Operación del conducto nasolagrimal (I)

Que lejos queda aquel post que escribí hace meses para contaros que Atreyu tenía el lagrimal obstruido… Que pocas ganas tenía de tener que escribir hablando sobre como lo habían tenido que operar. Pero pasó… Hace ya casi tres semanas. Así que, pasada la operación, me gustaría contaros un poco como llegamos a ella, que hicimos para intentar evitarla (aunque no funcionara) y como vivimos la cirugía llegado el momento.

Han sido 13 meses los que han pasado hasta la operación y, en este tiempo, hemos visitado varios médicos e intentado diferentes técnicas para tratar de evitar que hubiera que intervenirlo. Como los masajes que yo le hacía en casa no eran suficiente, decidí buscar ayuda de un fisioterapeuta especializado en este tipo de tratamientos. Tardé bastante en dar con uno que me diera confianza, así que cuando lo llevamos Atreyu tenía ya 10 meses largos.

La fisio, nada mas vernos, nos advirtió que, si lo hubiéramos llevado antes, nos habría asegurado al 100% que solucionaría la obstrucción en poco mas de dos sesiones. Pero que con 10 meses y las fontanelas ya prácticamente cerradas, era bastante probable que no diera resultado. Al menos fue sincera. La técnica consistía en una serie de masajes en el cráneo, el conducto nasolagrimal e incluso por dentro de la boca, debajo del paladar.

operacion-lagrimal-obstruido

No creo que le hiciera daño, pero tampoco pienso que fuera agradable para el niño. Tanto fue así que, quitando de la primera sesión (porque el pobre no sabia a donde iba), las otras dos se las pasó llorando como una magdalena. Después de esas tres sesiones que le dimos en cosa de un mes, y al no haber ninguna mejoría, ella misma nos dijo que no volviéramos porque estaba claro que no estaba dando resultado alguno.

Como a principios de verano ya fuimos a la cita con el anestesista, lo único que podíamos hacer era esperar a que nos llamaran del hospital y nos dijeran cuando iba a ser la operación. Evidentemente, las cosas de palacio van despacio, y no fue hasta pasado el verano que recibimos la llamada. Yo guardaba la esperanza (sin fundamento alguno…) de que, yendo a la playa a menudo, el agua del mar pudiera solucionar el problema, pero a las pruebas me remito, no fue así.

Y llegó el día de ingresar para la operación…

Tal cual nos explicó el anestesista, ingresamos la tarde de antes en el hospital. No sabíamos si nos pondrían inconveniente en pasar ambos la noche allí con él, pero ni mucho menos. Lo bueno de La Fe es que las habitaciones son individuales y, relativamente, cómodas. De todos modos, aquella noche no teníamos muchas esperanzas de dormir demasiado.

Atreyu llegó a la operación a tope de mocos. Dudaba de que no nos fueran a postponer la intervención. Pero tras examinarlo recién ingresado, le dieron el visto bueno. Hablamos con las enfermeras, primero para preguntarles si sabían a que hora sería la operación al día siguiente. La enfermera jefa miró el ordenador y nos dijo: “Estáis los terceros. Eso depende de si los dos primeros son cosas cortas o largas, y de que no haya ninguna urgencia. Lo mismo puede ser a las 9:30 que a las 12 de la mañana“. La cara que se nos quedó debió ser un cuadro…

Luego les comentamos las intolerancias del niño para ver que podían traerle de cenar. Me sorprendió que una enfermera alucinara cuando le dije que el niño no quería triturados… Me miró con cara rara y me dijo: “Pero si solo tiene 13 meses, ¿como que no come triturados?“. En fin…  La cena llegó tarde para su hora habitual de casa, pero le gustó y ceno bien. Lo siguiente era dormir. A partir de aquí empezaba lo complicado.

Contra todo pronóstico, la noche fue mucho mejor de lo que nos habíamos imaginado. Lo dormí a eso de las 10. Nosotros también nos dormimos. A las 11 se despertó. Lo durmió mi marido en la mochila y lo volvió a dejar en la cuna.

Hagamos un inciso en el tema cuna. Unas cunas con paredes de metacrilato, que mas parecían peceras que cunas. En las que a nada que el niño se movía se pegaba cabezazos y se despertaba… ¡Un show!

El siguiente despertar fue a la una. Le dí el pecho y 20 minutos después lo volví a dejar en la cuna. Solo 15 minutos después se volvió a despertar y ahí ya intervino en exclusiva mi marido. Ese primer despertar le fue fácil, pero el siguiente, sobre las 4 ya no. Algo más de una hora estuvo el pobre llorando, reclamando su teta, pero las normas eran claras. Nada después de la 1. Por suerte me acordé de que llevaba mi MP3 con unas canciones que le ayudan a dormir, y eso fue lo que finalmente le hizo caer en brazos de Morfeo.

El siguiente despertar ya fue a las 7, su hora habitual de cada mañana. Ahí ya no quería nada con su padre, así que tomé el relevo. Esas dos horas y media hasta que nos bajaron a quirófano, fueron eternas. El pobre solo quería estar conmigo y me decía todo el rato: “Teta, tetita….” mientras intentaba acceder a ellas. Mientras, yo intentaba distraerlo con juguetes, yendo a mirar los trenes que pasan al lado del hospital y paseando por los pasillos mirando los dibujos pintados en las paredes.

Sobre las 9:15 me volví a acercar al mostrador de las enfermeras para ver si me podían dar alguna información sobre como iban las operaciones. Las chicas de este turno, súper amables, miraron el mismo ordenador que la de la noche anterior, y me dijeron que las dos primeras operaciones eran cosas muy rápidas y que se acababan de llevar a la segunda niña, así que era cuestión de poco tiempo que nos tocara.

Así fue. Solo 20 minutos después vino el celador a buscarnos. A Atreyu, por protocolo, lo bajaron metido en la cuna, lo que no le hizo ninguna gracia y se pasó todo el camino llorando. Una vez abajo, ya solo me dejaron entrar a mi con él.

-Continuará…-

2 Comentarios

  • Carolina Mamá Ríe at

    Uffff qué sofocón, qué mal se pasa cuando son ellos los que están malitos. Pobre mío buscando su tetita. Espero que todo acabara bien, verdad?

    Un beso enorme

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  • Shandy at

    Hola,

    -Dices que a los 10meses cuando llevaste a tu hijo ATREYU al fisioterapeuta te comentó que sí lo hubieras llevado antes, en unas 2 o 3 sesiones con unos masajes hubiera solucionado el problema,entonces mi pregunta es cuándo lo tendrías que haber llevado, quizás a una edad máxima de 6 meses?

    -Es un fisioterapeuta-pediatra no? o es cualquier fisioterapeuta que lo sepa realizar?

    Gracias
    Un saludo

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