Verano en el Montseny

Se acabaron las vacaciones, se acabó la desconexión… Volvemos a la rutina diaria, volvemos a la ciudad y, por supuesto, volvemos a este blog, así que, nada de lamentaciones y ¡bienvenidos todos e nuevo! Volvemos, eso si, con las pilas cargadas y con ganas de contaros mil cosas, pero para empezar, hoy vengo con un post sobre nuestro viaje familiar porque este año hemos disfrutado del verano en el Montseny, ¡que preciosidad de lugar!

El parque natural del Monstseny se encuentra a 50 km de Barcelona y fue declarado reserva de la biosfera por la Unesco en 1978. Por aquella zona hay un sin fin de alojamientos rurales, la mayoría de ellos masías, pero también hay campings. De hecho nosotros nos alojamos en una casa rural que formaba parte de un camping llamado Les illes. La masía Les illes, con mas de 800 años de antigüedad, esta situada a mas de 850 metros sobre el nivel del mar en pleno valle de St. Marçal, en el corazón del Montseny. Un lugar privilegiado desde el que disfrutar de la naturaleza y la desconexión total.

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Uno de los días hicimos carne a la brasa o torrá, como le llamamos aquí, ¡que rica! Y muchos ratos los pasamos jugando a juegos de mesa con Valkiria.

Hemos pasado una semana en un lugar privilegiado, uno de esos sitios donde no hay cobertura de móvil por lo que te olvidas siquiera de que el teléfono existe. Casi no sabes ni en que día ni en que hora vives. Y es que, al ser una casa rural, tu marcas el ritmo y ¡las rutinas a la basura!. Duermes fresquito, que viniendo de Valencia eso es gloria. Te despiertas cuando te apetece y el resto del día es slow life en estado puro. Naturaleza para que grandes y pequeños disfruten, el aire mas limpio que puedas desear, noches estrelladas como no has visto antes y tranquilidad, sobretodo eso, mucha tranquilidad.

Estrellas-Montseny

Luna-montseny

Me estrené en la fotografía nocturna intentando captar la preciosidad de cielos estrellados y la luna

El camping tenía piscina, aunque apenas fuimos un par de días porque el agua estaba, al estilo montañero, osea, fría que te cagas. También nos pasaba el río Tordera al lado y bajamos varias veces a pasear por allí y coger piedrecitas, pero de meter los pies ni intentarlo, que si el agua de la piscina estaba fría, no queráis imaginar como estaba esta.

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Piscineo familiar y con la piscina enterita para nosotros, ¡un lujo!

Además había un pequeño bar y una sala con un billar al que fuimos varias tardes un rato. ¡No sabéis la de años que hacía que no jugábamos al billar! Pero si le pudierais preguntar a Valkiria cual ha sido su sitio favorito de las vacaciones, sin duda os diría que la jaula de las gallinas y el conejo. Estaba como loca con los animalitos, hasta el punto de bajar todos los días, nada más levantarse, a decirles buenos días (Y no estaba precisamente al lado…). Luego durante el día había algunas visitas mas. Ella disfrutaba dándoles ramitas, poniéndoles nombres y hablando con ellos. A saber, las gallinas se llamaban: culo peludo, cuello peláo y cocowa y el conejito era Bunny y Valkiria llevaba mucho disgusto porque, según ella, el conejo estaba muy triste porque estaba solo… De nada sirvió que yo le insistiera en que las gallinas eran sus amigas.

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Valkiria en acción con sus amigas gallinas y en el mini parque que tenía el camping, que estaba al lado y como digo era la mínima expresión.

Hemos estado muy a gusto, pero no todo ha sido perfecto. Solo hay dos cosas negativas que destacaría de nuestra estancia allí. La primera es lo metido en la montaña que estaba, es decir, los accesos. A ver, entenderme, eso para algunas cosas es maravilloso, pero para otras no tanto. A nosotros nos encanta hacer excursiones e ir a conocer pueblos, pero la subida hasta allí era por puerto de montaña y luego 2 km más por carretera de un solo carril en plena montaña… ¡Los 2km mas largos de mi vida! Soy una acojoná de la vida y me dan mucho respeto este tipo de carreteras de montaña, por eso, esta vez, hemos limitado mucho las salidas y solo hemos bajado para comprar comida y poco más.

La segunda cosa que no nos gustó fue la actitud del dueño del camping. Digamos que el hombre era tosco, uraño, siempre con cara de pocos amigos. Nuestra sensación sobre él pendulaba entre antipático y excesivamente rudo. No es a la primera casa rural a la que voy y sus dueños siempre se suelen caracterizar justo por lo contrario, por ser gente muy cercana y amigable. Este hombre era todo lo contrario. Menos mal que el resto de su familia no era igual que él. Al tercer día de estar allí, los vecinos de al lado se marcharon y nos dijeron que dado que en nuestra mesa del jardín a medio día daba mucho sol, y allí no iba a haber nadie hasta dos días después, nos fuéramos allí a la hora de comer. El jardín trasero de las casas estaba todo junto, aunque cada casa disponía de su mesa. Antes de hacerlo sin más, mis suegros le preguntaron a los dueños y, aunque al hombre pareció no hacerle mucha gracia, no nos dijeron que no. Aquel día comimos allí y luego, obviamente, lo dejamos todo perfectamente recogido. Bien, pues esa misma tarde, el hombre puso una manguera con aspersor justo al lado de la mesa y la dejó toda la tarde funcionando, y luego la movió al trozo que había entre un jardín y otro, que como digo era el mismo espacio, dejando todo aquello encharcado y asegurándose, por tanto, que ya no podríamos hacer nada allí. Digo yo que antes de hacer eso podría habernos dicho que no directamente. Al final el Papá Cascarrabias  apagó el aspersor para no correr el riesgo de que Valkiria jugando acabara resbalando y haciéndose daño.

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Valkiria jugando con su Avi (abuelo)

Otro detalle fue que en el camping se admiten perros, pero no se pueden llevar sueltos. Menos los del dueño claro, que tenía dos, y el primer día uno de ellos nos dejó dos mojones en la puerta de nuestra casa. Fuimos a decírselo y se ve que le sentó mal. Claro, mucho mejor es no decir nada y dejarlos ahí para que los podamos pisar a gusto.

En fin, por suerte eso son solo unas notas negativas en la estancia general que ha sido estupenda. El sitio es increíble, pero hay que saber a lo que se va. Nos encanta la montaña, aunque, todo hay que decirlo, esta vez hemos pecado de novatos. Simplemente no nos informamos bien del sitio donde íbamos. Sabíamos, claro, que era una casa rural en la montaña, pero no nos paramos a investigar mas y ¡ay amigos, que importante es eso! Con lo precavida y planificadora que suelo ser, nos fuimos mal preparados y mal equipados, con el cerebro más en modo verano que en modo montaña… ¿Y que pasó? Pues que no llevábamos ni suficiente ropa de abrigo, ni el calzado adecuado para ir a ese lugar y hacer las actividades propias de la zona. Volveremos, sin duda, al Montseny, pero la próxima vez iremos preparados.

¿Habéis estado alguna vez en el parque natural del Montseny?

 

 

*En el siguiente post os enseño más, parajes, rutas de senderismo, excursiones, que sino esto sería eterno…

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