Consejos para el inicio de la lactancia materna

Me gustaría empezar este post dejando claro que yo no soy ninguna experta en lactancia materna. No soy asesora de lactancia, ni matrona, ni médico. Solo una mamá que, enfrascada en mi segunda lactancia, y tras casi dos años dando el pecho a mi mayor, me atrevo  a dar consejos (atrevida que es una…) para todas aquellas que estéis pensando amamantar a vuestros peques o ya lo estéis haciendo. Pero como aconsejaría a una amiga, de tú a tú, y sin pretender que lo que yo digo sirva para todo el mundo.

Aclarado esto… ¡Allá vamos!

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Lactancia materna vía Shutterstock

Si tienes la suerte de tener una matrona “apañá” te habrá dado mucha información en la preparación al parto. Información muy útil. Pero como las horas de clases preparto son limitadas, ni de lejos te habrá podido dar toda la información que acabarás necesitando sobre el tema. Supongo que si ya estás dando el pecho te habrás dado cuenta de que la lactancia no siempre es fácil y hay infinidad de cosas que nadie te contó.

Mis consejos para el inicio de la lactancia materna

Acaba de nacer…

El primer consejo sería aplicable a los primeros días tras el nacimiento (quien dice días de semanas…). Mi consejo es limitar las visitas tanto en el hospital como en casa. Por lo menos hasta que tú te sientas segura con la lactancia materna. Es mejor si tienes un entorno tranquilo en el que te sientas relajada y a gusto. Y para eso no suele ayudar mucho tener la casa, o la habitación del hospital, llena de gente.

Tú eres lo mejor…

Ten confianza en ti misma. Debes creer en tu capacidad para amamantar a tu bebé y en la capacidad de tu bebé para alimentarse de ti. El instinto está ahí y hace su función. Pero nosotras debemos confiar en nuestra capacidad de mamíferas.

Criando en tribu…

Asistir al taller de lactancia de tu ambulatorio me parece súper importante. No solo por contar con el apoyo de tu matrona, si no con la complicidad de otras mamás que están pasando por, exactamente, lo mismo que tú y con las que podrás intercambiar experiencias y consejos. Yo lo llamo mi grupo de terapia 😅

Es importante buscar ayuda…

Si tienes problemas y tu matrona no da con la solución, te recomiendo que busques más allá. Existen muchas webs, foros y páginas en Facebook donde pueden asesorarte. Así como asesoras de lactancia que puede tratar tu problema de una manera más profesional.

Leer nunca está de más…

La lectura de libros especializados también es muy recomendable. Yo tengo varios, entre ellos “Un regalo para toda la vida” de Carlos González y “Somos la leche” De Alba Padró. Ambos súper recomendables incluso ya desde el embarazo. Encontrarás infinidad de información para múltiples situaciones.

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Dar el pecho puede doler…

A pesar de que en muchos libros pone que la lactancia materna no debe doler, al principio eso no es del todo cierto. Entenderme, no digo que le duela todo el mundo. Pero sí que hay muchas mujeres a las que, el momento del agarre, les duele incluso después del primer mes. No desesperéis. Es absolutamente normal. Pasados los primeros 20 días, más o menos, suele ir remitiendo ese dolor. Para aliviar ese dolor suelen ir muy bien unos discos de gel  después de las tomas. Pero lo mismo te sirven las gafas antiojeras que son del mismo gel o incluso una simple bolsa de guisantes congelados 😉 .

Con el sacaleches bajo el brazo…

No creo que sea necesario tener un sacaleches desde antes de que nazca tu bebé. Depende mucho de la situación a la que cada mujer vaya a tener que enfrentarse. Si tienes la posibilidad de estar con tu hijo, es posible que no llegues a tener que usarlo. Al menos eso me pasó a mí. De todos modos, llegado el momento, si te hiciera falta siempre puedes comprarlo. Yo recomiendo los eléctricos. La extracción con el sacaleches manual, al menos a mí, no me resultó sencilla.

Estar seca… o no estarlo…

Y siguiendo con los cacharritos/accesorios, tenemos los discos absorbentes. Es mejor no hacer un uso frecuente de ellos porque tener el pezón continuamente mojado no suele ser muy recomendable. Pero sí que es cierto que en momentos puntuales, como para salir de casa un rato, resultan bastante útiles si no quieres ir con dos lunares en la ropa todo el día.

Libres domingos y domingas…

Quizá en la época del año en la que estamos no sea lo más recomendable ir todo el día con el pecho al aire, pero, sin duda, sí que es preferible airear el pecho todo lo posible. Para eso acabo de descubrir las conchas protectoras de Medela que, aparte de protegerlo del roce, sirven para airear el pezón. También existen otros tipos de conchas que son recolectoras. Estas se usan para recoger toda aquella leche que cae mientras el niño mamá del otro pecho, o entre tomas.conchas-protectoras-pezon-medela-lactancia-materna

Potingues varios…

En cuanto al tema ungüentos lo mejor suele ser la propia leche. La aplicas y la dejar secar. Pero también pueden ir muy bien las cremas para el pezón a base de lanolina, tipo Purelan, con las que el bebé puede mamar si necesidad de limpiarlo antes. Yo personalmente también he usado el aceite de caléndula sobretodo para hidratar y hacer masajes en el pecho por la noche antes de ir a dormir. Y una crema hecha a base de aceite de pepita de uva que me recomendaron en el hospital.

Todo se resume en…

Mi último consejo, pero no por ello menos importante, paciencia. Date tiempo y dáselo a tu bebé. Ambos estáis aprendiendo. Habrá momentos difíciles donde creerás que no puedes más. Noches duras de poco dormir. Tomas interminables. Puede que haya grietas, perlas de leche, mastitis, crisis de lactancia, etc… Pero en esos momentos no olvides respirar profundo, tener paciencia y confiar en ti misma.

¿Cual sería vuestro consejo estrella para el inicio de la lactancia materna?

 

The Mamas: Blogueras por la lactancia

A veces no nos damos cuenta de la suerte que hemos tenido ya solo con el hecho de nacer donde hemos nacido, porque así es, y de la responsabilidad que, por ello, tenemos para con el mundo que nos rodea. Por eso, cuando desde Madresfera lanzaron esta campaña solidaria junto con Acción contra el hambre, llamaron mi atención de inmediato. Porque juntos podemos conseguir grandes cosas y con un solo granito de arena que pongamos cada uno podremos hacer una gran montaña. Os cuento un poco de que va la cosa:

6 MILLONES DE NIÑOS ESTÁN EN RIESGO DE DESNUTRICIÓN SEVERA EN CUATRO PAÍSES DEL SAHEL: NÍGER, MALÍ, MAURITANIA Y SENEGAL

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¿Impacta verdad? No nos hacemos realmente a la idea de lo que tiene que ser vivir en una zona en constante conflicto, donde siempre ronda el fantasma de la desnutrición, las epidemias y los desastres naturales. Además, en el Sahel se encuentran a las puertas de la época de soudure o carestía, que transcurre desde que las familias han agotado sus reservas de alimentos, en junio, hasta la próxima cosecha en octubre. A pesar de las buenas cosechas en la última temporada agrícola, desde Acción contra el Hambre permanen muy atentos a aquellos países y regiones más vulnerables, en los que los índices de inseguridad alimentaria y de desnutrición ya son altos.

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Ser madre en la zona del Sahel es duro y Acción contra el hambre quiere ayudar a esas madres a conseguir que sus hijos crezcan lo mas sanos posibles. Por ello junto a Madresfera han creado la campaña Blogueras por la lactancia (#bloguerasxlalactancia) en la que 15 equipos de mamás blogueras compiten por conseguir cuantas mas donaciones mejor para poder ayudar a las familias que viven en aquella zona promoviendo la lactancia materna.

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Porque a través de la lactancia materna los bebés tienen todo aquello que necesitan para su correcto desarrollo. Desde Acción contra el hambre luchan con nuestra ayuda para:

  • Promover la lactancia materna exclusiva
  • Recuperar lactancias abandonadas por situaciones de estrés postraumático en babytents (entornos creados para amamantar con tranquilidad y serenidad).
  • Mantenimiento de la lactancia aunque el niño esté enfermo
  • Derribar mitos y falsas creencias sobre la lactancia y el hecho de amamantar.

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Y cuando digo que competimos entre los equipos formados, no os vayáis a pensar que esto es una carrera, porque nosotras no ganamos nada, ni importa quien recaude más. Lo que realmente importa es cuanto consigamos en común, ¡ese será nuestro verdadero premio! Para ello, cada equipo está poniendo todos sus medios y sus ideas a disposición de la iniciativa. Por ejemplo, en el equipo al que me uní yo, The mamas, estamos montando un sorteo solidario lleno de productos increíbles, cedidos de manera totalmente altruista por marcas y artesanos. Con solo 5 euros, que a nosotros no nos suponen gran cosa, tendréis una participación y podréis optar a todos aquellos regalos que os gusten. Cuantas más donaciones, mas oportunidades, ¡Animaros a colaborarMamas_cabecera_TW

Aquí os dejo la web que hemos creado para esta iniciativa. Allí podréis ver la cantidad de premios que hemos conseguido uno a uno y conoceréis un poco de nuestro equipo y quienes lo formamos. ¿Nos ayudáis? 

 

¡Si no podéis donar siempre podéis compartir!

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El destete (III): El final

En esta vida todo tiene su principio y su fin. Todo empieza y acaba, es el ciclo natural de las cosas. Y si los inicios de nuestra lactancia no fueron fáciles, el fin de la misma no ha sido tan difícil ni tan apocalíptico como yo me imaginaba. Llegó el momento del destete total, después de varios meses de ir quitando una toma tras otra y, mirando atrás, creo que dentro de lo que cabe ha ido bastante bien. Os cuento como fue la fase final de nuestro destete respetuoso.

Había pasado un mes desde que quitamos la toma de la mañana y ya solo nos quedaba la toma de antes de ir a dormir. Hemos ido a mes por toma, que igual es mucho, pero ella lo ha llevado bien y mis pechos han tenido tiempo de volver a su sitio (más o menos…). Faltaba una semana para irnos de vacaciones con los suegros a ver a la familia. Allí no íbamos a poder seguir el ritmo ni la rutina normal de casa, así que decidí que había llegado el momento de quitar esa última toma y decir adiós definitivamente a nuestra lactancia.

Con todas las ganas que tenía de destetarla, reconozco que los días de antes tenía una sensación rara y justo el día de antes, el día en el que fue la última toma, lo pasé muy muy triste. Supongo que, a pesar de mis ansias por acabar la lactancia, en el fondo sentí que se cerraba una etapa de nuestras vidas, algo que ya nunca más volvería, al menos con ella. Mi niña se estaba haciendo mayor y mi sentimiento de tristeza se aferraba a ese último momento de conexión intima entre las dos.

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Y llegó el día en cuestión. Ella pidió teta, como de costumbre y yo le empecé a explicar que ya no podía ser porque mamá estaba cansada y ella ya era mayor. Que mamá iba a seguir durmiendo con ella, que no tenía de que preocuparse. La salvación de aquellas primeras noches volvió a ser nuestra mochila ergonómica, en ella la mecía paseando de arriba a abajo toda la casa. Apenas lloró un poquito los primeros días, luego lo entendió y aceptó sorprendentemente rápido.

Para intentar generarle una nueva rutina y que entendiera mejor las cosas recurrimos a unos cuentos para ir a dormir. Fueron todo un éxito (ya os hablaré de ellos) y durante unas semanas esa fue nuestra nueva rutina. Baño, cena, cuento y a dormir. Solo hubo alguna noche aislada que pidió teta, pero sin llegar a insistir. El hecho de dormirla en la mochila donde podía estar pegadita a mi cuerpo satisfacía su necesidad de apego.

A raíz del destete total si que he notado dos cosas que no se si están directamente relacionadas con el o son simplemente coincidencias:

  • La primera es que Valkiria empezó a estar más unida a su padre. Es algo sutil, pero ya no me reclama únicamente a mi cuando quiere algo o se hace daño y necesita consuelo. Muchas veces busca a su padre para que la ayude o para enseñarle algo. Creo que el destete a equilibrado su necesidad afectiva y ahora se siente igual de segura con mamá que con papá.
  • La segunda es que coincidiendo con el destete han aparecido las pesadillas, aunque a mi me parece que podría llamarlo terrores nocturnos. Esta es una consecuencia negativa que está teniendo el destete. Esa reestructuración o cambió en su relación de apego conmigo hace que muchas noches se “despierte” (que en realidad no lo está) llorando y pataleando, sin dejar que ni su padre ni yo la cojamos. Es una situación bastante desagradable de la que ya os hablaré mas adelante. Los primeros 15 días era casi cada noche, ahora es más de vez en cuando.

Esta última toma, la que yo pensaba que sería la más complicada de quitar, al final ha resultado ser la más sencilla de todas. Esto me demuestra, una vez más, que las cosas nunca son como nos las imaginamos. Nuestro destete ha sido largo, pero muy respetuoso. Lo hemos hecho a nuestro ritmo y a nuestra manera, pero el resultado ha sido muy bueno y estoy contenta con como ha salido todo.

¿Como fue el final de vuestra lactancia?

El destete (II)

Hace cosa de un mes os contaba como estaba yendo el destete por aquí, ahora que ya estábamos en el punto de poder iniciarlo. Como ya os conté, quedando solo tres tomas, mañana, medio día y noche, todas ellas unidas al hecho de dormir, la primera que quitamos fue la de la siesta de medio día. Nos costó mas o menos un mes conseguir que se olvidara de ella totalmente. Pasado ese tiempo, seguimos con la fase dos del destete, quitar la toma de la mañana.

Esta toma es la que solíamos hacer a primera hora de la mañana, que podía ser entre las 5 y las 8 y tras la cual seguía durmiendo ya en nuestra cama. El primer día fue bastante mal, lloraba, pataleaba y se restregaba contra mi. Simplemente tenía sueño y quería seguir durmiendo, del modo habitual, con su teta. Pero había que aguantar el tirón, así que la calmamos y acunamos hasta que se quedó dormida. Esto paso los dos o tres primeros días. Luego, para mi sorpresa, la cosa se tranquilizo y conforme la metíamos en la cama, con solo acariciarle un poquito la barriga se quedaba dormida de nuevo. ¡No me lo podía creer! Con las tres semanas que tardó en acostumbrarse con la toma anterior, que fácil había sido con esta. Pero canté victoria demasiado pronto.

Como unos diez días después, de repente, una mañana volvimos a lo del principio. De repente había vuelto a acordarse de la teta y la reclamaba entre gritos y patadas. Fueron unos días difíciles, en algunos conseguía calmarla y que siguiera durmiendo y en otros no y nos tocaba levantarnos pues se negaba a dormir. No recuerdo cuanto duró esto, pero no fue mas de una semana. Luego todo volvió a tranquilizarse y así hemos seguido el resto del mes.

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Durante todo este proceso a ella la hemos visto bien, animada y contenta, como siempre. Quizá un poco más nerviosa los primeros días de cambio de situación, pero nada escandaloso. Curiosamente, durante el resto del día ya no ha vuelto a pedir teta, ni cuando estaba cansada, ni cuando se hacía daño con algo. En esos casos, en los que la teta era tan socorrida, simplemente estando con ella y atendiéndola le era suficiente. Por tanto, la regla del “no ofrecer, no negar” la hemos medio seguido, porque, como ya os dije, aquí no funcionaba demasiado. Así que no he ofrecido y por suerte apenas he tenido que negar.

Viéndolo ahora con perspectiva se me hace todo un logro como estamos llevando todo esto, tanto ella como nosotros. Siempre quise un destete respetuoso para nosotras, pero con lo demandante que es Valkiria nunca tuve claro que lo pudiéramos conseguir. Me moría por tener uno de esos destetes que pasan como si nada, como la cosa más normal y fluida del mundo, en los que incluso es el niño el que decía basta. Y bueno, no está siendo así, pero tampoco es el apocalípsis familiar que me rondaba en mis peores pesadillas. A veces mi sangre andaluza me hace tender hacia un tremendismo dramático exagerado.

Hoy por hoy estamos inmersos en plena fase tres, aunque aún es pronto para sacar conclusiones sobre ella, así que eso lo dejaremos para dentro de unas semanas. Entonces ya os podré decir si ha terminado nuestra lactancia y como ha sido el final de este destete respetuoso.

El destete (I)

No sabría decir el momento justo en el que empezamos con el destete, al diurno me refiero, el destete nocturno lo tengo muy presente y ya os hablé de como lo hicimos aplicando el plan padre. Supongo que empezó de manera involuntaria cuando Valkiria ya hacía las cinco comidas diarias, y de manera voluntaria y consciente cuando supero su intolerancia a la proteína de la leche de vaca y, en consecuencia, comenzó a comer de todo.

Nunca, creo que ya lo he dicho en alguna otra ocasión, pensé que iba a ser capaz de llevar a cabo una lactancia tan prolongada como la que estamos teniendo. Tuvimos unos inicios complicados y en esos días no me veía capaz de llegar mas allá de los seis meses. Pero llegué. Y los supere con creces. Y aquí estamos, hablando de destete cerca de los 21 meses de Valkiria.

Cuando la alimentación complementaria ya estaba totalmente instaurada, hacíamos unas 5 tomas diarias, siempre sin contar la noche. Teníamos la toma de las seis-siete de la mañana, la de recién levantados, la de dormir la siesta antes de comer, la de antes de merendar y la de ir a dormir. Eso, siempre y cuando, no hubiera otros males que estuvieran complicando las cosas, como virus o dientes, que entonces las tomas se multiplicaban considerablemente.

De manera mas o menos natural fuimos quitando tomas. Primero la de recién levantados, esa no costó mucho. Adelanté el desayuno y listo. La de antes de la merienda costó un poco más. Yo iba a clase dos días a la semana de 3 a 5 de la tarde, mientras mis padres se quedaban con ella. Cuando llegaba a casa solo me pedía teta desesperádamente, así que por esos dos días se me desestructuraba el resto de la semana y se hacía imposible quitar esa toma.

Hace un mes terminé las clases y entonces ya fue mucho más sencillo quitarla. No me echaba en falta y por tanto no sentía esa necesidad de pedirme. Así que sencillamente dejamos esa también. Lo complicado venía a continuación. Las tomas que nos quedaban, que eran tres, estaban asociadas a dormir, bien la siesta, bien a dormir por la noche o a primerísima hora de la mañana. Aquí empezaba lo realmente difícil.

Valkiria siempre ha sido una niña muy demandante y por lo tanto muy mamona, suena mal, pero es así. Sus tomas han sido frecuentes y de duración muy larga. Yo ya sabía que eso de “No ofrecer, no negar” no iba a funcionar con nosotras. Y no me equivocaba. A esta edad ya sabe perfectamente lo que quiere, donde está y como pedirlo. Y aunque no se lo ofrezca, si cada vez que me lo pidiera le tuviera que dar, no la destetaría hasta que ella lo decidiera y no sería pronto. Como la lactancia es cosa de dos, una de las relaciones más intimas que se pueden tener en la vida, solo la mamá o el bebé tienen derecho a decir hasta aquí. Hay veces que es el bebé el que decide destetarse solo; y otras veces es la mamá la que ya no puede más. Este es mi caso y por eso decidí que haría lo que fuera para llevar a cabo el destete. Dentro del respeto, claro.

Tenía claro que no podría hacerlo sola y menos estando 24 horas junto a ella. El Papá Cascarrabias, de nuevo, era la pieza que faltaba en este puzzle. Así que hará cosa de un par de meses decidimos empezar por la toma más prescindible de las tres que nos quedaban, la de la siesta. Aprovechamos unos días de vacaciones del Papá y durante esos días era él quien dormía a Valkiria en la mochila. Pero el destino decidió que aún no había llegado el momento y dos días después, tras un fin de semana que fue mejor de lo que nos esperábamos en cuanto a lloros, tuvimos que abortar misión por virus estomacal, que luego encadenamos con resfriado y fiebre. Un mes tardamos en estar recuperados.

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-Ese día decidió que quería dormir con su bolso de Lanitas-

Hoy hace justo un mes que decidimos empezar de nuevo, coincidiendo con otros días en los que estábamos los tres juntos. Para ella dormirse con su padre es fácil, aunque evidentemente los primeros días me reclamaba entre sollozos hasta que se dormía con él. No suele tardar mas de 10 minutos. La prueba de fuego vino el primer día que nos quedamos solas. La mochila para nosotras ha sido algo imprescindible desde sus dos meses de vida. Nos facilitó muchísimo que durmiera más por su necesidad de apego, al estar cerquita mio, pero inevitablemente el binomio mochila-teta era algo común, y lo difícil ahora iba a ser romper esa pareja. Como a estas alturas ella ya entiende muchas más cosas de las que creemos, empecé por explicárselo. No se si lo entendió mas o menos, pero cuando llegaba la hora de dormir y me ponía la mochila, era inevitable y previsible que me pediría teta. Y así fue. Pero yo se lo explicaba cada día. Le decía que mamá estaba cansada y tenía que descansar, que las tetas estaban dormidas y en última instancia que estaban rotas, porque parecía que empezaba a entender ese concepto. Aparte la mecía de aquí para allá en la mochila mientras le cantaba la nana de siempre. Había días que renegaba mucho e incluso lloraba. Había otros en los que era solo cuestión de minutos. Pero siempre se acababa durmiendo.

Así estuvimos las primeras tres semanas, hasta que la última dejó de pedirlo. Ahora me la pongo en la mochila, no tarda ni 10 minutos en dormirse y está tranquila. Cuando ya la noto profundamente dormida la saco de la mochila y la dejo en nuestra cama. No creo que la manera que he tenido de hacerlo sea poco respetuosa por haberle negado lo que me pedía con tanta insistencia porque en todo momento he estado junto a ella, intentando explicarle el porque y consolándola cuando era necesario. Cada uno tiene que encontrar su manera de hacerlo o lo que mejor le funcione y para nosotros ha sido esta. Mis riñones están fatal, que ya son 10 kilos los que pesa, pero ella sigue durmiendo plácidamente y en unas semanas empezaremos la fase dos y quitaremos otra toma. ¡Bendita mochila ergonómica!

¿Como empezasteis el destete?

¿Fue vuestra decisión o lo decidieron vuestros peques?