Al cine con los mas pequeños en Mini Lys

Hay cosas que con la llegada de un bebé a casa se tienen que dejar aparcadas, al menos durante algún tiempo. Una de esas cosas fue, para nosotros, ir al cine. De hecho, no fuimos solos al cine hasta que Valkiria tenía 14 meses. Igual somos un poco exagerados, pero hasta ese momento no nos sentimos con la seguridad de poder dejarla tres horas apartada de mi (y de su teta). Por aquel entonces, aun no había en Valencia la sesión teta, que es una sesión especial a la que puedes ir con bebés de hasta 24 meses y que se hace, a día de hoy, en los cines Lys. Pues bien, es en estos mismos cines, en los cines Lys de Valencia, donde han ido un poco mas allá y han pensado una opción para que los padres de niños a partir de dos años podamos ir al cine sin tener que andar tirando mano de abuelos o canguros: la zona Mini Lys, en la que el niño se puede quedar jugando mientras los adultos disfrutamos de nuestra película.

Nosotros fuimos a probar la experiencia junto con otras mamás bloggers valencianas gracias a Cines Lys y a Valencia peque universo. Nos invitaron a probar este nuevo espacio mientras nosotros vimos “Cien años de perdón” la última película de Daniel Calparsoro. La película estuvo bien, un thriller de atracadores de bancos ambientada en Valencia. Y debo decir que, aunque al principio no las tenía todas conmigo, finalmente resultó ser una experiencia super positiva. Os explico con mas detalle.

mini lys zona ocio infantil cines lys

¿En que consiste la zona Mini Lys?

Se trata de una sala en la que poder dejar a tus hijos mientras tu ves la película, una especie de ludoteca. En este espacio hay un montón de cosas con las que jugar y divertirse, desde una cocinita a pizarras gigantes, balancines o juegos de habilidad. Aparte hay monitoras (aforo máximo de 10 niños por monitor) que entretendrán a los peques haciendo manualidades y cuidaran en todo momento de ellos.

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¿A partir de que edad se puede entrar?

El niño tiene que medir entre 85 y 125cm y tiene que saber andar.

¿Que requisitos hay para poder entrar en Mini Lys?

Hay que entrar con calcetines, aunque si no llevas allí te los puedes facilitar por 1€. Los niños no deben estar malitos para no contagiar a otros niños. Además, no pueden entrar juguetes propios, imagino que para evitar conflictos, igual que en una guardería, lo que está allí es de todos.

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¿Que tengo que hacer como padre?

Tienes que hacer tu reserva para la zona Mini Lys, ya sea online o en las taquillas de los cines. Una vez en la zona Mini Lys te tomarán tus datos de contacto, para poder localizarte en cualquier momento y tu DNI. Por ello debe ser la misma persona el que lo deje y el que lo recoja.

¿Que precio tiene y cuanto dura?

El precio es de 3 € por sesión, da igual si la película dura hora y media que tres horas.

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Aquí os dejo un video donde podéis ver todo esto que os he explicado en imágenes:

Fotos y video promocionar de Oroneta Audiovisuals (menos la que lleva mi marca de agua)

Experiencia personal

Como decía antes, yo no tenía muy claro que Valkiria se fuera a quedar allí tan tranquila rodeada de gente y niños que no conocía de nada, pero mi hija nunca deja de sorprenderme y fue ver aquella sala, que como habéis podido observar en las fotos es preciosa, y entrarle el ansia por entrar corriendo a jugar. No os podéis imaginar lo que me costó retenerla hasta que me cogieron los datos para que no se colara de estrangis. Así que entró encantada. Durante la película tuvieron que llamarme porque se hizo caca encima, pero la verdad es que las chicas fueron muy majas y muy atentas. Cuando me llamaron ya le habían quitado la ropa sucia y le habían limpiado, la niña estaba tan tranquila esperándome para que le pusiera la muda limpia. Y luego siguió jugando a sus anchas como si nada. Cuando acabó la película y tocó ir a recogerla llegó el drama, ¡no se quería ir! “Mamá, quiero jugar un popito mas” – me decía. Así que ya veis, no solo le gustó, sino que ¡se le hizo corto! Me la llevé de allí prometiendole que volveríamos otro día. Y no vayáis a pensar que se le ha olvidado, que nada de nada.

La única pega que le veo a esto es lo de que te tengan que llamar al móvil si pasa algo, no por ellos, que deben tenerte localizable, claro está, sino por todo lo demas: llamadas que no esperas, mensajes de whatsapp, actualizaciones de redes sociales, en fin, un poco rollo. Al final acabé con el móvil en modo vibración en la mano toda la película. Quizá podrían habilitar otro sistema, algún cacharro estilo busca o similar que te dieran en la misma sala Mini Lys y luego devolvieras al irte. Pero vamos, por todo lo demas no puedo estar mas contenta de como fue esta experiencia y nos abre la posibilidad de volver a disfrutar del cine sin tener que depender de canguros. ¡Sin duda repetiremos!

¿Conocíais esta opción en Valencia?

¿Que os parece?

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Primeras veces: Las fallas

Hoy vengo a hablaros de una primera vez no real, es decir, no física pero si mental. Me explico. Estas no han sido las primeras fallas en la vida de Valkiria, de hecho son las terceras, pero si que han sido las primeras en las que se ha enterado un poco de que va todo este tema del folclore de la terreta. Para empezar porque ya es mas mayor y a sus 2 años y medio se cosca de todo la tía, y después porque, al ir a la guarde, allí han tenido todo un programa de actos falleros de casi una semana en el que han hecho de todo, desde globotá y chocolatá, pasando por la ofrenda a la virgen.

En esta familia, medio andaluza medio catalana, las tradiciones valencianas quedan en un tercer plano. Es lo que hay. Pero vivimos y tenemos intención de seguir viviendo aquí, así que es bueno que los niños también aprendan la herencia cultural del lugar donde van a crecer. Una vida llena de distintas culturas y tradiciones es mucho mas rica y por eso creemos que es importante vivir cada una de ellas dentro de lo posible.

De hacernos falleros ni hablamos. Eso hay que sentirlo, hay que mamarlo y nosotros nos sentimos muy ajenos a todo eso. Pero las fallas se pueden vivir de otro modo, se pueden vivir en la calle paseando, viendo los monumentos, comiendo buñuelos de calabaza y tirando bombetas. Y también se sufren, ¡vaya que si! Que a nosotros nos toca huir de nuestra casa 10 dias todos los años si queremos dormir. Esa es la parte no tan buena de casi cualquier fiesta.

Pero vamos a lo que vamos, Valkiria y las fallas. Todo empezó el día de la cridá, que es cuando se da oficialmente el pistoletazo de salida a las fallas. Es algo así como un pregón que se da en las antiguas torres de Serranos y luego se tira un castillo de fuegos artificiales. No teníamos intención de ir, pero al final nos acercamos, ¡y no le hizo ninguna gracia! ¡No le gustó ni un poquito! ¡Nada! ¡Cero! De hecho, cuando acabó el castillo solo nos decía: “Ya está, ya se han acabao las fallas“… Pobrecita mía, no le quedaba nada aún…

La semana de antes empezaron los actos de fallas en la guardería. Esos días todos los nenes tenían que ir con el blusón y el pañuelo típico fallero. Hicieron manualidades, hicieron la globotá, que básicamente es poner muchos globos juntos y pincharlos todos a la vez, como si fuera una mascletá y a los papis nos mandaron deberes. Teníamos que hacer un ninot para la falla de la guarde sobre la tematica de la época medieval. En días posteriores se hizo la consiguiente exposición del ninot y se voto para ver cuales eran los mejores. También hicieron una mini ofrenda a la Virgen de los Desamparados. Hubo padres que se quejaron un poco de este acto religioso, pero yo creo que no hay que sacar las cosas de quicio, que ellos ni siquiera entán pillando el sentido religioso, en todo caso, el que sea fallero pillará lo que es la tradición y el resto, posiblemente, no entiendan nada de nada.

El día más delicado fue el primer día de la semana fallera cuando tocaba pasacalles tirando bombetas (petardos sin mecha para niños pequeños) y luego merienda de buñuelos de calabaza y chocolate. El día anterior, mi suegra había comprado bombetas para tirarlas con Valkiria y que se acostumbrara a ellas, pero no hubo manera. La niña se cerró en banda, no quería ni oir hablar de las bombetas, así que al día siguiente os podéis imaginar el plan. No hicimos el pasacalles, se paso el rato encima de mi y de tirar bombetas nada de nada. Le pregunte: “¿No quieres tirar una bombeta cariño?” y ella me respondió: “¡No!¡Y tu tampoco! ¡No me gustan las fallas!” ¡Toma ya!… Al final conseguí que no quisiera irse porque le recordé que había chocolate y entonces le cambió la cara.

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Aquí podéis ver la falla de la guarde, con todos los ninots con forma de escudo hechos por los papis. Una de las fallas de sección especial y las luces de la zona de Ruzafa. Y Valkiria y yo disfrutando de la chocolatá. (Me acabo de dar cuenta que no hicimos ni una foto de Valkiria tirando bombetas)

Pero como los niños son imprevisibles y lo que un día es completamente negro al día siguiente puede ser blanco nuclear, tres días después, la mamá de otro niño, a la salida de la guarde, consiguió que Valkiria tirara una bombeta ¡oh milagro! Y no os podéis imaginar el festival que montó de saltos, gritos y vitores a si misma: “Mamaaaaaaa, he tirao bombetaaaaas, soy muy valienteeeeeee” A partir de ahí las cajas de 50 bombetas le duraban 5 minutos escasos, ¡un no parar! Pero oye, casi que lo prefiero, en casa mi madre le tiene pánico a los petardos de toda la vida y viviendo aquí no es algo fácil de llevar.

El resto de la semana transcurrió tranquila, con los inconvenientes propios de no estar durmiendo en casa, de ir todo el día con trastos de acá para allá y de que el Papá no tuviera ni un día de vacaciones, pero poco más. Si es cierto que cuando por la calle tiraban un petardo gordo se asustaba, pero vamos ¡también me asusto yo! Sin embargo, lo que los primeros días eran llantos inconsolables, al final solo era un poco de cara de susto. Este año, por eso, nos hemos saltado las mascletás, pero sinceramente, ya habrá años para que la niña entienda y disfrute tal cantidad de ruido, de momento es muy pequeña. Y esto fue todo… El año que viene más. ¡Que ganas tenía de volver a la tranquilidad de mi hogar!

¿Vuestros peques disfrutan las fiestas patronales?

Y los valencianos, ¿como han llevado los peques los petardos?

 

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Primeras veces: La nieve

Cuando vives en un lugar como Valencia, donde la mayor parte de los días hace sol, la nieve se convierte en eso que no ves mas allá de la televisión. Es casi como la playa para los madrileños, ese sitio anhelado porque esta lejos. Esto suele pasar mucho en general, anhelamos aquello que no tenemos y no valoramos suficientemente lo que tenemos a tiro de piedra. Divagaciones filosóficas aparte, mi primer contacto con la nieve fue con 14 años, en el viaje de fin de curso de EGB, ¡Y como lo disfruté! En mi fuero interno, bajando por primera vez aquella pista de esquí del pirineo, pensaba que había nacido para aquello, ¡yo iba a ser esquiadora!… Luego me pegué una leche monumental con choque múltiple y dejó de parecerme una idea tan maravillosa. Pero sin duda me lo pasé genial. Puede que Valkiria no recuerde cuando fue su primer contacto con la nieve, posiblemente el invierno que viene ya ni se acuerde, pero habrá documento gráfico que lo atestigüe y este relato para contar el momento “curioso” que fue su primer día en la nieve.

Llevábamos unas semanas hablándole a la niña de que íbamos a ir un día a la nieve con los yayos, incluso vino con nosotros cuando quedamos con la chica que nos vendíó su ropa para la nieve a través de wallapop (según ella, una señora me regaló la ropa porque Valkiria ha sido buena…). Ya solo con eso hacía tiempo que estaba emocionada. Así que cuando ayer nos levantamos y le dije que nos íbamos a la nieve, su carita de ilusión era máxima. No se que pensaría ella que era la nieve. Eso blanco que solo había visto en Peppa Pig y Frozen. El caso es que iba mas contenta que unas castañuelas. Yo le había ido explicando cosas como que allí hacía mucho frío, que por eso había que abrigarse tanto o que la nieve estaba muy muy fría y había que jugar con guantes. Pero no es lo mismo que te lo cuenten a vivirlo en primera persona.

Fuimos hacia Teruel, a la zona de Valdelinares, a un pueblo que se llama Mora de rubielos esperando encontrar nieve allí y así no tener que llegar hasta las pistas se esquí. Pero al llegar nada de nada, un frío del carajo, eso si, pero nieve ni gota. Así que seguimos hacia las pistas. Unos 15 minutos más tarde ya había suficiente nieve como para poder pararnos, encontramos una zona urbanizada en donde se podía parar y allí nos bajamos. Le puse a Valkiria mono, chaqueta, manoplas, gorro y botas, la pobre parecía el muñeco de michelin, casi ni se podía mover y ¡listos para la batalla!

El primer contacto fue bien, le hacía gracia como crujía la nieve bajo sus pies, tocarla y tal… Sacamos una especie de cuchara gigante/trineo que compramos para jugar, pero no había la suficiente pendiente como para que aquello funcionara, así que buscamos otra zona andando un poquito. Mira tu por donde, había un parque infantil, nevado, todo muy bucólico y Valkiria quería montarse en el columpio. Ahí empezó a torcerse la cosa. Entre que no se sentía segura al sentarse por la cantidad de ropa que llevaba y que yo le dije que no se podía quitar las manoplas para cogerse a las cadenas (estaban congeladas) ni le podía dar fuerte como cuando íbamos al parque, Valkiria se cabreó mogollón y ya empezó a no querer saber nada ni de la nieve ni del mundo.

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Aún así, la yaya consiguió distraerla lo suficiente como para que se tirara con papá en el trineo algunas veces. Pero no sabemos que fue lo que pasó, si es que le dieron mal rollo los charcos congelados que se partían, o hacer la croqueta por la nieve, pero después de 20 minutos allí ya no quería ver la nieve ni en pintura y solo lloraba diciendo que se quería ir al coche, que hacía mucho frío y que la nieve no le gustaba. Hasta el punto que la tuvimos que llevar en brazos al coche porque ni pisarla quería. ¡En fin, los niños son imprevisibles! Algo similar nos pasó en su primera vez en la playa, pero allí no tenía ni el año. No quiso jugar más y solo se quería ir, así que recogimos las cosas y nos volvimos al pueblo.Nieve-2-con

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-El Papá Cascarrabias también disfrutó como un niño-

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Como nos sobraba tiempo dimos una vuelta por Mora de rubielos, visitamos la iglesia que me pareció muy bonita y compramos algunos productos típicos de la zona. Y para terminar, comimos en un sitio que estaba muy bien llamado El Rinconcico, ya pudisteis ver por Instagram el pedazo de postre que nos metimos entre pecho y espalda. Estuvimos un ratito mas en un parque al lado del restaurante y luego ya nos volvimos a casa. Valkiria cayó rendida en el trayecto de vuelta.

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La verdad es que no fue lo que esperábamos, pero creo que con niños nunca puedes esperar nada. Ellos siempre tienen la capacidad de sorprendente. Al menos fue un día en familia diferente y un primer contacto con la nieve. El año que viene repetiremos, a ver si su reacción cambia.

¿Como fue vuestra primera vez en la nieve con los peques?

 

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Las navidades a los 2 años

Después del mini parón que hemos tenido por el puente de año nuevo, volvemos al blog con este primer post, que no es un Consejo de Padre, pero en el que cuento con una viñeta del Papá Cascarrabias, para que no os olvidéis de el. Así me ayuda a ilustrar como han sido estas navidades con una Valkiria en plenos 2 años, muy diferentes a las del año pasado.

Para empezar, el año pasado Valkiria no iba a la guardería y aun tomaba pecho, dos factores clave en las diferencias con las de este año. Para ella, las vacaciones, a pesar de haber ido casi todos los días a la guarde, han sido un trastorno, aunque se lo haya pasado genial, por aquello de romper con las rutinas y ya no saber ni en que día vive. Además, le suele descolocar mucho ver a su padre por casa por las mañanas, pues habitualmente, él ya no está cuando nosotras nos levantamos.

Empezamos las navidades con el festival de la guarde. Iban todos ventidos de mamá y papá Noel y cantaron un villancico junto a su Seño. Valkiria entre que estaba medio malita y que no le gustan nada las multitudes de gente estaba como fuera de lugar, muy muy pocha y diría que no lo disfrutó demasiado. Vino a visitarlos Papá Noel con su ayudante y no quiso acercarse a él mas que para coger un bastón de caramelo que acabó destrozado en el suelo a la primera de cambio.

Luego llegó la nochebuena, que yo la pase enferma después de dos días de fiebre, así que no estuvimos para mucha fiesta. De hecho, la niña a las 9 menos cuarto ya se quería ir a dormir. Yo me veía levantándome a la mañana siguiente a las 6 de la mañana y me daban los siete males. Así que entre todos conseguimos mantenerla despierta hasta las 11 cantando villancicos y bailando Frozen. Si, la locura de Frozen ya ha llegado a esta casa, tenía que pasar mas tarde o mas temprano, y me da la impresión de que la mitad de las niñas de su clase andan igual de locas que ella todo el día por ahí: “sueltaloooo, sueltaloooooo…“. Se durmió en casa de los abuelos y luego ni se despertó al llevarla a casa un par de horas mas tarde. Al día siguiente Papá Noel había pasado por casa y le había dejado un cuento, un muñequito de Pocoyo y un bebé que llora y le das el biberón, al que ella bautizó como Miguelito y del que ahora no se separa.

Hemos tenido días para todo, aunque hayamos estado rodeados de mocos y viruses. Hemos ido a centros comerciales a rebosar de gente, a montarnos en atracciones navideñas y pasear cogidas de la mano de amigas. Visitamos a Papá Noel y vimos de refilón a Los Reyes Magos. Hemos ido a ver espectáculos de marionetas de los que ha disfrutado el Papá Cascarrabias tanto o mas que Valkiria (de hecho hemos ido dos veces). Y también hemos ido al teatro a ver una obra para bebés, Volcán Azul, que es poesía visual para los más peques. ¡Sin duda hemos estado entretenidos!

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Llegó la nochevieja y nos juntamos todos como cada año en nuestra casa. Nosotros somos de celebrar la nochevieja en familia, aunque aquí en Valencia no haya mucha tradición de ello. A mi sinceramente, salir en nochevieja es algo que me agobia bastante desde mucho antes de ser madre, así que no me supone ningún esfuerzo quedarme en mi casa esa noche. A diferencia que en nochebuena, Valkiria estuvo despierta hasta que no se fue la última persona de casa, que no era ni la 1 de la madrugada. Iba de su cuarto al salón jugando a ratitos sola y a ratitos con nosotros y cuando sacamos el cotillón se lo quiso poner todo todo y ¡venga a darle al matasuegras! Me comí las uvas con ella en brazos, así que no pude entrar el año mejor.

Ahora ya solo queda la recta final. Ella va contando los días que faltan para la llegada de Los Reyes Magos y explicando a diestro y siniestro que ha sido muy buena a la vez que recita todo lo que le ha pedido a sus magestades de oriente. Mañana iremos a ver (o mas bien a intentar ver) la cabalgata y luego ya veremos quien duerme a Valkiria con la emoción que llevará en el cuerpo. Aquí los pajes reales ya lo tienen todo listo para ser entregado, así que esperamos poder acostarnos a una hora decente, que sin duda el día siguiente será largo e intenso.

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¿Como se os han dado las navidades con los peques?

¿Habéis notado alguna diferencia del año pasado a este año?

 

5 maneras de celebrar Halloween con niños pequeños

Parece mentira como las cosas pueden cambiar en tan poco tiempo… Si hace un año reflexionaba con vosotros sobre la presencia que la celebración de Halloween ha ido ganando en nuestras vidas y por lo tanto si celebrarlo o no. Este año todo eso ha quedado atrás, ya que al estar llevando a Valkiria a la guardería, Halloween ha llegado para quedarse. Y sinceramente, no me disgusta. He aprendido a quedarme con la parte buena de una fiesta que, aunque no es nada nuestra, puede resultar muy divertida para los niños (y no tan niños…).

Nosotros este año tendremos festival en la guardería, que ya han decorado a modo castillo encantado, y harán una merienda a la que los papis tendremos que asistir, eso si, consecuentemente disfrazados… ¡Me encanta! No puedo decir otra cosa. Y puede que por vergüenza y por no conseguir que Valkiria se asuste de mi, me corte un poco con el tema disfraz, pero aun así algo nos podremos.

Como el día en si de Halloween este año cae en sábado, hay infinidad de cosas que podemos hacer para celebrar esta fiesta con los peques de la casa. Hay algunas que las podréis hacer incluso con un bebé o niño pequeño, y otras que ya necesitan de la maña que se gasta un niño de mas edad. Estas son las que me gustaría hacer a mi:

1.- Maratón de películas de “terror”

No hace falta decir que siempre adaptado a la edad y gustos del niño. No le vayamos a poner “Poltergeist” a una criatura de 3 años, que la traumatizaremos para los restos. Pero si que hay algunas películas de animación (o normales), que podemos encajar en esta categoría. Por ejemplo: “La Novia Cadaver“, “ParaNorman“, “Frankenweenie“, “Casper“, “La maldición de las brujas“, “El retorno de las brujas“… y un largo etc… Para los más peques de la casa, también hay especiales de Halloween de sus series favoritas como: “La Patrulla Canina“, “Pocoyo“, “Dora la exploradora“, etc… Como veis hay donde elegir, solo os falta un buen bol de palomitas o gusanitos y a pasar un rato “terrorífico” con ellos.

2.- Cocinando

Cocinar es una de esas cosas que siempre me encantó hacer con mi madre, sobretodo dulces, y mi intención es hacer eso también con Valkiria. Algún intento ya hemos hecho, pero siendo aun muy pequeña. Para estas fechas lo volveremos a probar seguro pues hay infinidad de cosas que podemos hacer. Desde vaciar la típica calabaza, a hacer magdalenas con decoraciones acordes a la fiesta. ¡La imaginación al poder! ¡Y luego a ponerse las botas comiendo!

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3.- Ir a una fiesta

Bien puede ser montando la fiesta vosotros en vuestra casa, o yendo a una fiesta a algún lugar o a casa de amigos. El caso es reunirse y pasarlo bien todos juntos. Ahora es muy común que las ludotecas o chiquiparks hagan fiestas especiales ese día en las que ofrecen cenas, espectáculo y algunas hasta talleres. Suele estar bastante bien, solo hay que mirar precios y reservar con bastante antelación. Yo lo miré a dos semanas de Halloween y ya estaban todos los sitios reservados allí donde pregunté (y fue en más de un lugar). Para otro año me lo pensaré antes…

4.- Haciendo manualidades

Aquí también tenemos infinitas posibilidades. Solo tenéis que daros un paseo por Pinterest para daros cuenta de que podéis elegir entre un montón de opciones. Las hay muy sencillitas, para poco mañosos, y hiper complicadas, las típicas que acaban haciendo los padres solos. Lo ideal es elegir una que se adapte a la edad de vuestro hijo y hacerlo juntos. Luego podéis utilizarlo para decorar la casa, o guardarlo de recuerdo.

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5.- Sesión de fotos familiar

¿Que hay más divertido que jugar a disfrazarse? Pues hacerse fotos para inmortalizar el momento. Si, lo se, la cabra tira al monte, pero no es nada complicado. Ni siquiera necesitáis un trípode. Solo una superficie donde poner la cámara y que tenga modo autodisparador (que eso lo llevan todas). Luego con poner una tela negra de fondo… ¡a jugar! Como todo queda en casa podéis estar cómodos poniendo las caras más horripilantes que os salgan, y así luego os echaréis unas risas viendo las fotos.

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Bueno, pues estas son las cosas que me gustaría hacer a mi en Halloween con mi familia. Ya veremos cuantas conseguimos hacer.

¿Se os ocurre alguna más?

¿Como celebráis Halloween vosotros?