De ruta por Besalú y Gerona

Las vacaciones no tienen para todos el mismo significado. Para algunos vacaciones puede ser explorar nuevos lugares, descubrir el arte y la arquitectura del sitio que visitas o hacer turismo gastronómico y para otros vacaciones son esos días en los que buscar un sitio tranquilo, ya sea en la playa o en la montaña, y dedicarse a no hacer nada de nada. Ambas opciones son respetables, por algo cada uno hace con su tiempo libre lo que le da la gana, pero nosotros siempre hemos sido de los primeros, de los que nos gusta patear, patear y más patear descubriendo cada rincón, eso si, vuelves de las vacaciones más cansado de lo que te fuiste, ¡Pero como lo disfrutas! Ahora, con Valkiria, las cosas no pueden ser iguales, ahora todo va a su ritmo. Pero siempre intentamos, al menos un día, poder hacer algo de turisteo parecido a lo que hacíamos antes, eso si debidamente pertrechados con todos los “por si acasos” convenientes. Este año hemos tenido dos días de ruta, el primero de ellos visitamos Besalú y Gerona.

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Ese día nos despertamos prontito, y sin despertador, tuvimos toda la semana a la niña en modo gallo que casi nos despertaba cuando salía el sol. Así que cogimos carretera antes incluso de los previsto y llegamos a Besalú a primera hora de la mañana. Le tenía ganas desde hace tiempo a esta pequeña ciudad medieval, pues en otras ocasiones habíamos estado por la zona pero nunca habíamos logrado visitarla. Es una pequeña ciudad medieval a la que se accede por el punte viejo, que data del siglo XII, desde ahí ya podemos apreciar la panorámica que nos ofrece esta hermosa Vila Condal. La gracia de Besalú no son sus monumentos por separado, que tiene muchos, sino el conjunto que forman todos ellos y que le da al lugar una atmósfera y una mágia especial. Callejeando por sus estrechas y sinuosas calles uno es capaz de viajar en el tiempo e imaginarse en tiempos medievales. Sin duda es un lugar precioso que merece la pena visitar.

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– Esta gente tiene un rincón de pensar propio, elevado a la máxima potencia (literalmente…) –

Solo os daré un par de consejos por si os animáis a ir con niños pequeños. El primero es que vayáis pronto por la mañana. Nosotros llegamos sobre las 9:30 y para las 12:30 ya nos estábamos yendo. Esto viene muy bien, ahora en verano, porque te quitas las horas de calor de encima, y además porque puedes explorar el lugar con cierta tranquilidad y sin mucha aglomeración. Cuando nos íbamos llegaba gente a mansalva y eso, bajo mi punto de vista, le quita cierto encanto a visitar Besalú, aunque entiendo que es una gran fuente de ingresos para ellos. El segundo consejo es que dejéis el carro en el coche y porteéis a vuestro peque. Esta claro que hay carros con ruedas neumaticas y amortiguadores que son autenticos 4×4 todoterrenos a los que nada se les resiste, pero aun con un carro de esos, las calles no solo son empedradas, sino que algunas son estrechas, empinadas o llenas de escaleras. Sinceramente, creo que el porteo es la mejor opción para un lugar como este.

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Cuando dejamos Besalú, fuimos hacia Gerona, que esta a poco mas de 30 kilómetros. Allí lo primero que hicimos fue buscar un sitio para comer. No entraré en detalles aquí porque ya expliqué en su día en facebook el desagradable incidente que tuvimos en el sitio que paramos a comer, ¡mala elección la nuestra!. Después de comer, decidimos que queríamos ver la catedral, pero como por la zona donde estábamos solo veíamos escaleras (lo de ir sin mapa es muy poco recomendable), dimos un poco de rodeo para dar con un acceso que no las tuviera. Aquí nos deberíamos haber aplicado el consejo que os daba antes sobre Besalú, pero por comodidad para llevar trastos cogimos el carro y ¡no sabéis cuanto nos arrepentimos! Nosotros, que venimos de la ciudad mas plana del mundo mundial, empezamos a subir y subir una cuesta tras otra, cada vez mas empinada, hasta que al final no encontramos más camino que escaleras. Por suerte también llevábamos la mochila y en ese momento me cargué a Valkiria a la espalda y seguimos ruta. Lo que pesa un carro más los mas de 10 kilos de la niña es demasiado peso para tener que subirlo a pulso por no se cuantas mil escaleras. ¡Bajamos la comida a los pies!, pero llegamos a nuestro objetivo. La verdad es que la Catedral impresiona, ahí metida en tan poco espacio y rodeada de tanta escalinata. No me extraña que con ese entorno hayan elegido Gerona para rodar la nueva temporada de Juego de Tronos. Visitamos también los baños árabes, que son pequeñitos, pero tienen mucho encanto y después de tanto pateo decidimos buscar un sitio algo más fresco. Aunque antes nos pasamos por la zona del río para ver las casas y los puentes, incluido el punte de hierro que construyo la empresa del señor Eiffel, el mismo de la torre Eiffel de París.

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– A ver quien encuentra al Papá Cascarrabias escaleras abajo con el carro…-

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– Aquí servidora tocándole el culo a la leona de Gerona. Se supone que hay que besarlo para volver, pero va a ser que yo ahí no pongo el morro –

Yendo con el Papá Cascarrabias, no nos podíamos ir de Gerona sin visitar el museo del cine, un lugar muy curioso para los amantes del cine como nosotros, lleno de material cinematográfico y cosas curiosas. Es un museo que los niños un poco más mayores pueden encontrar curioso, pues explica los fundamentos de la cinematografía pero a través de artilugios que muchas veces se pueden tocar y en los que se pueden ver cosas curiosas. Para ir con niños pequeños y movidos, como la mía, casi mejor dejarlo. Me pasé el rato persiguiéndola de acá para allá, pero bueno, eso era de esperar. Al menos estuvimos fresquitos.

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– Ya la podéis ver en plena acción corriendo como pollito sin cabeza, rodeada de piezas auténticas de lo mejorcito del cine de culto de nuestra generación – 

Para terminar, ya de camino al coche, nos fijamos, mi suegra y yo, en que había una heladería que siempre tenía cola y al acercarnos a cotillear vimos que era una heladería de uno de los hermanos Roca, el que hace los dulces, Jordi Roca. Un sitio pequeño, que yo creo que está hecho a posta lo de que sea pequeño, pero decorado de manera que parece sacado de Charlie y la fábrica de chocolate y con unos sabores de helados la mar de curiosos. Tiramos las calorías del día por la borda y nos metimos entre pecho y espalda un panecillo de helado caliente, una especie de hamburguesa de helado o pastelito de esos que se comía Doraemon. Algo muy original y que estaba muy muy rico.

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– Ya podéis ver que Casper a mi lado está moreno… –

Y después de esto ya volvimos para casa, que estábamos agotados, todos. No visitamos muchos lugares y gran parte de ellos solo los vimos por fuera, mientras paseábamos con Valkiria, que ando como la que más. Pero fue un día diferente con ella y así la vamos acostumbrando al tipo de turisteo que nos gusta en esta familia, para que no le pille desprevenida.

¿Conocíais estos lugares?

Vacaciones con niños: No salir de casa sin…

Ahora que ya tenemos las vacaciones a la vuelta de la esquina es cuando nos damos cuenta de como ha cambiado la cosa a la hora de viajar. Antes con solo hacer la maleta el día de antes era mas que suficiente. Te levantabas por la mañana, la cargabas al coche y ¡listo!… ¡Ay… ahora todo es tan distinto! Ahora una semana antes tienes que hacerte una lista, mental o en papel (mejor en papel, que las cabezas con esto de la maternidad ya no son lo que eran) e ir apuntando en ella todas esas cosas imprescindibles para viajar ahora que ya no sois dos. Cada uno tendrá sus imprescindibles sin los que no podrá salir de casa, pero seguro que coincidimos en mas de uno. Aquí van los nuestros:

El carro/Silla de paseo

Estamos en un punto en el que Valkiria es cada vez mas autónoma y cada vez quiere menos el carro, pero aún así considero que es una locura salir de viaje sin él, pues lo mismo que no quiere ir en el carro, de repente tampoco quiere andar, pero tampoco quiere ir en la mochila. Para esos momentos complicados en los que los riñones no dan para mas (que la niña ya pesa lo suyo) seguimos necesitando el carro. Aparte de que la cesta es la mar de socorrida.

Nosotros seguimos con nuestro Streety desde el primer día, me parecía un gasto innecesario comprarnos una silla ligera y dejar el carro arrinconado. Entre otras cosas porque no tendría ni donde arrinconarlo. Aunque seguramente sería una mejor opción en cuanto a peso y espacio.

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Mochila ergónomica

Otra de esas cosas sin las que ni loca salgo de casa. Para nosotros es básico, sobretodo a la hora de dormir, y mas ahora que estamos en fase de destete total. También estamos empezando a portear a la espalda, lo que nos será muy útil para hacer el turista algún día de estos que pasaremos fuera.

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Trona portátil

El verano pasado aún no teníamos este invento y allá que nos fuimos de viaje con la trona grande a cuestas, menos mal que el coche de mis suegros era grande. Por suerte, ellos mismos decidieron regalarnosla unos meses después y la verdad es que es una maravilla para salir a comer fuera y despreocuparte de que tengan tronas o no. Aparte de que para viajar es mil veces mas práctica y pequeña.

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Cuna de viaje

Esto va un poco en función de donde vayas. Si vas de vacaciones a un hotel y allí te ponen la cuna, pues igual te puedes ahorrar un trasto. Pero si vas a un lugar donde no la va a haber, a no ser que coleches, te será necesario. A nosotros aún nos lo es porque todavía no hemos pasado a Valkiria a su cama, de echo ni la tenemos comprada. Lo que no me gusta de mi cuna de viaje es que el niño se queda por debajo del nivel de las rejillas laterales, por lo tanto, para las calurosas noches de verano en las que hace falta un ventilador si o si, nos tenemos que apañar un invento para alzar el colchón y que le llegue un poquito de aire. Si no se acaba despertando por el calor y al final no duerme ni el tato.

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Selección de juguetes

No digo que haya que ir cargado como Papa Noél en navidades, pero algo si es conveniente llevarse para que el niño pueda entretenerse durante los días de vacaciones. Yo suelo coger una bolsa de tela, de tamaño mediano, y meto ahí las cosas con las que más suele jugar. Por suerte, Valkiria no tiene muñeco de apego que necesite llevar a todas partes o sin el que no pueda dormir.

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Botiquín mínimo

A no ser que te vayas a una isla desierta, allá donde vayas podrás encontrar cualquier cosa que te haga falta, farmacias hay en todos sitios, pero siempre es conveniente llevar un mini botiquín para casos de emergencia extrema, véase, 5 de la mañana en un pueblo pequeño o similar. Yo la verdad es que peco de minimalista en este sentido y en nuestro botiquín solo suelo llevar apiretal, termómetro, barrita de árnica para los golpes y eosina al 2% por si se le irrita mucho el culete. Nada mas.

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Tablet bien cargadita

Esto es un imprescindible para cualquier viaje en coche en esta casa. Pero aparte tiene muchos mas usos. No me gusta abusar de este tipo de cosas pero hay que reconocer que nuestra salvación en algunas situaciones. En la tablet no faltan algunas aplicaciones de juegos para Valkiria y toda una selección de los greatest hits de los dibujos que mas le gustan, entre ellos: Peppa pig, Ben y Holly, Pocoyo, La patrulla canina o Baby einstein.

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Y esto sería todo. Aparte de la maleta, claro está. En realidad la cosa ha mejorado un poco con respecto al año pasado. Ahora que la niña es más mayor ya no hacen falta algunas cosas como la bañera (aunque sea plegable) o llevarme comida especial ya preparada (por el tema de su intolerancia y demás), pero aún así vamos cargaditos como mulas siempre que queremos hacer un viaje, por corto que sea. Los imprescindibles para viajar varían de una familia a otra. Yo ya os he dicho los míos, ahora, ¿cuales son los vuestros?

 

Primeras veces: viajando en coche

El primer viaje con el bebe, sea en el medio que sea, siempre genera un poco de nerviosismo. Sobretodo sí se trata de un viaje más o menos largo. Pero algún día tiene que ser el primero, y en este sentido, nosotros tuvimos nuestra primera vez la semana pasada. Fue nuestro primer viaje largo en coche.

Al tener parte de la familia lejos, ya llevábamos tiempo dándole vueltas a lo de cuando hacer una primera visita. Está Valkiria nuestra no es fácil, y donde otros bebes duermen plácidamente (hablamos del coche), ella berrea como alma que se lleva el diablo. Desde bien pequeña ha demostrado que no le gusta nada que le prive de su movilidad. Y, por lo tanto, no soporta ir atada, ni en la silla del coche, ni en el carrito, ni en la trona. Así, para ella los 20 minutos semanales de coche de ida y vuelta a casa de mis suegros son un suplicio. Todo esto, claro, nos retuvo mucho a la hora de hacer nuestro primer viaje. De todos modos, llegado el verano, y ante las ganas de los bisabuelos de verla, decidimos liarnos la manta a la cabeza, y como dice mi madre (que es un refranero popular andante): “sí sale con barba San Antón y sino la Purísima”.

Parece mentira la cantidad de cosas que hacen falta cuando viajas con un bebé, lo pequeños que son y la de cacharros que necesitan. Y sí encima tienes un coche medianito como el nuestro, sólo con el carro, ya casi no cabe nada más en el maletero. Menos mal que venían también los suegros con su coche y ellos hicieron de maletero supletorio.

Después de pensar mucho en cual sería la mejor hora para salir, decidimos madrugar, a ver sí con suerte pillábamos a la Valkiria traspuesta y hacíamos medio viaje del tirón. Ibamos a salir a las 6:30 de la mañana. Pero a las 5 se desveló y por más que intentamos volver a dormirla, no hubo manera.

Acabamos saliendo de casa a las 7 de la mañana y, “¡oh milagro!” cayó dormida a los dos minutos de ir sentada en el maxicosi (puede que lo de que se desvelara no nos viniera tan mal…). Tiramos millas y no se despertó hasta dos horas después, y aun pudimos estirar media hora porque recién levantada esta mas blandita, mas dócil. Llegó el momento de parar en el área de servicio. Bocadillo, café, servicio, teta y cambio de pañal. Total, unos 45 minutos. Y vuelta al coche. Ahora ya no le hizo tanta gracia, y aun estábamos a mitad de camino. Así que saque mi saco de juguetes, cual Papa Noel y empezó el show de la payasa de mamá. Uno por uno, fui sacando los juguetes y cantando hasta que me picaba la garganta (que duro es esto de ser madre…). Pero los juguetes se acabaron. ¡Maldición!

¿Y ahora que? Tranquilos, esta todo controlado… -¡Saquen la artillería pesada!- Y cuando digo artillería pesada me refiero a la tablet del Papá Cascarrabias. Eso si, llenita de cosas para la Valkiria, una lista de greatest hists que ríete tu de las listas de los 40 principales. Para comenzar, el Baby Einstein Galileo. No se de donde ha sacado esta niña su gusto por la astronomía, pero ahí se queda, embobada y super contenta viendo las estrellas, los planetas, la luna, etc… Eso nos da un margen de media hora. ¿Y luego que? Pues aquí el Papá se curro una lista de reproducción con las intros de todos los dibujos que mas le gustan a la peque. Que a los dibujos en si no les hace ni caso, pero la musiquita del principio y del final le vuelve loca, ¡las baila y todo!.

Y así alargamos un poco más, pero ya se empezaba a poner quejosa. Ya le estaba whasapeando a mi suegra que pararíamos en la siguiente área de servicio que encontráramos, pues aún nos faltaba casi una hora de viaje, cuando llego la música del final de Bob Esponja, esa dulce musiquilla de ukelele, la dejo callada por un momento, y sus ojos empezaron a cerrarse. Rápidamente, la pongo en bucle. Y a la que hacia unas quince veces que sonaba, a un kilómetro de la salida del área de servicio, calló dormida. Así que ya alargamos la parada hasta que llegamos a destino.

La vuelta fue arena de otro costal, pues la hicimos por la tarde, en vez de por la mañana. Salimos después de la merienda, a eso de las 7 de la tarde. El problema, a esas horas esta muy espabilada. Así que a los veinte minutos de viaje ya iba quejándose e intentando escapar del maxicosi. Ronda de juguetes, canciones y monerías varias, solo conseguí media hora mas. Así que la artillería pesada tuvo que salir antes de lo previsto. Baby Einstein liquidado, vamos a por las canciones… Pero esta vez ya no funciono igual de bien, y a mitad de la lista de reproducción se puso a llorar. Bueno, no pasa nada, paramos.

Un café, teta y jugar un poco en una moto de esas que se mueven, que se nos comió un euro y ni se movió ni nada. Una media hora después retomamos camino. Pero cuando se vio sentada otra vez en el coche empezó a poner caras. Y veinte minutos después ya estaba llorando, le hiciera los que le hiciera. Ella berreaba y berreaba, porque eso ya no era llorar, le daba tos e incluso pareció que le daban arcadas. Un show, y yo ya estaba nerviosisima. Total, volvemos a parar. ¡Este viaje se nos iba a hacer eterno! Aprovechamos y le dimos la cena. “Cenamos” (por decir algo) lo que pillamos en el área de servicio, que menudo robo y menudo asco de comida. Y luego hice lo mismo que en casa, teta y acunarla hasta que cae dormida. Como ya era de noche, no tardó mucho en caer. La dejé frita en el maxicosi, y así fue el resto del viaje hasta casa. ¡Menos mal!

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¿Que hemos aprendido de este primer viaje en coche?

  • Que, al menos por ahora, mejor viajar por la mañana. Ella pasa parte del viaje durmiendo y cuando despierta esta mas descansada y, por lo tanto, mas tranquila lo que queda de camino.
  • Que nunca hay suficientes canciones, juguetes o distracciones cuando entra en el bucle “sácame de aquí” llorando sin parar.
  • Que creo que cuando sea un poco mas mayor y ya llegue a mirar por la ventanilla, puede que vaya mas distraída.

¿Como fue vuestro primer viaje en coche?

¿Tenéis la formula mágica para tenerlos entretenidos?

Si es así, contadmela, ¡por favor!