Consejos de padre (42): Adiós siesta

La siesta, ese remanso de paz y tranquilidad para los padres, ese rato en el que poder ducharte sin prisa, comer, ver la tele o dormir, que tampoco es mala opción. La siesta, esa institución española que para los niños, y para algunos adultos, es sagrada. La siesta, eso que es cada vez mas difícil de conseguir con Valkiria. Me temo que, por más que estemos intentando alargarlo, vamos a tener que decirle adiós mas temprano que tarde. Y, sinceramente, te echaré de menos siesta.

Valkiria nunca fue dormilona, es más, acabamos porteando por su resistencia a dormir. ¡Aquello nos salvó la vida! Durante mucho tiempo sus siestas fueron en la mochila ergonómica sobre mi, pero con tal de que durmiera no me importaba. al tiempo desarrollé la habilidad ninja de bajarla de la mochila y dejarla en la cama sin que se despertara. Funcionaba casi siempre. Pero los vaticinios del fin de la siesta vinieron de la mano de la Abuela Puñetera, a modo de advertencia agorera: “Tu a partir del año ya no quisiste hacer mas siesta” ¡Y me acojoné! ¡No, no, no, aquello no podía ser!

Al final llegamos, mas o menos cómodamente, a los 2 años con una siesta de unas 2/3 horas. Y tras entrar en la guarde la cosa siguió tal cual. Pero de unos meses para acá, con la llegada del calor, todo cambió. Los niños en la guarde se empezaron a revolucionar, y Valkiria, en cuanto uno solo no duerme, se une a la juerga. Así que empezamos a acumular días de salir de la guarde sin haber dormido siesta… ¡Ay dios mio! ¡Vaya tardes!

Los fines de semana con eso de ir a casa de unos abuelos o de los otros ya hacía tiempo que el concepto siesta era una batalla. Y que queréis que os diga, no hay ganas de andar peleando por todo. Poco a poco, la siesta fue desapareciendo… ¿Creéis que por no dormir Valkiria estaba mas cansada llegada la tarde? ¡Pues no, nada de nada! ¡Al revés! Ella estaba como acelerada, con mas energía aun si cabe. Pero eso si, a la mínima de cambio, con cualquier cosa, el berrinche estaba garantizado.

Algún día, esporádicamente, ha caido rendida a eso de las 8:30 de la tarde. Pero lo normal es que no varíe su hora de querer ir a dormir y a las 10:30 aun estemos tratando de que se acueste de una vez. En fin, que esta niña ha salido poco dormilona, ¡Tendremos que asumirlo! Pero, me vais a perdonar, ¡Como echaré de menos las siestas!

¿Vuestros hijos cuando dejaron de hacer siesta?

¿Están mas irritables si no duermen o se aceleran?

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Consejos de padre (40): El despertar de la Valkiria

Muchas cosas han cambiado en estos dos años y medio largos que llevamos como padres. En todos los ámbitos, pero hoy, en este Consejo de Padre, trataremos en tema de los despertares o más bien, el despertar nocturno, porque si, ahora la cosa ha mejorado. De un tiempo a esta parte ya no se despierta cada dos por tres, y menos mal, porque esa fase es ¡tremendamente agotadora! Lo que tenemos ahora es el don de la oportunidad, parece que de modo inconsciente Valkiria se sincroniza para, o bien pedir agua 10 minutos después de que nos hayamos acostado, ese momento en el que ya estas casi casi dormido y de repente oyes un: “aaaaguuuuaaaaaa, quiero aguuuuaaaaaa“, que hace que casi te caigas de la cama de la impresión. O bien hace la misma jugada pero 10 minutos antes de que al Papá Cascarrabias le vaya a sonar el despertador para irse a trabajar. Y ahí, no falla, ¡siempre llama a papi!

Pero, para mi, el peor despertar que tiene Valkiria es, sin duda, el mañanero…. Es curiosa esta niña porque nunca ha sido buena dormidora, pero no hay cosa que le guste menos que que la despierten. E incluso cuando se despierta ella sola, muchos días está intratable como media hora, que no le puedes decir nada porque por todo llora o por todo se enfada (me puedo hacer una idea de lo que nos espera dentro de unos cuantos años…). No se si es que estamos en una fase rara, o esto ya se le quedará para el resto de su vida, pero lo de que cada vez hable con mas soltura no ha mejorado nada la cosa. Lo que antes eran gruñidos y quejidos, ahora son palabras, ¡y vaya palabras me suelta! El otro día, sin ir mas lejos, se levantó, dio una pasada por toda la casa sin decir ni mú y como no vio a su padre, pasó de mi y se volvió a meter en la cama. Cuando fui a su cuarto para decirle, con toda la dulzura de la que soy capaz a esas horas, que había que levantarse, no solo me dio la espalda, sino que me grito: “No subas la cortina, fueraaaaaa, este es mi cuartoooo“… ¡Muerta me quedé! Yo os juro que no se de donde se saca esas expresiones tan adolescentes esta niña… En fin, no queda otra que respirar profundo dos veces y añadir: “Cariño, hay que levantarse. Voy a preparar el desayuno, cuando quieras vienes

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¿Tienen vuestros peques despertares justo en “el mejor momento”?

¿Se despiertan contentos por la mañana o no hay quien les tosa?

 

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Consejos de padre (32): El cuento infinito

Llevo algo más de una semana muy monotemática. Lo sé. Pero es que últimamente nuestra vida gira en torno al hecho de dormir. O más bien, de NO querer dormir, y el Papá Cascarrabias no iba a quedarse atrás a la hora de transmitiros su propia visión del tema a través de sus Consejos de Padre.

Nuestra rutina es la siguiente: baño, cena, lavarse los dientes con Papá, a leer un cuento y “dormir” con mamá. Esta es la teoría. Y hasta el punto de leer un cuento la cumplimos, pero ahí ya la cosa se empieza a torcer… Un cuento se convierte en dos, o los que se tercien. Hemos negociado a dos, pero nuestros acuerdos no sirven de mucho. Así que una vez pasados los dos cuentos, llega el momento de apagar la luz, ¡y ahí empieza el cirio! Que si me pongo a renegar, que si ahora hago como que lloro, que si canto unas cuantas canciones mientras le meto el dedo en el ojo a mamá, que intenta hacerse la dormida sin éxito, y así hasta el infinito. O más bien hasta que yo ya no puedo más y salgo de la habitación para pedir el relevo al Papá. Así estuvimos ayer hasta casi las 12:30. Valkiria estaba agotada, no penséis lo contrario, pero la veíamos hacer esfuerzos sobrehumanos para no dormirse. En fin, cada día una batalla.

Este finde hemos cambiado nuestra rutina habitual de ir a comer a casa de unos y otros abuelos y nos hemos quedado en casa. Dormir la siesta sigue siendo otro momento de batalla, pero mucho mas suave estando en nuestro terreno. Los dos días durmió. Así que de momento seguiremos así, a ver si normalizamos un poco la situación.

¿Os ha pasado que vuestros peques alargan todo lo que pueden la hora de ir a dormir?

 

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Mi hija no quiere dormir

Que Valkiria no quiera dormir no es ninguna novedad, más bien es una constante en su vida. Me recuerdo, desde que era un bebé recién nacido, preocupada porque no dormía todo lo que, según los estándares, se supone que debe dormir un bebé a cada edad. Pronto nos dimos cuenta de que, al ser una niña muy inquieta, le costaba mucho relajarse y por lo tanto dormir. Esto sucedía igualmente por la noche y para las siestas. Pero al final te acostumbras, pues es lo que hay y aunque puedas intentar hacer algo para cambiar, un poco, la situación, muchas veces el fin no justifica los medios.

Fueron pasando los meses y cada vez hacía menos siestas, hasta que, pasado el año y poco, todo quedó reducido a una sola siesta que hacía a medio día. Para que durmiera tenía que mecerla hasta el agotamiento en la mochila y luego dejarla con suavidad en la cama, ¡desarrollé habilidades ninja!… Así seguimos, durmiendo unas noches más, otras menos y haciendo una sola siesta diaria que podía variar de una a tres horas. ¡Y llegaron los 2 años!

Los 2 años han supuesto un cambio bastante importante a muchos niveles. Por supuesto en todo lo relacionado con la reafirmación del carácter, la independencia y la autonomía personal; han llegado las rabietas, la explosión del lenguaje, comer a trozos y el pipi de mayores, ¡muchas cosas en apenas 4 meses! Y como no, a la hora de dormir también hemos notado cambios.

Como ya sabéis la cambiamos a la cama de mayores hará unos meses y llevó super bien esta nueva situación. Todo lo que le haga sentir mayor le encanta. Para dormirse, nosotros nos tumbamos con ella, uno de los dos y le contamos un cuento, dos, o lo que se tercie hasta que se duerme. Es decir, tenemos ya una rutina de sueño establecida. Pero desde hace un tiempo, es llegar la hora de ir a dormir y empieza a marear. “No teno sueño, No quiere dormir“. Esto nos repite una y otra vez los días que está más obcecada en no querer dormir. Hay otros en los que conseguimos que vaya a la cama, pero por mas cuentos que le cuentes no para quieta, no se relaja lo más mínimo y solo hace que cantar y contar sus propias historias. Es como si, directamente, se negara a dormirse. Da igual que tu la veas frotarse los ojos, rojos de sueño, y muerta de cansancio. ¡Ella no quiere dormir y punto! Y entonces es cuando el cansancio se da la vuelta y ya si que es imposible que se duerma.

Esos días son agotadores, porque una vez han pasado ese límite, cualquier cosa es un drama, cualquier cosa es ponerse a llorar o a hacer la croqueta por el suelo. Y, sinceramente, después de todo el día, mi nivel de paciencia baja considerablemente.

Llegamos a pensar que se tratase de miedos, pues pasó unos días que parecía tener terrores nocturnos e incluso decía que había cosas en la habitación que le daban susto, pero eso conforme vino, se le fue. Si es cierto que desde ese momento, duerme siempre con algún peluche o bebé que le hace compañía, sin llegar a tener uno preferido, pero no creo que los miedos sean la base del problema.

Como con casi todo, en la guardería la historia es bien distinta. Allí duerme la siesta sin ningún problema, no se niega como en casa y aunque igualmente le da por hablar, se duerme sin dar mucha batalla. Los fines de semana, en cambio, es otro cantar. Si da la casualidad que nos quedamos en casa aún tolera el irse a dormir la siesta, no sin antes estar un rato convenciéndola y diciéndole que nosotros también nos vamos a dormir. Pero el problema viene cuando vamos a comer fuera, a casa de unos u otros abuelos. Ahí ya la cosa se trastoca de tal manera que cada día nos cuesta más que se duerma. Todo es: “Cariño, hay que dormir un poco de siesta” Y ella empezar a decir que no y a enfadarse. Si la cosa no va muy mal, suele colar lo de ir a dormir con la abuela (si estamos en casa de mis padres) y al final, después de una y mil historias, acaba durmiéndose. Pero en casa de mis suegros es aun más difícil. Hace dos fines de semana acabó llorando como una magdalena porque me tumbé con ella a dormir y no nos movimos de la habitación hasta que se durmió la siesta. El pasado finde, directamente, no tenía cuerpo para peleas y la dejé estar. No me gusta pelearme con ella para que haga las cosas, no hasta ese punto. Así que no durmió.

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-Maneras super cómodas de hacer la siesta-

¿Y que pasa esos días? Pues que la tarde va empeorando conforme avanzan las horas, al mismo ritmo que lo hace su cansancio. Y, o bien se acaba durmiendo del mismo agotamiento, en el coche de vuelta a casa, con el consecuente descontrol que supone una siesta tardía. O no se duerme pero está tan cansada que no se aguanta ni ella, y ya todo son lloros, por el baño, por ponerse el pijama, porque no quiere ni cenar, ¡un drama total!

Así que no se que es peor, pelearme con ella para que duerma siesta o que no duerma y llegue agotada al final del día. Lo que tengo claro es que a esta niña no hay por donde cogerla, porque nunca quiere irse a dormir, ella solo se duerme de puro agotamiento, pero mucho menos le gusta que la despierten, ni por las mañanas ni de la siesta, ¡menuda mala leche se gasta si la despiertas!  Y así vamos, que ya no se si esto se trata de una fase más o es quizá el principio del fin de las siestas… Contadme vuestras experiencias.

¿Que hacéis cuando vuestros peques no quieren dormir?

 

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De la cuna a la cama

Hacía ya meses que pensábamos que el momento de pasar a Valkiria de la cuna a la cama de mayores había llegado. Pero por unos motivos o por otros (verano, cambio de rutinas, inicio de la guardería, etc…) lo habíamos estado retrasando. Otra de las razones, bastante básica en nuestro caso, fue que aun no teníamos la cama lista para ser usada, pero una vez hicimos el DIY para reconvertir la cama de invitados en una cama infantil, que os enseñé la semana pasada, ya teníamos todos los ingredientes necesarios para dar ese paso.

Llevábamos un mes durmiendo fatal los tres porque Valkiria se despertaba todas las noches entre la 1 y las 2 de la mañana y ya no había manera de que se volviera a dormir en su cuna, así que acababa metida en nuestra cama de 1,35 y colechar toda la noche ya empezaba a no ser viable pues Valkiria se mueve tanto dormida como lo hace despierta, ¡un no parar de patadas y puñetazos! Así que el sábado pasado ultimamos los detalles que nos quedaban y dimos el gran paso. Esa sería su primera noche.

Como con todos los cambios importantes, yo llevaba tiempo explicándole que iba a dormir en una cama de mayores como la de los papas y que eso era genial. A ella se la veía encantada con la idea, pero yo no acababa de saber si entendía realmente lo que le intentaba explicar.

Llegó el momento de ir a dormir y la llevamos a su cuarto. Grabamos el momento en vídeo y todo, para luego enseñárselo a las abuelas y la verdad es que su reacción fue de super felicidad. Le gustó un montón y en seguida se subió a ella y se tiró sobre su almohada. ¡Estaba deseando tener una!

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– Perdonad la calidad de las fotos, pero la primera es una foto del vídeo que os comenté –

Entonces, como siempre se duerme conmigo, le dije: “Valkiria, ¿mamá donde se pone?, hazme un hueco” Y me contestó: “No, mamá allí, a la cama” Señalando hacia nuestro cuarto. Yo alucinada miré al Papá Cascarrabias y él preguntó: “¿Y conmigo, quieres dormir con papá?”  Y ella muy segura dijo: “No, Papá, allí, a la cama” Señalando de nuevo a nuestra habitación. ¡No nos lo podíamos creer!. Le volvimos a insistir: “Entonces, ¿Duermes tu aquí solita?“. “Si” -dijo ella- “¿Te apagamos la luz?”Si“- respondió- “¿Cerramos la puerta?“. “Si“- volvió a decir… “Bueno – dijimos nosotros sin salir de nuestro asombro- Pues buenas noches hija” Fue cerrar la puerta e inmediatamente oír: “Papáaaaaaaaaaa” entre sollozos. ¡Ya nos extrañaba a nosotros!

Al final me acosté con ella y no tardó ni 10 minutos en quedarse dormida. Esta nueva situación facilita mucho las cosas porque antes la dormía en el sofá y tenía que esperar a que estuviera completamente dormida para poder trasladarla a su cuna, con mucho cuidado. Esa noche solo tuvo un despertar y lo que yo pretendía hacer funcionó. Me metí en su cama otra vez y cuando volvió a quedarse dormida, yo pude volver a mi cama.

Desde ese día ha habido noches mejores y peores, pero por lo general la cosa ha mejorado bastante. Ahora pasa prácticamente toda la noche en su cama e incluso ha hecho algunas noches del tirón. También tenemos noches de dos o tres despertares, en las que voy de aquí para allá, o simplemente me quedo frita y luego el Papá me despierta cuando el se levanta para ir a trabajar. Pero descansamos todos mucho mejor y ella está encantada con su cama.

Cosas que indican que el niño está listo para hacer el cambio:

  • Que ya no quepa en la cuna. Esto es obvio y no fue nuestro caso, pero si es cierto que se movía tanto que se daba golpes contra los barrotes y llegaba a separar la cuna de la pared, todo esto dormida. Evidentemente le hacia falta mas espacio.
  • Que intente salirse de la cuna. Siempre será más peligroso que se tire de la cuna que que se caiga de la cama, así que si veis que vuestro peque ha desarrollado esa habilidad, mejor dar el paso y cambiarlo a una cama con barrera.
  • Que directamente el niño ya tenga la edad suficiente como para pedirlo. Ese no fue nuestro caso, pero como ya he dicho, cuando le preguntaba si quería una cama de mayores, Valkiria siempre me decía que si.

En conclusión, para nosotros como familia este cambio ha sido super sencillo. La niña se adaptó al momento y ahora incluso empieza a usar su cuarto como sitio para jugar, que hasta este momento apenas pasaba ratos allí. También ayuda mucho que hemos quitado elementos de la habitación que ya era inútiles y añadido otros que a ella le dan mucho juego y le ayudan a fomentar su autonomía. Pero eso ya os lo enseñaré en el post sobre su habitación, que aun todos los cambios no están hechos.

¿Con que edad cambiasteis a vuestros peques a la cama de mayores?

¿Fue un cambio fácil o difícil?