Primeras veces: Viajando en tren

Casi no recuerdo la última vez que viajé en tren. Parece mentira porque este ha sido mi medio de transporte favorito y lo usé mucho, pero que mucho durante años. Simplemente no habíamos tenido la necesidad de viajar en tren, pues con el coche todo resulta mucho más fácil, casi siempre. Sobretodo después de ser padres. Mas fácil por temas de logística. Aunque como todo, supongo que habrá quien piense totalmente lo contrario.

El caso es que surgió la oportunidad de asistir a un congreso que me interesaba mucho y, como coincidía con el puente de fallas, decidimos huir todos a Barcelona. Para Valkiria ha sido su primera vez en un tren de larga distancia. Ella estaba muy emocionada. Tanto que la noche anterior apenas durmió 3 horas de la misma emoción. A pesar de sus ganas, yo guardaba cierta duda en torno a como íbamos a pasar por esa nueva experiencia.

Creo que la edad que tiene ya hace mucho más sencillo el tema de “todo lo que hay que llevar”. Ya no es necesario ir con el carro a cuestas, ni con mil accesorios. Con la mochila ergonómica, por si se cansaba en algún momento, era más que suficiente. La parte buena, y a la vez mala, de su edad es que, si bien no pagan billete aun, tampoco tienen derecho a asiento. Y un niño de 3 años y medio ya pesa un poquito bastante… Pero mira, la cosa no solo no fue como yo pensaba, sino mucho mejor.

viajar-tren-niños-renfe– Parece que va dormida pero es puro playback… –

A la ida llevábamos preferente. Salíamos super temprano de Valencia, a las 6:30 de la mañana. Así que el tren iba medio vacío. Eso nos benefició porque el revisor, al vernos, nos propuso cambiar de sitio a una mesa para tres donde la niña podría ir sentada en su propio asiento. Aceptamos encantados, por supuesto. Las cosas de pillar una super oferta en preferente, nos trajeron un pedazo de desayuno continental que me puse fina. Ya os enseñé por instagram mi cara de cansada pero contenta jalando. Y Valkiria estuvo todo el viaje la mar de tranquila. También es cierto que íbamos bien cargados de cositas para ella. Libreta y colores, muñequitos, su desayuno, la tablet con juegos y pelis. Al final las 3 horas y poco de viaje se pasaron super rápido y fuimos muy a gusto.

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Ayer volvimos a otra hora, con un tren hasta la bandera de gente y en turista. La cosa no podía ser igual que a la ida, no había esa posibilidad. Pero aun así todo fue muy bien. Comimos, vio un rato de peli, jugo otro ratito, pintamos y acabó tumbada en el suelo del tren, a nuestros pies, jugando tranquilamente con un muñeco.

viajar-tren-niños-renfe– Otra vez parece que está durmiendo… ¡pero no! –

Sinceramente, con la niñofobia que hay a veces en los transportes, me preocupaba bastante que molestara al resto de los pasajeros, solo por ser lo que es, una niña pequeña. Pero nos dejó alucinados de lo bien que se portó. Esto no abre una puerta a nuevos viajes, ya sabiendo que lo del tren le gusta y lo lleva genial.

¿Como os fue en vuestro primer viaje en familia en tren?

¿Soléis usar los trenes de larga distancia para viajar?

 

P.D: Perdonad por las fotos porque son de móvil, así que están muy reguleras. Y no son nada Pinterest… jejejeje 😉 

Vacaciones: Sin rutinas y a lo loco

Estaba deseando que llegaran las vacaciones de navidad como agua de mayo. Días para compartir en familia, celebrar, pasar tiempo con Valkiria y con el Papá Cascarrabias. ¡Y vaya si lo hemos hecho! Nos a dado tiempo a hacer un montón de cosas, pero vale… ¡Ya está! ¡Vacaciones ya os podéis ir… rutina puedes volver cuando quieras!

No todos los niños son iguales y mi hija es de la que necesita rutinas. Es una niña muy inquieta y, desde bien pequeña, comprobamos que las rutinas le hacen estar mas tranquila. Le dan seguridad. ¿Y que pasa en vacaciones? Pues imagino que no seremos los únicos… ¡Descontrol absoluto! Ya no se madruga tanto. Comemos mas tarde. La siesta (si se hace…) mas tarde también. Y cuando llega la hora de dormir no hay quién consiga acostar a la niña. Y nos dan las tantas en su cuarto, en el nuestro o en el salón intentando que baje el ritmo y se duerma.

Las vacaciones de navidad no son como las de verano. En navidad tenemos exceso de emoción y eso no lo estamos llevando bien. Reconozco que parte de la culpa es nuestra, pero no toda. Ya un mes antes de las vacaciones en el cole empiezan con el tema de la navidad. Lógico y normal. Pero ahí comienza a crecer el nivel de interés y expectación. Luego estamos nosotros, los padres y demás familia, que, como nos hace casi mas ilusión que a ella verla vivir todo esto, sin querer la liamos mas parda aumentando esa emoción. Nos pasamos el día diciéndole cosas como: “Si no te portas bien los Reyes Magos te traerán carbón”, “Se buena que Papá Noel te está viendo”, “¿Ya has hecho la carta?” etc, etc, etc… (curioso lo que se usa esto para amenazar…) Y donde no debería pasar nada, porque es algo que se ha hecho toda la vida, tenemos una Valkiria sobreexcitada (con demasiada presión) para solo tener 3 años y ser el primero que realmente se da cuenta de todo esto de las navidades.

¡Nos hemos pasado! Lo reconozco. Y nos hemos dado cuenta tarde porque esto ha tenido consecuencias (o al menos yo creo que se debe a esto…). Como será la cosa que, la mañana de navidad, Valkiria me dijo: “Mamá, a los niños malos Papá Noel les trae carbón, pero a mi me ha traído regalos“. Alucinada me dejo con su asociación. Lo que quiere decir que aquello había calado mas de la cuenta y realmente la tenía preocupada. Su conclusión, evidentemente, fue que si no le habian traído carbón, después de tanto habérselo repetido, es que ella había sido buena (y nosotros sin darnos cuenta…). Sigue leyendo…

Verano en el Montseny

Se acabaron las vacaciones, se acabó la desconexión… Volvemos a la rutina diaria, volvemos a la ciudad y, por supuesto, volvemos a este blog, así que, nada de lamentaciones y ¡bienvenidos todos e nuevo! Volvemos, eso si, con las pilas cargadas y con ganas de contaros mil cosas, pero para empezar, hoy vengo con un post sobre nuestro viaje familiar porque este año hemos disfrutado del verano en el Montseny, ¡que preciosidad de lugar!

El parque natural del Monstseny se encuentra a 50 km de Barcelona y fue declarado reserva de la biosfera por la Unesco en 1978. Por aquella zona hay un sin fin de alojamientos rurales, la mayoría de ellos masías, pero también hay campings. De hecho nosotros nos alojamos en una casa rural que formaba parte de un camping llamado Les illes. La masía Les illes, con mas de 800 años de antigüedad, esta situada a mas de 850 metros sobre el nivel del mar en pleno valle de St. Marçal, en el corazón del Montseny. Un lugar privilegiado desde el que disfrutar de la naturaleza y la desconexión total.

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Uno de los días hicimos carne a la brasa o torrá, como le llamamos aquí, ¡que rica! Y muchos ratos los pasamos jugando a juegos de mesa con Valkiria.

Hemos pasado una semana en un lugar privilegiado, uno de esos sitios donde no hay cobertura de móvil por lo que te olvidas siquiera de que el teléfono existe. Casi no sabes ni en que día ni en que hora vives. Y es que, al ser una casa rural, tu marcas el ritmo y ¡las rutinas a la basura!. Duermes fresquito, que viniendo de Valencia eso es gloria. Te despiertas cuando te apetece y el resto del día es slow life en estado puro. Naturaleza para que grandes y pequeños disfruten, el aire mas limpio que puedas desear, noches estrelladas como no has visto antes y tranquilidad, sobretodo eso, mucha tranquilidad.

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Luna-montseny

Me estrené en la fotografía nocturna intentando captar la preciosidad de cielos estrellados y la luna

El camping tenía piscina, aunque apenas fuimos un par de días porque el agua estaba, al estilo montañero, osea, fría que te cagas. También nos pasaba el río Tordera al lado y bajamos varias veces a pasear por allí y coger piedrecitas, pero de meter los pies ni intentarlo, que si el agua de la piscina estaba fría, no queráis imaginar como estaba esta.

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Piscineo familiar y con la piscina enterita para nosotros, ¡un lujo!

Además había un pequeño bar y una sala con un billar al que fuimos varias tardes un rato. ¡No sabéis la de años que hacía que no jugábamos al billar! Pero si le pudierais preguntar a Valkiria cual ha sido su sitio favorito de las vacaciones, sin duda os diría que la jaula de las gallinas y el conejo. Estaba como loca con los animalitos, hasta el punto de bajar todos los días, nada más levantarse, a decirles buenos días (Y no estaba precisamente al lado…). Luego durante el día había algunas visitas mas. Ella disfrutaba dándoles ramitas, poniéndoles nombres y hablando con ellos. A saber, las gallinas se llamaban: culo peludo, cuello peláo y cocowa y el conejito era Bunny y Valkiria llevaba mucho disgusto porque, según ella, el conejo estaba muy triste porque estaba solo… De nada sirvió que yo le insistiera en que las gallinas eran sus amigas.

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Valkiria en acción con sus amigas gallinas y en el mini parque que tenía el camping, que estaba al lado y como digo era la mínima expresión.

Hemos estado muy a gusto, pero no todo ha sido perfecto. Solo hay dos cosas negativas que destacaría de nuestra estancia allí. La primera es lo metido en la montaña que estaba, es decir, los accesos. A ver, entenderme, eso para algunas cosas es maravilloso, pero para otras no tanto. A nosotros nos encanta hacer excursiones e ir a conocer pueblos, pero la subida hasta allí era por puerto de montaña y luego 2 km más por carretera de un solo carril en plena montaña… ¡Los 2km mas largos de mi vida! Soy una acojoná de la vida y me dan mucho respeto este tipo de carreteras de montaña, por eso, esta vez, hemos limitado mucho las salidas y solo hemos bajado para comprar comida y poco más.

La segunda cosa que no nos gustó fue la actitud del dueño del camping. Digamos que el hombre era tosco, uraño, siempre con cara de pocos amigos. Nuestra sensación sobre él pendulaba entre antipático y excesivamente rudo. No es a la primera casa rural a la que voy y sus dueños siempre se suelen caracterizar justo por lo contrario, por ser gente muy cercana y amigable. Este hombre era todo lo contrario. Menos mal que el resto de su familia no era igual que él. Al tercer día de estar allí, los vecinos de al lado se marcharon y nos dijeron que dado que en nuestra mesa del jardín a medio día daba mucho sol, y allí no iba a haber nadie hasta dos días después, nos fuéramos allí a la hora de comer. El jardín trasero de las casas estaba todo junto, aunque cada casa disponía de su mesa. Antes de hacerlo sin más, mis suegros le preguntaron a los dueños y, aunque al hombre pareció no hacerle mucha gracia, no nos dijeron que no. Aquel día comimos allí y luego, obviamente, lo dejamos todo perfectamente recogido. Bien, pues esa misma tarde, el hombre puso una manguera con aspersor justo al lado de la mesa y la dejó toda la tarde funcionando, y luego la movió al trozo que había entre un jardín y otro, que como digo era el mismo espacio, dejando todo aquello encharcado y asegurándose, por tanto, que ya no podríamos hacer nada allí. Digo yo que antes de hacer eso podría habernos dicho que no directamente. Al final el Papá Cascarrabias  apagó el aspersor para no correr el riesgo de que Valkiria jugando acabara resbalando y haciéndose daño.

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Valkiria jugando con su Avi (abuelo)

Otro detalle fue que en el camping se admiten perros, pero no se pueden llevar sueltos. Menos los del dueño claro, que tenía dos, y el primer día uno de ellos nos dejó dos mojones en la puerta de nuestra casa. Fuimos a decírselo y se ve que le sentó mal. Claro, mucho mejor es no decir nada y dejarlos ahí para que los podamos pisar a gusto.

En fin, por suerte eso son solo unas notas negativas en la estancia general que ha sido estupenda. El sitio es increíble, pero hay que saber a lo que se va. Nos encanta la montaña, aunque, todo hay que decirlo, esta vez hemos pecado de novatos. Simplemente no nos informamos bien del sitio donde íbamos. Sabíamos, claro, que era una casa rural en la montaña, pero no nos paramos a investigar mas y ¡ay amigos, que importante es eso! Con lo precavida y planificadora que suelo ser, nos fuimos mal preparados y mal equipados, con el cerebro más en modo verano que en modo montaña… ¿Y que pasó? Pues que no llevábamos ni suficiente ropa de abrigo, ni el calzado adecuado para ir a ese lugar y hacer las actividades propias de la zona. Volveremos, sin duda, al Montseny, pero la próxima vez iremos preparados.

¿Habéis estado alguna vez en el parque natural del Montseny?

 

 

*En el siguiente post os enseño más, parajes, rutas de senderismo, excursiones, que sino esto sería eterno…

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Barcelona en familia

Como ya os contaba el otro día, hubo dos días de estas vacaciones que fueron especiales, el primero fue nuestra ruta por Besalú y Gerona y el segundo el día que bajamos los tres a Barcelona, pues era la primera vez de Valkiria en la ciudad natal de su padre y la primera vez que íbamos los tres como familia. Barcelona es una ciudad que me encanta y nunca me cansa, de hecho, no se cuantas veces he podido ir, ya fuera por trabajo o por placer, creo que es la ciudad en la que he pasado más tiempo de mi vida después de Valencia y Sevilla (en la que viví dos años). Y que decir de lo que significa Barcelona para el Papá Cascarrabias, para él es, simplemente, estar en casa y disfruta de cada rincón y sobretodo de oír y hablar catalán, su lengua materna, por dondequiera que vaya. Así que si, se puede decir que fue un día especial por muchos motivos.

Me había pasado meses mirando cosas para poder hacer ese día, que si ir al zoo o a tal o cual museo, pero al final el plan fue mucho más sencillo y relajado y creo que fue lo mejor porque Valkiria aun no tiene edad para muchas de las cosas que me hubiera gustado hacer con ella y aparte, Agosto es un mes un poco tonto porque hay sitios que están cerrados y hace mucho calor. En fin, que al final improvisamos y la cosa no salió nada mal.

Bajamos a media mañana y quedamos con mi cuñada por la zona de la estación de Sants. Desde allí fuimos andando hasta el parque Joan Miró, ¿donde mejor para ir con niños que a un parque? ¡Aquel nos encantó! A la entrada te recibe una escultura llamada “Mujer y pájaro” del mismo Joan Miró que resulta impresionante por su gran tamaño. Yo, perdonadme la osadía, no entiendo de arte moderno y lo que es la mujer y el pájaro como que no los acabo de ver… Es más, mi cuñada dice que la gente dice que parece otra cosa, que me abstendré de nombrar porque este es un blog familiar, pero mirando la foto podéis sacar vuestras propias conclusiones (ahí lo dejo…). El parque en si esta muy bien, es una gran arboleda y en el diferentes zonas de juegos divididas por edad, lo que es de agradecer aunque no siempre se respeten. Las zonas están valladas para mayor seguridad, sobretodo si vas con niños pequeños que les da por largarse corriendo a la mínima de cambio, como la mía. Además tiene sitio para poder tomarte algo mientras los niños juegan e incluso una biblioteca para los días que no se pueda disfrutar de jugar fuera. Allí pasamos el rato hasta la hora de comer.

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– Como podéis ver es un parque bastante grande – 

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– Juegos de padre e hija –

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Imagen via Mammaproof

Comimos en un restaurante japonés del Barrio de Sants, cuyo nombre ahora no recuerdo, pero que se comía bastante bien y Valkiria se puso hasta el culo de arroz de verduras y fideos japoneses. Luego dimos un paseo hasta el centro comercial Arenas de Barcelona para subir a ver las vistas desde su azotea. Este centro comercial está ubicado en la antigua plaza de toros de Las Arenas, de la que hereda tanto la estructura como parte del nombre, aunque por dentro no deja de ser un centro comercial como cualquier otro. A la azotea se puede subir por dentro o desde un ascensor exterior que sube directo (a mi me dio un poco de cosilla y subimos por dentro). Valkiria encantada con el ascensor, ¿a quien leches ha salido esta niña?. Desde arriba se puede contemplar la Plaza de España, así como toda la zona de Montjuic.

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De allí nos fuimos al centro de la ciudad, a la zona del mercado de la Boqueria, donde habíamos quedado con Sonia, del blog “Animalitos Tu y yo” y familia. Por fin Rosquis y Valkiria se conocieron y aunque al principio no se hicieron mucho caso, al final acabaron jugando juntos. Estuvimos en varios parques de la zona y los peques se lo pasaron genial. Me alegró ver que esa zona ahora tiene mas zonas infantiles, yo la recordaba de hace unos años mucho menos pensada para niños. Para concluir fuimos a tomar algo a un local llamado Carmelitas, un lugar muy recomendable, totalmente kidfriendly, donde nos trataron muy bien (la camarera era un amor) y los niños pudieron correr a sus anchas sin problemas.

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– Familia Rosquillas y Familia Cascarrabias-Puñetera –

Y esto fue todo. Como veis no hicimos gran cosa pero fue un día muy agradable y acabamos agotados. Tenemos pendiente volver con algo más de tiempo cuando Valkiria sea un pelin mayor y así poder llevarla a todos esos lugares chulos que Barcelona tiene para los peques (y no tan peques…).

¿Que sitio recomendaríais para ir a Barcelona con niños?

De ruta por Besalú y Gerona

Las vacaciones no tienen para todos el mismo significado. Para algunos vacaciones puede ser explorar nuevos lugares, descubrir el arte y la arquitectura del sitio que visitas o hacer turismo gastronómico y para otros vacaciones son esos días en los que buscar un sitio tranquilo, ya sea en la playa o en la montaña, y dedicarse a no hacer nada de nada. Ambas opciones son respetables, por algo cada uno hace con su tiempo libre lo que le da la gana, pero nosotros siempre hemos sido de los primeros, de los que nos gusta patear, patear y más patear descubriendo cada rincón, eso si, vuelves de las vacaciones más cansado de lo que te fuiste, ¡Pero como lo disfrutas! Ahora, con Valkiria, las cosas no pueden ser iguales, ahora todo va a su ritmo. Pero siempre intentamos, al menos un día, poder hacer algo de turisteo parecido a lo que hacíamos antes, eso si debidamente pertrechados con todos los “por si acasos” convenientes. Este año hemos tenido dos días de ruta, el primero de ellos visitamos Besalú y Gerona.

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Ese día nos despertamos prontito, y sin despertador, tuvimos toda la semana a la niña en modo gallo que casi nos despertaba cuando salía el sol. Así que cogimos carretera antes incluso de los previsto y llegamos a Besalú a primera hora de la mañana. Le tenía ganas desde hace tiempo a esta pequeña ciudad medieval, pues en otras ocasiones habíamos estado por la zona pero nunca habíamos logrado visitarla. Es una pequeña ciudad medieval a la que se accede por el punte viejo, que data del siglo XII, desde ahí ya podemos apreciar la panorámica que nos ofrece esta hermosa Vila Condal. La gracia de Besalú no son sus monumentos por separado, que tiene muchos, sino el conjunto que forman todos ellos y que le da al lugar una atmósfera y una mágia especial. Callejeando por sus estrechas y sinuosas calles uno es capaz de viajar en el tiempo e imaginarse en tiempos medievales. Sin duda es un lugar precioso que merece la pena visitar.

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– Esta gente tiene un rincón de pensar propio, elevado a la máxima potencia (literalmente…) –

Solo os daré un par de consejos por si os animáis a ir con niños pequeños. El primero es que vayáis pronto por la mañana. Nosotros llegamos sobre las 9:30 y para las 12:30 ya nos estábamos yendo. Esto viene muy bien, ahora en verano, porque te quitas las horas de calor de encima, y además porque puedes explorar el lugar con cierta tranquilidad y sin mucha aglomeración. Cuando nos íbamos llegaba gente a mansalva y eso, bajo mi punto de vista, le quita cierto encanto a visitar Besalú, aunque entiendo que es una gran fuente de ingresos para ellos. El segundo consejo es que dejéis el carro en el coche y porteéis a vuestro peque. Esta claro que hay carros con ruedas neumaticas y amortiguadores que son autenticos 4×4 todoterrenos a los que nada se les resiste, pero aun con un carro de esos, las calles no solo son empedradas, sino que algunas son estrechas, empinadas o llenas de escaleras. Sinceramente, creo que el porteo es la mejor opción para un lugar como este.

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Cuando dejamos Besalú, fuimos hacia Gerona, que esta a poco mas de 30 kilómetros. Allí lo primero que hicimos fue buscar un sitio para comer. No entraré en detalles aquí porque ya expliqué en su día en facebook el desagradable incidente que tuvimos en el sitio que paramos a comer, ¡mala elección la nuestra!. Después de comer, decidimos que queríamos ver la catedral, pero como por la zona donde estábamos solo veíamos escaleras (lo de ir sin mapa es muy poco recomendable), dimos un poco de rodeo para dar con un acceso que no las tuviera. Aquí nos deberíamos haber aplicado el consejo que os daba antes sobre Besalú, pero por comodidad para llevar trastos cogimos el carro y ¡no sabéis cuanto nos arrepentimos! Nosotros, que venimos de la ciudad mas plana del mundo mundial, empezamos a subir y subir una cuesta tras otra, cada vez mas empinada, hasta que al final no encontramos más camino que escaleras. Por suerte también llevábamos la mochila y en ese momento me cargué a Valkiria a la espalda y seguimos ruta. Lo que pesa un carro más los mas de 10 kilos de la niña es demasiado peso para tener que subirlo a pulso por no se cuantas mil escaleras. ¡Bajamos la comida a los pies!, pero llegamos a nuestro objetivo. La verdad es que la Catedral impresiona, ahí metida en tan poco espacio y rodeada de tanta escalinata. No me extraña que con ese entorno hayan elegido Gerona para rodar la nueva temporada de Juego de Tronos. Visitamos también los baños árabes, que son pequeñitos, pero tienen mucho encanto y después de tanto pateo decidimos buscar un sitio algo más fresco. Aunque antes nos pasamos por la zona del río para ver las casas y los puentes, incluido el punte de hierro que construyo la empresa del señor Eiffel, el mismo de la torre Eiffel de París.

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– A ver quien encuentra al Papá Cascarrabias escaleras abajo con el carro…-

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– Aquí servidora tocándole el culo a la leona de Gerona. Se supone que hay que besarlo para volver, pero va a ser que yo ahí no pongo el morro –

Yendo con el Papá Cascarrabias, no nos podíamos ir de Gerona sin visitar el museo del cine, un lugar muy curioso para los amantes del cine como nosotros, lleno de material cinematográfico y cosas curiosas. Es un museo que los niños un poco más mayores pueden encontrar curioso, pues explica los fundamentos de la cinematografía pero a través de artilugios que muchas veces se pueden tocar y en los que se pueden ver cosas curiosas. Para ir con niños pequeños y movidos, como la mía, casi mejor dejarlo. Me pasé el rato persiguiéndola de acá para allá, pero bueno, eso era de esperar. Al menos estuvimos fresquitos.

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– Ya la podéis ver en plena acción corriendo como pollito sin cabeza, rodeada de piezas auténticas de lo mejorcito del cine de culto de nuestra generación – 

Para terminar, ya de camino al coche, nos fijamos, mi suegra y yo, en que había una heladería que siempre tenía cola y al acercarnos a cotillear vimos que era una heladería de uno de los hermanos Roca, el que hace los dulces, Jordi Roca. Un sitio pequeño, que yo creo que está hecho a posta lo de que sea pequeño, pero decorado de manera que parece sacado de Charlie y la fábrica de chocolate y con unos sabores de helados la mar de curiosos. Tiramos las calorías del día por la borda y nos metimos entre pecho y espalda un panecillo de helado caliente, una especie de hamburguesa de helado o pastelito de esos que se comía Doraemon. Algo muy original y que estaba muy muy rico.

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– Ya podéis ver que Casper a mi lado está moreno… –

Y después de esto ya volvimos para casa, que estábamos agotados, todos. No visitamos muchos lugares y gran parte de ellos solo los vimos por fuera, mientras paseábamos con Valkiria, que ando como la que más. Pero fue un día diferente con ella y así la vamos acostumbrando al tipo de turisteo que nos gusta en esta familia, para que no le pille desprevenida.

¿Conocíais estos lugares?