Consejos de padre (61): ¡Vamos a jugar!

Que Valkiria nos ha salido muy mandona no es nada nuevo. Ya os lo conté hace unos meses. Pero parece que la cosa esta evolucionando, como un Pokémon, y no precisamente a mejor. Desde fuera puede parecer gracioso (a veces…), pero la realidad es que hay algo importante que tiene que aprender. Y es que, cuando le dice “¡Vamos a jugar!” a otro niño, no tiene que ser siempre a lo que ella diga, ni como ella lo diga.

Que estamos muy de acuerdo en que los niños pasan por esta fase egocéntrica en la que creen que el mundo gira a su alrededor y, por tanto, todo el mundo tiene que bailar al son que ellos toquen. Pero claro, ¡es que todos piensan lo mismo! Aunque no todos lo expresen por igual.

El escenario suele ser el que nos enseña el Papá Cascarrabias en su viñeta. Le tiene que decir a los niños a que jugar y como jugar. Hasta donde tienen que esconderse… Y cuando juega con nosotros no es muy diferente el asunto. Tu eres no se quien, haces no se cuanto, vas a no se donde o te escondes aquí o allí. Juego guiado 100%. Con nosotros pase, para algo somos sus padres. Pero los niños suelen rebelarse, como es normal. ¡Y entonces llega el pollo! Pero pollo pollo… de llorar. Porque no le hacen caso y no hacen lo que ella quiere. ¡Esta niña me ha salido directiva de algo por lo menos!

Intentamos explicarle que no puede ser ella siempre quien decida las cosas, ni obligar a nadie a jugar a nada. Que a los amigos se les sugieren las cosas, no se les imponen. Pero que queréis que os diga, creo que son conceptos muy abstractos para ella todavía. Así que se enfada igualmente, llora, se enfurruña, pero al ratito se le pasa y tan feliz.

De todos modos, tampoco es algo que me preocupe mucho. Este tipo de cosas las acabará aprendiendo, mas tarde o mas temprano, de eso estoy segura.

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¿Vuestros hijos también suelen querer imponer su manera de jugar?

Consejos de padre (60): ¿Porque no lo saben todo?

Nuestros hijos creen que somos todólogos, es decir, que lo sabemos hacer todo y de todo conocemos. Tenemos las respuestas a todos los misterios del universo… ¡Ay pobres! Ojalá eso fuera así. Lo que ellos no saben aún es que sus padres, como humanos que son, ni son omnipotentes ni mucho menos tienen todas las respuestas. Pero los primeros años, para ellos, somos su fuente principal de sabiduría y, como tal, se supone que debemos de saberlo todo. Hasta que un día se dan cuenta de que no y entonces les surge otra pregunta… ¿porque no lo saben todo?

Ahora mismo, con Valkiria, estamos en una fase que va un poco mas allá de la conocida fase de los porqués. Yo no se si todos los niños serán iguales o no. Pero por aquí creo que llegamos a oír “porqué” al menos 50 veces al día (y no os estoy exagerando…). Lo pregunta todo y cuando digo todo es TO-DO.

Al principio uno siente la necesidad de explicarle cada una de sus preguntas. Pero conforme avanza el día y el nivel de surrealismo de sus dudas, las ganas de contestar se van por donde habían venido. Tendría que apuntarme cada uno de estos momentos para que podáis haceros una idea. Viene a ser algo así:

Yendo por la calle, pasa una señora, Valkiria le saluda y la señora le corresponde:

  • Valkiria: Mamá, ¿porque esa señora me ha dicho hola?
  • Yo: Porque tu le has dicho hola. Es educada y te ha devuelto el saludo.
  • Valkiria: ¿Y porque le he dicho hola?
  • Yo: O_O

Y solo es un vago ejemplo. Como os digo esto llega en ocasiones a limites rozando el dadaísmo. Vale que en casa somos muy de humor chanante, ¡pero no nos pasemos! Así que hemos llegado al punto de decirle “en coña” (O queriendo que fuera en serio…) que en esta casa había un cupo de porqués diarios, limitados a 25… (que sabemos que se habría pulido en menos de una hora…) y solo conseguimos que nos dijera… “¿Y porqué?

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¿A vuestros peques también se les va de las manos el tema del porque?

¿Habéis rozado con esto el surrealismo como por aquí?

¡Contadme, no seáis tímidos!

 

Primera clase preparto en la seguridad social

Quizá es un poco pronto para empezar con las clases preparto. Pero al ser por la seguridad social, hay que tener en cuenta, al menos aquí en Valencia, que en julio y agosto no hacen cursos preparto en la mayoría de ambulatorios. Como duran dos meses, y pariendo en agosto, había que empezarlas ya. Así que ayer asistí a mi primera clase y, ¡no sabéis la diferencia con la vez anterior!

Algunas ya leísteis la mala baba que se gastaba la matrona que tuve en mi anterior embarazo. Como ya conté en su momento, igual que con el resto del personal sanitario, la matrona que te toque es una cuestión de suerte. Pero si a aquella no podía ni verla, con la que tengo ahora estoy encantada. ¡Son como el día y la noche! Tanto en trato personal como en ideas relacionadas con su trabajo. La que tuve era mas de la vieja escuela, una mujer casi apunto de jubilarse, hastiada por estar donde estaba (que no es donde ella quería estar) y agobiada por la cantidad de trabajo. Cosas que se notaban en como trataba a todo aquel que cruzara la puerta de su consulta. En cambio, mi matrona actual es una mujer de una mente abierta, que es pro parto natural, pro lactancia materna y mas maja que las pesetas. ¡Se sabe hasta el nombre de la gente! (Que pensaréis que es lo normal, pero para mi no lo era).

En fin, que tenía muchas ganas de asistir a sus clases preparto porque ya sabía que me iban a gustar. La última vez que tuve cita con ella me estuvo explicando en que consistían. Un poco de ejercicio. Otro poco de relajación. Una parte práctica y otra final teórica. Que fuera con ropa cómoda, llevará una toalla y el acompañante que quisiera, pero preferiblemente la persona que fuera a estar conmigo el día del parto. Lo bueno es que, esta vez, al ser por la tarde, el Papá Cascarrabias puede asistir, aunque llegue empezada la clase.

Cuando llegué ya noté la primera diferencia. Estaba todo el suelo lleno de colchonetas formando un circulo, y allí estuvimos las dos horas que duró la clase. Nada mas llegar nos fuimos presentando y diciendo para cuando nos tocaba parir. Por las fechas que son, y teniendo en cuenta lo que os decía antes de que en verano no hay clases preparto, somos un grupo muy heterogéneo. Mamis de todas las edades y con fechas de parto que oscilan entre finales de julio y principios de octubre. De lo que mas llamó mi atención fue que de las 11 mujeres que estábamos allí, solo 2 eramos repetidoras. No se si porque las que repiten ya no suelen asistir a este tipo de clases.

Empezamos con unos ejercicios especiales para el embarazo que acabamos bailando con música árabe algo parecido a danza del vientre. ¡Fue muy divertido! Nos saltamos la relajación y fuimos a la parte práctica donde nos habló de los ejercicios de kegel y el masaje perineal. Que esta vez tengo intención de hacer cada día durante el tercer trimestre. A ver si podemos evitar la episiotomia. Para terminar nos puso un vídeo sobre la preparación al parto y los síntomas para ir al hospital. Hablamos un poco de las contracciones, que son, que sentiremos y cuando tenemos que tomarlas en serio.

La clase se me hizo muy amena, también porque la manera que tiene ella de expresarse ya hace que sea algo entretenido, cercano y distendido. Nos fuimos a casa con unas cuantas fotocopias sobre lo que habíamos estado hablando y un par de canastillas.

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La principal diferencia que veo entre la vez anterior y esta es el trato que se nos da a las embarazadas. Tratándonos de forma humana. Animándonos y empoderándonos. Haciéndonos sentir que somos capaces de parir y debemos confiar en nuestro cuerpo. La matrona que tuve en mi anterior embarazo se limitaba a repartir fotocopias, algunas de la época de matusalén, y a ponernos vídeos durante las dos horas que duraba la clase. Así ella tenía menos que hacer. Como habréis podido comprobar por lo que os he contado, nada que ver con la que tengo ahora. ¡Como se nota cuando alguien disfruta de su trabajo!

¿Asististeis a clases preparto?

¿Os fueron útiles de cara al parto y postparto?

 

Primer trimestre de embarazo y primer susto

A estas alturas del embarazo que estoy, 23 semanas ya, en pleno segundo trimestre, no voy a ponerme a relataros mes por mes los cambios que voy teniendo. Para eso ya llego un poco tarde. Pero si que me gustaría hacer un resumen por trimestre y hoy vengo a hablaros de como fue el primero (con susto incluido).

Como ya os comenté en el post de hace un par de semanas sobre la búsqueda, dimos la noticia en nochebuena. Las navidades pasaron tranquilas, viendo pasar cosas que no podía comer ni beber. Lo normal del embarazo vamos. Si que es cierto que ya por aquel momento, que no estaría de mas de 5 semanas, me encontraba muy hinchada y con muchos problemas de gases y de estreñimiento, ¡empezaba pronto!

Pasadas las navidades fui a mi ginecóloga privada a que me hiciera la primera ecografia. Estaría de 7 u 8 semanas. No es que en ese momento pueda verse mucho, pero yo sentía la necesidad de hacerla y comprobar que todo estaba como y donde tenía que estar. Todo fue bien y nos quedamos mucho mas tranquilos.

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Unas semanas después llegó el primer susto, o la primera visita a urgencias. Como decía antes, seguía teniendo muchos problemas para ir al baño. En ese momento iba oscilando entre el estreñimiento y la “casi” diarrea. Aparte de seguir con muchos gases. Perdonad el tono escatológico y poco glamuroso del post, pero los embarazos tienen su lado oscuro, nunca mejor dicho y, de entre muchas teclas, los problemas intestinales son algo muy habitual.

Estaba de 11 semanas, era miércoles, así que nos levantamos y llevé a Valkiria al cole como de costumbre. Yo ya no me encontraba muy bien, así que cuando llegué a casa me tumbé en el sofá y me quedé dormida un par de horas. Cuando me desperté empecé a notar dolor de estomago. Pensé que sería hambre, así que me preparé algo de almuerzo, ligero, y seguí reposando. Pero aquel dolor no remitía, al contrario, iba a mas.

Toda la vida he sufrido de gases. Es algo muy doloroso que, cuando me pasa, suelo aliviar con infusiones y alguna pastilla tipo aerored. En un par de horas se me suele pasar. Pero esta vez no me atreví a tomarme nada dado mi estado. Y aquel dolor solo hacía que aumentar. Me fui a la cama y solo podía hacerme una bola y retorcerme de dolor. Pensé en esperar a ver si se pasaba, pero llegado el medio día el dolor seguía yendo a mas y yo ya me estaba empezando a desesperar. También estaba preocupada por el bebé, pero sabía que aquello no eran contracciones.

Llamé a mis padres para que recogieran a Valkiria del cole y a mi marido para avisarle de la situación y decirle que cuando llegara a casa del trabajo nos iríamos a urgencias. El Papá salió antes de trabajar y nos fuimos al hospital. En aquel momento los dolores eran tan fuertes que se me hacían casi insoportables. El hospital queda muy lejos de mi casa y, a la hora que fuimos, el camino se me hizo eterno. Para que os hagáis una idea, yo parí sin epidural y os digo que aquellas punzadas que me daban, que iban y venían, como si fueran contracciones, ¡me dolían mas que el parto!

Cuando llegamos a urgencias obstétricas entré yo sola, porque no dejan entrar acompañantes. Allí cada enfermera que me cruzada me preguntaba si estaba embarazada. ¿Perdón? Vale que no tenía apenas barriga en aquel momento, pero estando allí la respuesta me pareció mas que obvia. En fin… Me recibió la enfermera y luego me vio la médica de guardia. Me hicieron una eco para comprobar que todo estuviera bien con el bebé y yo me harté de llorar al ver ese pequeño cuerpo, ya con forma humana, en la pantalla del ecógrafo. Descartado cualquier daño fetal, la médica quería mandarme con mi dolor para casa sin hacerme mas pruebas. Me dijo que si no se me pasaba volviera en unas horas al hospital. ¡Como si estuviera al lado de mi casa!

Con lo que me había costado llegar hasta allí no pensaba irme. El dolor seguía igual de intenso, llevaba desde las 9 de la mañana con él y ya eran las 6 de la tarde. Así que me negué a irme. Les dije que si querían me quedaba en la sala de espera de fuera con mi marido, pero que de allí no me iba. La medica, jovencita, al ver mi convencimiento llamó a una superior. Esta le preguntó si me habían hecho una analítica, o me habían puesto algo para el dolor. Ante la respuesta negativa de la primera, esta médica, mas mayor, me mando hacer una analítica y ponerme una vía para meterme todos los calmantes que podían. Aparte de una inyección intramuscular para algo que todavía no se que fue, pero que deduje que era para las obstrucciones intestinales (cosa que en ese momento no tenía).

Me metieron con la vía en observación, me pusieron la banderilla (que me hizo un daño de la leche…) y allí estuve dos horas. Los calmantes empezaron a hacer efecto y, pasado ese rato me volvieron a mandar a que me viera otra médico.

Yo no se si fue de pasar de estar tumbada a estar de pie. De haber soportado tantas horas de dolor. O de que. El caso es que empecé a encontrarme mal, a tener sudores fríos y, mientras la médica me decía que probablemente tenía un virus, me tuve que ir al baño a vomitar. Cosa que no había hecho en todo el embarazo y que, de hecho, no creo que tuviera nada que ver con él. Me mandaron para casa, aun con punzadas en el estomago, mas leves y con una receta de Carivan que nunca usé.

Tengo la sensación de que no sabían que pasaba. Aquello no fue un virus. No volví a vomitar ni a ir al baño. Pero los dolores de barriga aun me duraron 5 días mientras iban bajando de intensidad y me dejaron hecha polvo.

Esa fue nuestra primera visita a urgencias. Unas urgencias que con el embarazo de Valkiria no pisé hasta el mismo día del parto. Pero ya lo dicen, que cada embarazo es un mundo. Y este ya apuntaba a que iba a ser movidito.

El primer trimestre, aparte de eso, fue mas o menos como en mi primer embarazo. Mucho cansancio, mucho sueño y un hambre de devorar. La diferencia estuvo en los problemas de gases y una especie de angustia que solo se me calmaba comiendo, pero que no llegaba a ser para vomitar. Yo lo definía como mal cuerpo, o “fatiguita” como dicen en mi tierra.

Poco después llegó la ecografía del primer trimestre con el triple screening… Pero eso es otra historia que puede que algún día, no se cuando, os cuente.

¿Como fue el primer trimestre de vuestro embarazo?

¿Notasteis diferencias entre embarazos?

 

Consejos de padre (59): Quiero ser hermana mayor

No se en que momento el concepto “hermana mayor” entró en la cabeza de Valkiria. Nosotros queríamos tener otro bebé, pero en ningún momento le comentamos nada a ella. El caso es que, de un día para otro, empezó a preguntarme, con bastante insistencia, por la existencia de ese bebé en camino (aun cuando ni nos habíamos puesto a buscar).

Supongo que fue por el entorno. Dio la casualidad que, el año pasado, en la guardería, la mamá de una compañera suya estaba embarazada; además de una amiga mía de toda la vida que también tiene una nena de la misma edad que Valkiria. Cada dos por tres venía a tocarme la barriga y a preguntarme si había un bebé dentro, o cuando lo habría. Eso nos llevó a mas de una situación peliaguda que ya os contamos en otro Consejo de Padre.

Obviamente, cuando nos pusimos a buscar no le dijimos nada. Y os aseguro que tuvimos sumo cuidado de no hablar nada sobre ese tema delante de ella, que siempre está con la antena puesta. Pero será porque los niños lo intuyen todo que, en ese momento sus preguntas, mas que preguntas, se volvieron afirmaciones: “Esto para mi hermanito” (o hermanita, le iba cambiando el sexo según le daba), “Cuando venga el bebé yo le voy a cuidar mucho…“, etc… Haciendo que incluso, cuando estábamos con mas gente conocida, me miraran con cara de “¿algo que contar?“.

Los meses siguieron pasando y cuando tuvimos el ansiado positivo y pasó un tiempo prudencial, decidimos que había llegado el momento de contárselo. ¡Nos hacía mucha ilusión poder darle semejante notición después de dar tanto la murga!… Y sin hacer nada muy especial, porque aun es muy pequeña para pillar según que cosas, nos sentamos con ella y se lo dijimos.

La reacción que tuvo fue… digamos… impasible. No es que esperara grandes festejos, pero algo más de emoción si. Se quedó pensativa. Callada (raro, muy raro en ella). Como si estuviera rumiando la noticia. Y al cabo del rato nos respondió y se fue a jugar tan tranquila. Pasaron un par de días hasta que empezó a hacer preguntas y, la mayoría de las veces, eran para saber si iba a nacer ya el bebé. ¡Los niños y el paso del tiempo! ¡Que largo se le va a hacer el embarazo! (Casi mas que a  mi…)

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¿Como se tomo vuestro peque el anuncio de que iba a ser hermano mayor?

¿Reaccionó como esperabais?