Operación pañal: ¡Dejando el pañal nocturno!

¡En esta casa los pañales pasaron a la historia! ¡Se acabó! ¡Over! ¡Finito!… Y nunca imaginé que este último paso hacia el fin del bebé que era Valkiria fuera a ser tan sumamente sencillo. Esto de la maternidad y la crianza tiene sus momentos difíciles, pero también tiene otros que son tan fáciles que ni te lo crees. Para nosotros, dejar el pañal nocturno fue uno de esos momentos que ocurren de manera natural y van como la seda.

Nunca tuve prisa por quitarle el pañal por la noche. No se me pasó ni por la cabeza quitarlo a la vez que el pañal de día. Es más, después de asistir a la charla sobre como las pautas para afrontar la operación pañal, tuve mas que claro que íbamos por el buen camino. (Respeto a quien lo haga todo del tirón, pero simplemente no nos pareció el mejor método para nosotros).
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Empezamos con la operación pañal allá por febrero. Nos saltamos a la torera eso de quitarlo con el buen tiempo. El principio no fue fácil, no por el tema pipis, sino por las cacas, pero un mes después, la operación pañal iba bien en lineas generales. Como dos meses mas tarde, sería abril, ya me dijeron en la guarde de quitarle el pañal en la siesta porque se levantaba siempre seca. Y así lo hicimos. Hubo algunos escapes, de los de despertarse de la siesta y no llegar a tiempo al baño. Pero tampoco fueron muchos. Sigue leyendo…

Pautas para llevar a cabo la operación pañal

Estamos entrado en la época estrella para llevar a cabo la Operación Pañal, si señores, ¡pañales fuera! Ya llega el calorcito, los peques empiezan a ir mas ligeritos de ropa, con menos capas y eso facilita mucho las cosas a la hora de escapes y demás eventualidades. Esto que nosotros nos saltamos a la torera, porque empezamos nuestra operación pañal hace ya 3 meses, allá por finales de febrero, cuando el tiempo aún no acompañaba ni un poquito. Pero vamos, que lo de empezar a quitar pañales con el buen tiempo es una recomendación, como otras tantas, pero no una ley escrita en piedra. Así que, para todos aquellos que esteis viendo que se acerca inminentemente el momento de decir adiós a los pañales, aquí van una serie de pautas y consejos, que no obligaciones, para que este momento de cambio sea lo mas ligero posible para todos los miembros de la familia:

Lo primero es, ¿Cuando estará preparada mi criatura?

Pues no hay una edad establecida a partir de la cual ya a todos los niños se les pueda quitar el pañal. Es una cuestión madurativa, por eso hay niños que con dos años justos están más que preparados y otros que rozando los tres aun están un poquito verdes. Se dice que alrededor de los 2 años y medio el cerebro del niño ya está lo suficientemente desarrollado para afrontar el control de esfínteres. Pero eso quiere decir, como he dicho antes, que a esa edad todos tengan que estar preparados. También hay que tener en cuenta otros factores como:

  • El sexo del niño: por norma general las niñas suelen controlar antes que los niños
  • El estilo de aprendizaje del niño: muchos niños aprenden por imitación, pero otros no.
  • El interés o atención del niño: si el niño no muestra ningún interés por hacer pis en el wc posiblemente no esté preparado.
  • Que conozca conceptos básicos como delante y detrás, arriba y abajo, etc… Y que atienda a ordenes sencillas como “ven aquí”.
  • Que se sienta incomodo cuando hace pis o caca en el pañal o, incluso, que avise cuando ya lo haya hecho o lo vaya a hacer.
  • La psicomotricidad: el niño tiene que ser capaz de agacharse, incorporarse, saltar, subir, bajar, etc…

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¿Que hacemos a continuación?

Pues lo primero es comprar todo aquello que nos vaya a hacer falta para llevar a cabo nuestra operación pañal: orinal, reductor, elevador, empapadores, cuentos, etc… Luego, en caso de estar yendo a la guardería, pactaremos con las profesoras cuando empezar a retirar el pañal. Debemos tener confianza en ellas pues pasan mucho tiempo con ellos y saben cuando un niño está preparado o no. Si nuestro peque no va a la guardería tendremos que ser nosotros los que estemos un tiempo observándolo para determinar si lo vemos preparado o no.

Es recomendable empezar con la operación pañal en sábado, para así tener un día mas tranquilo para estar por y para el peque. De este modo tendremos, al menos, esos dos días para afrontar la nueva situación con tranquilidad. Podemos hacer de ese día algo especial, regalándole algo como el reductor o ropa interior envuelta en papel de regalo.

Una vez retiremos el pañal, ya no se vuelve a poner más que para la siesta y para dormir por la noche. Solo si 20 días después de haber empezado con la operación pañal, vemos que la cosa no progresa podemos volver a valorar la opción de ponerlo, pero, siempre siempre, consultándolo antes con las profesoras. Se que hay otros métodos con los que el pañal se quita de golpe de día y de noche, pero nosotros no lo hemos hecho así y nos está yendo bien. De hecho, la psicopedagoga que tenemos en la guarde tampoco lo recomienda.

Al principio no es necesario preguntarle todo el rato si tiene pipi porque muchas veces ni siquiera te contestará. Es preferible llevarlo al váter cada 30 minutos, aunque sea con negativas, pero no llegando al punto de llorar. Esto es solo para generarle una rutina, pero si se niega, no pasa nada, se le deja y si se hace pis encima no pasa nada. Para ayudar a los niños que les cuesta ir al váter podemos asociar ese momento a algo que les guste: leer cuentos, jugar con la tablet o con algún juguete. A veces puede funcionar regalarle algún juguete para que juegue solo en el baño.

Conforme los días pasen podemos ir alargando la pauta de micción, a cada hora u hora y media, depende del aguante que demuestre el niño. Esta claro que si te lo pide en cualquier momento también hay que llevarle.

Es recomendable usar el reductor al orinal, mas que nada porque de ese modo ya se acostumbran directamente a usar el váter, como toda la familia y así evitamos que vaya haciendo pipi por toda la casa. El pipi se hace en el cuarto de baño.

No hay que restringir en ningún momento la cantidad de agua que damos al niño y hay que intentar que durante todo el proceso el niño se sienta motivado y tranquilo. Evitar salir corriendo al baño (aunque se que esto es difícil porque nosotros mas de una carrera nos hemos pegado). Pero, repito, si se hace pipi o cada encima, NO PASA NADA, en ningún momento regañar o avergonzar al niño, ni a solas ni mucho menos delante de nadie. Se le puede explicar lo que ha pasado, pero sin que sienta que ha hecho nada malo.

¿Y cuando quitamos el pañal por la noche?

Lo primero que aprende a controlar un bebé es la caca durante la noche; luego controlan la caca durante el día; luego el pipi durante el día y, por último el pipi por la noche. Este ultimo pipi nocturno ya no es una cuestión de edad. Los hay que a los pocos meses después de controlar el diurno ya están preparados para controlar el nocturno; y los hay que un año después aun no lo están. Según algunos estudios, es alrededor de los 3 o 3 años y medio cuando empiezan a estar preparados. Pero como todo no es una fecha grabada en piedra.

Entonces, ¿que debemos observar en nuestro hijo para saber que está preparado?

  • Primero que durante el día ya casi nunca tengamos escapes.
  • Que tenga una pauta de aguante del pis de al menos 1 hora y media.
  • Que saque el pañal seco por las mañanas al menos cuatro noches seguidas en una semana.
  • Que no haya antecedentes familiares de enuresis (escapes nocturnos más allá de los 6 años)
  • Que sea capaz de pedir pipi.
  • Que ya hayamos quitado el pañal durante la siesta.

Todas estas pautas y consejos que os he dado nos las dio la psicopedagoga de nuestra guardería en la escuela de padres que tuvimos sobre control de esfínteres. La charla fue muy larga y dio para mucho. Yo aquí he intentado resumirlo lo mejor que he sabido. Espero que os sirva. Nosotros los hemos aplicado en nuestra operación pañal con Valkiria y, a día de hoy, 3 meses después, puedo decir que nos ha ido muy bien. Ya apenas hay escapes de ningún tipo durante el día y hace dos semanas que le quitamos el pañal también en la siesta con resultados satisfactorios, así que vamos ¡viento en popa a toda vela!

¿Seguisteis algún tipo de consejo para llevar a cabo vuestra operación pañal?

 

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Nuestros cuentos para la operación pañal

Leer es pedagógico. Enseña, entretiene y hace soñar con mundos fantásticos. Por eso nosotros, como padres, nos apoyamos mucho en el uso de libros y cuentos a la hora de ayudar a Valkiria a entender ciertas situaciones nuevas. Ya lo hicimos en su día con el paso de la cuna a la cama y los cuentos para ir a dormir. Ahora le ha tocado el turno a nuestros cuentos para la operación pañal. No tenemos muchos, pero han sido de gran ayuda.

De esta temática hay infinidad de títulos. Yo estuve mirando algunos en las librerías, de esos que se recomiendan en todas partes, pero al final de esos solo compramos uno y antes incluso de haberlo visto por internet.

Nunca más llevaré pañal

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Este libro de tamaño grande y páginas de cartón resistentes nos cuenta la historia de dos hermano mellizos, Ana y Dani, a los que un día sus padres les dicen que ya no van a usar mas pañales, que ahora usarán el orinal. Los acompañamos en todo el proceso de dejar el pañal y aprender a hacer pipi solitos. Este libro fue el primero que compramos, allá por el verano pasado y no me imaginaba el éxito que iba a tener. He perdido la cuenta de cuantas veces lo hemos podido leer, algo así como cada noche durante más de dos meses. Valkiria se lo acabó aprendiendo de memoria y, al final, me lo contaba ella a mi. Es un libro muy sencillo, con ilustraciones coloridas, pero sin nada muy especial, pero a ella le encantó desde el principio e incluso se lo llevó al cole un día por petición de su Seño.

El orinal de Lulú

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Este es el más conocido de los tres. Un libro de solapas que nos cuenta como Lulú, su protagonista, pasa de usar pañal a llevar braguitas y hacer pipi, primero en el orinal y luego en el váter. Este lo compramos una semana antes de empezar con la operación pañal y en seguida se convirtió en un imprescindible de antes de ir a dormir, junto con el anterior, lo leíamos cada noche. La parte favorita de Valkiria es cuando la mamá de Lulú le compra: “muuuuuuuuuucha baguiiiiiiiiitaaaaaaas” (palabras literales de mi hija).

Voy solo al baño

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Este lo compre ya empezada la operación pañal, para intentar suplir un defecto de los dos libros anteriores. En ninguno de los dos se habla de cacas. De hecho, es mucho más complicado encontrar un libro sobre el tema de las cacas que sobre los pipis, cuando curiosamente, la caca suele ser lo que mas les cuesta a los niños. Reconozco que compré este porque no encontré ninguno más en la tienda donde fui, pero en realidad me lo llevé porque sabía que el tema de los sonidos con Valkiria iba a ser un éxito asegurado, ¡y no me equivoqué!

De este libro existen la versión de niño y de niña, pero ya veis lo que me importa a mi el tema de los géneros, que como solo tenían la versión de niño me lo llevé igual. La parte que realmente me importaba era la de las cacas y eso lo hacemos todos igual, sentaditos. Solo me toco explicarle a Valkiria que Pablo, el protagonista, hacía pipi como el Papá porque es un niño y ella lo entendió a la primera.

La historia es sencilla, Pablo va al baño y hace pipi y caca, solo que acompañando la historia con un sonido para cada cosa y unas ilustraciones muy coloridas y divertidas. Para acabar tiene una canción muy chula en la que suenan pedos y demás, ¡todo un hit! Y, por supuesto, cada vez que Valkiria hace caca la ponemos y hacemos el baile de la victoria.

Pues esto es todo. Como veis no hemos comprado muchos, esta vez nos hemos controlado un poquito, que sino se nos va la cosa de las manos. Pero cada uno de ellos ha sido un éxito total y nos han ayudado mucho en el proceso de dejar el pañal.

¿Los conocíais todos?

¿Añadiríais algún otro?

 

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Operación pañal… Un mes después

Cinco semanas han pasado ya desde aquel día que se me cruzaron los cables y decidí hacer caso a las señales que nos estaba mandando Valkiria pidiendo a gritos dejar por fin el pañal. ¡Como vuela el tiempo! Pero, aunque a estas alturas ya esta casi todo superado, no ha sido un camino de rosas. Hemos tenido un poco de todo, agobio de madre primeriza incluido, pero ¿que sería de la maternidad sin esos momentos de duda suprema? Os explico.

Para empezar nos saltamos a la torera todas esas indicaciones de esperar al buen tiempo, ¡ale, por la borda! Así que os podéis imaginar la locura de lavadoras y frotifroti barreñil que he tenido las últimas semanas. ¡Con lo cómodo que hubiera sido todo esto en verano! Pero como ya dije, era el momento adecuado, no importaba el mes en el que estuviéramos.

Desde el principio el tema pipi lo tuvo, mas o menos, controlado. Hubo escapes, claro que si, pero muy puntuales y la mayoría de veces por estar demasiado ensimismada jugando o por estar en plena rabieta. El único problema asociado a los pipis fue que nos pillara en la calle. No se si es que le daba corte o que, pero al principio no quería hacer pis en mitad de la calle (yo creo que es muy pequeña para tener pudor por algo así, pero podía ser). Justo la primera semana de la operación pañal fui a una charla sobre control de esfinteres y la chica que la daba me dio una idea que funcionó de manera asombrosa: llamarlos pipis voladores. Desde el primer momento que le dije a Valkiria si quería hacer un pipi volador, la idea le hizo mucha gracia y accedió encantada, ¡lo que hace venderles las cosas bien a los niños!

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Nuestro mayor problema han sido las cacas, ¡ay las cacas! Esta niña siempre ha ido del estreñimiento a la diarrea con mucha facilidad, aunque desde que come solidos tiende más hacia el estreñimiento, pasando épocas en las que lo ha pasado realmente mal (ella y nosotros). He probado a darle de todo, siempre natural, pero que no le guste la fruta no ayuda demasiado, la verdad. El caso es que si a esto le unimos la operación pañal ya tenemos la gota que colma el vaso. Fue quitarle el pañal y tirarse 3 días sin hacer caca, ¡tapón al canto! Dicen que es normal que los niños, al principio de la operación pañal, se estriñan, más aun cuando ya son tendentes al estreñimiento. Pero no recordaba alegrarme tanto por una caca desde que Valkiria era un bebé. ¡Menudo festival de celebración fecal!

Las dos primeras semanas fueron un horror, no recuerdo haber lavado tanta mierda a mano en mi vida, pero la niña se aguantaba con todas sus fuerzas hasta que a la pobre se le acababa escapando, ¡mínimo dos veces al día! Menos mal que compramos un cargamento de bragas, sino no se que hubiera sido de nosotros. Por más que le explicaba que me tenía que avisar, que no pasaba nada pero que había que intentar hacerlo en el WC, no había manera. Nos sentábamos con ella tranquilamente en el váter, con cuentos, con dibus en la tablet. ¡Pero nada! No apretaba ni hacía caca. Y no era porque le tuviera miedo al trono, ni nada de eso, simplemente creo que como se estriñó y le dolía al salir, decidió que no quería hacer caca porque dolía. Una pescadilla que se muerde la cola. Si se estriñe no hace caca, la caca se hace dura, duele al salir, hasta el punto de llorar, le coge miedo, se aguanta, se estriñe más y volvemos a empezar. ¡Lo pasamos fatal!

Al final de esas dos semanas interminables de estreñimiento y lavar cacas como si no hubiera mañana, me entró el agobio y pedí cita con la psicopedagoga de la guarde. Muy pronto, lo se. Pero el agobio de madre es así, ya lo sabéis. La chica, en resumidas cuentas, me vino a decir que aun era pronto, que tenía que tener paciencia. Que ella hubiera esperado al buen tiempo para quitárselo y que escondiera el orinal. Esto último lo hice nada más llegar a casa y Valkiria no lo ha echado en falta. Por lo demás, no me dijo nada que no supiera, pero un poco si me tranquilizó.

La situación la solventamos con paciencia, salvado de trigo en las comidas para intentar ablandar las heces, masajes en la barriga y aceite de oliva para el culete. Así, poco a poco, conseguimos que fuera perdiéndole el miedo y fuera haciendo caca. A veces en el orinal (en casa de los abuelos), la mayoría de las veces en el váter con su reductor de Mickey. Y ahora, mas de un mes después, ya hace sin muchos problemas. De hecho, en los últimos 15 días, solo ha tenido un escape de caca, ¡todo un avance! Eso si, cada vez que hace caca hay un festival de vítores y aplausos en casa. Todo el mundo debe conocer al Sr. Mojón, mientras Valkiria grita: “¡mira papá, he hecho un cagallón!“, todo muy chanante.

Así que, después de 5 semanas y con viaje en coche al pueblo de 5 horas superado sin problemas, saco una valoración muy positiva de como nos está yendo la operación pañal. Aun tenemos escapes esporádicos, casi siempre coincidiendo con despistes de Valkiria, pero ya me he acostumbrado a ir siempre con una muda encima, que, lo creáis o no, soy tan malamadre que nunca la había llevado hasta ahora.

Doy la fase I de la operación pañal por superada y ahora ya nos quedará solo la fase II, osea, quitar el pañal por la noche y en la siesta. Hay gente que lo quita todo del tirón, pero nosotros hemos preferido hacerlo así y, de momento, no creo que Valkiria esté preparada para dejarlo, hace muchísimo pipi mientras duerme y no creo que haya prisa.

¿Como fue el primer mes de vuestros peques sin pañal?

 

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¿Que comprar para la operación pañal?

Para todo hay que estar preparado en esta vida y criando hay que estar preparado por dos, mentalizado y dispuesto a afrontar lo que sea. Así que, aunque la operación pañal nos sobrevino de manera repentina, si que habíamos ido acumulando esas cosas que creímos nos iban a hacer falta. Sin embargo, en esto hay muchas opciones, y no siempre lo que creímos de primeras que sería lo mejor resulta serlo. Por eso, seguí investigando y ahora ya si tenemos todo lo que necesitábamos para meternos de lleno en esto de decir adiós al pañal.

Pero vamos al tema… ¿Que comprar para llevar a cabo la operación pañal?

Lo primero que nos viene a todos a la cabeza, o al menos eso es lo que me pasó a mi, fue un orinal. Nosotros compramos uno sencillo, eso si, de Peppa Pig para motivar más a Valkiria a querer utilizarlo. Hay muchos tipos de orinales, desde los más sencillos y baratos a los mas sofisticados y caros, ahora veremos algunos modelos.

Orinal sencillo

Este es el que tenemos nosotros, lo compramos en Mothercare, y lo que hay es lo que veis, no tiene mucho que explicar en realidad. Hay multitud de modelos de diferentes colores y formas, así que tenéis mucho donde elegir.

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Orinal en dos piezas

Esto es una versión un poco más sofisticada que la anterior. Es un orinal en el que la pieza donde cae el pipi o la caca se puede sacar con facilidad y limpiar mucho más cómodamente. El inconveniente que le veo es que Valkiria le cogió enseguida el rollo a eso de quitarlo y nada mas terminar lo quería quitar ella, con el consiguiente esparcimiento del pipi por todos lados. Nosotros compramos el famoso orinal de Ikea para tener en casa de los abuelos, por el precio que tiene esta genial. Pero también hay modelos más caros, aunque el sistema sea exactamente el mismo.

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Orinal con extras

La verdad es que si te pones a buscar puedes encontrar auténticos orinales/nave espacial por ahí. Estos son los orinales con extras que les llamo yo. Son algo más grandes, suelen tener forma de mini Wc y musiquitas. En algunos de ellos incluso puedes acoplar el rollo de papel higiénico y tienen sensores que detectan cuando hacen pipi y caca y que hacen que suene una música determinada a modo de premio para motivarles. En la mayoría de ellos, el aro superior se puede desmontar para usarlo luego como adaptador para el Wc. De precio se suben bastante más que los simples, pero la horquilla suele ir de los 20 a los 50 euros. A mi me han llamado la atención estos tres. El primero es de Jané y lo he encontrado en la tienda online de Cáscara de Nuez. El segundo está en versión Minnie y Mickey y lo he encontrado en Tutete. Y el tercero es de la marca Fisher Price y lo he encontrado en Amazon.

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Reductor WC

Esta es la otra opción que existe al orinal, pasar directamente a un reductor de váter. Hay muchos modelos: rígidos, acolchados, con asas o sin ellas. Nosotros compramos uno acolchado y con asas porque me pareció lo más práctico en nuestro caso. También lo cogimos de un personaje que le gusta mucho a Valkiria, en este caso Mickey, esta vez en Mamuky. Pero tenéis también otros modelos como el tercero de la foto, que es rígido, aunque a este le veo un inconveniente y es ese bulto tan grande en la parte delantera que no creo que les ayude mucho a poder sentarse y levantarse de ahí solitos. Y el ultimo modelo de la foto es adaptable y lo podéis encontrar en Tutete. Incluso hay algunos que los venden ya junto con una banqueta para que los niños puedan subirse.

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Reductor Wc de viaje

Esta es una versión simplificada del anterior, de plástico rígido y plegable. Lo bueno es que lo puedes llevar a cualquier parte y ocupa poco espacio. Lo que no me acaba de convencer es que yo no pondría eso encima de ningún váter público, aparte de que si lo haces luego deberías lavarlo, digo yo. Para esos momentos, nosotros optaremos por el clásico, niña en volandas sujetada por mi en suspensión en el aire, ¡lo de toda la vida!

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Orinal evolutivo (El 3 en 1)

Esta es la opción intermedia, un “ní pa ti, ni pá mi” entre el orinal y el reductor de váter. Se trata de un cacharro que pueden empezar usando como orinal pero luego se puede acoplar al váter, llevando su propio escalón para que se puedan subir solos, y ya como último uso podemos utilizar solo la parte superior como reductor de Wc. El precio de este tipo de transformers ronda entre los 25 y los 45 euros. A mi me parece una buena opción, siempre que no tengas problemas de espacio. El de la foto lo podéis encontrar en Tutete.

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¿Orinal o reductor de váter?

Pues esa es la gran pregunta que yo me he estado haciendo estos días. Nosotros empezamos con el orinal, pero luego Valkiria en la guarde lo empezó a hacer en los váteres adaptados que tienen allí y su Seño me dijo que ella prefería enseñar a los niños a usar el váter al orinal. Así que, como la niña no tenía ningún problema con el Wc, compramos el reductor y ya no hemos vuelto a usar el orinal. Pero cada caso es un mundo. Hay niños a los que les da miedo el váter, por el tema del agujero y tal, y es preferible empezar con el orinal a que se nieguen a hacer pipí.  Lo bueno del orinal es que te lo puedes llevar a cualquier sitio de la casa, aunque yo creo que es mejor que se acostumbren a que eso se hace en el baño. Así que ya veis que no hay una solución universal, sino que como en casi todo, la cosa va según gustos y necesidades familiares.

Otras cosas que harán falta

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