Ahora sí que sí, ¡La navidad ya está aquí!

En la familia Cascarrabias Puñetera somos unos locos de la Navidad. Nos encanta. No lo podemos evitar. Quizá porque somos como niños en algunos aspectos de nuestra vida, porque no hemos perdido el contacto con ese niño interior, o simplemente, porque preferimos dejar de lado las cosas tristes y centrarnos solamente en las felices. Por nosotros, pero sobretodo, por nuestra pequeña Valkiria que este año vive las Navidades como si fuera su primera vez ( las bondades de ser un niño pequeño).

Ahora que casi hemos terminado el calendario de adviento, ya tenemos las Navidades aquí. Y cuando digo aquí digo ¡Que me ha pillado el toro vamos! Todas esas cosas maravillosas que quería hacer para decorar la casa, decorar la mesa o preparar platos especiales. Los Christmas que quería mandar a amigos o conocidos… ¡Todo eso se ha ido al garete! Casi casi ni llego a mandarlas a tiempo a la familia, ¡Os podéis imaginar!

Y es que para mí las Navidades empiezan a principios de octubre por trabajo. Entonces mi cerebro se pone a tope con eso y no puedo pensar en nada más. Aparte de varias eventualidades que hemos tenido, primero con el acceso a internet, luego con el ordenador en si. Lo que supone que lleve más de una semana sin ordenador y actualizando como y cuando puedo con la tablet, ¡Lo que es un auténtico lío! A ver si empezamos el año con todos esos problemitas solucionados.

Así que tan sólo quería pasar por aquí para desearos una feliz nochebuena y una aún más feliz Navidad. Espero que todos lo disfrutéis en familia y que a vuestros peques Papa Noel les deje aquello que desean (aquí de Papa Noel no se libra ni el tato, ¡admitámoslo!).

Y nadie mejor para desearos una feliz Navidad que la pequeña Valkiria en nuestra felicitación de este año. ¿A que tiene pinta de no haber roto nunca un plato? Jejejeje 😉

¡Feliz navidad!

(Y cuidadin con las comilonas, que las carga el diablo, jejeje)

La magia de los Reyes

Ahora que ya estamos en plena fase de resaca post navideña y consiguiente cuesta de enero, toca hacer balance de lo que ha sido esta recta final de las navidades. Si la semana pasada os contaba como habían sido la nochebuena y la nochevieja este año, hoy vengo a contaros como fue la víspera y el día de Reyes.

El día 5 llevamos a Valkiria a la guardería hasta las 3, el Papá también trabajaba hasta esa hora y yo aproveche para ultimar los detalles de esa noche y adecentar un poco la casa. A las 5 nos fuimos hacia el lugar acordado para ver la cabalgata de sus Magestades con los abuelos puñeteros, los suegros y la tata. Llegar hasta allí no fue fácil, tuvimos que dar algo de rodeo, ya se sabe como está la calle esos días y mas esa tarde. Una vez allí la cabalgata empezó puntualmente. Buscamos una zona algo elevada aunque un poco alejada del area de impacto de los caramelos. primero porque Valkiria aun es pequeña para caramelos y segundo para evitar llevarnos un caramelazo en toda la jeta. Pero cuando la niña vio que tiraban caramelos y ella no llegaba a coger ninguno, ¡ay madre! Reconozco que la culpa fue mía que se me ocurrió decirle: “mira, tiran caramelos” Y la pobre entró en frenesí gritando: “yo, yo, yo, a mi, a mi“… El Papá Cascarrabias se fue mas alante con ella, pero aquello era misión imposible, así que volvió donde estábamos. Al final fue la Abuela Puñetera la que se fue a la caza del caramelo perdido y cogió tres: uno de Melchor, uno de Gascap y otro de Baltasar. Y Valkiria mas que contenta con sus “cacamelos”. Se pasó toda la cabalgata con cara de asombro absoluto, creo que ni pestañeaba. Y el pobre Papá acabó con la espalda destrozada de tenerla casi todo el rato en brazos, porque solo quería estar con él y no quería subir a los hombros. ¡El año que viene nos llevamos una escalera! Cuando pasaron los Reyes Magos Valkiria no paraba de llamarlos, decirles adiós y tirarles besos. Yo moría de amor viendola decir: “Babasaaaar, estoy aquiiii, soy yoooo, Valkiriaaaaa“. ¡Emoción en estado puro!

Cuando acabó la cabalgata fuimos a tomar algo y luego nos fuimos a casa. No teníamos muchas esperanzas de que esa noche se acostara a su hora con tantas emociones, pero luego fue llegar, bañarse, cenar y a la cama. Eso si, antes preparamos todo para la llegada de sus magestades. Pusimos los zapatos en la puerta del balcón. Ella sus zapatos de princesa, como le llama ella a unos zapatos dorados con purpurina que tiene. Y mamá y papá también pusimos nuestros zapatos de princesa… que eligió ella. Pusimos tres vasitos con cava (que se note que somos una familia medio catalana) y tres trozos de bizcocho que habíamos hecho al salir de la guardería. Valkiria estuvo un rato repasando que no nos hubieramos dejado nada, iba señalando y diciendo: “Este Mechó, este gaspá y este babasar” y así lo repitió como 7 u 8 veces. Una vez en la cama se durmió sorprendentemente rápido mientras le contaba el cuento de los tres cerditos.dia-reyes-2015-01

Llegarón las 7 de la mañana y el Papá, que ya estaba con un ojo abierto, oyó a Valkiria hacer ruido. Así que se fue a por ella. Asomó la cabeza a su cuarto y ya estaba de pie en medio de la habitación. Cuando le preguntó: “¿Han venido los Reyes?” Valkiria respondió con unos saltitos de emoción. Vinieron a por mi y juntos fuimos al salón. Al abrir la puerta alucinó. Vio todo el tinglado montado y se quedó con la boca abierta, luego dijo: “es graaande“, refiriendose al paquete mas grande de todos. Fuimos a ver si los Reyes se lo habían comido todo y siguió alucinando: “Mamá, todo todo el cococho (bizcocho)”. Fue abriendo sus regalos uno tras otro, hasta que se dejó los dos mas grandes para el final. Abrió el mercado y le encantó. Y luego abrió el patinete, lo que llevaba pidiendo todas las navidades y su cara lo decía todo: “mamá patiiiiiin, patin rosaaaa, monta monta papá“.

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De ahí nos fuimos a hacer la ronda, primero a casa de los abuelos puñeteros y luego a casa de mis suegros. De cada casa se llevo a la siguiente lo que mas le había gustado. De la nuestra se fue con el patin, de la de mis padres con un vestido de princesa de Frozen y de la de mis suegros con unos muñequitos de Ben y Holly. El resto le gustó mucho también, pero eso creo que fue lo que más ilusión le hizo en el momento.

Me quedo con muchos momentos de estas navidades, muchos gestos, sonrisas, y palabras de su lengua de trapo, pero sin duda estos dos días han sido los más especiales para ella y para nosotros. Porque ya nos gustaba la navidad antes, ahora con Valkiria es como revivir nuestra niñez pero desde el otro lado. Ahora creamos nosotros la magia y como dice el Papá Cascarrabias: “Este año es en el que Valkiria ha empezado a creer en la magia de los Reyes Magos” ¡Y que podamos disfrutarlo muchos años!

¿Como fueron los Reyes para vosotros?

 

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Ideas para fotografiar a tus hijos en navidad

La navidad la tenemos ya encima, estamos en modo cuenta atrás y ha llegado el momento de pensar en Chistmas y demás modos de felicitar las fiestas. Si no podéis contratar a un profesional por temas de tiempo o de dinero, que no suelen ser cosas baratas, siempre os podéis animar a hacerlas vosotros mismos. No es tan difícil, palabrita de fotógrafa, solo hay tener una idea, encontrar el momento y tirar fotos a cascoporro. ¡La paciencia es la clave! Así que para que podáis hacerlo, hoy os voy a dar  unas cuantas ideas para tener unas fotos chulas de vuestros peques estas navidades sin dejaros la paga extra.

No es necesario tener un estudio perfectamente montado, ni un espacio muy grande. Si bien es cierto que depende de la edad del niño, el tema del espacio va cobrando importancia. Pero siempre podéis buscar un sitio al aire libre y llevar unos cuantos elementos de atrezzo y las fotos quedan igual de monas. A mi las fotos que más me gustan son las improvisadas, las de momentos cotidianos, aunque la navidad se presta mucho a buscar alguna idea chula aunque sea más posada.

Empezamos por un momento básico, montando el árbol. En este tipo de fotos depende de la edad del niño, porque si son bebés, no podréis hacer más que sentarlos delante de él, que también es otra opción y quedan muy bien siempre que tengáis una cámara reflex para poder desenfocar el fondo y crear esas lucecitas tan monas.

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Otro tipo de fotos que quedan muy bien son las que se hacen cubriendo o rodeando al niño de luces. Solo hay que tener varias cosas importantes en cuenta: para este tipo de foto hay que ser rápido y las bombillas que uséis tienen que ser del tipo led, porque no se calientan y a poder ser con tono cálido que siempre quedan más acogedoras y bonitas.

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Las pizarras dan mil y una opciones, primero por las distintas formas que podéis encontrar y luego porque podéis poner el mensaje que más os guste. Si tenéis buena letra lo podéis escribir a mano, aunque puede que el peque os lo borre. Y sino siempre os quedará photoshop.
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La decoración navideña da mucho juego, sobretodo a la hora de dejasela a mano para que interactuen con ella cuando son muy pequeños. Podéis desde usar un calcetín navideño para meterlos dentro, hasta darles bolas y demás cacharrillos, ellos lo miran todo con sorpresa y nos ofrecen unas caras geniales.

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Como veis con unas cuantas luces de exterior y una cama podéis hacer maravillas

Una idea que me gusta mucho y es muy fácil de hacer, es la de meter a los peques dentro de una caja forrada con papel navideño, como si ellos fueran el regalo, que de echo lo son. Yo lo estoy poniendo en práctica en mis propias sesiones y por lo general funciona bastante bien, a los niños les hace gracia y suelen colaborar. Yo forre varias cajas, la mas grande de pañales.
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¡Esta es mía!

Por último, y si nuestra casa se nos queda pequeña, o nuestros niños muy grandes, podemos optar por salirnos a la calle a hacer nuestras fotos. Lo mismo podéis iros a un parque o al campo, con algunos elementos navideños, o quedaros por la ciudad y hacer otro tipo de fotos más urbanitas. Lo importante es hacerlo divertido para ellos.

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*Todas las imágenes (menos las mías) han sido cogidas de Pinterest. Si el dueño de alguna de las imágenes tiene inconveniente en que esté publicada aquí, que me avise y no tendré problema en quitarla.

Hasta aquí la recopilación de ideas. Podría seguir y seguir, pero no quiero haceros el post eterno. Si consigo reunir más puede que este post tenga segunda parte.

¿Sois de hacerles fotos a vuestros peques para estas fechas?

¿Que idea os gusta más?

 

Primeras veces: Los Reyes Magos (II)

La noche de Reyes es, sin duda, la noche mas larga del año para un niño. Y para muchos adultos también, entre los que nos incluimos. Así que, después de un día intenso viendo la cabalgata y preparando la llegada de sus magestades, nos fuimos a intentar dormir si la emoción nos lo permitía. Vale, no nos engañemos, somos padres, ya no hay nada que no nos permita dormir, mas allá de nuestros hijos.

Nos levantamos muy temprano, sobre las 7. En realidad aprovechamos que se despertó para su toma habitual de esa hora y ya nos levantamos. ¡No creáis que fue fácil! A Valkiria le cuesta domir pero no le gusta que la despierten. Es mas, tiene bastante mal despertar. Pero bueno, ese día se le pasó pronto el mal humor. Ocupamos cada uno su lugar, el Papá Cascarrabias dentro del salón, cámara en mano para inmortalizar el momento, y yo con Valkiria fuera. A la que entramos se quedó parada, mirando de un lado para otro, imagino que flipando con la cantidad de paquetes de colores esparcidos por allí. Pero inmediatamente algo llamó su atención, la famosa carpa de IKEA, y para dentro que se metió. Cuando conseguimos sacarla de allí, se fue en busca de los paquetes que estaban envueltos con el papel de Pepa Pig (la tiene fichada y la reconoce sea donde sea). Abrimos todos los regalos que lo Reyes habían dejado en casa y, después de desayunar, nos fuimos a casa de los abuelos Puñeteros.
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Nochevieja

A mis 32 primaveras ya he vivido la nochevieja en casi todas sus posibles versiones. Como una niña, era una noche especial, en la que te acostabas mas tarde de la cuenta y había familia, música y bailes. Como una post adolescente, en la que te pasabas semanas pensando en donde ir de cotillon y que te ibas a poner, alcohol, fiesta y mucha mucha gente. Como una adulta joven, cansada de cotillones, de manera mas tranquila, yendo de pubs, con amigos, cervezas y risas. Y ahora como una madre (adulta y aun joven…mas o menos), la nochevieja es algo totalmente diferente. Ya no hay cubatas ni fiesta, pero tampoco lo echo de menos. Incluso antes de ser padres, las nocheviejas eran una noche más, pues huíamos de aglomeraciones y de pagar un riñón por entrar a cualquier sitio. Así que ahora las nocheviejas vuelven a ser algo parecido a cuando era niña, solo que estando al otro lado de la ecuación. Sin una misera copita de vino, eso si que lo hecho un poco de menos, pero en buena compañía, con la familia, y acostándonos un poco más tarde que de costumbre.

Tendiendo el antecedente de como fue la nochebuena, ya me suponía que la nochevieja sería igual o peor en cuanto a Valkiria. Y no me equivoqué. Pensando que estaría mas entretenida si cenaba con todos nosotros, le alargue un poco su horario normal. Error. Estaba tan emocionada que apenas cenó. Por mas que lo intentáramos primero yo, luego el Papá Cascarrabias y luego la abuela Puñetera. También es cierto que la teniamos a dieta blanda, y estaba hasta el gorro del arroz blanco como base de su alimentación. Como extra, y por ser la noche que era, le di un yogur de soja de vainilla y eso si se lo comió enterito enterito. Sigue leyendo…