilando esta nueva rutina. Al fin y al cabo, la vida no dejan de ser constantes cambios.

¿Como lleváis el periodo de adaptación?

¿Añadiríais algo más?

Primeras veces: La guardería

Cuatro meses han pasado desde que matriculamos a la niña en la guardería y en esos cuatro meses he tenido tiempo de mentalizarme, de hacerme a la idea de como sería nuestra nueva rutina, de pensar en como lo llevaría ella, como lo llevaría yo… Y el pasado 1 de septiembre llegó el ansiado/temido primer día. Cuatro días después creo que puedo calificar la reacción de Valkiria ante la guardería como… ascendente. Ahora entenderéis porque.

Sinceramente, estuve la mar de tranquila hasta justo el día de antes por la tarde que empezó a entrarme ese gusanillo mezcla de emoción y nervios, el mismo que sentía el día de antes de cada inicio de curso en mi edad escolar. Supongo que todo lo tranquila que estaba y toda la confianza que tenía en que todo iría bien se esfumó en el momento en el que dejó de ser una cosa lejana y paso a estar delante de mis narices.

Ya conté porque pensaba que a Valkiria le iba a ir tan bien en la guardería. Es una niña extrovertida y que esta ansiosa de estar y comunicarse con otros niños. Pero claro, una cosa es eso con papá o mamá alrededor, y otra cosa es estando ella en un sitio “extraño”, con gente “extraña” por primera vez en sus casi 23 meses de vida. Nunca se había quedado con nadie que no fuéramos nosotros o como mucho los abuelos. Así que en cierto modo su reacción era la esperada, pero ha llegado con algo de retraso. Me explico…

El primer día fuimos los tres hacia la guardería tan normal, incluso yo le iba explicando, como ya había hecho en muchas ocasiones durante las últimas semanas, donde íbamos y que haría ella allí. Llegó andando por su propio pie y como el sitio ya lo conocía de dos o tres días que habíamos ido juntas a llevar cosas, pues entró sin más. Pero entró en la clase de los pequeños, que dio la casualidad que nadie lloraba. Así que cuando la acompañe a su clase y al abrir la seño la puerta todos los niños estaban llorando, ella se quedó super parada, con cara de: “Pero mamá, ¿donde me has traído?”. Se la dí a la profesora y yo al menos no la vi llorar.

La que no pudo reprimir que se le saltase la lagrimilla fui yo, pero ella no me vio. No creía que me fuera a emocionar, pero en ese momento y a pesar de saber que allí iba a estar bien, no podía dejar de tener un nudo en la garganta que me encogía el estomago. ¡Y eso que solo iban a ser tres horas! Pasado ese rato, cuando fuimos a recogerla estaba tan normal. No hizo ninguna fiesta ni ningún aspaviento al vernos. Estaba jugando y siguió jugando a su bola. Parecía como si estuviera un poco enfadada en plan “paso de vosotros” y no se quería ir. Para ser el primer día la cosa había ido de maravilla. Las seños me dijeron que había tenido su momentito de llorar como todos, pero que luego había estado muy bien.

Al día siguiente, ya solas las dos, me temía una reacción peor, pero la cosa siguió igual de bien. Entró sin llorar y al salir incluso me tendió los bracitos para que la cogiera, pero estaba contenta. A mi, en parte, me extrañaba que todo fuera como la seda, pero sin duda lo prefería así… ¡Ay amigos!¡Como cambian las cosas de un día para otro!

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Ayer, jueves, fue a la guardería tan tranquila andando. Una vez en la puerta me despedí de ella y entró tan pancha, pero a mitad de camino, cuando yo ya no la veía, se lo pensó mejor y volvió a salir hacia mí llorando. La seño la interceptó y se la llevó para dentro. A mi ya ahí se me quedó el cuerpo un poco más raro. Cuando la recogí estaba hecha un mar de lágrimas y la tuve que llevar a casa en brazos mientras ella lloraba y chapurreaba algo inteligible, que no se si era algo que me estaba contando o simplemente que me estaba echando bronca. Las maestras dicen que el resto de la mañana estuvo bien, e incluso yo he podido ver fotos de como juega y participa de las actividades, eso me deja mas tranquila.

Llegamos al viernes y la cosa ya empieza mal. Se pone a llorar antes de salir de casa, me toca llevarla en brazos hasta la guardería y una vez allí rompe a llorar a moco tendido. Yo le explico que no va a pasar nada, que va a estar bien jugando con sus compañeros. Sale la seño, intentamos calmarla, pero no funciona, así que al final pasa lo que yo no quería que pasara, me la tienen que arrancar literalmente de los brazos. No me ha gustado nada. Pero no se de que otro modo podría gestionar esto. Se supone que los padres no debemos pasar de la puerta para que los niños no se acostumbren a que los llevemos hasta clase, entre otras cosas porque habría mucho follón de padre y de niños. Eso lo entiendo. Pero espero que esta situación no dure mucho tiempo.

Ya se que es lo normal, que es el periodo de adaptación por el que pasan todos y que tarde o temprano lo asimilará e irá tan contenta. ¡Pero estaba yendo tan bien! Ahora aquí me tenéis, esperando que pasen las tres horas para ver como me la encuentro hoy al ir a recogerla… Seguiré informando.

¿Como llevaron vuestros peques el inicio de la guardería?

¿Y vosotros?