III Blogtrip sobre nutrición infantil con Puleva

Hace unas semanas se celebró el III Blogtrip Puleva infantil en Granada, cuidad que adoro, ya lo veríais por redes sociales. Y tuve la oportunidad de poder asistir invitada por Puleva junto con un gran grupo de madres y padres blogueros.

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El blogtrip, llamado grandes retos de la alimentación infantil en el nuevo milenio, estaba enfocado a informarnos sobre la importancia de una buena alimentación infantil. Esto, debo de reconoceros que, al principio, me hacía recelar un poco. ¿Como una marca relacionada con la alimentación infantil podía informarnos sobre ello de manera imparcial? ¿De verdad serían imparciales o intentarían vendernos su producto? Al fin y al cabo, el que paga manda. Yo no me considero una extremista defensora de nada. Ya sabéis que no me gustan los radicalismos y creo, ante todo, en el respeto. Pero si que tengo ciertas creencias, basadas en mi propia experiencia (ya no solo en datos científicos), que me hacen ser pro lactancia materna, por ejemplo, y como digo siempre, respetando a cada madre, sus circunstancias y su elección.

Llegado el momento en si de las charlas, pude comprobar por mi misma que, a pesar de ser un evento patrocinado, contaba con grandes profesionales del sector médico que nos dieron unas charlas super interesantes sobre alimentación infantil. En ningún momento, y reitero, ninguno, se nos intentó vender nada de Puleva, ni se nos mandaron mensajes alabando su producto o el consumo del mismo. Sigue leyendo…

Consejos de padre (36): ¿Tu sabes quién soy yo?

Creo que cualquiera que haya sido pequeño y haya tenido familia lejos a la que visitar ha pasado por ello, ¿o no? A ver, levantar la mano… ¡Lo que yo decía! ¡Muchos! Ese momento en el que llegas al pueblo/ciudad en la otra punta de España y tus padres te llevan en incesante procesión por casas llenas de gente a la que tu no conoces, pero que, por algún extraño motivo, ellos si te conocen a ti, y lo que es peor, esperan que los recuerdes. Yo, que me crié lejos de toda mi familia (a excepción de mis padres y hermana), lo viví en mis carnes y aunque mis recuerdos son de mas mayor, imagino que eso pasó desde el primer año que bajé y ya era capaz de mantenerme en pie y balbucear dos palabras. Pues bien, llegó el momento en que Valkiria se enfrentó, por si misma, a esa peliaguda pregunta “¿Tu sabes quién soy yo?” y, ¿sabéis que? estoy 100% segura de que se le quedó la misma cara de poker que a mi hace 30 años.

Visitar a la familia es lo que tiene. Ellos están deseando ver a ese pequeño ser que ya anda, habla y forma parte de su misma tribu. Pero, ¡ay los adultos! ¡Como somos a veces! Las pobres criaturas ni saben donde van, ni quien son esas personas. Así que, al menos Valkiria, a la cuarta persona que conoció y le soltó un “pero que mayor estas” entre intentos de besos y achuchones, ya le puso mala cara y le hizo una cobra nivel experto que ríete tú de tus mejores noches de ligoteo juvenil. Y es que es normal, normal por ambas partes, normal que la familia tenga ganas de agasajar a la criatura y normal que la criatura no quiera saber nada del mundo ni de esa gente, para ella, desconocida.

Pero aun así hay quien no desiste y persigue a los niños intentando sacarles un beso o hacerles una carantoña (o rabiar… que eso si me toca los webs). ¿Porqué no se respeta el espacio vital de los niños? ¿Acaso ellos besarían a cualquier desconocido que se lo pidiera por la calle? ¿No se sentirían invadidos si cualquier persona intentara cogerlo en brazos sin mediar mas de dos palabras? Llamadme rara, pero yo creo que no se respeta el espacio vital de los niños pequeños y si luego ellos se revelan, lloran o les endiñan una patada a la primera de cambio para intentar zafarse, entonces son unos niños malos y maleducados. ¡Pues no los cojas! Verás como así no te dan patadas… En fin, yo se que lo mio de hoy es protestar por protestar, porque esto pasa y seguirá pasando. Es como si fuera en el ADN de la gente.

Personalmente, si mi hija no está por la labor de dar un beso o hacer la monada de turno, no le insisto mas de una vez y a veces ni eso. No entiendo que necesidad hay. Es mejor dejar que el niño de manera normal coja confianza, si la tiene que coger, y ya hará el/ella lo que tenga o quiera hacer. Porque esa es otra. Cada vez que alguien nuevo conoce a tu criatura, se empeñan en que esta tiene que hacer todo el repertorio de monerías de las que es capaz. Cantar, bailar, contar hasta diez, adivinar colores o lo que sea… que esto es algo muy de los abuelos y yo entiendo que lo hacen inconscientemente, como para fardar de todo lo que sabe hacer su adorada nieta, pero el momento “monito de feria” no te lo quita nadie. En fin, paciencia y hasta la próxima.

¿Habéis pasado por esa situación de pequeños?

¿Y vuestras criaturas?

consejo de padre crianza maternidad

 

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