El parto de Atreyu (tercera parte)

Después de casi 12 horas de parto, y tras un momento de crisis, llegamos a las 2 de la tarde del 30 de agosto con los ánimos a medio gas y la bolsa aún intacta. Ya estaba dilatada a 9 centímetros y, con cada contracción, me ponía en completa. El problema era que al tener la bolsa entera y liquido como para llenar una piscina olímpica, Atreyu no llegaba a apoyar la cabeza y mucho menos a encajarla en el canal del parto.

Las contracciones eran cada vez más seguidas y yo tenía ya unas ganas de empujar irrefrenables. La matrona me dio carta blanca para hacerlo. Me dijo que si me aliviaba empujar y era lo que el cuerpo me pedía, lo hiciera. A ver si con suerte, en uno de aquellos empujones, la bolsa reventaba de una vez. Aun así, entre contracción y contracción me quedaba dormida. Como si en los escasos minutos que había entre ellas diera tiempo a caer en un profundo y “reparador” sueño…

Necesitaba toda la concentración y toda la fuerza que pudiera reunir en aquel momento, tanto física como mental, pues ambas cosas comenzaban a flaquear. En cada contracción, me pillara en la postura que me pillara, empujaba con todas mis fuerzas y la bolsa salía de mi como cuando aprietas un globo lleno de agua. Pero al pasar la contracción volvía dentro y seguíamos como estábamos.

En un momento de soledad en el paritorio, le confesé a mi marido que tenía miedo. Miedo de no poder hacerlo, de agotarme y quedarme sin fuerzas. Aun no habíamos llegado al expulsivo y, con cada contracción, me notaba mas débil y mas insegura. Él me animó y me dijo que le consultara a Lourdes, la matrona. Eso hice. Cuando volvió le conté mis miedos y le dije que, aunque habíamos acordado que ella no rompería la bolsa, si veía que me iba a agotar, yo le daba permiso para que lo hiciera. Porque, ante todo, confiaba en ella. Me dijo que estuviera tranquila. Ibamos a darnos un poco mas de tiempo y, si no se rompía sola, la romperían.

Serían cerca de las 3 de la tarde cuando me propuso hacerme un tacto vaginal para palpar la colocación de la cabeza del niño. Y así fue que, en mitad del tacto, me vino una contracción muy intensa y apreté, apreté sin importarme nada. No se si fue porque ella aún tenía la mano dentro de mi o porque, pero en ese momento la bolsa, por fin, se rompió y un torrente de liquido caliente cayó al suelo. Allí me quedé, quieta, de pie como estaba, sobre un charco de liquido amniótico, sin querer moverme para no escurrirme. Salió tal cantidad de líquido que, tanto ella como yo, nos tuvimos que cambiar de ropa.

Después de dos partos (en el primero me rompieron la bolsa) he llegado a la conclusión de que lo mio no son bolsas amnióticas… Son bolsas de las azules del Ikea, ¡irrompibles!

Después de esto el parto entraba en su recta final.

Las contracciones se hicieron aun mas intensas y yo ya estaba dilatada por completo. ¡Aquello estaba hecho! Unos cuantos empujones y conocería a mi niño al fin… Eso pensaba al menos. Pero no. Dimos con otro escollo en el camino. Mi pequeño, ese que había estado perfectamente colocado casi en cada revisión, había encajado la cabeza, pero no como debería.

Hay una cosa llamada la posición fetal óptima, esa que es la ideal de cara a un parto sin complicaciones. Bien, pues Atreyu estaba mal colocado de dos maneras diferentes. Primero os dejo una imagen de como sería la posición correcta de cara al expulsivo.

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Atreyu, en cambio, se había encajado de manera que su cabeza estaba perpendicular a la posición óptima. Pero no solo eso, sino que, en vez de tener la barbilla pegada al pecho, tenia la cabeza mirando hacia arriba. Lo mas favorable es que lo primero que asome sea la coronilla. Porque, de otro modo, el diámetro de salida de la cabeza aumenta y eso complica bastante el expulsivo.
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La primera imagen es la cabeza bien colocada respecto a la pelvis de la madre. La segunda como estaba mi hijo.

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Y en esta imagen podéis ver lo que os comentaba de la barbilla

Las matronas iban palpando, mediante tactos vaginales, como estaba colocada la cabeza. Así, cuando me venía la contracción intentaban ayudar a Atreyu a que rotara para facilitar su salida. Estábamos en pleno expulsivo, la cosa se alargaba y a mi apenas me quedaban fuerzas. Oía, de vez en cuando, llantos de bebés acabados de nacer y yo solo podía pensar “el mío no sale, no sale“.

Estaba ya en una posición semisentada en la camilla transformer que tenían allí e intentaba, con la ayuda del Papá Cascarrabias, recordar como pujar y como respirar para que fuera lo mas efectivo posible. Aunque reconozco que había momentos que yo misma me recordaba en voz alta que tenía que respirar… Como si eso fuera algo que se pudiera olvidar. Durante aquella eterna hora y media, estuve gran parte metida en un bucle infinito que constaba de pujo largo/chillido de agotamiento/llanto y vuelta a empezar.

No creo que haya hecho ningún esfuerzo tan grande en mi vida, ni siquiera en mi anterior parto. Esta vez todo era mas vivo, mas largo, mas intenso y mas consciente. Recuerdo también pedir el famoso gas de la risa “in extremis”, pero no me lo trajeron porque, realmente, ya no hubiera hecho ningún efecto.

Mi marido, al que el expulsivo se le hizo casi tan largo como a mi, me ayudaba a incorporarme con cada pujo. A mi ya no me quedaba casi fuerza para levantar mi cuerpo y la maldita via, de la que me estuve acordando todo el parto, no me permitía cogerme bien a las agarraderas para empujar. Me dolía mucho porque me la habían colocado demasiado cerca de la muñeca y a cada movimiento para hacer fuerza estaba mas cerca de sacarla de su sitio. Lo que estaba claro es que no era el momento de que me la quitaran y me buscaran otra vía, en pleno expulsivo no…

-El parto de Atreyu acabará en el siguiente post… (lo prometo) 😉 –

Que regalar a una futura mamá

Cuando pensamos en que regalar a una futura mamá la lista puede ser interminable. Hay cosas que son necesarias, otras que son útiles y otras que son simples tópicos. En el caso de un segundo bebé la cosa aun se complica más porque, en principio, ya se tiene de todo. ¿Que regalar entonces? Pues hombre, para gustos los colores… Yo os voy a sugerir algunas opciones que a mi me gustaría que me regalaran. Cosas no tan habituales pero que sin duda harían ilusión a casi cualquier futura mamá.

Comida

Olvidaros de los bombones, no hay cosa más tópica que eso. A no ser que la futura mamá sea una golosa empedernida y sepas que va a estar ansiosa por pegarse un festín de chocolate, yo descartaría esa opción.

¿Porque no optar por un surtido de esos productos que las embarazadas no pueden comer durante los 9 meses de gestación? Hay multitud de empresas que ya preparan surtidos de este tipo, con embutidos, quesos y demás delicatessen. Pero también podéis hacerlo vosotros mismos. Y quien dice embutidos dice también, salazones, sushi, etc, etc… ¡Lo que estoy echando yo de menos el sushi! Estoy segura de que cualquier mama reciente os lo agradecerá con lagrimones en los ojos.que-regalar-futura-mama

Tarjetas Milestone

Yo las descubrí demasiado tarde con Valkiria y me quedé con las ganas de haberlas tenido porque, como fotógrafa, me parece un regalo original para recordar aquellos hitos importantes en el primer año de vida de nuestros pequeños. Que luego las cosas se olvidan muy rápido y ya no sabemos si se dio la vuelta por primera vez a los 4 o a los 5 meses. Además es algo muy sencillo de usar y que no nos quitará mucho tiempo. Colocamos a nuestro bebé en un sitio mono, la tarjeta al lado y con el móvil mismo tenemos nuestro recuerdo inmortalizado. Hay de muchas marcas, pero os recomiendo estas porque son las que mis padres me han regalado a mi y me parecen super bonitas. Las podéis encontrar en Tutete.que-regalar-futura-mama

Libro del primer año del bebé

A nosotros nos regalaron uno de estos por el nacimiento de Valkiria y me parece super chulo. Primer porque rellenarlo es algo que hay que ir haciendo poco a poco, conforme el bebé va creciendo. Y luego porque, una vez ya completado, es una manera preciosa de revisitar aquellos momentos y enseñarle a vuestro peque como fue vuestro primer año juntos. Los hay de muchísimas editoriales, con diferentes diseños e ilustraciones, así que hay un amplio abanico de posibilidades donde elegir. El de Valkiria tiene incluso un par de cajas en la parte final donde guardo las pulseras del hospital, la pinza del cordón y un mechón de pelo de su primer corte.que-regalar-futura-mama

Collar de lactancia

Aquí primero tendréis que aseguraros de si la futura mamá va a dar el pecho o no. Pero si es que si, seguro que le resulta de lo mas útil. Son esos collares de piezas gordas que los bebés pueden agarrar mientras están al pecho. Parecerá una tontería, pero después de saber lo que es capaz de arañar una criaturita estando al pecho, creo que puede ser un regalazo. Yo no tuve ninguno con la mayor, pero ahora me voy a comprar uno, si es que no me lo regalan antes… (Ahí lo dejo…jejejeje)que-regalar-futura-mama

Sesión de fotos Newborn

No podía acabar este post sin recomendaros esto. Las sesiones newborn o recién nacido, se hacen antes de los 10 días de vida del bebé, para poder fotografiarlo sin que haya perdido aun la postura en la que tenía mientras crecía dentro de su mamá. Por ello son sesiones realmente bonitas y efímeras. ¡Los bebés crecen y cambian súper rápido! Me parece algo precioso que regalar, ya no solo a la mamá, sino a toda la familia. Fotos del bebé solito, con mamá, con papá, con los hermanos o todos juntos. Os aseguro que es un tipo de recuerdo en el que merece la pena invertir. que-regalar-futura-mama

Como veis, en mi selección me dejo llevar o por la parte practica o por la nostálgica. Soy una capturadora de momentos y nunca dejaré de intentar detener el tiempo a mi manera.

¿Se os ocurre algo mas que poder regalar a una futura mamá?

¿Que os hubiera gustado que os regalasen a vosotras?

 

Consejos de padre (65): vacaciones en el nido

¡Vacaciones! Por aquí Valkiria y yo estamos de vacaciones. Bueno, para ser sinceros, ella está de vacaciones. Yo, como autónoma que trabaja desde casa, hago lo que puedo, cuando puedo. El pater de la familia ya esta contando los días, como el que deshoja una margarita. Este viernes será su último día antes de las vacaciones de verano… Que ya veremos si no empalma con la baja de paternidad. Pero que no se haga muchas ilusiones que aquí estamos en plena fase del nido… ¡Que agobio me está entrando!

Cuando esperábamos a Valkiria fue diferente. Lo teníamos todo preparado mucho antes. Lo fuimos haciendo poco a poco y con mucha tranquilidad. Ahora, a menos de 4 semanas de “El día P” prácticamente no tenemos nada listo. Si me pusiera de parto ahora mismo, esto sería un autentico cáos. ¡Que, por no tener, no tengo ni la bolsa del hospital hecha! Bueno, en realidad esto último es solo culpa mía, no la tengo hecha por pura pereza, pero esta semana me pondré a hacerla sin falta. Eso si, aquí servidora lleva ya un par de semanas en plan demonio de tazmania sacando ropa de la mayor, seleccionando la que podemos usar, lavando, planchando y volviendo a colocar… ¡Que agotamiento!

Pero por lo demás, a día de hoy, aun tenemos mil cosas que hacer. El nido no está listo ni mucho menos… Tenemos que pintar la habitación de Valkiria. Traer y montar la cuna en nuestro cuarto. Y mas de lo mismo con la bañera y con el carro. Lo único que tenemos ya es la silla del coche. ¡Algo es algo!

Así que, aunque el pobre Papá Cascarrabias esté deseando coger vacaciones, poco tiene que ver lo que se supone que son las vacaciones con como vamos a pasar por aquí las siguientes dos semanas. Trabajaremos como pajaritos ocupados para intentar dejarlo todo listo para el gran día. Solo espero que Atreyu no decida hacer acto de presencia antes de tiempo…

¿Preparasteis el nido con mucha antelación?

¿Lo preparasteis igual la primera vez que las siguientes?consejos-padre-nido-vacaciones

Consejos de padre (63): Parecidos razonables

La búsqueda de parecidos de una criaturita que esta por nacer no empieza una vez llega a este mundo… ¡Noooooo! La veda queda abierta a partir de la primera ecografía en la que podemos ver que va cogiendo forma humana. Ahí, los mas valientes ya le sacan parecido con mamá, con papá, o consigo mismos (que también los hay…)

Yo, sinceramente, soy malísima en el tema parecidos. Pero no ya en las ecografías, sino cuando ya han nacido. A mi los bebes me parecen… bebes… No es que todos me acrezca iguales, pero me cuesta un mundo sacar similitudes con nadie. Y si alguna vez me aventuro a ello, siempre la cago…

Pero lo de sacar parecidos parece deporte nacional. Empezando por los abuelos, que cada uno barre para su casa, claro esta. Luego están las tías lejanas que clarísimo tienen que el bebé será igualito a ti o tendrá las manos o los pies de la bisabuela del niño… ¡una auténtica locura!

Recuerdo cuando, al publicar la ecografía de las 20 semanas de Valkiria, un amigo me dijo que se veía claramente que tenía mi nariz, porque nuestros perfiles eran iguales… ¿Eing…? Yo, a día de hoy, aun no se si la nariz de mi hija será como la mía o como la de su padre cuando sea mayor. Pero oye, el lo tenía claro cristalino.

Con la ecografía 4D la búsqueda de parecidos va más allá si cabe. Y aunque hay gente como yo, que sigue viendo que, mas o menos, todos parecen iguales. Esta vez no he podido evitar ver cierto parecido entre la que hicimos hace 4 años con su hermana y la de ahora del peque.  Pero bueno, al fin y al cabo, ellos serán hermanos, tampoco seria tan raro que se parecieran…  Ya veremos si sigo pensando lo mismo cuando nazca Atreyu.

¿Sacaron parecidos razonables de vuestros peques antes de nacer?

¿Tenéis alguna anécdota en este sentido?

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Consejos de padre (62): El día de la marmota

Normalmente la protagonista de los Consejos de Padre suele ser Valkiria y sus ocurrencias. Pero me vais a permitir que le robe el protagonismo esta semana porque hay algo que necesito gritar. ¡NO! ¡NO ESTOY A PUNTO DE PARIR! ¡AUN ME QUEDAN CASI 3 MESES! Ofú…¡que alivio! Ahí queda dicho. Y es que, últimamente, mi vida se a convertido en lo más parecido al día de la marmota, aquella genial película de los 90.

La única diferencia es que aquí el tiempo si que sigue pasando y los protagonistas van cambiando. Pero, día tras día, para mi la escena sigue siendo la misma. Y ya me empiezo a cansar de repetirme. He barajado varias opciones. Tatuarme “No, aun no” en la frente. Colgarme un cartel del cuello. O hacerme 7 camisetas iguales, una para cada día, todas con el mismo mensaje que el tatuaje.

Aparte tengo un problema. Bueno dos. Esto del embarazo me ha dejado la mecha muy corta. Vamos que me gasto mas mala leche que de costumbre. Y la segunda es que a mi se me notan las cosas en la cara en seguida. Así que os imaginaréis los caretos de aburrimiento supino que pongo cada vez que escucho la dichosa pregunta. Lo se… La gente no tiene la culpa. ¡Pero no lo puedo evitar!

Vale que el barrigón es enorme. Vale que estemos a las puertas del verano mas caluroso desde 1981 (manda huevos…) pero… ¿es necesario poner esas caras de estupor y compasión cada vez que le contesto a alguien que, hasta finales de agosto, no está prevista la llegada del bebé? Cualquier día acabaré soltando alguna burrada tipo: “¡Si ya voy por el mes 15 de embarazo!” o “¡Es que llevo cuatrillizos!” No se… Solo pare ver que cara ponen y divertirme un ratejo…

En fin, creo que debo de ir practicando la sordera selectiva y hacer como los extranjeros cuando no entienden ni papa de lo que les dices… Asentir y sonreír…consejos-padre-marmota

¿Alguna vez en vuestra vida os habéis sentido viviendo en el día de la marmota?