Crianza con apego incomprendida

Sí pienso en como hemos llegado al tipo de crianza que le estamos dando a Valkiria, una crianza con apego, que intenta ser respetuosa, con teta, brazos, porteo, colecho… Siento que fue de la manera más natural, dejándonos llevar por el instinto, ese instinto que parece que algunas personas tienen olvidado. Nunca pensamos en querer ser los mejores padres, ni en como haríamos cada una de las cosas que hay que hacer al criar un bebé. Yo ni siquiera pensaba que fuera a ser capaz de darle ni seis meses de pecho a la niña. Pero mira por donde, muchas veces nos sorprendemos a nosotros mismos con cosas que no creíamos que haríamos.

Como ya he contado otras veces, en nuestro caso una cosa llevo a la otra. La falta de sueño nos llevo al colecho, la necesidad de apego constante al porteo y la intolerancia a la proteína de la leche de vaca a la teta de manera prolongada. Sí unimos las tres cosas no tenemos más que los ingredientes de cualquier crianza con apego común. Los primeros meses está bien, la gente, tú entorno, como mucho te dicen que la vas a mal acostumbrar con tanta teta y tantos brazos, pero como aún es pequeña, les parece tolerable. Total, en cuanto empiece con la alimentación complementaria la vas a empezar a destetar. Pero, ¿Que pasa cuando eso no es así? Ahí ya la cosa cambia. Y, mes tras mes, tú entorno empieza a poner caras cada vez más raras cada vez que le das el pecho o explicas que aún se despierta por las noches. “¿Porque no la destetas?“, “sí la destetaras no os pasarían estas cosas“, y otras frases por el estilo empiezan a surgir en las conversaciones.

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Sinceramente, creo que lo más sensato, para no acabar discutiendo con todo el mundo, es darles la razón y hacer lo que te de la gana. Pero como soy un poco tonta y no aprendo, siempre entro al trapo. Y no debería, sobre todo porque con las personas con las que acabo discutiendo son personas cercanas a las que quiero. Por eso pienso que lo mejor que puedo hacer es callarme y punto. Porque el problema es mío, que hablo por desahogarme y acabo recibiendo reprimendas por como estamos criando a nuestra hija. Cuanto menos sepan, menos podrán criticar. Pero se me olvida, y tropiezo una y otra vez con la misma piedra. Y me hace sentir mal que me digan a la cara que ya llegará el día que nos demos cuenta de que nos estamos equivocando, que lo estamos haciendo mal, que con el siguiente no lo haremos igual. Incluso, que la culpa de que Valkiria sea nerviosa y demandante es mía, ¿No se supone que los niños vienen ya de serie con su propia personalidad?. En fin, al final me generan dudas que no tendría porque tener, ¿de verdad lo estamos o lo estoy (porque soy quién está 24 horas con la niña) haciendo tan mal?

Yo soy la primera que ya va necesitando cierto espacio, por lo menos en lo que a las noches se refiere, pero ya hemos intentado varias veces el plan padre y no funciona. Cuando no es un higo, es una breva. Cuando no es porque está malita, es porque no ha hecho caca, hace demasiado calor o algo le ha sentado mal. El caso es que esta es la quinta vez que lo vamos a volver a intentar y espero que la definitiva porque, aquí una servidora, no aguanta más. Ni las noches de eternos despertares, ni las criticas de los familiares. Que criticar es mucho más fácil que intentar comprender, apoyar y respetar. No aguanto más. He dicho.

¿Os sentís apoyados en el tipo de crianza que habéis elegido?

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Mi hija es IPLV

Cuando la Valkiria nació, me tardó un poco más de lo normal en subir la leche, y como consecuencia, ella perdió peso suficiente como para que nos dejaran ingresadas un día más y nos fuéramos a casa con un biberón de apoyo. Si en ese momento alguien me hubiera dicho lo malo que podía llegar a ser aquel inofensivo biberón, lo habría tirado por la ventana. Y aunque, posiblemente, la culpa no sea únicamente de ese biberón de leche de formula, si que creo que fue uno de los factores que nos llevaron a donde estamos ahora.

A las tres semanas de nacida, le notábamos que siempre tenía muchos gases, estaba incomoda, inquieta, y no parecían los típicos cólicos del lactante porque no era algo que se diera por las noches durante unas horas. No. Era algo que estaba ahí siempre, día tras día. En cada visita al pediatra se lo comentaba, y él le quitaba importancia. “Serán gases” -nos dijo- y nos mando las hierbas esas solubles en agua, que mi niña de pecho dijo que se las iba a tomar Rita la cantaora. Volvimos al pediatra. Nos mandó Aerored en gotas. Ninguna mejoría.

Yo por mi cuenta miré masajes para poder hacerle, a ver si le ayudaban, pero claro, como le debía de doler, no se dejaba. Ante la falta de soluciones empecé a indagar por internet. ¡Que si! ¡Que es muy malo, malisimo! Que puedes acabar cazando moscas, pensando que lo que le pasa a tu hijo es lo peor del mundo. Pero bueno, a situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Y yo ya no sabía a quien más acudir. Así que mirando y mirando, en un foro y en otro, contrastando sintomas, todo empezó a encajar. Llegue a palabras como alergia, intolerancia, y seguí investigando.

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Lactancia: luces y sombras

Hoy es el día mundial de la lactancia materna, y para celebrarlo, me uno a está iniciativa que desde Maternidad Continuum nos proponen, y os cuento como hemos vivido nosotras estos casi 10 meses de lactancia.

La WABA (quien organiza la Semana Mundial de la Lactancia Materna)  ha decidido que el lema de este año sea:

“Lactancia Materna: un triunfo para toda la vida”

descarga Siempre había tenido claro que sí tenía hijos les daría el pecho, así que, cuando supe que estaba embarazada, empecé a documentarme sobre temas de embarazo y post parto, corroborando mis intenciones. No me había planteado mucho cuanto tiempo, pero pensaba que 6 meses ya estaban bien.

En las clases pre parto te explican muchas cosas, algunas de ellas sobre la lactancia. Pero, al menos donde yo las hice, se centraban en el tema de la subida de la leche, la correcta colocación del bebe y la extracción y conservación de la leche. Sí, tambien te  hablan de las famosas grietas, mastitis y demás penurias, pero nadie te explica lo tremendamente dura y dolorosa que puede llegar a ser la lactancia al principio, eso se lo guardan, y luego “¡sorpresa, sorpresa!”. Al menos para mi, los primeros días, que digo días, semanas, incluso meses fueron una montaña rusa de dudas y frustración. Sigue leyendo…